… la historieta independiente? Doce meses de preguntas disparadas al eter de bits merecían un tema fuerte. ¿Qué es y qué significa ser un historietista independiente? ¿De qué se es independiente? Y con ella, el montón de cuestiones que se desprenden:
¿Ser indie sólo es adscribir a un modo de producir? ¿Es un hacer más complejo? ¿Una corrietne estética? ¿Una posición dentro del campo de definición difusa que es “la historieta nacional”?
¿Ser independiente es no tener pretensiones comerciales? ¿Es montar una economía por fuera de las estructuras tradicionales del mercado?
¿Se puede ser un indie si no hay nada de lo que depender? ¿Hay algo, una “oficialidad”, de la que “depender” en la historieta argentina?
¿Se puede caminar con un pie en el mainstream y otro en la independencia?
¿Estas dudas son producto del crecimiento del medio? Si la historieta argentina no estuviera en una curva ascendente, ¿nos preguntaríamos esto? Para el caso, preguntarse si hay una historieta independiente, ¿no es lo mismo que cuestionarse si hay un canon?
Supongo que cuando se trabaja para un patrón que nos paga el sueldo, es decir una relacion de dependencia con un medio (cosa que no se si existe hoy en argentina, la verdad) dejamos de ser historietistas independientes. En todo caso, se nos concede una cantidad determinada de “libertad” para hacer nuestro trabajo.
Las pretensiones comerciales, para mi son necesarias si se quiere ser un profesional (independiente o no, todos tenemos que ganarnos el pan de manera digna con nuestro trabajo).
Cómo vendemos nuestro laburo, creo que la mayoria lo vende “como puede”.
Quizas el ser independiente dependa de la honestidad con la que hacemos nuestra historieta. Y eso solo lo sabe cada uno.
Comentario por kokambar — Noviembre 7, 2009 @ 12:19 pm |
Mi respuesta a esta pregunta, ya desde las viejas epocas del A.H.I. es:
La independencia son los padres.
Ok, ok. Ya mencionaste un par de puntos, entre ellos:
“¿De qué se es independiente?”
De Columba? De la Fierro? De Ivrea? De Moebius?De Random House-Mondadori?
Hoy dia creo que el termino representa mas una manera de encarar la produccion de historieta que una necesidad de independizarse de algo que a lo mejor no existe.
Soy independiente por no haber firmado un contrato? Soy independiente por publicar en antologias editadas por pequeñas editoriales de Estados Unidos? Lo sigo siendo al estar tambien en una antologia de Top Shelf? Soy independiente por tener mi primer libro en los tubos desde hace dos años? Ahora que esa costumbre se esta volviendo popular, significa que dejo de serlo y soy mainstream?
O soy independiente simplemente porque no subscribo a un esquema rigido de produccion, de “dibujar ocho horas al dia, una pagina completa por dia”? o de “proponer una tira sindicada a un diario” o de “ofrecer adaptacion de tal obra literaria a tal otra editorial”.
Y por otro lado… es REALMENTE importante ser tal cual?
Comentario por Loris Z. — Noviembre 7, 2009 @ 12:42 pm |
Ahora me doy cuenta que la ultima linea deberia decir:
“Y por otro lado… es REALMENTE importante ser uno u otro?”
Perdon
Comentario por Loris Z. — Noviembre 7, 2009 @ 1:05 pm |
Para mí la historieta independiente es en principio la que se hace entera sin pensar en cómo se puede publicar ni si alguien la va a leer, la que se hace sólo porque se tiene ganas, es decir algo muy, muy escaso. Pero eso es, para mí, la definición escencial, básica, después aparecen las clasificaciones y los rótulos van adquiriendo diferentes significados según el contexto en que se digan entonces uno puede estar refiriéndose con “historieta independiente” a todas las variantes que vos mencionás, supongo que muchas veces por flojera, los rótulos son fáciles de usar, a veces son atajos para saltearse una explicación.
Me gustaría contestar varias de las preguntas que dejás que son muy diferentes entre sí pero por ahora me quedo con la del título.
Saludos!
