En el miedo atávico a ya no ser de la clase media también se construye el futuro. En épocas de crisis y ante el abismo asfixiante del desempleo estructural, la clase media se refugia en lo único que le da auténtico sentido de pertenencia: la cultura. Como esta también se resquebraja mientras todo cae, a “la gente” (Clarín dixit) no le queda más remedio que hacer su propia cultura. Autoediciones, talleres de teatro, cine colectivo. Y fanzines.
Todo esto a propósito de Océano y Charquito vol. 1, que recopila los primeros cuatro números de la revista que a fines de los ’90 publicaron Clara Lagos y Caro Chinaski, haciendo de la fotocopia un motivo de celebración y de encuentro, una marca orgullosamente identitaria, antes que de vergüenza.
Las dos chicas del conurbano bonaerense fueron fronterizas en su medio. Un poco porque la franja de Buenos Aires que bordea la Capital supone un territorio misterioso e inabordable para los porteños, una suerte de límite entre un centro “donde todo sucede” y el resto del país. Otro poco porque la clase media de los ’90 se sentía al borde. A un paso de salvarse y a otro más de caer en la miseria. Un poco más porque estas dos chicas no hacían la misma historieta que la mayoría de sus coetáneos. A veces ni siquiera hacían historieta. Sus Oceáno y Charquito también tenían textos (frenéticos, urgidos, buenos), ilustraciones y fotomontajes.
Pero desde esa frontera construyeron su futuro. Fue una experiencia que se termina de capitalizar diez años más tarde. Al cabo, Lagos y Chinaski no son más que dos exponentes de una generación que supo construirse a sí misma a partir del vacío estructural que suponía el menemato. Repasando la lista de compañeros de andanzas de la época, es evidente que no se trató de un caso aislado: Max Aguirre en La Nación; Diego Parés en el mismo medio, en Barcelona y en la Fierro; Diego Agrimbau en Angoulême y reconocido en la Feria del Libro, Pablo Sapia en el Centro Cultural Recoleta, Esteban Podetti en Clarín, Gustavo Sala en Página/12, y otros (muchos otros). Lo que viene a reafirmar la recopilación de la editorial +iNfo, en su patente materialidad de libro es la institucionalización de esa generación. (más…)








