Cuadritos, periodismo de historieta

octubre 20, 2010

Obstáculos (II): la figura de Oesterheld

Viajero del tiempo, El Eternauta parece impedirnos ver el presente

A primera vista puede parecer una afirmación provocadora, pero es posible que medio siglo después de la creación de El Eternauta, la figura de Oesterheld se haya convertido en un obstáculo para el desarrollo de la historieta argentina.

Lectores, guarden sus armas.

La construcción de El Eternauta como obra central del canon historietístico argentino y, por extensión, la de su guionista como modernizador de la narrativa nacional en viñetas no fue un proceso natural ni espontáneo. Como se señaló en otros artículos y ensayos de autores más versados que quien suscribe, hubo un trabajo de crítica que contribuyó a entronizarlo(s) en ese lugar. Por supuesto, su influencia es inequívoca y atraviesa las generaciones: si Trillo reconoce en su trabajo la marca de Oesterheld, Agrimbau tiene influencias del primero y, a la vez, es maestro de toda una generación de jóvenes aspirantes.

No es que ni la obra ni el autor sean indignos del sitial. Ciertamente lo son. Por calidad, por su carácter rupturista, por las innovaciones formales, estilísticas y narrativas que trajero al medio local, ambos son imprescindibles para entender el devenir de la historieta argentina de las décadas que siguen a la primera publicación de la nevada mortal en 1957. Sin embargo, a 53 años de su primera aparición es imposible no encontrar un “pero”.

El problema radica en que el binomio Eternauta/Oesterheld eclipsa la existencia de otras obras y autores. En una entrevista reciente a propósito del Congreso Internacional Viñetas Serias, Laura Vazquez Hutnik, su directora, señalaba justamente que esa dupla conceptual resultaba una categoría analítica “fácil”. Un objeto de estudio más o menos asequible en torno al cual había cierto consenso crítico. La académica (quien también es guionista) señalaba la necesidad de empezar a poner la mirada sobre otras áreas de la historieta menos exploradas.

Reconocer su papel fundamental en la historieta argentina no debería hacer olvidar al resto de la producción nacional

En esta serie de artículos, en estos “Obstáculos”, sin embargo, se habla de periodismo. Para muchos colegas la figura de Oesterheld y El Eternauta constituyen el único terreno firme a la hora de hablar de historieta. A veces, lisa y llanamente, se trata de la única porción de territorio explorado.

El problema es que se trata de una obra que tiene 53 años y, parece, nadie discute. Alguna mirada desde la derecha puede quejarse por la postura ideológica de obra y autor, pero en general, nadie discute su posición en el campo. Es decir, también para los periodistas es “fácil” hablar de Oesterheld, de El Eternauta. Y es “fácil” para los editores, que tienen cierta claridad sobre el papel de la obra en el mundillo de la historieta argentina y saben vagamente que es un trabajo también reconocido internacionalmente (sin ir más lejos, el crítico Álvaro Pons, del diario El País y La Cárcel de Papel, postuló recientemente que Oesterheld fue “el mejor guionista de historietas de la historieta del mundo“.

Esta “facilidad” entraña algunas posibilidades. La más notoria es que permite a muchos periodistas escribir sobre historieta en sus medios con la mediana certeza de que conformarán las expectativas de minima de sus editores y lectores, a la vez que estarán hablando de un tema emergente (sí, hoy por hoy la historieta es un tema en alza en las redacciones periodísticas).

Pero así como entraña esas posibilidades, también supone un posible obstáculo para el medio en general. Es que como toda apuesta segura, inhibe o desalienta a los participantes de un juego de probar otras opciones. Más aún considerando que el juego periodístico supone premura y, en general, escaso tiempo para preparar temas que se dominan poco. Así, es difícil que algún colega no especializado se atreva a hablar de historieta argentina sin recurrir a ellos.

El problema de divinizar sus figuras consiste en que no se puede aprender, para romper con ellas

En este sentido, vale tomarse el ejercicio de leer cuanta nota se publica en los grandes medios sobre las viñetas nacionales para notar que prácticamente no hay ninguna en que no se mencione a uno, a la otra, o a ambos. Ni siquiera el anuncio del inminente festival Crack Bang Boom (algo más de él aquí, en unas horas) en el suplemento joven Sí!, de Clarín, pudo evitar la referencia. Como muestra la lista de invitados, se trata de un evento más enfocado en la producción comercial norteamericana que en las tintas nacionales. Es decir que la primacía de ese binomio conceptual relega a un segundo lugar toda la producción artística local de medio siglo.