Comentario por Martín M. Muntaner — Noviembre 7, 2009 @ 4:40 pm |
Hace tiempo discutíamos en otro foro qué significaba ser “indie” en el campo de los juegos de rol… Muchos autores solitarios o casi, sin respaldo de empresas, lanzando juegos que, generalmente, se salían completamente de las temáticas y sistemas de reglas considerados tradicionales. Pero otros juegos “indie” era tanto o más tradicionales que los de siempre… Lo único que los diferenciaba era que detrás del producto había un tipo vendiendo algo por Internet, con tiradas chicas y a pedido, sin capacidad de invertir en publicidad o grandes promociones.
Creo que acá la cosa va para el mismo lado: no tiene que ver con géneros ni con calidad ni contenido, sino con las formas de producción, de promoción y comercialización. Se hacen las cosas de manera casi artesanal, no con turnos de 8 horas como dice Loris Z., y esto incluye la venta, que a veces la hace el mismo creador o algún amigo (ya sea fanzine o una publicación más “profesional”, ojo a las comillas).
Entramos entonces en un circuito totalmente diferente. Acá en Argentina, y no sé si en otras partes, el tema de las distribuidoras es una daga que cuelga siempre, sobre todo si sos del Interior. Por cómo trabajan estas empresas, si no tenés cierta tirada, si no haces las cosas así o asá, estas condenado a remarla solo.
Lamentablemente en este país la diferenciación es bastante pobre. Un país en donde las pocas editoriales de comics luchan por sobrevivir, en donde la periodicidad es más bien una excepción, en donde sigue habiendo editores que adeudan pagos a artistas durante meses, en donde hay que vender la tirada del número anterior antes de sacar el siguiente, etc. etc… En un país así, el individuo o grupo de personas que hace las cosas de manera independiente no se destaca mucho en este sentido porque apenas hay contraste. Salvando el tema del loguito de una empresa más o menos reconocida, el producto es más o menos el mismo (para arriba o para abajo en cuanto a calidad). Lo que destaca en todo caso es lo que digo de la llegada al público: la editorial tarde o temprano llega a La Quiaca, el otro no.
Yo asocio lo independiente también a eso, a una cierta aura de misterio, de cosa que no todos pueden ver no porque sea raro, sino por el simple hecho de que se imprimieron 100 en lugar de 1000. Eso tal vez lo acerca un poco más al concepto tradicional del arte, de algo único y aurático, y por ahí esa mística también atrae. Pero yo puedo hacer un clon de Superman y ser independiente.
Comentario por Gastón — Noviembre 7, 2009 @ 11:08 pm |
Hola Andrés. Hice un comentario tan largo que lo terminé posteando en mi blog.Igual te lo copio acá entero para que tus lectores lo vean, porque originalmente es en respuesta a este post:
Podemos decir que las historietas independientes son aquellas que no están hechas en dependencia de un medio sustentado por un capital real (en el caso de las editoriales, dinero). Por dependencia entiéndase: una relación retroactiva donde se establece un orden de prioridad en la producción en función de ese capital y viceversa. O sea, como trabajador dispongo de ese capital en función de lo que produzco (y a la vez produzco gracias a ese capital, que me permite vivir) y ese medio depende de mi producción para generar más capital. De esta forma no queda tiempo ni dinero ni energías para producir nada que no esté vinculado a ese maquinaria: se pierde la independencia.
A partir de este punto se da algo muy curioso, y peligroso, que es la decisión de ser independiente. Digo peligroso porque la independencia como postura (como “política” o forma de hacer) tiene doble filo, implica salirse de un sistema de valores dictado por el dinero para entrar en otro (aún en construcción). Es decir, ser independiente como una postura puede significar depender de ella.
Para muchos la independencia puede llegar a ser una especie de bandera que se enarbola, una conquista, quizá porque ser profesionales en desventaja es compensado (e incluso justificado), aparentemente, por ser los capos del indie. Por “profesionales en desventaja” me refiero a trabajar para una industria que a duras penas pondrá a mi disposición el capital que merezco en función de lo que produzco. Entonces se renuncia (parcialmente, según conveniencia) al capital que dicha empresa pueda brindar y se crea una empresa paralela (la Historieta Independiente) que manejará, con el tiempo, otro tipo de sistema de valores más fácil de controlar en cuánto parte de sí mismo.
