
Para compartir con los peques, al final del artículo una guía para encontrar historieta infantil online
¿Cuántos premios Nobel de Literatura fueron dedicados a un escritor de cuentos infantiles? La respuesta, el lector podrá intuirla bien rápido, es “ninguno”. Las distintas academias de letras del mundo tienden a ver con menosprecio la literatura pensada para niños, como si esta no fuese digna de respeto, no tuviese sus propias complejidades formales o no tratara temas que afectan profundamente a la humanidad. En ocasiones, en el mundo de la historieta, ese prejuicio se reproduce para con la historieta infantil. En franco contraste, la historieta misma muchas veces es denostada por “infantil” entre los ajenos al medio. Lo paradójico es que la edición de historieta argentina contemporánea está dominada por la historieta “adulta” (tanto de autor, como de aventuras o de humor).
Al analizar el desarrollo del campo en nuestro país, es relativamente sencillo dar con las claves. Al caer la industria local, los artistas argentinos se refugiaron en la autoedición o en los mercados extranjeros. Quienes se “exiliaron” a otros mercados, rara vez se repatriaron. Quienes crecieron independientes de directrices editoriales, plasmaron su mirada ya adulta del mundo. El devenir natural llevó a que, al resurgir de la industria editorial de historietas, el mercado fuese ganado por el cómic adulto (un público siempre difícil de captar) en lugar de por productos orientados a segmentos más fácilmente explotables, como los niños o los adolescentes (que rápidamente se volcaron al manga).
Sin embargo, la historieta infantil argentina pugna por resurgir. Aquí, algunos de sus protagonistas evalúan los prejuicios para con el sector dentro y fuera del mundillo comiquero.
“Algo que me encanta de hacer historieta infantil es que se trata del género más bastardeado por mis colegas”, apunta Geb Baro, ilustrador y dibujante de Tomate, que pronto llegará a las librerías, “dentro del mundo de la ilustración infantil, la historieta es casi mala palabra y dentro de la historieta pasa algo parecido: la de autor puede ver a la infantil como muy naif, tonta o sin contenido”.
Su compañero, el guionista Luciano Saracino (hoy publicando El feo en la revista Fierro) reflexiona: “lo único que separa al adulto de la historieta infantil es que se lo niega a sí misma, el grande se niega el placer de leer historieta para chicos”.
Desde su experiencia en La Biblio de los Chicos (ex Imaginaria), Eduardo Giménez parece más optimista, aunque reconoce que el sitio que coordina está sustentado por una confianza construida largamente con sus lectores. “Con quienes vienen y comentan, uno ya tiene cierta complicidad aún sin conocerlos, entran y nadie se sorprende ni pregunta por qué ponemos las historietas al mismo nivel que la literatura, la poesía o la música”, destaca. Víctor Páez, alma mater de Yogurt de Macedonia, tampoco cree que haya un prejuicio para con la historieta infantil, aunque reconoce que es un campo poco explotado en el medio. Dentro de La Biblio es posible encontrar historias de Bosquenegro (Fernando Calvi, publicado el año pasado en la colección Aventuras Dibujadas, de Domus), Mantecón (Adrián Montini), Dante Elefante (Javier Rovella) y otros.
Rovella, quien también da clases de historieta para niños, explica a Cuadritos que comparte la visión de Baro. “Los que leen historieta para chicos suelen despreciarla”, señala, “pero hay cosas para chicos que yo sigo leyendo, porque no son tontas, sino que son para todo público”. Ediciones de la Flor pronto editará un nuevo tomo dedicado a su paquidermo bípedo. “En las primeras reuniones con (Daniel) Divinsky surgió un dilema, ¿iba a una colección para chicos, a una de humor normal o a una nueva colección? Al final decidió meterlo en la de humor”, relata.
“Quien diga que es un género menor creo que no se ha tomado el trabajo de separar la paja del trigo”, considera Diego Bianki, responsable del sello Pequeño Editor, “hay material que representa muy bien al género y otro que se decanta y cae en el olvido de los lectores”. Para él, más que “historieta infantil”, corresponde decir “para niños”, pues así sólo se señala un segmento de la sociedad sin utilizar adjetivos.