Es cierto que no apareció aún un autor ni una obra que pudieran romper con la centralidad oesterheldiana. Pero no menos cierto es el hecho de que esa centralidad fue construida a posteriori. La revolución que produjo la obra fue reconocida como tal mucho más tarde. Hay nuevos modos de hacer, de narrar y de dibujar. Quizás corresponde a la crítica contemporánea señalar de su emergencia. Quizás resulte necesario que alguna de esas nuevas formas se consoliden y generen una escuela clara (paradójicamente, en plena dispersión posmoderna y globalizada).

Quizás.

Pero las preguntas subsisten.

¿No está necesitando la historieta argentina romper con la figura de Oesterheld? ¿No está necesitando encontrar otro ícono, otro movimiento, otro lugar desde el que pensar una nueva historieta argentina? ¿Esa centralidad indiscutible no va en desmedro de nuevas generaciones de historietistas que no pueden mostrar su trabajos pues quedan ineludiblemente opacados por la cortina de nieve tóxica? Sin esa mirada sobre las nuevas producciones, ¿no perderá la historieta argentina aún otra generación de talentos, convertidos en exiliados artísticos y económicos sin salir de su país? Sin atención a las nuevas publicaciones, ¿no perderá la historieta argentina una interesante oportunidad para (re)constituirse como industria cultural?

26 comentarios »

  1. Y a Messi no lo dejan de mirar pensando en Maradona, no?

    La figura de Oesterheld es tan fuerte, mundialmente incluso, que no hay forma de sacarsela de encima, que te pisa los talones durante toda tu carrera y que es referente constante de comparaciones… como el Diego justamente. Y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo y lo vamos a seguir padeciendo con el orgullo de saber que sino el más grande, uno de los más grandes de la historia de la historieta anduvo pisando por estas cuadras.
    Así que buen, eso, que Oesterheld es una bestia monumental y que me parece lo más natural del mundo que las comparaciones existan hoy y sigan mañana.

    Lo que a veces me pregunto, sobre todo cuando veo mucha de la producción actual de historietas o lo que se puede comprar en kioscos y comiquerías: Si tanto amamos a Oesterheld, si tanto él marca la tradición de historietas argentinas con su obra, ¿dónde está la Aventura? ¿Nunca vamos a tener otros aventureros con Juan Salvo, Bull Rocket o Ticonderoga Flint? A veces me da la horrible sensación de que es un género subestimado en nuestro país…

    Comentario por Capitán Manu — octubre 20, 2010 @ 11:11 am | Responder

  2. “Si tanto amamos a Oesterheld, si tanto él marca la tradición de historietas argentinas con su obra, ¿dónde está la Aventura?”

    Acaso a Oesterheld se lo nombra más de lo que se lo lee.
    Podríamos hacer una encuesta: ¿Cuánto Oesterheld han leído los historietistas argentinos?

    Mi respuesta sería: El Eternauta dibujado por Breccia, el libro que editó Fierro en los ’80 y “Mort Cinder” en la edición de ¿Colihue? Tengo dos ediciones de El Eternauta de Solano; nunca pude progresar más allá de las primeras páginas.

    Comentario por Rodrigo Terranova — octubre 20, 2010 @ 12:19 pm | Responder

    • “a Oesterheld se lo nombra más de lo que se lo lee.”

      Completamente de acuerdo, Rodrigo.

      Comentario por Loris Z. — octubre 20, 2010 @ 3:09 pm | Responder

  3. Cuando leí la nota que le hiciste a Laura, la frase que dijo sobre Oesterheld me quedó picando. La crítica académica es pacata: cuando se emociona con un pope, no lo suelta, no lo discute, ni siquiera lo interroga.
    A la larga, el discurso crítico o el periodístico padecen el mismo problema: es tan fácil hablar del Eternauta (“está todo dicho”) que no se puede decir nada nuevo sin caer en la apostásia.
    (En Viñetas Serias, Lucas Berone leyó un trabajo en el que analizaba cómo se construyó entre finales de los ’70 y principios de los ’80 la centralidad de Oesterheld en el cánon de la historieta argentina)
    Planteás preguntas interesantes, Andrés. ¿Qué vas a hacer con los lectores que no guardaron las armas en el segundo párrafo?
    Saludos!