Dicho sistema de valores se desarrolla de la siguiente manera:
1-El dinero, como bien se sabe, no abunda en la historieta argentina. Siendo el dinero el valor por el cual se mide el funcionamiento de una industria en cuanto capital real y el motor que impulsa su funcionamiento, es justo, por lo tanto, afirmar que la industria en cuestión, la Historieta Argentina, marcha mal.
2-Al no haber dinero pero sí ganas de hacer, se renuncia al modelo industrial, sujeto al dinero, y nace un modelo paralelo o marginal, o sea, la Historieta Independiente.
3-Con el correr del tiempo, las ganas dejan de ser el motor de creación, entonces dentro de los sectores de producción de la Historieta independiente, se origina, para sustentar y motivar esa nueva “industria”, un capital paralelo, que evidentemente no puede ser el dinero. Entonces se establece algo parecido al “patacón”, un vale: un capital simbólico. Este capital simbólico, en esencia, es un sistema de valores tan difuso como arbitrario, pero al mismo tiempo ampliamente aceptado por unos, y rechazado y denunciado por otros, como es mi caso.
4-Pero si ese sistema de valores es difuso y arbitrario, ¿cómo puede ser aceptado por todos? ¿Basta con decir “yo poseo este valor, usted no”? ¿Cómo es posible afirmar que se posee algo si no es tangible, si siquiera hay pruebas de que dicho valor exista?
Ese sistema de valores se vuelve tangible, en una primera instancia, gracias simples rótulos y/o nomenclaturas. El problema con dichos rótulos es que siguen siendo algo abstracto, arbitrario. ¿Cómo hacer que, de una vez por todas, esos rótulos sean algo de valor, algo poseible?
5-Dichos rótulos se efectivizan, se tornan “reales” como cuando una tarjeta de plástico se transforma en dinero en efectivo en un cajero automático, una vez que son aceptados, difundidos y puestos en circulación por los medios. El aceptamiento de los medios masivos de utilizar términos como la NHA etc, es la prueba física que se necesita para que esos valores, ese capital simbólico, entren en circulación y se vuelvan poseíbles.
Comentario por Berliac — Noviembre 8, 2009 @ 7:06 pm |
Hola Andrés. Siempre se discute este tema y nunca se salda del todo. Antes yo solía pensar que la independencia pasaba por la autoedición: uno era idependiente de las editoriales, de sus requerimientos, de sus contratos, de su dinero, de su maquinaria de distribución y comercialización. Independencia era sinónimo de autogestión editorial. Y los ejemplos más claros eran Los Catzole, La Productora o Llanto de Mudo, entre otros. Pero ahora que los autores de La Productora publican en Fierro, Dargaud o la Eura, o Diego Cortes de Llanto de Mudo en Image, todo se ha vuelto más relativo. Si la indepencia pasa por la libertad con que uno se toma la profesión, la libertad artística, entonces autores como Kioskerman, Calvi o Sanz Valiente son tan independientes como cualquier otro, sin que importe quién los publica. En todo caso habría que preguntarles a los que siguen autodefiniéndose como independientes. Es probable que haya cambiado el significado del término en estos últimos años. Saludos. D.A
Comentario por Diego Agrimbau — Noviembre 8, 2009 @ 7:31 pm |
Para mi el concepto de independiente es para la publicación en la que uno tiene libertad por completo a la hora de crear. Por desgracia, a menos que uno tenga una entrada fija de buena cantidad de dinero, es dificil publicar comics hechos con esa libertad. tal vez cuando se trabaja con alguien que respeta al dibujante, no sé. A mí me tocó adpatarme. cuando empecé para una editora española, trabajé haciendo comics policiales y de ciencia ficcóm, Así anduve, haciendo posters a pedido e ilustraciones para revistas de cf como Próxima y Sensación de Edciones Ayarmanot. Pero a principios de este año, me ofrecieron realizar un comic book sobre la historia de AC/DC. Me entusiamé, me gusta la banda y ya había dibujado a lso integrantes, me pidieron muestras para aprobarme en el proyecto, gustaron, pero uno de los editores pidió que trabajase en un estilo parecido al de Miller en Sin City. Me gusta ese estilo, pero dibujar así era otra cosa. La paga no era muy buena, pero era la bio de AC/DC, así que acepté y laburé emulando los modos de Sin City. Eso cortó mi libertad creativa, pero me consiguió un nuevo contrato para realizar otro comic book. Me dió laburo, aunque no me quedaba para vivir tranqui, pues la página la pagaban muy abajo. No sentí independencia, espero alguna vez poder hacer un comic a mi gusto, como esas páginas que guardo en mi estudio.
