Cuadritos, periodismo de historieta

febrero 24, 2013

Informe especial: un Fierro modelo 2012

Archivado en: Cómic argentino,Especiales,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Pese a lo que sugiere la portada de su aniversario, Fierro no parece "parricida" de los próceres locales

Pese a lo que sugiere la portada de su aniversario, Fierro no parece “parricida” de los próceres locales

Entre tanto ajetreo, 2012 se pasó sin dar una mirada profunda a la revista Fierro, acaso el emprendimiento editorial más importante con que cuenta la historieta argentina hoy. Durante al año que pasó la revista cumplió seis años de publicación ininterrumpida y, sobre todo, en el centro de muchísimas discusiones en torno a lo que significa como proyecto y sus contenidos. Dejando de lado lo primero (que ya se discutió aquí en alguna ocasión), bien vale la pena fijarse en qué (y a quiénes) está publicando Fierro hoy. O, para ser un poco más rigurosos en la metodología, qué y quiénes publicó durante 2012.

A eso vamos.

Una recorrida por los doce números de la revista publicados el año pasado permite distinguir, a groso modo, cuatro o cinco “categorías” de material publicado: las series regulares, los espacios de humor gráfico, series fijas metahistorietísticas, relatos autoconclusivos y suplementos especiales.

Por supuesto, estas categorías pueden no estar tan delimitadas. Al cabo, los relatos autoconclusivos son centrales para los suplementos especiales y también sucede que algunas obras, como Novelas infinitamente breves (Kráneo/Zentner) o las publicaciones de Iñaki Echeverría y Castromán, califiquen como “series regulares”, habida cuenta que aparecen en casi todos los números. Valga, pues, la aclaración, cosa de no encasillar innecesariamente el material que leemos.

A lo largo del año se publicaron diez series regulares: El maquinista del General, Angela Della Morte, Tacuara, Manoblanca, Paraná, Botella al mar / El buda que habla, El pacto de Freud, Tristeza, Barrio gris, las de Iñaki/Castromán. Además, algunas recurrentes, como Novelas infinitamente breves, Borges inspector de aves, Horóscopo, los relatos autoconclusivos de Echeverría y Castromán y un puñado que terminó en enero (como Cieloalto) o comenzaron tarde en el año (en noviembre, Edén Hotel y ¡México lindo!). Si se suman esas, se podría advertir que Fierro dio cabida a 17 series regulares a lo largo de 2012. (más…)

febrero 10, 2013

“Está bueno hacer una historieta de aventuras con chicas”

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Tras varios años dedicado a Dora, Minaverry decidió dejar de lado el personaje

Tras varios años dedicado a Dora, Minaverry decidió dejar de lado el personaje

Hay un mundo de diferencia entre este Ignacio Minaverry que recibe a Cuadritos a fines de 2012 y el que abrió la puerta de su habitación en invierno de 2009, acomodándose un saco. Ahora viste una remera suelta, bermudas y ojotas. Ya no está en su querido barrio porteño, sino cerca del centro platense. Desliza dos, tres chistes y se permite retroceder sobre sus palabras cuando habla. Se lo ve bien, y no es difícil comprender que ese cambio en su persona se corresponde también con las diferencias estilísticas entre Dora, el trabajo que lo llevó al reconocimiento local, y Noelia en el país de los cosos, la serie que actualmente publica en un suplemento de la agencia Telam junto a muchos e importantes colegas. Durante más de una hora, el diálogo girará en torno a una y otra obra.

Lo que consiguió Dora, entiende Minaverry fue posicionarlo en el medio local. “Fue la primera historieta más o menos seria que hice, y también la primera que mirando para atrás, a grandes rasgos estoy satisfecho”, evalúa, “veo las primeras historias que hice y todavía me gustan”. Las aventuras de la chica francomarroquí se publicaron en Argentina (primero en Fierro, luego recopiladas en dos tomos por Editorial Común), en Brasil, España y Francia.