    Comentario por el_bru — octubre 20, 2010 @ 12:30 pm | Responder

    • La invitación a guardar las armas era más bien por los cascotazos que me veía venir. Pero las armas argumentativas, ya se sabe, son eternamente bienvenidas en este sitio, aunque no coincidan con la opinión del anfitrión (a veces, sobre todo son bienvenidas si NO coinciden con la opinión del anfitrión).

      Comentario por Andrés Valenzuela — octubre 20, 2010 @ 12:38 pm | Responder

  4. Andrés, te felicito por lo que considero tu mejor artículo hasta la fecha. Por incisivo, jugado y acertado. En breve comentaré en forma de artículo, y te lo pegaré por acá.

    Un saludo, nos vemos en Rosario?

    Comentario por Berliac — octubre 20, 2010 @ 3:19 pm | Responder

  5. Mi comentario:

    http://autorberliac.blogspot.com/2010/10/comentario-obstaculos-ii-de-andres.html

    A los lectores y comentadores que vayan a mi blog, estaría bueno que lo hagan en este blog, para no desperdigar opiniones.

    Comentario por Berliac — octubre 20, 2010 @ 5:10 pm | Responder

  6. Muy buen artículo, Andrés, así como el comentario sobre el mismo en el blog de Berliac.

    Comentario por quique alcatena — octubre 20, 2010 @ 5:49 pm | Responder

  7. Demasiada teoria….hagamos historietas tratando de superarnos y talvez..encontremos nuevos caminos.

    Comentario por oenlao — octubre 20, 2010 @ 6:58 pm | Responder

  8. Mort cinder es mejor que el eternauta y las htas de HGO tenian mucho texto. Sigue en el pedestal que merece.
    Habra muchos que no se animan a escribir aventura por algo de esto?

    Comentario por oenlao — octubre 20, 2010 @ 10:22 pm | Responder

  9. Me parece muy interesante este artículo, además creo que tiene algo de razón. Por un lugar, se habla mucho de HGO, con razón, porque es UNO de los grandes. Pero por otra parte, se tendría que hablar de otros, hayan o no sigo influencia para las actuales generaciones.

    Tenemos muchos, muchísimos dibujantes, pero no tantos guionistas, aunque estos también han llegado a un nivel muy alto. Por mi parte, puedo decir tímidamente que me siento influido por Robin Wood, pero también me siento huérfano porque descubrí a HGO mucho más tarde y recién ahora estoy explorando a gente como Trillo, y me faltan otros como Morhain, a quien conocí personalmente hace unos días en Dibujantes y me parece un delito no conocer nada de su obra. Ni hablar de que todavía me falta mucho para ser un guionista con todas las letras, pero ese es otro tema.

    Como en muchos campos académicos, hablar de un tema vende, como en su época hablar de Malvinas porque era el 25 aniversario, etc. etc. Eso hay que decirlo porque es así. Desarmar ese tipo de iniciativas es importante justamente para poder rearticular algo novedoso, que abra las escotillas y permita que entre aire nuevo.

    Sobre la aventura, totalmente de acuerdo. Sigo insistiendo en que esa es la gran deuda que tiene ahora el mercado del comic con muchos de sus lectores. Sigo insistiendo en que hay que encontrar un balance entre publicar y analizar lo “viejo”, que es muy bueno, y darle espacio editorial y académico a lo “nuevo” (incluyendo cosas de las últimas dos décadas, ya que difícilmente podemos analizar lo que salió ayer mismo).

    Esto ya da para una mesa de debate que dure un día entero…

    Un saludo, nos vemos en Rosario. Si necesitan consejos sobre dónde ir o como llegar, o cualquier duda, no duden en ubicarme… si es que pueden entre toda la gente que irá.

    Comentario por Gastón — octubre 20, 2010 @ 10:44 pm | Responder

  10. Un poco a todos: no pierdan de vista que este artículo fue pensado originalmente desde el punto de vista periodístico, y como allí la primacía de Oesterheld limita la visibilidad de otros actores del campo.

    Eso no obsta que no sea interesante reflexionar sobre el papel de su figura en nuestro campo y la posible constitución de nueva(s) (sugiero el plural adrede) figura(s) que permitan entender desde nuevo(s) punto(s) de vista la historieta argentina. En ese sentido, me parece que entender el proceso de los fanzines de los ’90, o la injerencia de Internet en el campo actual es fundamental a mediano plazo.

    Respecto a la (supuesta) falta de “Aventura” (con mayúsculas) en la producción actual. ¿La solución a una refundación del campo es necesariamente (re)ahondar en ella? ¿El devenir de la historieta argentina pasa sí o sí por la recreación de la Aventura? ¿O la nostalgia por ella es sólo no entender que el proceso actual es otro y que hay que ver qué es lo nuevo que sucede/está sucediendo?

