
Detesta las fotos, pero igual consiente algunos flashes sobre su rostro
Para compararse. Para medirse. Para distanciarse. Como meta. Como peldaño. De un modo u otro la revista Comiqueando es un referente ineludible del género en nuestro país. Este mes se cumplen 15 años de su primera aparición. Llega a los kioscos en medio de una reestructuración interna, planteándose el modo en que seguirá y en un clima general optimista para el medio, pero no por eso menos incierto -esto sigue siendo Argentina, a fin de cuentas-.
Andrés Accorsi, uno de sus fundadores y quizás el referente más fuerte de la publicación, recibió a Cuadritos para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de la revista que marcó a una generación de comiqueros locales. Lo hizo en una noche de Almagro, en un lugar que -si se mira bien- parece adecuado a su forma algo guarra de expresarse: una fábrica de tetas de silicona.
El balance de tres lustros escribiendo sobre historietas lo enorgullece. “Nos abrió muchas puertas, nos dio amigos, laburos, viajes y un reconocimiento muy lindo de los historietistas, que son los tipos que nos hicieron fans de esto”, resume. También destaca la repercusión en el interior del país y fuera de él -la revista llegó a distribuirse en Uruguay, Chile, México y España- y cómo muchos de esos lectores siguen fieles desde la web.
Aún más, Accorsi presenta “el semillero” de la revista. “Manijeamos a una generación de autores que hoy son muy grosos”, y enumera: Gustavo Sala, Lucas Varela, Calvi, Minaverry, Juan Bobillo, “son gente con gran prestigio, pibes que empezaron haciendo sus primeros palotes en la Comiqueando, cuando no los publicaba nadie, eso habla de visión de futuro”.
Detrás quedan tragos amargos, como el del 2002, tras la debacle de diciembre de 2001, cuando corralito, devaluación y crisis pusieron en pie de guerra a la clase media y a Comiqueando fuera de la imprenta. La plata para imprimir la revista no alcanzaba siquiera para las tapas, para endeudarse hacía falta poner dólares (y devolver una moneda cuyo valor se desconocía) o recurrir a ahorros paralizados en los bancos. “Pensé que de ahí no volvíamos”, confiesa Accorsi, “pero se volvió, a mi me sorprende esa capacidad de regeneración que tiene el país en general y el mundillo de la historieta en particular”.
¿Y si Comiqueando no hubiera existido? (más…)