Cuadritos, periodismo de historieta

marzo 25, 2012

Oesterheld hoy

Filed under: Cómic argentino,Especiales — Andrés Valenzuela @ 12:00 pm
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Una pregunta doble. La sociedad argentina aún se debe encontrar los restos del guionista. La historieta nacional se debe analizar en profundidad cuánto lleva de él.

Si alguien observara desde el exterior la historieta argentina contemporánea, bien podría creer que Héctor Germán Oesterheld es la principal figura joven del momento. Decenas de artículos, ensayos y ponencias discute (o mejor dicho, estudian) su figura y su obra. Se le rinden homenajes, exposiciones con los resultantes de su trabajo y su obra más célebre es material de lectura en las escuelas públicas de algunos distritos del país. Desde luego, es una figura fascinante y es esperable que motive toda esa gama de reacciones, aún a más de 30 años de su desaparición forzada a manos de la última dictadura militar (al respecto, más allá de la obvia doble alusión que supone la imagen que acompaña estas líneas, se recomienda enfáticamente leer este artículo de Sobrehistorieta o este otro, publicado en Cuadritos en 2010).

Hizo méritos suficientes para calar tan hondo: por su historia personal tanto como por el impacto que tuvo en las siguientes generaciones de historietistas. Ssin embargo (hay un pero, claro, sino no habría artículo posible)… ¿cuánto se lee realmente hoy a Oesterheld? ¿Cuán presente está su figura en la práctica historietística cotidiana de quienes hoy crean la nueva historieta argentina? ¿En qué medida es una referencia siempre presente e insoslayable para los autores en actividad? ¿Y cuánto lo leen los amantes de la historieta, quienes se acercan a ella?

Aquí, en Cuadritos, se arriesga una respuesta para todas esas preguntas: “más bien poco”.

Y claro, así como se arriesga una respuesta, se presentan algunos argumentos.

“Títulos publicados del mismo autor”: muchas veces, las solapas de los libros incluyen un pequeño listado de otras obras del autor en cuestión. Con Oesterheld, es lícito preguntarse cuántas de sus obras se publicaron en el último tiempo. El Eternauta, por supuesto, debe ser un enorme best-seller, que merced a su característica de bibliografía obligatoria, consigue hacerse un lugar incluso en las librerías más recalcitrantes para con el noveno arte.

¿Y qué más? ¿Qué otros títulos, aparte de la “colección naranja” de Colihue o la colección de historieta de Clarín permiten acceder a su obra? Valdría anotar, además, que ambas datan por lo menos de comienzos la década pasada. ¿Y el resto de sus trabajos? Página/12 publicó uno o dos en su colección Continuará. Y la lista se termina pronto.

Aquí –es cierto- habría que hacer una salvedad y es que la propiedad intelectual de muchas de sus obras no están en manos de sus herederos, pero de cualquier modo la cuestión se mantiene, ¿por qué no se publican esos otros trabajos, una suerte de “Oesterheld oculto”. ¿No haría mucho más por difundirlo?

Este año, Historietas Argentinas publicará un nuevo relato del Eternauta. Aunque no tendrá guiones de Oesterheld, sí se trata de una adaptación que hizo Solano López sobre un relato (en prosa) del guionista. Es lo más cercano que tendrá la historieta argentina a algo “distinto” del autor en mucho rato. ¿Dónde están todas sus obras “menores”, sus artículos y sus cuentos?

Seguir su rastro I: Oesterheld –y El Eternauta, en particular- fue la principal influencia de Carlos Trillo, quien a su vez formó a muchos de los nuevos guionistas argentinos. ¿Pero cuánto queda de esa influencia en las jóvenes generaciones? Y aquí no se trata de un juicio de valor acerca de si esa presencia o ausencia es positiva, negativa, esperable, natural, necesaria o lamentable. Se trata de pensar cuán presente está la figura del creador de Mort Cinder en las páginas que llegan hoy a los lectores.