    No sé. Honestamente no tengo las respuestas a ninguna de las preguntas. Apenas un puñado de intuiciones que, en mi humilde opinión, pueden ayudarnos a pensar si consigo formularlas bien (tomen en cuenta varios apuntes del comentario de Berliac, que señala falencias en mi elección de palabras, no coincido con todo, pero me hace críticas muy pertinentes).

    Oenlao, desde lo periodístico, creo que producción no es lo que falta, sino pensar sobre lo que se hace para poder hablar y ofrecer al lector nuevas cosass, y no caer siempre en Oesterheld/El Eternauta (dicho esto, el cosmos parece decirme que debo abordarlo nuevamente, ya contaré más al respecto).

    Comentario por Andrés Valenzuela — octubre 21, 2010 @ 12:45 am | Responder

    • “Actores” y “campo” en una sola frase! Muy bourdiano lo suyo, Valenzuela. XD

      Una cosa más. ¿Volver a la Aventura no sería, a fin de cuentas, apuntalar y mantener sin discusión una forma oesterheldiana de hacer historietas? ¿No sería decir “la aventura (oesterheldiana) es la historieta argentina”? (leo la última frase y me doy cuenta de que puede tener varios sentidos de los que no quiero desdecirme).
      No digo con esto que haya que erradicar la Aventura del paisaje historietístico argentino, pero sí que no lo pensemos como un elemento fundamental (aunque tal vez sí sea fundacional).

      Comentario por el_bru — octubre 21, 2010 @ 2:38 pm | Responder

  11. Creo que hablar de Oesterheld no es nada fácil, se lo ha abordado numerosas veces, existen al menos una veintena de volúmenes referidos al estudio de su obra, de su vida personal… escribir de Oesterheld supone un gran compromiso (por lo que su investidura) y lucidez (por la agotadora recurrencia).
    En cuanto a la frase “…a Oesterheld se lo nombra más de lo que se lo lee…”, es frase hecha, fácil, me parece que en el marco de una discusión seria, pretenciosa, no debería insinuarse. No es una cuestión de censura (ahuyentemos a los moralistas apedreadores), ni me manifiesto en contra del contenido, pero… es baladí… ¿Me explico?
    Por otra parte opino que se construyen entelequias alrededor de la historieta, su alcance y su estudio y no existe, sin embargo una inquietud real por la narración. Sinceramente, son muy pocos los autores (y aquí podría poner un punto) que reflexionen acerca de las historias, el relato y su narración. Creo que lo que prevalecía en la historieta argentina de los 50′ y 60′ es la escuela clásica, basta leer un par de entrevistas y encontrarse con Caniff, Dickens, Crane, Chesterton, Kipling, Stevenson, etc. Escuela que lamentablemente se transformó (nada se pierde, todo se… en fin…).
    Bueno, atento a que me voy por las ramas y comienzan los desvaríos sintetizo, me atrevo a un corolario…
    Oesterheld no es una figura de abordaje fácil, sin duda; su legado es patente en autores como Roberto Fontanarrosa, un fenómeno, excelente historietista y escritor, ahí tienen uno para el pedestal. Que conforme el paradigma de la historieta argentina no es limitante siempre y cuando se lo reflexione. Respecto de la aventura, el género de aventuras… hay modas, hay gustos… la aventura en general (a nivel mundial) está en el banco me parece, muy a mi pesar, ojo.
    La corto acá, no cuento con mas tiempo, pero hay mucho que decir, está bien que se discuta, pero siempre tratemos de hacerlo a conciencia, tratemos que la beneficiada sea la historieta.
    Un saludo.

    Comentario por Mariano — octubre 21, 2010 @ 1:45 am | Responder

    • La frase “…a Oesterheld se lo nombra más de lo que se lo lee” estaba atenuada por el “Acaso…”. No lo sé. Por eso me parecía interesante que otros autores señalaran hasta dónde los había tocado el trabajo de HGO. Al mismo tiempo, por supuesto, dependerá de la agudeza de cada lector: uno cambió su cabeza ante seis renglones de Rimbaud, otro siguió siendo el mismo de siempre después de manducarse la carrera de Letras entera.

