Cuadritos, periodismo de historieta

octubre 27, 2009

Antología facetada

El segundo número ya está en la calle

El segundo número ya está en la calle

Una antología de historieta internacional es, sin dudas, un producto difícil. Partiendo del supuesto -e inexistentes condiciones ideales- de tener toda la historieta mundial a disposición, ¿qué metería cada editor en una revista de 52 páginas? ¿Cómo dar un buen panorama del noveno arte? La tarea se antoja imposible y cualquier intento de llevarla a la práctica está plagado de recortes y omisiones, pero sobre todo de elecciones y decisiones. Es el caso inevitable de Deux: la historieta del mundo, que la editorial que da nombre a la publicación sacó a la calle hace algunos meses y ya tiene dos números en los kioscos, con un tercero anunciado para el próximo mes.

Hasta el momento, Deux… mundo repitió el formato y la selección en ambas ocasiones, de modo que es fácil analizar su contenido como un todo contínuo.

La revista incluye tres historietas serializadas y dos unitarios. Entre las primeras se cuentan Por un puñado de sangre (de Kevin Eastman y Simon Bisley), Peter Pan: Opikanoba (Loisel), y La bella del templo (Nie Chongrui). Luciano Saracino y Javier de Isusi le ponen guiones a las Historias del olvido (en una ocasión con dibujos de David Rubín, y en la otra con los lápices de Infame & Co.), mientras que Jorge Lucas y Claudio Ramírez revisitan Cazador. El balance arroja algo de historieta anglosajona, otra porción de bande-desinée, un pucho de tinta china y algo más de historieta iberoamericana, con un corto remate rioplatense.

Western pulposo de la mano de Eastman y Bisley

Western pulposo de la mano de Eastman y Bisley

Por un puñado de sangre es un western sobrenatural protagonizado por una mujer imposible (a ver cuántas consiguen mantener el equilibrio con esos pechos desmedidos) en un pueblo lleno de muertos vivientes. Publicada originalmente en la clásica revista Heavy Metal, destaca sobre todo por los dibujos de Bisley, que se luce agujereando cadáveres y soltando manchones de sangre aquí y allá. El diseño de la heroina, por otro lado, parece el epítome de lo kistch: medias de red, lencería provocativa y mal ajustada, botas y sombrero texano, ristras de municiones y, claro, tetas fuera de toda proporción, cintura de avispa y los musculos bien desarrollados. El guión no llama demasiado la atención: para eso está el personaje principal. El relato está dividido en seis partes, de las que ya se publicaron las dos primeras.

Peter Pan: Opikanoba continúa con el libro II de la adaptación de Loisel sobre la clásica obra. El primer tomo (titulado Londres) había sido publicado en Argentina por la misma editorial hace alrededor de un año y hasta la salida de Deux… mundo no había noticias de la salida del segundo. Aquí el autor nos presenta a su protagonista ya instalado en Nunca Jamás, aun en manos de los piratas, a quienes desea fervientemente unirse. Los seres feéricos, en tanto, intentan ganarlo a su causa. Con dos partes todavía por publicarse, Peter Pan destaca por los dibujos, la narrativa y los diálogos, que trabajan sobre distintos niveles y pueden agradar a lectores de un amplio rango de edad. En dos números se cubrió la mitad del libro.

Peter Pan regresa a las páginas de la editorial, pero en entregas sucesivas

Peter Pan regresa a las páginas de la editorial, pero en entregas sucesivas

Chongrui, por su parte, lleva a un pintor hacia el lado salvaje de la vida, hasta toparlo con un misterioso templo abandonado. El autor llama la atención con sus dibujos construidos a fuerza de tramas delicadas y sombreados cuidados. La historia, en cambio, aún debe despegar. Al finalizar el segundo número ha sucedido algo que puede sacudir el relato que, publicado hasta su página 16, aún no ha pasado de ser una introducción bellamente ilustrada.

Historias del olvido es un caso particular e interesante. Se trata de pequeños cuentos autoconclusivos organizados en torno a olvidos que -al menos hasta el momento- algún personaje secundario ha tenido respecto del protagonista. En la primera historia, por ejemplo, un padre con síndrome de Alzheimer tiende a cambiar el nombre del hijo que monta guardia por él en una clínica. En la segunda, en cambio, el plantón que recibe un muchacho le resulta ocasión para apostar unas fichitas en la amiga de la novia. Ambos relatos cuentan con dosis de humor (negro, normalmente) y de tragedia en distintas proporciones. En su edición original, esta serie de unitarios consistió en nueve ficciones de personajes entrecruzados.

La revista cierra en ambas ocasiones con dos páginas (incluyendo la contratapa) con una historia corta de Cazador. Tanto por tratamiento gráfico como narrativo, y por estilo, lo de la dupla Lucas-Ramírez queda discordante en el conjunto de la publicación. Los guiones son correctos, lo mismo que los dibujos, pero cuesta encontrar la hilación entre el cazita y, por ejemplo, lo de Chongrui. A lo sumo, hay cierto parentezco entre el grotezco del antihéroe argentino y algunos rasgos del relato ilustrado por Bisley, pero no mucho más.

¿Está allí para capturar lectores? Entonces estos habrán de ser muy fanáticos para comprar cada ejemplar por sólo dos páginas del personaje. ¿Para promocionar indirectamente, pues no hay ninguna publicidad, los tomos recopilatorios del personaje que publica la misma editorial? Parece difícil, también, que quien compra la revista por Loisel pueda guardar el mismo interés por Cazador. Indepedientemente de cualquier consideración cualitativa, no deja de llamar la atención la combinación de ambos relatos en la misma publicación. ¿Será, quizás, que la revista propone al cazita como un personaje de mundo?

3 comentarios »

  1. Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

    Trackback por Trackback — octubre 27, 2009 @ 2:42 pm | Responder

  2. Muy buena la tapa de esa revista. A principio de este año descubrí a Benjamín, es un artista muy interesante. Les dejo un link de cómo realiza su obra en el último festival de Angouleme, lo podrán ver después del genial Moebius.

    Un abrazo para todos.

    toto.

    P.D. Y por cierto, excelente la nota que le realizó a Szilágyi, lo felicito.

    Comentario por toto — octubre 28, 2009 @ 1:30 pm | Responder

  3. [...] expresividad -pucha con esos dientes apretados- y espectacularidad en las dosis justas, dentro de sus parámetros estilísticos habituales. La mayor contradicción del relato la aportan sus extraños robots guardianes/enfermeros, que no [...]

    Pingback por Frank Miller vs. el sandwich de rúcula « Cuadritos, periodismo de historieta — septiembre 21, 2012 @ 10:00 am | Responder


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