Comentario por M.C. — Noviembre 9, 2009 @ 2:02 am |
Creo que es preferible usar el término “autonomía”, que tiene menos sonoridad épica que “independencia”.
Hay una producción “autónoma” (siempre relativa, nadie es completamente autónomo) cuando los sistemas de legitimación, las jerarquías y los valores se distribuyen al interior del campo de producción. O sea: cuando alguien es valorado no porque vende mucho o poco, no porque sale en tele o no, sino porque sus pares lo reconocen. ¿Quién es “mejor escritor” en Argentina? ¿Andahazi o Aira?
Berliac, retórico, se pregunta: “Pero si ese sistema de valores es difuso y arbitrario, ¿cómo puede ser aceptado por todos? ¿Basta con decir “yo poseo este valor, usted no”?”
La respuesta es: sí, claro, es todo lo que hace falta. En la medida en que un valor sea aceptado por todos los jugadores, es un valor (y el juego puede jugarse). (¡Hasta con el dinero pasa eso!). Y basta con decir “yo poseo un valor”, siempre y cuando se lo hagas creer a los demás.
Es el funcionamiento del arte desde por lo menos el siglo XIX.
Comentario por joandemena — Noviembre 9, 2009 @ 9:17 am |
Hola Joan.
Para “hacerselo creer a los demás”, como dije, se necesita una garantía (en el caso del dinero esa garantia viene de que al dinero lo manufactura el estado y todos esos sellitos que le ponen a los billetes, etc),y ese respaldo o garantía, en el caso de valores abstractos,lo brindan los medios. Bien sabemos que (no para todo el mundo,obvio) los medios tienen peso en la opinión general.
Ahora, ese momento en que “alguien es valorado no porque vende mucho o poco, no porque sale en tele o no, sino porque sus pares lo reconocen”, ese es el ideal, y se consigue a fuerza de trabajo, calidad y continuidad.Ese momento, o estado, no tiene rótulo, más allá de certificaciones posteriores que en el fondo nada cambian (algún premio o reconocimiento a la trayectoria aquí y allá), pero nunca a priori.Desconfiar de todo lo que tenga rótulo como garantía de valor a priori, son mentiras.
Comentario por Berliac — Noviembre 9, 2009 @ 2:21 pm |
El independiente es un apasionado (en éste caso de la historieta)que hace comics como si le estuvieran pagando.Sus verdaderas pasiones son contar una historia en cuadritos y que el público las compre , las lea y que, en esa elección,el lector descubra a un tipo al que quiere seguir.Mi experiencia me dice que no todo “indie” quiere salir de esa situación…he conocido gente que quiere hacerse rico con su obra y a otros no les importa eso,el común denominador es que ambos quieren hacerse conocidos.
Comentario por Tito Pedraza — Noviembre 9, 2009 @ 6:34 pm |
Federico Reggiani ha aprobado satisfactoriamente la unidad uno del Seminario de Sociología de la historieta. Siga leyendo las reglas del arte y llegará a ser un joven brillante.
Comentario por Robertovs — Noviembre 9, 2009 @ 9:32 pm |
JAJAJAJA.
¡Y me lo dice el único demente del mundo que escribe un libro sobre clásicos de la sociología y le incorpora un capítulo sobre el desarrollo del campo de la historieta! Qué honor.
Berliac: lo que hay en la historieta es una institucionalización muy pobre. No hay academias, ni canonizaciones (académicas o crítico-periodísticas). Ahora: esta cosa, muchas veces desagradable, de que se validen obras por rótulos o por autobombo más que por acumulación de obra, es parte del juego. Quejarse por eso es quejarse porque llueve. Además, a la larga me parece (quizás porque soy un optimista) que subsisten las obras sólidas.
Comentario por joandemena — Noviembre 10, 2009 @ 9:20 am |