      Y en mi caso, señalé que he leído muy poco de HGO. Se dio así, no es que lo desdeñe. De hecho, Mort Cinder me parece una joya. Pero no percibo que HGO haya dejado una huella en mí, no lo nombraría como una influencia. Y en cuanto al Eternauta, ya lo dije, no he podido entrarle. Acaso porque se publicaba en entregas, y al juntarlo en libro, la información es tan redundante que se me hace imposible avanzar en la lectura. Tampoco desde lo gráfico me parece relevante. Y conste que Solano ha dibujado, magníficamente, la que es para mí la mejor historieta argentina: Evaristo. Bueno, ya que estamos, para mí Muñoz y Sampayo son TODO. Sudor Sudaca, Tenochtitlán, Alack Sinner, Billie Holiday. ¡Esas serían mis historietas en una isla desierta!

      Saludos

      Comentario por Rodrigo Terranova — octubre 21, 2010 @ 10:31 am | Responder

  12. [...] Actualizados : Obstáculos (II): la figura de Oesterheld El Hombre Nuevo, en manhwa Obstáculos (I): encontrar las palabras Agenda semanal (actualizada) [...]

    Pingback por Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya — octubre 21, 2010 @ 4:16 am | Responder

  13. Como lector de historietas desde hace más de 50 años, te diría que el planteo es válido para los periodistas que no han leído historietas nacionales, ya que Robin Wood, “el loco” Barreiro, y Bobillo,por citar solo a tres de diferentes épocas si han trabajado la Aventura. No me parece que a ellos les haya pesado alguna vez la fama o la influencia de HGO, todo lo contrario, me parece que complementan al mismo. Y, a poco que nos pongamos a pensar, no tengo dudas que van a surgir no menos de 15 o 20 guionistas más. El problema, me parece, se cincunscribe al periodismo generalista.

    Comentario por Rolo Montes — octubre 21, 2010 @ 3:47 pm | Responder

  14. ¿No está necesitando la historieta argentina romper con la figura de Oesterheld?
    No, ya que H.G.O. es como Gardel, acaso alguien plantearia romper con la figura del Zorsal

    ¿No está necesitando encontrar otro ícono, otro movimiento, otro lugar desde el que pensar una nueva historieta argentina?
    Esta Breccia, por ejemplo Perramus con guion de Sasturain, CyberSix de Trillo-Meglia, El cazador de lucas, Mafalda de Quino, Inodoro y Boggie el aceitoso de Fotanarrosa,estos son unos pequeños ejemplos de que hay otro lugar para pensar la historieta.

    ¿Esa centralidad indiscutible no va en desmedro de nuevas generaciones de historietistas que no pueden mostrar su trabajos pues quedan ineludiblemente opacados por la cortina de nieve tóxica?
    No se que parte de la historia de la historieta estas leyendo.

    ¿no perderá la historieta argentina aún otra generación de talentos, convertidos en exiliados artísticos y económicos sin salir de su país?
    Ese es el carma del artista argentino, para nombrar dos, chichoni y Ciruelo.

    ¿no perderá la historieta argentina una interesante oportunidad para (re)constituirse como industria cultural?
    La historieta argentina es increiblemente fertil, siempre salen excelentes artistas y cada generacion encuentra su estilo y espacio propio, lejos de la massmedia.

    Comentario por raimundo — octubre 21, 2010 @ 5:27 pm | Responder

  15. Raimundo, Bru, Rolo, Rodrigo, prometo hacerme un ratito en estos días para responderles a todos. Hoy recién llegué a Rosario y estoy con cantidad de laburo (para el diario, para Cuadritos, para Acción y para Comic.ar).

    gracias por la paciencia!

    Comentario por Andrés Valenzuela — octubre 21, 2010 @ 8:37 pm | Responder

  16. Leí El Eternauta de grande, a los veinte y pico, y me llevó por lo menos una tarde: no pude dejarlo hasta que llegué al “¡Será pósible?” del final. Creo que eso lo dice todo.
    Oesterheld era la Aventura… y algo más. Debajo de la aventura venía el mensaje, la humanidad, la amistad, la camaradería, la solidaridad, la poesía. Estaba todo junto y te lo devorabas sin darte cuenta, llevado por la acción. por los personajes, que uno siente como amigos (cosa nada fácil de lograr).
    Es muy argentino eso de querer destruir lo que nos hace sombra. Pero si la obra de HGO nos da sombra también nos cobija, nos nutre. Es un ariete que derriba murallas para nosotros. Trasciende las fronteras y crea interés por la historieta argentina. Si no lo seguimos y lo aprovechamos, ¿es culpa de Oesterheld?
    Tenemos la suerte de poseer una Escuela de Historieta única en el mundo. Una de las más originales y de más calidad. Por qué no apoyarnos en ese gigante, Oesterheld, así como en genios de la talla de Breccia, Salinas, Solano, Del Castillo, Pratt (argentino como el que más aunque haya nacido en Venecia), Roume, Oswal, Casalla, y tantos otros, cuyo único “defecto” es ser de acá, en vez de querer escribir y dibujar como lo que no somos: yanquis, europeos o japoneses?
    No se renuncia a semejante herencia, me parece.

