
Pasar de la web al papel "es como hacer un nuevo montaje" de la historieta, asegura el historietista
“En estos departamentos vivían amontonados los que trabajaban para los ricos”, explica Berliac sobre su piso en San Telmo, el único de los barrios del sur porteño que se recuperó del éxodo de la peste y la desindustrialización de los ’90. El historietista tampoco está en la zona turística. Desde el portón de entrada se ven pasar camiones de carga y changarines, y los resto boutique son una rareza más que la constante. “Me gusta, hay movimiento”, comenta e invita a pasar. Dos escaleras angostas más tarde se sienta sobre un colchón plegado que hace las veces de puff. En su pequeño estudio el joven dibujante se dispone a hablar de su último libro, 5 para el escolaso, su mirada sobre la historieta, su posición política, su vocación de crítico y su fama de “raro”.
5 para el escolaso se publicó originalmente en la web colectiva Factum Comics. Allí Berliac desarrolló la historia a lo largo de medio centenar de entregas semanales que -de llevarse al papel- sumarían más de cien páginas. Sin embargo, la edición de La Pinta muestra una novela gráfica mucho más compacta. “La narrativa no tenía la continuidad suficiente como para armar un libro tal cual estaba”, explica el autor, “quedaron bastantes cabos sin atar”. El libro -confiesa- terminó saliendo a la calle gracias a la insistencia de su colega, amigo y editor Martín Muntaner. “Agarré las secuencias que más me interesaban y les di otro orden, con una estructura que potencia mejor la cuestión del misterio”, considera, “antes era una historia de tiros y ahora es más un policial”.
“Hace muchos tiempo, antes de volver a Argentina -recuerda-, le decía a Loris (Z) que si los cineastas filman cinco rollos de película para usar uno y medio o dos por film, por qué no podíamos dibujar un montón de páginas y luego elegir las mejores”. Su colega, señala, le respondía que ese material extra correspondía a la etapa de bocetos del historietista. “Pero yo decía de dibujar páginas como si ya fueran a estar terminadas y después seleccionar. Y esto terminó siendo esto, de algún modo”. Durante la producción del libro, además, Berliac vio Twin Peaks. “Había visto la película, pero no la serie, y la película es un resumen, pero al mismo tiempo otra cosa, así que aproveché para jugar con eso. Es como hacer un nuevo montaje final”. (más…)





