Décadas atrás, las hecatombes eran nucleares. En los tiempos que corren son virósicas o químicas, y la popularidad de los zombies y ciertos videojuegos ha hecho que, como vacas locas, los humanos que enferman en las epidemias pierdan la chaveta. No se trata, conviene aclarar, de una nueva saga postapocalíptica norteamericana, sino de Neige Fondation. Concretamente, de su primer volumen, “Le sang des innocents” (“La sangre de los inocentes”), que empieza una saga postapocalíptica… francesa.
Niege Fondation tiene guiones de Didier Convard y Eric Adam, dibujos de Didier Poli y Jean-Baptise Hostache, y está coloreada por Guillaume Bichet. La lanzó al mercado Glénat en agosto de 2010, y aunque es técnicamente todo lo correcta que se puede esperar, carece de emociones genuinas y falla en la construcción de un mundo verdaderamente atractivo para el lector.
La historia presenta una Europa devastada por una epidemia misteriosa. Quienes no mueren por su toque, enloquecen y pierden sus cabales. Como exigen los códigos del género, la sociedad tal como la conocemos desaparece y en su reemplazo asciende una confederación laxa de clanes, cada uno con ejes “temáticos”. En este capítulo el lector conoce a unos que viven de la caza, otros que se refugian en un hospital y otros que habitan un estadio fortificado. También atendiendo a las normas del género, sobrevuela la amenaza de un clan renegado y particularmente violento, que secuestra a los jóvenes de los otros clanes con motivos misteriosos. (más…)