“No sé dónde estoy parado, pero sí me siento bastante seguro de lo que estoy haciendo y con eso tiene mucho que ver que te paguen bien y  que puedas vivir de eso”, considera y señala que por Noelia en Telam le pagan “como la gente” y cobra “un sueldo mìnimo, vital y movil”. Eso, afirma, le permite pensar en trabajar de historietista, en considerarlo una carrera. (más…)

septiembre 23, 2012

Podetti, en busca de una historieta irreverente y barata

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“Se perdió la falta total de límites y brújula que tenía el dibujante cuando esto empezaba”

“La historieta no debería tomarse en serio a sí misma”, arriesga Esteban Podetti en el único momento en que concede una definición sobre sus muchas críticas a la historieta contemporánea. Veterano del medio, hoy publica en Historietas Nacionales junto a su amigo Diego Parés (hacen Chumbo, el hombre elefante), en Fierro su columna satírica El Cartoonero y mantiene su blog Yo contra el mundo, cuyos artículos fueron recientemente recopilados por Sudamericana. Es, además, un habitual artillero en redes sociales contra los modos contemporáneos de producir cómics.

El Cartoonero mismo parece una diatriba contra el estado actual de la disciplina, aunque Podetti asegura que se trata sólo de las historietas que a él le gustaría leer, pero que no existen, y que en condiciones ideales, además de escribir esa crítica apócrifa, la dibujaría. “Me encantaría leer una con un guión muy bueno, pero con un dibujante inepto, o una hecha por un desequilibrado y que en el estilo se vea lo que le pasa al tipo”, cuenta, “si tuviera más tiempo, escribiría el artículo y después intentaría hacer esa misma historieta, me parece que ahí se armaría perfecto”. Si aparece una crítica, reconoce, es sencillamente porque la disciplina, como cualquier otra rama del arte, “tiene mucho para ser criticado”.

“Algunas críticas son cosas más importantes, pero otras tonterías que a uno le irritan un poco”, admite y enumera una lista que va desde la denominación novela gráfica “para algo que existe casi desde el inicio de la historieta” hasta la interacción del dibujante con sus lectores. “Uno tiene una idea muy acabada y concreta sobre cómo es la historieta, y cuando uno es medio talibán, de cómo debería ser la historieta”, arranca, “entonces cuando uno siente que hay un montón de gente que no comparte eso, o no lo entiende, o no le interesa, nace la irritación, que uno poniéndose objetivo se da cuenta que es completamente ridícula e injusta: hablamos de de arte, de una cosa completamente subjetiva”. (más…)

abril 8, 2012

“Me siento y escribo”

"La historieta es un muy buen receptáculo para la historia oral"

“Así dicho suena fácil”, se le reclama al guionista uruguayo, que en algún momento de la entrevista describe así su método de trabajo, como si tal cosa. “Me siento y escribo”, asegura Rodolfo Santullo con sencillez.

- No sé si es fácil o difícil. Yo soy muy disciplinado para escribir. Descreo en lo absoluto de conceptos como “inspiración”. Creo en que hay que entregar tantas hojas. Por ejemplo, en los novelas me hago planes de entrega, que después puedo cumplir o no. Cuando hacés eso, vos te sentás y escribís. No digo que siempre vayas a hacerlo bien, pero tenés que hacer para llegar al punto en que mirás para atrás y decís “esto lo tengo que cambiar”. Si te quedás esperando el momento de inspiración, siempre vas a encontrar algo más divertido que hacer, desde jugar a la Playstation, salir a caminar o irte a cenar con tu mujer.

- Un oficio.

