De las series que se desarrollan en Historietas Reales, La danza de los condenados es una de las más atractivas e interesantes para seguir cada semana. Desbordante de humor negro, salvaje y delirante, la autobiografía -saludablemente ficcionalizada- de Federico Baert es trash como pocas. Gráficamente no se luce tanto, es cierto, aunque los colores vibrantes aportan su cuota de intensidad al relato. Narrativamente descoya, con un ritmo de página muy bien logrado y abundantes “ganchos” al final de cada entrega para capturar al lector y obligarlo a volver a la semana siguiente. Lamentablemente, muchas de estas virtudes quedan opacadas en la llegada al papel de la historia por una edición descuidada.
La danza… es sobre todo una historia bien contada, con personajes caricaturezcos y diálogos filosos. Los coequipers de Baert -Marcos Vergara y Caio Di Lorenzo- trabajan contrareloj cada semana. El principal responsable aporta guión y lápices. Uno de sus ad láteres aporta los fondos, el otro los colores. El conjunto da una historieta sólida, fruto de un equipo aceitado por años de amistad y conocimiento mutuo (que incluso fraguó en el proyecto Los mutantes Bukowski).
El libro narra la “vida” de Baert, un profesor de arte en una escuela que -parece- detesta su trabajo, enfrenta los fantasmas de su pasado, lidia con una ex novia, un amigo que vive “colocado” y una abuela espiritista. Arisco, hosco y mal llevado, pero dispuesto a la joda y el descontrol. En el proceso, sucede una serie de peripecias increibles que incluyen un Alejandro Urdapilleta completamente psicótico y a una troupe de okupas itinerantes.
Sin embargo, la edición conjunta de Loco Rabia y Llanto de Mudo deja que desear. (más…)




