
Buen manejo del color, viñetas dinámicas y personajes trabajados: los recursos de Cascioli en una página
No es lo mismo “justicia” que “venganza”. Ni siquiera “ley” es sinónimo de “justicia”. Esa distinción (no demasiado sutil, por cierto) suele escapársele a los guionistas y editores norteamericanos de cómics de superhéroes, que parten de la presunción de que si el encapuchado de turno “detiene” a un malo maloso, eso es “justo”, “bueno”, y hasta “deseable”. La flamante miniserie Justice League: cry for justice -guionada por James Robinson y editada por DC Comics- opera sobre esa tenebrosa tergiversación conceptual.
Esta miniserie se apoya argumentalmente en dos patas. Una, la de los eventos finales de la última saga Crisis: la muerte de varios superhéroes y el dolor -comprensible- de sus compañeros y amigos. El otro sostén para este run de Robinson está en las tensiones que se vienen manifestando en el seno de la Liga de la Justicia de América (JLA). El grupo es liderado por Black Canary y lleva largo rato debatiéndose en la efectividad de su mando. La conjunción de ambos factores anima a Hal Jordan (Green Lantern) a organizar su propia Liga de la Justicia paralela. Cry for justice es, justamente, la cristalización de este proceso.
Que Jordan sea la voz cantante del cisma no es casual. No sólo es uno de los grandes poderes del universo DC y arrastra muchísimos fans, su actitud también encaja en la lógica del personaje: un tipo que no deja de ser un “policía galáctico” puesto a dedo por una organización suprasistémica que jamás le preguntó a nadie si quería su protección y se arrogó por decreto el lugar de “guardián de la galaxia”. No en vano los Green Lantern Corps pueden ser vistos como la expresión en calzas y colores chillones de dos clásicas doctrinas políticas norteamericanas: la Monroe y la del Destino Manifiesto.
Jordan arrastrará, ya lo anunció su autor, a varias máscaras con él: Flecha Verde (quien, además de amigo de larga data del cop es el marido de Black Canary), Ray Palmer (sin el traje de Atom), Mikaal Tomas (el Starman de Levis y Ditko), Congorilla, Freedy Freeman (Captain Marvel Jr.), Supergirl y Catwoman. Algo de esto ya adelantan las dos tapas ilustradas por el mismo artista encargado de llevar el interior: el argentino Mauro Cascioli, quien hace un trabajo realmente bueno en los lápices y colores. Excepto el arquero, todos los integrantes del equipo están fuertemente motivados por un deseo de ponerle los puntos sobre las íes a los “villanos”.
Pero el punto nodal de la historia se puede encontrar en un globo de texto en el que Jordan dice “esperamos que los villanos hagan algo mal y luego vamos por ellos, o esperamos que nos ataquen” (las negritas en el original). Su lectura le dice que eso ya no alcanza y que es imprescindible un abordaje más “proactivo”. Intervenir militarmente en países llenos de petróleo porque, presuntamente, esconden armas de destrucción masiva. Pero claro, se supone que las historias de superhéroes carecen de grises y lo que hace un tipo de traje y capa está razonablemente bien (y en tanto no vuele ningún edificio ni cause daños colaterales en suelo norteamericano, hasta se puede candidatear a presidente). En plena era Obama, la postura pareciera extemporánea.
Por lo demás, vale destacar el trabajo del compatriota en los lápices, pues los rostros profusamente trabajados de los héroes archiconocidos se corren de la imagen lavada y sin matices que suelen tener. Las caras que les dibuja Cascioli están curtidas por suficiente agua bajo el puente. Tanta como para tomar las decisiones que toman en esta historia.
Un punto -secundario- a destacar es el trabajo que hace sobre los cuerpos. Si bien todos conservan las características de musculatura que el género acostumbra, Cascioli se cuida muy bien de mantener las proporciones. Excepto Superman (cuya esencia es naturalmente antinatural), todos tienen portes dentro de cierta escala sensata. Aún más, personajes como Flecha Verde, o su pupilo, tienen “menos” espalda de la que se esperaría de un especialista de la disciplina que dominan. Esto es particularmente notable en el caso de los personajes femeninos, normalmente desproporcionados, pero que aquí sin perder demasiada voluptuosidad, entran en un rango más “natural”. Es decir: ningún lector tiene que andar preguntándose cómo hacen para luchar con esos inconvenientes implantes de siliconas. Aquí los escotes de las heroínas son más “reales” (y hasta queda claro que la Mujer Halcón no usa corpiño).
Por lo demás, Cascioli encima cuadros y los “choca” entre ellos. Hay apenas un par de páginas ocupadas por una sola viñeta y en general consigue montar una narración fluída que enfoca a la vez los detalles y una mirada de plano abierto.
Un detalle interesante es que en el posfacio del guionista británico, dedica varios párrafos a su coequiper, elogiando su trabajo (destaca las tramas y el coloreado intenso del argentino) y presentando algunos bocetos. Estos bocetos, que acompañarán cada número de la miniserie, constituyen apenas un detalle de edición, pero es uno que seguramente satisfacerá tanto a los fans de la Liga como a los admiradores de Cascioli.

me encanta cuando en las historietas de superheroes tratan de hacer argumentos mas fuerte, que tengan una segunda lectura o planteen argumentos mas elaborados, con algun mensaje o que puede generar un debate, y de repente van te meten un personaje que se llama “congorilla”!
igual la voy a bajar para ver los dibujos.
comentario por gonzalo — Julio 10, 2009 @ 8:24 am |
Bien por Cascioli y me tranquiliza confirmar que la mujer halcón no usa corpiño.
comentario por Luis — Julio 10, 2009 @ 12:26 pm |
Gonzalo, me parece que aquí el guionista no quiso hacer nada profundo. Más bien me da la sensación de que tiró la historia y no se planteó mucho qué estaba diciendo de fondo, y ahí es cuando más le salta la hilacha al propio autor. Supuestamente van a ir a agarrar de las pestañas a todo el grupete de Libra que bajó a Martian Manhunter… pero no parece asi, queda todo el tiempo la sensación de patoterismo enmascarado.
Ah, y los dibujos de Congorilla que hace Cascioli son muy buenos!
comentario por Andrés Valenzuela — Julio 10, 2009 @ 1:08 pm |
A robinson lo banco. Vamos a ver que onda.
comentario por kokambar. — Julio 10, 2009 @ 4:30 pm |
Te felicito, che, son muy interesantes las cosas que escribís acá. Incluso me engancho a leer sobre comics yankees, que a mi me parecen un plomo. Me parece interesante el enfoque del blog, menos “cholulo” y “cebado” y más reflexivo.
comentario por Diego — Julio 11, 2009 @ 12:24 am |
Qué bueno que te cope el enfoque de Cuadritos, Diego, se hace con cariño, esfuerzo y, claro, intentando reflexionar. ¡Gracias!
comentario por Andrés Valenzuela — Julio 11, 2009 @ 2:28 pm |
¡¡¡Cómo me garpa que haya un personaje que se llama “Congorilla”!!!
comentario por Geb — Julio 11, 2009 @ 10:58 pm |