“Rotular es bastante complicado y se puede caer fácilmente en el prejuicio”, advierte, “en la historia reciente de la historieta hay muchos nombres que dan la clave de que hay interesados en hacer las cosas seriamente”, y enumera a Uderzo y Goscinny, Hergé (“a pesar de su toque racista”, aclara), el belga José Parrondo, Fola, Dante Quinterno, Elenio Pico, Cachimba y Liniers. “Ejemplos que mantienen en alto la dignidad del género”, afirma y pregunta, “¿o acaso en la literatura en genera un mal libro haría que el género sea bastardeado y tomado como menor?”
Finalmente, César da Col, del movimiento Banda Dibujada alerta sobre otro prejuicio extendido, el que considera a toda la historieta como “para nenes”. En una edición de la Noche de los Museos, cuenta, un chico había agarrado un Paolo Pinocchio, “le dije a la madre que el hijo era un poco chico para esa historieta y me saltó muy mal, preguntando qué qué podía tener de inconveniente”, recuerda, “y justo ese libro tenía a He-man practicándole sexo oral a un policía del infierno”.
Para leer un poco más de historieta infantil (por qué no, con sobrinos, ahijados o hijos), siguiendo este enlace es posible encontrar algunas páginas con más material.






Este tipo de cosas pasan en todos lados. Lamentablemente, en muchos ámbitos de la vida, el qué se dedica a algo considerado popular, deberá ser despreciado por aquellos que hacen todo lo contrario. ¿Acaso las películas de acción o las comedias son nominadas al Oscar a la Mejor Película? ¿algún grupo de cumbia podrá alguna vez ganar un Grammy? porque los que ganan los Grammy Latinos son tipos latinos que no hacen música latina. Ojalá algún día este tipo de actitudes cambien… Pero no lo creo…
Comentario por jpaolonovelli — diciembre 13, 2009 @ 11:22 am |
Excelente nota.
Bah, como siempre…
Comentario por Luis — diciembre 13, 2009 @ 11:53 am |
La anecdota de César me recuerda que en el 2005, en Frontera, vivi una sitacion bastante parecida con nuestros compañeros de stand. Solo que aqui la madre de los dos chicos miró, miró y remiró la revista que le estaba comprando a sus hijos de no mas de 8 años, que incluia… una escena de sexo explicito con tentaculos
Ahora bien, hay algo que me genera un poco de ruido. A que se debe esa “victimizacion” de la historieta para chicos, empezando desde los mismos autores? Me suena como una postura excesivamente defensiva para nada. Que estan esperando, una “legitimacion de genero”? Hace falta realmente aclarar cada tres frases que la historieta para chicos tambien puede ser disfrutada por grandes? No es menospreciar el trabajo de uno mismo?
Por otro lado, y esto ya es mas general: quien es “la gente” que menosprecia el genero? Si reconozco que no hay suficiente historieta para chicos disponibe en los puntos de venta, y no se que piensa al respecto los responsables de editar material para chicos (en general, mas alla de la historieta).
Pero al margen de esto ultimo, creo que no ayuda en nada, de hecho perjudica, que los mismos autores del genero se pongan en victimas .
Saludos a todos,
–L
Comentario por Loris Z. — diciembre 13, 2009 @ 12:24 pm |
No es necesario aclar que escribo esto sin las minima animosidad, cierto? Sabran disculpar el tono medio duro que tengo en el comentario, pero sale de algo que realmente siento que puede mejorar, no de un ataque malicioso hacia alguien.
Comentario por Loris Z. — diciembre 13, 2009 @ 12:26 pm |
¡¡Jajaja, pusiste lo de He-Man!! Es verdad la anécdota, como también es verdad que muchas cadenas de librerías no conocen el material que venden, y por el solo hecho de que son “historietas”, ponen a las espectaculares Señor Rispo y Estupefacto en el sector infantil, al lado de los libros de Maria Elena Walsh. Bah, “al lado” no, sino en un canasto tirado en el piso, al alcance de cualquier chico que gatea.
Todo es cuestión de informar, y este artículo ayuda muchísimo a eso.
Y otra cosa…la gran mayoría de la gente, prejuiciosamente, considera que toda la historieta en general es “para nenes”, y lo que menos se producen hoy (en comparación con la historieta para grandes), son historietas para chicos (con la excepción del monstruo Gaturro, que es un claro ejemplo que a los chicos les gustan las historietas).
Un abrazo Andres!! Cesar.-
Comentario por Cesar — diciembre 13, 2009 @ 1:09 pm |
Perdón, quise decir “libros de historieta para chicos”.
Slds, C.-
Comentario por Cesar — diciembre 13, 2009 @ 1:45 pm |
Muy buena la nota, Andrés!!!
