Mientras la mayoría de las recopilaciones de material de los años ‘90 reúnen historieta “de autor”, no hay tanto en el terreno de la aventura pura y dura. Una de esas excepciones es la colección Caballeros, que revisa las historias del Caballero Rojo y su universo, de Mariano Navarro y Hernán Cabrera.
Con un personaje central mezcla de Peter Parker porteño y caballero artúrico, cruzado y superhéroe, los autores se permiten el lujo de narrar historias de épocas muy variadas aprovechando el recurso de la dinastía de Caballeros Rojos y su orden. A la vez, crean un universo cercano al lector, lleno de referencias a otras obras de la cultura pop y del cómic.
Gestas medievales y relatos de la conquista americana se entrecruzan con los esfuerzos del Caballero contemporáneo en quien, sí, se posa la mirada sobre su vida afectiva y los esfuerzos que debe realizar para estar a la altura de los retos que le propone su camino de justicia. A la vez, los autores exploran con una atención inusual las contradicciones entre esfera pública y privada, Historia e historias.
La serie, un pequeño suceso de su tiempo, nació en la revista Comiqueando y alcanzó suficiente popularidad como para independizarse. En el camino contó con la colaboración de varios grandes de la historieta argentina. En el segundo volumen (que acaba de publicarse), por ejemplo, firman junto a los autores dibujantes de la talla de Quique Alcatena, Eduardo Risso, Horacio Lalia y Marcelo Frusín. Sus trazos complementan la labor de los creadores haciéndose cargo de ilustrar las secuencias de otras épocas. De este modo, por caso, Lalia se homenajea un poco a si mismo presentando a Nekrodamus, personaje que co-creó con Héctor Germán Oesterheld, y Alcatena vuelve a las historias de caballería que tan bien supo narrar.
El resultado de estas colaboraciones es muy bueno, aunque marea un poco ojear el tomo por encima: no termina de quedar claro dónde empieza una historia y dónde termina. Quizás por eso se echa en falta algún detalle de edición adicional, algún separador vistoso entre historia e historia (hay, pero es apenas una ilustración a página completa en blanco y negro).
El único “extra” que aparece en esta recopilación es una página de bocetos, pero tampoco estaría de más alguna página adicional, quizás con una entrevista a alguno de los autores, un, prólogo, un estudio preliminar o algo parecido. Un “bonus” que motive al coleccionista que ya tiene el material a comprar el tomo.
Si además agregamos a esta edición el primer volumen (saldado recientemente en las librerías de Av. Corrientes, donde se encuentran algunos ejemplares aún), el tándem es una buena opción para los amantes de la aventura nacional.