El juego de influencias para los nuevos autores se diversificó mucho. ¿En qué medida Diego Agrimbau incorpora a Oesterheld? ¿Es más importante para él esa figura o la de los dramaturgos que estudió? ¿Hasta qué punto la música, el diseño, la publicidad, la animación, el cine o corrientes filosóficas como el nihilismo no son una influencia mucho más fuertes en la producción actual?

¿Quién sigue pensando la historieta tal cual como Oesterheld la modificó hace 55 años? ¿Y cómo será la fruición de esa historieta hoy? ¿Formalmente, es lo mismo El Feo, Cieloalto o Dora que cualquier otro relato de la figura rectora de las viñetas argentinas? Es un ejercicio interesante, como para hacer con los listados de títulos publicados en los últimos dos años (por poner una referencia clara y cuantificada).

Seguir su rastro II: en los círculos académicos es fácil hablar de Oesterheld. Es la figura segura. Quienes se encargan de aprobar los temas de las tesis para los aspirantes, saben de quién se trata y, en todo caso, a quién acudir. El guionista es una personalidad suficientemente conocida, relevante y compleja como para disipar las posibles dudas de los legos y permitir su concreción. Hay, en cambio, pocos estudios sobre historieta “reciente” (modos de producción, por ejemplo), o sobre el trabajo de otros autores más cercanos en el tiempo (como Ricardo Barreiro, por caso, ¿cuánto bien le haría al medio analizar la figura de la mujer que proponía Barreiro y contrastarla con la de Robin Wood o sus contemporáneos?).

Otro tanto le sucede al mundo del periodismo, aferrado aún a su figura, como vía segura para referenciar la historieta argentina en cualquier nota. El Eternauta se publicó hace 55 años, pero se sigue utilizando como mojón para mencionar cualquier producción contemporánea, desde un relato fantástico de Salvador Sanz hasta el último capítulo autobiográfico de Brian Jánchez o el humor de tipos como Liniers o Gustavo Sala. El Eternauta sostiene una doble condición: de posibilidad y de obstáculo para la difusión de la historieta argentina.

Sin caprichos. Ayer se cumplió un nuevo aniversario del criminal golpe de Estado que en 1976 quebró el orden institucional del país y lo sumió en el terror. Ese mismo régimen cívico-militar secuestró, torturó y eventualmente asesinó a Héctor Germán Oesterheld. Su cadáver no fue hallado. Pasaron más de tres décadas de ese momento.

De no haber sido desaparecido, ¿cuánto más hubiera ofrecido Oesterheld a la historieta argentina? ¿Qué impacto hubiera causado en la línea editorial de Columba, una de las últimas editoriales en las que publicó? ¿Cuánto más presente estaría hoy en la cultura y en el acervo historietístico nacional?

No tiene sentido discutir el impacto de la figura de Oesterheld en la tradición historietística argentina (aunque alguno se empecina), pero sí sería importante distinguir en qué consiste esa influencia, cómo se manifiesta en la nueva producción y, concretamente, entender cuánto lo leemos hoy.

9 comentarios »

  1. Andrés: en la nota afirmás que es cierto que “la propiedad intelectual de muchas de sus obras no está en manos de sus herederos”. Sinceramente, no lo sabía. Sería muy útil para nosotros y nuestro trabajo saber a qué historietas te referís.