Creo que los cuentos e historietas catalogados “para niños” solo difieren de los “para adultos” en el cuidado de la transmición del mensaje.
Los sentidos que se pueden leer en ambas son los mismos… con la diferencia que a los chicos hay que cuidarlos, solo un poco, en como transmitir las cosas.
Y por otro lado cada autor no deja de ser subjetivo, en su obra aporta mucho de si mismo, y no es un niño el que escribe.
Yo leo muchas cosas “para chicos” y sigo encontrando en cada etapa de mi vida algo especial para el momento en que vivo…
un beso grande.. y buenisima la nota!
Comentario por keki — diciembre 13, 2009 @ 2:07 pm |
El comic para niños no es nada distinto al comic para adultos, el error está en hablar en términos tan generales:
si para hablar de comic infantil, en vez de mencionar a Miyazaki se habla de Nik, o para referirse al comic para adultos en lugar de hablar de Maus se habla de tetas y culos más vale que va a haber complejo de inferioridad, se están poniendo de abanderados a los peores alumnos de la clase.
Comentario por Berliac — diciembre 13, 2009 @ 2:28 pm |
Alaración: cuando uso el plural en “peores alumnos de la clase” me refiero a “Nik y culos/tetas” como exponentes de un género, y no a los entrevistados, cuyo trabajo en su mayoría desconozco.
Comentario por Berliac — diciembre 13, 2009 @ 4:06 pm |
Hola Berliac, claro que te puede gustar o no Gaturro, pero algo hay en esa obra que va por su tomo 14 y es uno de los libros de historieta que más vende en estos momentos, si no el que más. O sea, es verdad que Nik tiene el apoyo de La Nación y todo lo que eso implica a nivel promoción, pero más allá de eso, “algo” tiene Gaturro que a los chicos les gusta. Vos vas a un colegio en BsAs y preguntás al grado “¿Ustedes leen historietas?”, la mitad te dice que sí. “¿Y qué leen?”, y todos te contestan al unísono y con pasión: “¡Gaturro!”.
Y no nos pasó en una sola escuela, eso se repite cada vez que vamos a una.
Los chicos no son tarados, los medios les pueden vender un pedazo de caca en un tiempo efímero, pero Gaturro hace 10 años que es el gusto por excelencia de los chicos de Capital y alrededores. “Algo” tiene Gaturro para que a los chicos les guste, que debe ser considerado como un motivo de estudio. No hablo de Nik como persona ni como colega, hablo del producto en sí y cómo llega a las manos de los chicos, y cómo lo piden y lo buscan en las librerías, y de cómo ves a nenes tirados en el piso en el sector infantil con sus Gaturro.
Esto es un hecho, guste o no. Por supuesto, nosotros peleamos constantemente para mostrarles a los chicos que existen otras lecturas más allá de Gaturro (que destronó a Mafalda en el gusto infantil). Por ejemplo, desde Asterix y Tintin (inaccesibles al bolsillo de los argentinos porque son ediciones españolas) a Aventuras Dibujadas, Pequeño Editor, Cantaro, en fin, hay un abanico de cosas muy interesantes para que los chicos lean, pero hay que mostrárselas para que las conozcan.
Hoy por hoy, los chicos tienen un Gaturro clavado en la frente. Gaturro es una historieta, y que tengan un comic en la cabeza, a mi juicio, es bueno. Que lean es bueno. Ahora es cuestión de laburar para mostrar otras opciones.
Uno de los tantos caminos para lograr eso, es escribir artículos como este que hizo Andres.
Abrazo, Cesar.-
Comentario por Cesar — diciembre 13, 2009 @ 4:49 pm |
Qué linda nota, Andrés, felicitaciones. Es muy interesante tu mirada sobre el tema…
Por otro lado, no creo que haya una “victimización” ni mucho menos. Se está hablando, principalmente, de cuál es límite que marca la diferencia entre una historieta para chicos y una para grandes. Entonces es ahí cuándo aclaramos que una buena historieta pensada para chicos, más allá de sus restricciones, puede ser leída y disfrutada por grandes también. No me parece una aclaración repetitiva ni gratuita, tampoco una postura defensiva. Es solo la respuesta a una pregunta, fin. Ahora, que varios autores opinemos igual, me marca que tan equivocados no estamos.
