El cielo no se cayó (por suerte) y finalmente Tecnópolis abrió sus puertas (más suerte aún). De modo que el Festival Internacional de Historietas Viñetas Sueltas debutó en la feria de ciencia, arte y tecnología ubicada en Villa Martelli. La actividad comenzó calma, algo lógico considerando la amenaza constante de lluvia: hasta las 9 de la mañana caían baldazos en algunas zonas del área metropolitana y el predio recién confirmó la actividad del día cerca de las 12, su horario de apertura.

Accorsi ofreció una visita guiada sobre la muestra de clásicos argentinos. Mañana brindará otra.
La mayoría de la gente que se acercó al lugar lo hizo a partir de las 15, en familia y una vez que hubieron almorzado. ¿Quiénes se acercaron al espacio de Viñetas Sueltas? En principio se vio un público heterogéneo. Mucha gente “del palo”, desde luego, pero también visitantes ocasionales que aprovechaban, recorrían las muestras y chusmeaban en los stands de ventas.
Por la lluvia y la menor afluencia de público, comparado con un día normal de fin de semana en Tecnópolis, las actividades de la Nave de los inventos se trasladó al mismo espacio donde se dictan las charlas y están los stands.
Para destacar, de la jornada, la visita guiada que ofreció Andrés Accorsi a los primeros visitantes, dando detalles de los originales que se exponen de las glorias nacionales (un lujo).

En cuanto tomó asiento, Liniers ya tenía una fila esperando su firma
Quienes estaban intrigados por “La gran persecusión”, en la carpa infantil, se trata de un dibujo en vivo a cuatro manos en que los dos dibujantes van interviniendo los trazos de su compañero. Hoy, con la fascinación que suele ejercer el dibujo en vivo, la tarea estuvo a cargo de El Bruno y Diego Parés.
Por lo demás, es aún pronto para hacer un balance de la actividad. Tuvo buena recepción el stand de los invitados internacionales, y en particular la gente de la Isla de la Reunión estuvo dedicando varios libros y catálogos. También Liniers llamó la atención de los asistentes y bastó que se sentara a firmar un libro en el stand de su editorial para que se formara un módica, pero aparentemente interminable fila esperando sus trazos.
Mañana, más reporte.