Cuadritos, periodismo de historieta

enero 11, 2011

Un tropezón de la web al papel

Baert brinda una historia fantástica, desaprovechada en una pobre edición

De las series que se desarrollan en Historietas Reales, La danza de los condenados es una de las más atractivas e interesantes para seguir cada semana. Desbordante de humor negro, salvaje y delirante, la autobiografía -saludablemente ficcionalizada- de Federico Baert es trash como pocas. Gráficamente no se luce tanto, es cierto, aunque los colores vibrantes aportan su cuota de intensidad al relato. Narrativamente descoya, con un ritmo de página muy bien logrado y abundantes “ganchos” al final de cada entrega para capturar al lector y obligarlo a volver a la semana siguiente. Lamentablemente, muchas de estas virtudes quedan opacadas en la llegada al papel de la historia por una edición descuidada.

La danza… es sobre todo una historia bien contada, con personajes caricaturezcos y diálogos filosos. Los coequipers de Baert -Marcos Vergara y Caio Di Lorenzo- trabajan contrareloj cada semana. El principal responsable aporta guión y lápices. Uno de sus ad láteres aporta los fondos, el otro los colores. El conjunto da una historieta sólida, fruto de un equipo aceitado por años de amistad y conocimiento mutuo (que incluso fraguó en el proyecto Los mutantes Bukowski).

El libro narra la “vida” de Baert, un profesor de arte en una escuela que -parece- detesta su trabajo, enfrenta los fantasmas de su pasado, lidia con una ex novia, un amigo que vive “colocado” y una abuela espiritista. Arisco, hosco y mal llevado, pero dispuesto a la joda y el descontrol. En el proceso, sucede una serie de peripecias increibles que incluyen un Alejandro Urdapilleta completamente psicótico y a una troupe de okupas itinerantes.

Sin embargo, la edición conjunta de Loco Rabia y Llanto de Mudo deja que desear. (more…)

enero 5, 2011

Sombrilla, reposera e historieta

En la playa, en la pileta o en una terraza con pelopincho, en las horas de sol inclemente el verano invita a relajarse. En un lugar cómodo, preferentemente a la sombra y con una buena historieta a mano. Pero el papel pesa y los afortunados poseedores de un Iphone o un Ipad no tienen aún ni tanta variedad, ni tanto deseo de someter el cacharrito a las inclemencias de la sal y la arena. ¿Qué cargar en el bolso?

Cuadritos propone cinco títulos para llevarse a la playa, la montaña o la burbuja aislante donde el lector pasará las vacaciones (o sobrevivirá al verano). ¿Los criterios? Simples: precio relativamente bajo, suficientes páginas de lectura, una edición que sufra bien los avatares climáticos y que, además, resulte fácil de transportar.

Un último criterio -no excluyente- para la lista: que sea “prestable”. Que uno se lo pueda dar a los compañeros (amigos, pareja o familia) con la convicción de que, al menos, se coincidirá en algún punto. (more…)

octubre 31, 2010

Fantasmas de un tipo trash

En lugar de autobiografía, Baert prefiere hacer "autoficción" y delirar a partir de anécdotas

“No es que haya mucho más para decir”, dispensa Federico Baert mientras recorre la rambla rosarina: “todos tenemos nuestros fantasmas”. Los suyos se materializan en las páginas de La danza de los condenados, que publica cada miércoles en Historietas reales, en compañía de Marcos Vergara (fondos) y Caio di Lorenzo (color). Es la más trash y “reventada” de cuántas historias pueblan el sitio colectivo dedicado -originalmente- a la autobiografía, consigna a la que el autor nicoleño se apega, aunque retoque aquí y allá algunos detalles (o muchos)?.

Mientras las preguntas van y vienen por mail, queda claro que el Baert digital es igual de parco de cuerpo presente, y tan ácido como su homónimo dibujado. Escondido tras sus gafas oscuras, estira el cuello, desconfiando del resultado de la sesión de fotos. Lo desconcierta la ausencia de flash.

En La danza de los condenados, recientemente recopilado en coedición por Llanto de Mudo y LocoRabia, Baert se presenta como un docente que detesta trabajar, con una abuela espiritista medio chiflada, una ex novia siempre presente y un amigo dueño de un bar. Lo visitan dos espectros que vienen del pasado a reclamarle cuentas pendientes. “Es un recurso que utilizo en varias de mis hitorias”, explica, “todos estamos acostados por ellos, sobre todo porque los creamos nosotros mismos”. Bien pensado, reflexiona, todos los personajes son a su modo fantasmas. “Estamos rodeados por ellos, sólo que algunos tenemos la desgracia de verlos”. (more…)

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