Hoy salió publicada la sección de crítica de historieta en el matutino porteño Página/12. Así, al filo del mes, que es el mismo modo del que vive la protagonista de Beya (le viste la cara a Dios): el filo de la salud mental, al filo de la dignidad. A la nota central, dedicada a la adaptación que encararon Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría, se suman las cuatro pequeñas reseñas o “Lanzamientos” (para Periodicidades de un tiempo loco, Términus #2, Las aventuras de Facu y Café con Leche #2, y Wolverine: La cofradía). La columna de noticias quedó enteramente copada por los nominados a los Premios Banda Dibujada.
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La trata contada en cuadros
“Querés partir y olvidarte, / dejar atrás la mazorca / y tu esfínter hecho un volado”: esos versos son parte del primer texto con el que se encuentra el lector en Beya, la adaptación a historieta que Iñaki Echeverría y Gabriela Cabezón Cámara hicieron a partir de la novela de esta última Le viste la cara a Dios. El resultado llama la atención por lo historietístico, pero también por algunas cuestiones que señala en el campo editorial y en el universo de la nueva literatura argentina.
Beya cuenta la historia del secuestro de una jovencita de clase media, sometida y obligada a prostituirse, que finalmente “le ve la cara a Dios” y queda atrapada en un trance místico que la ayuda a sobrellevar los golpes, el cautiverio, la cocaína esnifada a la fuerza y las violaciones repetidas. Es cualquier cosa menos una historia liviana y la adaptación se encarga de resaltar ese hecho: cuando no lo dice en los textos lo muestra en los dibujos de Echeverría, pero con el mérito de no hacerlo a la vez ni de forma redundante. En Beya texto y dibujo siguen derroteros cuidadosamente paralelos y casi siempre desenganchados, igual que la psiquis maltrecha de la protagonista que pena sus días en un puticlub de Lanús. (más…)



















