¿Qué argentino puede asegurar fuera de toda duda que no ha leído una tira? Aún aquellos que esquivan obstinadamente un diario, ven difícil resistir la tentación de pedir que les alcancen “la página de los chistes”. ¿Cuántos historietistas se han consagrado como humoristas gráficos desde esa posición? ¿Cuántos han visto su prestigio crecer con el correr de los años y conforme permanecían en ese codiciado lugar mediático? Pero sobre todo, ¿qué distingue como medio a la tira diaria? ¿Cuáles son sus características formales, su historia, cuáles sus rupturas y sus momentos más altos? De responder esas preguntas se encarga Historietas a diario, ensayo de Hernán Martignone y Mariano Prunes que a modo de subtítulo advierte Las tiras cómicas argentinas de Mafalda a nuestros días.
Fácil de leer y alejado de todas las complejidades vacuas que suelen atestar los ensayos de semiótica, el libro recorre en primer lugar la historia de la tira diaria como género, sus características formales y, finalmente, analizar con cierto detalle la producción de algunas de las más importantes de las últimas décadas. Así aparecen Clemente (Caloi), Macanudo (Liniers), REP, Mujeres Alteradas y Curvas Peligrosas (Maitena), Inodoro Pereyra (Roberto Fontanarrosa), La Nelly (Langer-Mirá), Gaturro (Nik) y lo que los autores citan como el ejemplo más acabado de la producción nacional: Mafalda (Quino).
A destacar del texto su redacción clara y amena, pensada para no alejar al lector, cuidadosa en los detalles pero sin abrumar y atenta a iluminar zonas oscuras que el lector desprevenido de las tiras puede pasar por alto, por no conocer su historia y evolución. (más…)