    Por otro lado, decís que este año nosotros vamos a publicar -si llegamos a terminar este laburo- La Resistencia (la continuación de El Eternauta que escribió en prosa Oesterheld en 1962). Es cierto, como también será cierto -en eso estamos trabajando hoy-, que también pensamos publicar “Guerra a los Antartes”, la versión original Y COMPLETA -esta historieta sí tiene final- que escribió Oesterheld para la revista 2001 y que dibujó en un alucinante pop setentero un tal Leon Napoo. En eso estamos gracias a la inestimable colaboración -y super arduo trabajo- de Chinelli y Felipe Avila.
    Y de paso y ya que estamos, te informo que además de aquellos viejos libros naranjas de Colihue (que existen desde principios de los 90), y de los inclasificables libros de Clarín (que salieron hace un par de años e inclusive ya se saldaron), nosotros hemos publicado de Oesterheld tres libros de Ernie Pike, las figuritas de Platos Voladores, la historieta de El Descamisado “Latinoamérica…”, y alguno más que ahora mismo no recuerdo…
    Y acá cabe aclarar que salvo El Eternauta y El Eternauta II, el resto del material de Oesterheld se vende muy lentamente, y si bien es buen “fondo de catálogo” (por calidad y rotación), no es ningún éxito y te aseguro que, al igual que con otros autores de la literatura en general, se lo comenta más de lo que se lo lee…

    Comentario por javier doeyo — marzo 26, 2012 @ 9:08 am | Responder

    • Hace muchos años compré todos los ejemplares de 2001 que contenían Guerra de los Antartes, y los guardo como un tesoro. Me encantaría verla en una edición nueva y en un solo tomo. Muchos éxitos!

      JCarlos

      Comentario por jcarlos — marzo 27, 2012 @ 9:54 pm | Responder

  2. Mort cinder se merece una edicion mas grande y lujosa que la que tuvo en la biblioteca clarin, sin duda.

    En fin, esta nota me recuerda a algo que una vez escribió agrimbau sobre que el pasado glorioso de la historieta argentina puede resultar un ancla bastante pesada para su actualidad. Incluso Imaginadores, con lo bien hecha que está, finaliza con un tono nostálgico y la sensacion de que la historieta argentina es algo que ya cerró y terminó ahí.

    Comentario por Zambrano — marzo 26, 2012 @ 3:14 pm | Responder

  3. El tema de la obra no publicada de Oesterheld es una deuda que tenemos como nación. Revisar las Hora Cero Semanal, solamente, nos muestra una maravilla de historietas que nunca más vieron la luz y que da lástima sentir como perdidas (por mencionar las que recuerdo ahora, Randall The Killer, Lord Crack, Cayena, Nahuel Barros, los episodios unitarios que eran la gloria…). Si no meo fuera del tarro, de lo que se publicaba en la Hora Cero Semanal solo llegó a nuestros días El Eternauta, Sherlock Time, Sgt. Kirk y algunas de las muchísimas Ernie Pike que siguen perdidas en los cajones de los que atesoran esas revistas.

    Por otro lado, es verdad que algunas de sus cosas no envejecieron de la mejor manera. Publicar en solitario “Rolo, el marciano adoptivo”, por ejemplo, no sé si tiene tanto interés como hacerlo dentro de una colección de “Todo Oesterheld”, donde pueda apreciarse la maravilla de su creatividad.

    Y eso que estoy mencionando solamente la obra que realizó para una revista. ¿Quién leyó todo lo que el genio hizo, por ejemplo, para Columba? Sería un hallazgo recuperar todo. Es parte de nuestro patrimonio cultural.

    Sobre lo que quedó de Oesterheld en la actualidad de la historieta argentina, me toca responder como autor. Esto no tiene nada que ver con el total de mis colegas. Cuento qué me dejó a mí, si eso tiene algún tipo de valor.

    Lo primero que leí en mi vida fue Oesterheld. La colección completa de las Hora Cero de mi viejo. La leí y releí durante los primeros doce años de mi vida. Aquello era la maravilla. A los doce años -más o menos- apareció Robin Wood y me fui para ese lado. Me volví fanático de la producción de ese autor entre los ochentas y primeros años de los noventa, cuando me fui para lo que publicaba Perfil de Súperhéroes y me quedé ahí durante un tiempo.

    Pero había un nombre que me venía acompañando siempre, como en silencio: Carlos Trillo. Posiblemente haya sido en mi etapa universitaria cuando este autor se me volvió piel. Y fue ahí cuando releí todo Oesterheld, mientras leía a Trillo.