- ¿Ves? En ese sentido la historieta es mucho menos amable que la literatura. Si vos en literatura decís “llevo tres años sin escribir porque no he encontrado mi inspiración”, vas a encontrar un montón de gente que te dice “sí, claro, es difícil”. Si como historietista digo lo mismo, no voy a encontrar un editor en el mundo que me tenga en cuenta. ¿Querés publicar en Fierro? Perfecto, mi negro, antes del 15 de cada mes le tenés que entregar a Dante Ginevra el guión porque él necesita al menos 15 días para tener pronto el capítulo. Es más, deberías tenerlo antes. Al mismo tiempo es como mucho más aceptado que la historieta te paga. ¿La literatura? Nah… un porcentaje de derechos de autor. Vos no ves un mango salvo que te ganes un premio. Y hablamos de una minoría. Mientras que con la historieta vos vas juntando de acá y de allá, sacaste dos o tres historietas, y es un sueldito. Si no vivís de eso, complementa. Y tenés que tener la disciplina de cumplir como un trabajo.

Sentarse y escribir no parece un método que le vaya mal a Rodolfo Santullo. Tiene varias novelas policiales publicadas, reparte guiones de historieta en distintos frentes y ejerce como periodista cultural en el matutino montevideano La diaria. Además, como relató el domingo pasado a Cuadritos lleva adelante su propio proyecto editorial (Grupo Belerofonte) y es presidente de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta (A.U.C.H.), creada a mediados del año pasado.

Pocos autores deben, como él, tomarse tanto tiempo para enumerar los proyectos en los que participa. Ante el grabador de Cuadritos, mientras se escancia el vino y vuelan unas aceitunas, intenta ahondar en ellos y contar cómo encara cada laburo con las viñetas. (más…)

marzo 11, 2012

Las maquinarias emotivas de Calvi

"A veces era bueno, y a veces era malo, malvado jamás", cita a Gaiman

La primavera de 2011 todavía no se instala y aún está fresco por la calle. Dentro del bar, con un pianista de fondo, Fernando Calvi empieza a desandar una entrevista que tendrá que esperar un buen tiempo. El suficiente para que firme contrato para, finalmente, publicar Altavista en las condiciones que él quería: las dos partes juntas y en los cuatro colores de rigor.

Ante el grabador de Cuadritos, este otrora discípulo de Carlos Trillo no se queda en el análisis minucioso de una de las obras más intensas y discutidas de la nueva etapa de Fierro. También se vuelca a hablar de la multitud de proyectos que lo ocupan desde hace rato: las crónicas culturales en la revista Ñ, su papel como jurado en el Premio que esa misma publicación lanzó, y El maquinista del General, su proyecto actual para la revista que sale cada mes con Página/12. Incluso, hasta acepta adelantar una pizca de una historieta digital que lo tiene ocupado junto a Quique Alcatena.

Un registro amplio

“No me gusta la sensación que percibe el lector cuando termina la primera parte de Altavista”, dispara Calvi. “La segunda parte surge de la necesidad de discutirme a mí mismo lo que había dicho en la primera, por eso a nivel del discurso me gusta que sea leído junto”. El autor reconoce que el primer tramo del relato funciona “muy bien” en soledad y que resulta “más vendible, atractiva y popular” que su continuación, que requiere indisolublemente de la primera para funcionar.

“Yo no quería es que hubiera un tomo uno y nunca un tomo dos”, destaca sobre los motivos que lo llevaron a buscar un libro que supera el centenar y medio de páginas. “En un mercado más estable, completo podría ser en dos tomos. Con los saltos editoriales a los que estamos acostumbrados, yo quería asegurarme que cuando el libro estuviera en la calle se pudiera leer todo lo que hay y probablemente vaya a haber de Altavista”. Aunque hay una tercera parte escrita, Calvi duda sobre cuánto lo siga representando como autor. “Además, sería más bien una aventura de Barragán, como si fuera el Corto Maltés, pero no depende de las otras”. El segundo pasaje de la historia, agrega, sirve para cerrar cabos sueltos. “En la segunda parte cierra por qué tiene una sombra en la cara, por qué compra esa casa”, acota, “también me gusta eso, gana una unidad que de otro modo no tendría”.

