Steven Struble es colorista. Como tantos otros laburantes de la historieta que están fuera de las luces del guión y el dibujo, en sus ratos libres empuja sus propios proyectos. El más importante de ellos, durante los últimos años, fue The li’l depressed boy. Literalmente: “el pequeño chico deprimido”. Empezó a publicarlo como webcómic a mediados de 2008 y él hacía los guiones, pero no se puso a dibujarlo. Para eso llamó a algunos amigos dibujantes de buen nivel, como Sam Keith. Eventualmente, tras un año de publicación semanal y algunas rotaciones, la responsabilidad recayó en Sina Grace, quien continúa hasta hoy. En el medio la serie llegó al portal Shadowline Comics, que depende de la editorial norteamericana Image. La misma que hoy lo lleva al papel, con el flamante primer número en la calle.
The li’l depressed boy cuenta la historia de un muchacho que aparece dibujado como un muñeco de estopa. Un chico introvertido que cuando se deprime (que es casi siempre) tiende al aislamiento. No se sabe de qué trabaja, pero no es un laburo muy estimulante. Estudia o estudiaba algo relacionado con la escritura, también sin mayor entusiasmo. Tiene un amigo que lo quiere bien, pero que -es fácil imaginar- tiene un mundo social algo más… rico. Todo esto hasta que, en una salida ocasional, conoce a una chica.
Y la chica se lo levanta. Así empieza la historia en el papel, que recopila el período que -justamente- empieza con Grace como dibujante, a partir de junio de 2009. Y menos mal, porque el año anterior que todavía se puede leer online es terrible. No terrible “mala historieta”, sino terrible “la vida de este pibe es para golpearse la cabeza contra la pared hasta perder el sentido”.
En la primera etapa online de LDB (mejor aprovechar el acrónimo que utilizan los mismos autores), la vida del muñeco de estopa es -se disculpará la palabreja “poco periodística”- un garrón: no pega una, se emboba con la primera mina que le pregunta la hora en el aula (no le dan ni cinco de bola, claro), y sus ilusiones son desechas constamentemente. Todo el tiempo está triste y lo único que lo saca del sopor de su vida es escuchar música hasta que los sonidos se licúan en su mente. Eso y jugar algo a los videojuegos con su amigo. Nada parece empujarlo a seguir viviendo.
Desde el comienzo, la serie toca algunos temas interesantes, como las dificultades para relacionarse de una generación demasiado enganchada a las redes sociales y los videojuegos online, mas no al diálogo cara a cara. Pero arranca argumentalmente chata. Los primeros meses la serie se sostiene gracias a las muy buenas secuencias que mostraba en todas las páginas, muchas de ellas mudas.
Hay que reconocer que en todo ese primer año online Struble construye un personaje que da pena. Uno quiere que le vaya bien. O que se mate de una vez. Pero sobre todo, que le vaya bien. Ahí entra Grace, las páginas dejan de estar coloreadas en tonos azules y el guionista-colorista mete mano al resto de la paleta. Y aparece esta chica, que invita al protagonista a un recital y la cosa levante vuelo inmediatamente, casi convirtiéndose en una comedia romántica con toques de costumbrismo que vagamente enlazan su trasfondo social con la generación que representa Scott Pilgrim (es más, hasta presta importancia a la faceta musical del personaje).
Así el flaco deprimido empieza a dejar de estar triste. Es cierto que todavía es un flaco tímido y algo timorato, que no sabe qué hacer ni cómo seguirle el tranco a una mina que lo da vuelta como una media, pero el muchacho empieza a tener sus primeros atisbos de auténtica felicidad. Al cabo, acaba de encontrar un regalo inesperado de la vida: una chica que le encanta y (misteriosamente) le da bola.
De modo que aquí corresponde señalar el mérito del editor. Una tijera a tiempo empuja muy bien la serie, que difícilmente hubiese tolerado empezar en el papel con tanta carga negativa en la vida del personaje. En cambio acá, y aunque el título pierde un poco de sentido, el relato gana impulso. El lector empieza a leer y “suceden” cosas, al tiempo que se presentan todos los personajes principales. Quien tiene la revista en la mano puede engancharse enseguida. Por lo demás, es posible intuir hacia dónde va la historia, que tiene toda la pinta de ser un relato de esos en que el protagonista se hace cargo de su vida, la pone en orden y consigue una módica felicidad para armar.
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Ficha Técnica
The L’il Depressed Boy
Guión/Dibujo: Steven Struble / Sina Grace
Género: comedia romántica/costumbrista
Editorial: Image Comics
Lanzamiento: febrero 2011
Origen: EE.UU.
Páginas/papel: 32, 25 x 17 cm.






La chica hace una referencia al super salto de Mega Man 3. Debo leer esta historieta.
Comentario por Loris Z. — febrero 12, 2011 @ 4:12 pm |