    Buenos años, aquellos. Algo se estaba armando sin que me diera cuenta.

    Pero me quedé con Trillo a la hora de decidir vivir de contar historias. Digamos que en mi guiso están todos aquellos que mencioné (y Oesterheld es al que más disfruto hoy como lector), pero cuando tuve que armar una personalidad de autor, me fui directamente a estudiar a Trillo y toda su obra. Había algo que me identificaba más con Trillo. ¿Pero qué?

    Trillo es más sexual que Oesterheld. Quizás ese sea el motivo que me atrajo para hacerme piel con un autor.

    Los autores que vengan ahora, entonces, van a tener ese camino que caminé yo o no. Porque ahora está todo el manga -que antes no estaba y que seguramente ha sabido marcar influencias-. Ahora estamos nosotros -que por ahí dejamos alguna semilla-. Ahora está internet y “todo” al alcance de la mano.

    Pero antes estuvo Oesterheld. Es la raíz de la que hemos crecido todos los demás.

    Que la planta tenga hoy mil ramificaciones habla, simplemente, de la importancia de este nombre en la identidad de la historieta nacional.

    Comentario por Luciano Saracino — marzo 26, 2012 @ 9:50 pm | Responder

  4. Yo a HGO lo lei recien a los 18 mas o menos, pero desde chico vengo leyendo a wood, que tiene una influencia tremenda de HGO.

    Comentario por zambrano — marzo 29, 2012 @ 8:24 am | Responder

  5. Me gustan mucho estas invitaciones a la reflexión que haces Andrés, y yo creo que la historieta argentina es muy desconocida por los argentinos. En mi caso hay muchisimo material que no he leido y que son deudas que uno tiene con sus raíces.

    Comentario por Arekasadaro — abril 4, 2012 @ 3:36 am | Responder

  6. Hola!

    No se lee mucho porque salvo el Eternauta (su franquicia completa creeria) porque ninguna historieta se lee mucho en este país. Sin embargo, creo que las de HGO son las que mas se llen.

    En alguna entrevista Carlos Trillo comienta como la tirada de “Cosecha Verde” aun no se agota y encambio los libros guinados por Oesterheld ya se reimprimieron varias veces. Varias! unas cuantas…. y son varias obras, que desde los 90s para aca estan siempre dislpnibles gracias a Colihue, creo que no se puede obviar esta coleccion si hablamos de cuanto se lee a Oesterheld.

    Es, por lejos (tal vez setguido por Trillo) el artista argentino del cual mas obras se publican aun hoy. Si uno quiere tomarse el tiempo de recorrer comiquerias, hoy mismo encuentra todas estas obras:

    -El eternauta 1, 2 y 3.
    -Sherloc Time
    -Mort Cinder
    -El Eternauta de con Breccia
    -La guerra de los atlantes
    -La vida del Che
    -La vida de Evita
    -Rolo el marciano adoptivo
    -Platos voladores al Ataque
    -Ernie Pike de Clarin
    -Ernie Pike la edicion de Norma
    .Sgt. Kirk Clarin
    -Sgt. Kirk de Norma
    -El otro Ernie Pike, de Solano Lopez aun se consigue, el de Breccia no
    -Nekrodamus (es increible pero hay una vieja edicion amarillenta que circula bastante)

    Me gustaria que se publiquen mil mas… pero decir que no se lee, es lo que mas se lee de lo poco que se lee historieta en todo caso, 15 obras para comprarse del mismo tipo, no es joda.

    Saludos

    Comentario por jeremias ariel — mayo 11, 2012 @ 3:06 pm | Responder

  7. aca no entiendo ¿que queres decir?porque yo he investigado y se que oesterheld a influenciado e influenciara a los historietistas argentinos¿aca queres decir eso o no?

    Comentario por bruno barroso — junio 30, 2013 @ 4:09 pm | Responder


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