¿Por qué el segundo tramo de Altavista tendría menos llegada? (más…)

noviembre 6, 2011

“La arquitectura tiene mucho sobre contar”

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Cuando muestra sus originales, uno se encuentra con un montón de hojas sueltas de papel vegetal

“Mi viejo nunca me dijo nada, pero me miraba como diciendo ¿qué hacés?“, cuenta con una sonrisa Iñaki Echeverría. Por entonces su padre tenía 83, “así que entendía menos todavía”, acota otra vez este dibujante. Lo que no comprendía su padre era que el muchacho guardara el diploma de arquitecto tras cinco años de ejercer la profesión. Y que lo hiciera para dedicarse al dibujo.

Trabajando en una obra, en un hospital del conurbano bonaerense, este descendiente de vascos terminó con una parálisis facial. Eso, sintió, lo obligaba a replantearse qué quería hacer en la vida. Casi de un día para el otro, pasó de coordinar un centenar de obreros a dibujar en distintos medios del grupo Perfil. Desde entonces se sucedieron las buenas noticias artísticas: su llegada a Sátira/12 de la mano de Rudy, sus colaboraciones en Fierro, trabajos de ilustración y varios libros publicados en la editorial Manoescrita: Negro el 10, el reciente Muffins y un par de “desplegables rarísimos con viñetas de humor”.

Todo eso sucedió en menos de cinco años y, puesto a reflexionar, Echeverría reconoce que su camino no es el habitual de sus -ahora- colegas. “Dibujar para mí fue una pasión de muy chico, pero después no, no seguí ni tuve esa educación de la que hablan los historietistas”. Hace memoria y encuentra en su formación apenas un año de taller de pintura cuando rondaba los 15 o 16 pirulos, con el que no se sentía particularmente conforme. “Después me metí en Arquitectura porque me encantaba como acto creativo, pero una vez que empecé a trabajar…”, entonces cuenta que coordinó varias obras para una empresa y supone que de haber seguido la carrera “estaría más holgado económicamente”. Pero el cambio fue clave en su vida.

“Me encanta contar cosas, y la arquitectura tiene mucho sobre contar el espacio, de generar el espacio para hacerlo, pero ya en la realidad construir y estar a cargo de 100 personas, no”. El cambio llegó por una vía inesperada. Su novia -ahora esposa, aclara- estaba diseñando un libro para el humorista gráfico Fernando Sendra. “Yo le mostré un par de chistes que había hecho y me dijo salí a la calle ya“. Días más tarde estaba contratado en Perfil, “el único lugar en el que me atendieron y me pasaron con una persona relacionada al arte”, explica, separándose de la posición política y línea editorial del multimedo.

Después apareció Rudy y la bola empezó a girar. “Esto fue como una especie de reencuentro con la niñez, y le dio la razón a todas mis ex novias que me decían ¡sos un nene!“, dice, mitad en broma, mitad en serio. “Bueno, sí, soy un nene. Y me encanta”. (más…)

octubre 11, 2011

Fierro homenajea a Carlos Trillo

El número aniversario lleva el relato a la Alemania de preguerra

Tras la muerte de Carlos Trillo, en mayo pasado, era esperable que en algún momento la revista Fierro rindiera homenaje a un colaborador central de esta etapa. La ocasión fue el #60, el del quinto aniversario, que llegó a los kioscos el último sábado. Y en lugar de publicar un sin fin de homenajes al guionista, prefirieron saludarlo con sus propias historias. De modo que esta revista incluye el contenido de un álbum publicado en Francia, unas tiritas de Los misterios de Ulises Boedo, la historieta que creó para la muestra (y libro) La patria dibujada, y un cuento/memoria de Eduardo Belgrano Rawson.

La prenda de unidad de esta edición está en los dibujos, todos de un gigante Domingo “Cacho” Mandrafina. Porque el caballero de las viñetas, el que hizo con Carlos Cosecha Verde, o Los Spaghetti Brothers, le puso plumín y color a todos esos relatos de Trillo. Un lujo. Sólo dos rincones escapan a los trazos de Mandrafina: el homenaje de Daniel Paz en las “Contraindicaciones” de Juan Sasturain y los dibujos de Pablo Túnica en el cuento.

