Mucho antes de la crisis financiera internacional o de la puja “Clarín/pooles sojeros vs. Gobierno”, un sevillano irreverente vino a Buenos Aires a montar una exposición. El artista, de nombre Miguel Brieva, llegó con su crítica anticapitalista al Centro Cultural de España en Buenos Aires y un libro de historietas y humor gráfico editado por Ex Abrupto. El tomo reapareció hace algunas semanas en los kioscos metropolitanos: Dinero. En ocasión de su visita, hacia noviembre de 2007, un entonces pasante de Página/12 fue a entrevistarlo.
En los pasajes de esa charla que llegaron al papel, el historietista ibérico aseguraba que la publicidad “no le parecía algo muy honesto”, reconocía que su llegada a los grandes medios se dio porque le permitían hacer lo que él quería (aunque no le parecía muy gratificante trabajar para quienes sólo querían negocios) y aseguraba querer reirse de un mundo “cada vez más sumido en los mandatos económicos”.
Claro está que, con semejante artista delante, la charla fue particularmente extensa y -como es natural- no llegó completamente al papel. Aquí, entonces, un bonus track de ese artículo, casi dos años más tarde.
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“El dibujo siempre ha sido para mi una fuente de entretenimiento y esparcimiento mental”, suelta Miguel Brieva y sigue diciendo que por eso mismo la historieta siempre le gustó. El gusto por el lápiz lo llevó a dibujar sus propias viñetas y cómics, y de allí a autoeditarse. “Empecé porque me gusta la edición y obviamente me interesaba compartir mi trabajo”, cuenta, “hay también cierto fetichismo en la edición, además de que es una manera de canalizar el material y que no se quede en un cajón”.
Brieva se hizo conocido en la península ibérica justamente como artista independiente. “Yo me la he pasado bien y ha permitido que otra gente conozca mi trabajo”, sintetiza. Tuvo tanto éxito que, al momento de realizar la entrevista, había sido contratado por el diario El País, de España, y una editorial del medio lo publicó. “A mi la edición me gusta”, comenta al respecto, “pero si a posteriori una editorial grande puede asumirlo, bien, porque es duro, sobre todo la tarea de la distribución, quizás no tanto editar el libro, sino moverlo y deshacerte de él”.
¿Y el medio grande? “Lo único que cambia es la posibilidad de vivir profesionalmente del dibujo”, asegura. En lo artístico no ve una influencia en los temas que trata, sino un peligro para su evolución técnica. “Me han ido ofreciendo hacer lo que yo quiero, y ese pacto lo he aceptado”. La urgencia de tener que atender a las entregas lo preocupa, “quizás al final te acabas limitando un poco”, elucubra ante la posibilidad de reiterar recursos para poder cumplir con las obligaciones. “Es algo que le pasa casi a todo el mundo y que hay que tratar de eludir, no caer en esa especie de amaneramiento, de reiteración”.
Su trabajo es singular: pocos artistas populares (en ambos sentidos del término) abordan los tópicos centrales del capitalismo en tono crítico y tienen éxito de público. En sus páginas, Brieva destila veneno contra ejecutivos de multinacionales y consumidores por igual, a la vez que bombardea a los encargados de marketing y publicistas, profesiones a las que guarda especial encono.
La obra del sevillano recuperó vigor tras la última crisis financiera internacional. Viñetas dibujadas años ha no perdieron ni una pizca de su potencia. “El mundo está cada vez más sumido en los mandatos económicos, y es lo que está abordado en lo que yo he hecho también desde un punto de vista más amplio, más filosófico”, acota, “se trata de ver cómo puedes entrar en las divisorias, en los pequeños huecos del sistema, la publicidad, las promociones, los productos”.
¿Cuál es su pelea con la publicidad? “Hay una propaganda de coches en España que dice es como sentir otra vez que mil mariposas revolotean en tu estómago, algo que entra en el tópico de cuando te enamoras”, explica, “te pones a analizar y es una de las cosas más hermosas y reales que puedan ocurrirte, que ni siquiera le sucede a todo el mundo, pero la publicidad cita estas cosas, las invierte y las vuelve un reclamo para venderte una cosa que además es mala”.
“Hay muchos anuncios que los veo y digo qué idea más bonita, y luego sale la marca del producto y se viene todo al suelo, porque hay muchas publicidades que se dedican a cosas más creativas o sin ánimo de lucro”, señala. “Es una pena que inviertan de modo tan nocivo un potencial que podría ser realmente positivo para la gente”.
Consecuente con su propuesta artística, Brieva es conocido por su estilo de vida austero y poco consumista. “Bueno, tampoco tanto”, se sonroja, “pero trato de serlo”. Admite, sí, ciertos niveles de contradicción “inevitables por vivir en el mundo en que vivimos”: que a quiénes pagas tu factura de electricidad, que el papel higiénico y tales. “yo trato de consumir lo menos opsible, intento viajar menos, comprar los menos aparatos posibles, vivir del modo más modesto que se pueda”. Eso, advierte, “es todo lo contrario a lo que pueda decirte la publicidad: cómpralo todo, pídelo todo”.



Cuando salió me acuerdo que se lo recomendé a todo el mundo, una de las mejores historietas del año. Que bueno leer las opiniones de Brieva, su trabajo me copa mucho.
comentario por Capitán Manu — Julio 13, 2009 @ 12:42 pm |
Este artista sevillano comenzó distribuyendo su cómic con una mochila a cuestas en los kioskos. Dinero es bueno, es una recopilación de 5 años de tiradas más cortas. He visto trabajos suyos sucesivos y el problema que tienen es que están demasiado estereotipados respecto a este, que no varía demasiado ni el tipo de dibujo ni respecto a contenidos. Ojalá supere este estaticismo, porque creo que tiene base para deleitarnos con buenos trabajos en el futuro. A ver…
Un saludo!
comentario por babel — Julio 18, 2009 @ 6:35 am |