Yo estoy más en el mundo de la ilustración infantil qué en el de la historieta, y jamás está incluida la historieta infantil en muestras, catálogos, etc. Así como tampoco los estilos gráficos cercanos al cartoon. ¿Porqué? Por un snobismo general de que la historieta y el cartoon son géneros comerciales (por tanto menores?) al lado del libro álbum de autor.
Del mundo de la historieta mucho no puedo decir, ya que no estoy tan al tanto. Pero, por lo poco que he visto, me parece qué la historieta infantil recibe un trato similar. Si se habla de Trillo, o Calvi, o Parés, o Varela, o etc, no habla de su trabajo en historieta infantil, o se habla poco y en un segundo plano, como si no fuese parte concreta de su obra. Quizá sea decisión de los autores, no lo se. En festivales, cómo Viñetas Sueltas, me parece que la importancia que se le daba a los historietistas o expositores, era por el género que trataban que por lo buenos que realmente eran. Si invitaban a un autor de historieta infantil, era para que de un taller a nenes o para que hable de pedagogía, no se lo invita como autor de historietas y punto. Ahí la tendencia general mostraba que la historieta infantil, o de superhéroes, o de manga son géneros comerciales (por tanto menores?) al lado de la historieta “profunda”, indie o de autor.
Despues tenemos los otros festivales, como Animate, pero bueno, me parece que la premisa ahí era pura (y sinceramente) de feria comercial, por lo tanto es otra cosa ya. Igual había un saldo de comics de Calvin y Hobbes muy barato!
Otra cosa que me da la pauta de que es un género ninguneado, es lo desconocido que es. Hay muchisima gente haciendo historieta infantil, y haciendo cosas muy grosas, para acá y para todo el mundo, pero son prácticamente desconocidas.
En fin, lo que me decía es que me divierte cómo parecería que la historieta infantil va cómo melón en carro, buscando su lugar. Pero va andando, que es lo que importa.
Saludos!
G.
Comentario por Geb — diciembre 13, 2009 @ 5:40 pm |
Hola.
César, no sé que se entendió de mi comentario anterior.Lo único que intenté decir fue “YO, artísticamente, no mido un género por lo que considero lo peor, sino por lo que considero lo mejor”, o sea, simplemente no acepté la proposición de tomar a Gaturro como parangón de un género.
Me pondría a analizar gustoso el éxito de Gaturro o de la cumbia villera si el artículo, al menos en su tono general, se hubiera centrado en reclamos de tipo infraestructural: mejor distribución en puntos de venta, mayor inclusión de comic infantil en bibliotecas y cosas así. Pero ya desde el comienzo el artículo está orientado hacia una eterna, aburrida y absurda reivindicación de la historieta, hoy en particular de la infantil y supuestamente entre los mismos colegas (?).Entonces, ya el queridísimo Andrés Valenzuela da por sentado ese prejuicio, y a partir de allí ciertas voces (que hoy son de comic infantil, pero mañana serán de superhéroes, pasado de humor gráfico, y así) una vez mas arremeten con la legitimación del comic, mas allá de los géneros, como medio artístico, serio, etc.
Entonces si el reclamo fuese de índole artística, por ende pura y exclusivamente de parte de autores y aficionados -nunca de los niños- basta, no hace falta: están Winsor McKay, el citado Miyazaki, Hergé, Edward Gorey, Charles Schulz, Ozamu Tezuka, que demostraron hace rato y de manera irrevocable que dentro del comic infantil tambien hay genios trabajando que se encargaron de que toda legitimación sobre.
Por eso en mi comentario anterior decía que el problema pasa por hablar en general:como historietistas ¿pretendemos que se tome en serio a la Historieta como medio(a), o en el fondo lo que pretendemos es que se tomen en serio NUESTRAS historietas, como autores (b)?
Si la respuesta a (a) es SÍ, se desprende otra pregunta:¿si queremos que la historieta como medio sea tomada en serio, no es un atajo para que NUESTRAS historietas sean tomadas en serio, terminando una vez más en el punto (b)?
Mi respuesta a la pregunta (b), y esto es una cuestión muy personal, es que hasta que mi obra no sea al menos la mitad de buena como la de mis mayores referentes, jamás, ni en un millón de años, pediría que se tome mi trabajo tan en serio como al de ellos. Por eso es peligroso tomar a Gaturro como parangón del género, se corre el peligro de caer en la falsa ilusión de que, por contraste, lo que hacemos es genial, cuando en realidad el listón, en el único término que me puede interesar como autor ,el artístico, está bastante más alto de lo que lo puso Nik.