Lo primero que aparece es El tiempo del mal, una historia completa de cuarentaylargos de páginas publicada originalmente en Francia, en las que Dal Pra’ colabora con la dupla. Un relato de preguerra, en el que dos detectives ingleses llegan a una Berlín en la que el nazismo está en alza. Los cita la hija de una antigua amante de ambos, so excusa de ver quién es el padre. (más…)

octubre 9, 2011

Un Ortiz de Fierro

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Antes de sumergirse en Fierro, Ortiz pasó por muchas revistas y suplementos culturales, escribiendo artículos o editando historieta

Atacado, criticado, cuestionado. Tres adjetivos que describen el difícil lugar que ocupa Lautaro Ortiz como jefe de Redacción de la revista Fierro. Esa que, con el número aparecido ayer cumplió cinco años de existencia. Una posición complicada, en un puesto central para el medio historietístico. La revista dirigida por Juan Sasturain es la única que se mantiene incólumne en el mercado desde hace un lustro y con ventas regulares, lo que la transforma a la vez en un referente obligado de la actualidad creativa del medio y una fuente de trabajo cierta dentro de un sector cuya recuperación tiene un largo recorrido por delante.

“Cuando llegué a Fierro hubo quienes se acercaron a preguntarme ¿y vos de dónde venís?, tipos con ínfulas terribles porque yo no era ‘del ambiente’”, recuerda de alguna cena, un lustro atrás. “Hoy esos tipos se tienen que callar la boca, y eso significa que uno algo hizo bien. Eran esos mismos personajes los que pronosticaban que la revista se caía a los seis meses, o los que sostenían la comparación insoportable con la primera”.

Sin embargo, Ortiz señala que la historieta argentina hoy “transita otro momento” y que “hay que aprovecharlo”. Considera que la revista ganó en madurez gracias a “la permanencia, de la búsqueda y de que viramos cuando hizo falta”. Cree que la mítica publicación “tiene una ‘estrella’ que es el respeto de los autores, que cada uno está acá más allá de la plata”. En un bar tranquilo cercano a Callao y Corrientes, en pleno centro cultural porteño, el jefe de Redacción repasa errores y aciertos. Cuenta que hace un seguimiento del mercado y reconoce que cuando tuvieron problemas con algún autor fue “en general” por equivocaciones suyas.

“Yo estoy orgulloso de que en cinco años hay un corpus que junta gran parte de la historieta argentina actual, con tipos que crecieron mucho a la par nuestra, en su dibujo, en su narrativa”, dice, pero se percibe que las críticas también lo frustran. Se nota, sobre todo cuando reclama que “en el ambiente comiquero suele menospreciarse al que labura”. No es ajeno a las críticas que se le(s) hacen, y todavía no terminó su café cuando decide encararlas. “Se nos acusa de que son siempre los mismos autores, pero salvo (Gustavo) Sala o (Carlos) Trillo, que desde el principio fue clave con su presencia, en estos 60 números aparecieron un montón de autores”.

El número aniversario está dedicado a Trillo y su trabajo junto a Mandrafina

“También se dice que Sasturain no labura, pero es mentira”, afirma, contradiciendo un poco a su jefe, quien acostumbra destacar el trabajo de Ortiz, quitándose méritos. “Él está en cada eleccion de tapa y en cada elección del material, todas las series las conversamos con él, y me da la misma libertad que yo le doy a los autores. Este #60, sin ir más lejos, lo armamos en su casa. El material de Ulises Boedo, estuvo él revolviendo los papeles con un amor que no te puedo explicar”, cuenta. El número que salió a la calle tiene como obra central El tiempo del mal, que el recientemente fallecido Trillo había publicado hacía pocos meses en Francia, junto a Domingo “Cacho” Mandrafina.