    Comentario por Massaroli — octubre 22, 2010 @ 8:06 pm | Responder

  17. Llego tardísimo a esta discusión… Sólo una cosita: me parece que la obra de Oesterheld está saliendo de debate (lo que, paradógicamente, se prueba porque se habla mucho de ella). Cito una frase de Josefina Ludmer:

    “La historia de los clásicos es una historia particular, larga y sinuosa. Las obras [y también los autores que las escribieron] pasan por un periodo de discusión y de debate hasta que son aceptados por todos y quedan fuera de discusión.”

    Oesterheld entró en esa zona en que queda fuera de discusión, y todos pasamos a otro tema…

    Comentario por FedericoR — octubre 24, 2010 @ 3:48 pm | Responder

  18. “paradógicamente” ¡Qué animal! No sé para que me hago el canchero con palabras que no sé escribir…

    Comentario por joandemena — octubre 25, 2010 @ 8:58 am | Responder

  19. Y yo llegué aún más tarde, con lo que me interesa! Totalmente de acuerdo con Andrés. Lo único que agregaría es que la canonización de Oesterheld y del Eternauta mismo no es un fenómeno reciente sino que se viene hilando desde los ochenta ( o antes, si consideramos el libro de Trillo y Saccomanno).Lo que sí, ahora es más obvia y definitivamente se usa su imagen muy livianamente en algunos ámbitos, simplificándolo a la militancia. En la historieta, sí, hay que matar a los padres… la frase es remanida, pero no deja de ser cierta. saludos! Buena nota!

    Comentario por laura — octubre 25, 2010 @ 1:17 pm | Responder

  20. Aplausos para Massaroli!!!
    Laura, muy cierto que hoy en día se utiliza la “cascara”, se lo simplifica a la militancia. Pero también hay que tener presente que si la historieta argentina y sus autores tienen presencia y son reconocidos en el mundo, es por todos los que la construyeron y sostuvieron con su trabajo. Antes que matar a los padres, hay que aprender de ellos porque fueron ellos quienes posicionaron a la historieta a ese nivel, valorizarlos en todo lo bueno que hicieron, en su profesionalidad y talento.
    Argentina es el único país con tradición comiquera que mata o deja de lado a sus personajes famosos o clásicos. Eso es un error. Los norteamericanos mataron a Bátman, a Sùperman, etc? Los europeos mataron a Tintín, a Asterix, a Mortadelo y Filemón, etc, porque tienen mucho peso? No, se los mantiene y actualiza para las viejas y nuevas generaciones de lectores. Lo viejo y lo nuevo tienen que convivir.

    Comentario por alejandro Aguado — octubre 26, 2010 @ 6:02 pm | Responder

    • Ojo, Ale. Cuando Laura dice “matar a los padres” -me parece- se refiere más al proceso cómo se lo entiende en psicología. El parricidio simbólico por el cual uno toma su lugar en el mundo y eso le permite, a la vez, engendrar nuevos “hijos”. Con lo cual, ese parricidio significa tomar lo que ellos nos legaron, pero construirse también el propio camino. Superar a Oesterheld -aquí ya hablo desde mi mirada- no debe entenderse como olvidarlo o desconsiderarlo, sino como entenderlo como un hito en el camino y un espacio que debe (re)ocuparse para que la historieta argentina siga avanzando en lugar de quedar eternizada en 1957.

      P.S.: igual les sigo debiendo a todos la respuesta larga y pormenorizada en regla. Salute!

      Comentario por Andrés Valenzuela — octubre 26, 2010 @ 11:07 pm | Responder

  21. [...] de historieta en distintos medios. Algunas son de orden “técnico”, otras son más bien obstáculos de conocimiento, e incluso podría hablarse de falta de contactos suficientes (ya se debatió aquí cómo muchas de [...]

    Pingback por Tres tips para difundir el cómic « Cuadritos, periodismo de historieta — agosto 31, 2011 @ 10:02 am | Responder


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