Repito y cierro idea: hablo de historietas, desde la posición de un hacedor de historietas.
p.d:si hay algo que no se entendió, perdón pero escribí muy rápido, no tengo problema en reformular lo que haga falta, basta con preguntar.Que pasen bien el dia.
Comentario por Berliac — diciembre 13, 2009 @ 7:02 pm |
La mayoría de los medios de hoy no difunden las cosas que se hace bien, solo las que a ellos les hacen bien.
Porque sería igual en una historieta infantil.
Buena nota Andres, que como la que publicaste en P12, aydan a difundir las otras alternativas.
Comentario por Galantz — diciembre 13, 2009 @ 7:39 pm |
Sin meterme demasiado en la discusión de fondo (la verdaderamente importante) que se está desarrollando, hay un detalle que señala Berliac, en que tiene razón. Si bien yo tengo experiencia ante ambos prejuicios, en esta nota los naturalicé, sin explicitarlos. El resultado es que doy como hecho general algo que es resultado de una experiencia personal (la mia, y por ende poco relevante periodísticamente). Tendría que haberme dado cuenta antes y no lo hice: es una señal de alarma de cuán quemado estoy.
Comentario por Andrés Valenzuela — diciembre 14, 2009 @ 4:02 pm |
Lo primero en que pensé, y sobre todo después de vernos el viernes pasado, fue eso:”Andrés está cansado”, pero tampoco es que sea una tragedia, y menos si hay gente de confianza que te lo señala sin criticarte.El error no pasa por dar por sentado eso, sino por no haber incluido una demostración después, o sea “Esto es así, por esto esto y esto”, hubiera sido interesantísimo debatir eso, yo soy uno de los que reclama a gritos (y te lo dije el otro día) una sección de opinión personal.Las opiniones inteligentes en un espacio compartido, quizá poco relevantes en forma dispersa, como vos decís, al contraponerse y solaparse en un contexto propicio, como puede ser este blog, pueden generar algo bastante más relevante periodísticamente que cualquier intento de crónica neutra.Yo al menos lo veo así, y te lo dije.
Pero bueno, para eso habría que aceptar que la gente tiene mal concepto del comic, cuando yo prefiero pensar que simplemente no se tiene un concepto, la gente no sabe nada de comic, y si conoce algo es en base a lo que mayor exposición tiene, a “lo que hay”, es decir Gaturro. Pero como dije eso no tiene nada que ver con cuestiones historietísticas, así que paso.
Anoche cené con mi hermanito de 11 años y le pregunté si hay historietas en la biblioteca de su escuela.Me dijo que sí, que incluso existe un “Club de la Historieta” (si no se pertenece al club se pueden consultar pero no llevar a casa, la cuota de ingreso es donar una historieta al club).Le pregunté si él pertenecía al club y me dijo que no porque “sólo hay Mafalda y Gaturro”.Si un niño puede autoexcluirse de un círculo de lectura por no estar acorde a sus intereses intelectuales, ¿qué le queda a un adulto, bastante más prejuicioso que un infante, al entrar a un Club del Comic y encontrarse con Batman, Naruto y Gaturro?
Por eso hay que separar:
(a)el concepto que la gente pueda tener del comic.
(b)lo que el comic verdaderamente ES con respecto a otras artes y/o medios de comunicacion.
El punto (b) no necesita demostración, todos los que conocemos BIEN esta disciplina sabemos de sobra de sus cualidades y limitaciones.
Y querer cambiar (a), si nos fijamos bien, es por cuestiones puramente egoistas.Si yo quisiera cambiar el concepto que la gente pueda tener de mi trabajo, lo estaría haciendo por mí, para quedar bien, ser aceptado y respetado en sociedad, aumentar mi sueldo etc.
Pero si en cambio, siempre desde mi obra,y más siendo consciente de (b), más que intentar cambiar la opinión de la gente, consiguiese cambiar a la gente para bien,estaría haciendo algo por los demás, y de carambola estaría solucionando (a).
Comentario por Berliac — diciembre 14, 2009 @ 5:07 pm |
Berliac, están excelentes los desarrollos de tu primer comentario y pensamiento con respecto a este tema. Muy claros. ¡Qué bueno que tengan un club de la historieta en la escuela de tu hermano!
Un abrazo, Cesar.-
Comentario por Cesar — diciembre 14, 2009 @ 9:16 pm |