- También se acusa a la revista de sostenerse sólo por el apoyo de Página/12.

- Yo me pregunto, ¿se bancará Clarín a El Tomi haciendo lo que hace? ¿Se bancaría a Sala? ¿Se hubiera bancado a Guastavino? Eso también es la estrella, Fierro apareció en el lugar justo en el momento indicado. El lugar indicado es Pagina/12, sin dudas. No sé tampoco cuántos lectores del diario compran Fierro y cuántos lectores de Fierro compran Página/12. “Está con un diario”, dicen. Pero, ¿y el interior? Página llega tarde al interior del país, o no llega. Y eso lo sé por haber vivido muchos años en el sur del Gran Buenos Aires, que tampoco es tan lejos. Esto no es Clarín, no es un multimedio. Es muy relativo decir que la supervivencia de la revista depende sólo de la distribución.

- ¿Qué papel juega la publicidad oficial en la revista? A veces se dice que sólo se sostiene por ella. (más…)

agosto 6, 2011

Pregunta Abierta XXXIII: ¿cuándo fue la última vez que…

Archivado en: Pregunta Abierta — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Hace algunas semanas Lautaro Ortiz me ofreció escribir alguna cosilla para el blog de la revista Fierro. Tema libre en un espacio autogestionado en el que nadie ve un mango. Un sitio muy visitado, además. En definitiva, todo para tratarse de una propuesta tentadora. Ahora bien, ¿de qué escribir? Barajé varios temas sobre los que vengo reflexionando hace algún tiempo y finalmente me decidí por uno que me pareció indicado para el perfil de la revista.

¿A qué viene todo esto? En el camino se me fueron mezclando algunas ideas. Pensamientos sobre el mercado local, el imperiosamente necesario marketing comiquero, la edición como actividad profesional y los eventos. Reflexiones diversas que vengo procesando hace algún tiempo. En el medio, mientras buscaba tema del que escribir, se me fueron cruzando con el runrún digital en torno a la revista, las críticas que se le hacen, lo que se le reclama a ese y a otros espacios de la historieta argentina contemporánea.

Muchas de esas críticas me llaman poderosamente la atención e intento comprender qué cosas las motivan. Por eso la Pregunta Abierta de este mes. O “las” preguntas abiertas, mejor dicho. Por supuesto, hay una hipótesis de partida detrás. Y hay varias ideas para una próxima serie de artículos sobre el medio comiquero local. Pero como enunciar esa hipótesis puede modificar el mismo resultado de esta suerte de encuesta, y como estoy dispuesto a que mis intuiciones se vean falseadas por la evidencia de la opinión de los lectores de Cuadritos, saltamos a ellas sin postulados previos ni nada que se le asemeje.

Resumiento, les pregunto: ¿qué críticas le hacés a la revista Fierro? Y, sobre todo, ¿cuándo fue la última vez que la leíste?

julio 9, 2011

Aguirre reflexiona sus “20 verdades”

Archivado en: Cómic argentino,Noticias — Andrés Valenzuela @ 3:00 pm
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En Fierro, Aguirre publica "20 verdades"

“Mi propuesta es ésa, hablar de política poniendo en tela de juicio lo propio y cercano para luego poder hacerlo con todo el conjunto de la sociedad, me parece que si no aceptamos que la política es la mejor forma de vivir y crecer como sociedad estamos al horno.

Inmoralidad, culpa, negación, cinismo, trato de hacer mi historieta con esos ingredientes y, sobre todo, intento ponerle humor, creo que es sanador también reírse; mirarse y reírse; a veces la historieta confunde seriedad con solemnidad y a esa trampa también trato de escaparle”.

Max Aguirre habla de historieta, de política y de la portada del último número de Fierro, hoy, en Página/12.

Una buena entrevista, sí señor.

Ah, por cierto: la Fierro salió hoy, también. Ahí mismito en la nota cuentan mejor qué trae dentro.

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