Cuadritos, periodismo de historieta

enero 29, 2014

La cumbre del cómic

Mañana empieza el Festival International de la bande-desinnée d’Angoulême, en Francia, y Página/12 se anticipa con esta nota. Y aunque no puedo evitar señalar ese texto -porque bueno, vamos, es mío-, creo que las líneas que merecen auténtica y especial atención son las del columnista invitado, Lucas Varela. Lucas lleva viviendo allí algún tiempo y accedió a escribir un texto sobre la ciudad. Y es entrañable.

En fin, dejando la costumbre de lado, aquí publicaré hoy tanto la nota central como esa columna de opinión.

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La cumbre del comic

Con un homenaje a Mafalda a 50 años de su primera publicación, el festival francés de bande-desinnée, uno de los mejores del mundo, cuenta con una amplia presencia argentina.

Por Andrés Valenzuela

Angoulême es una ciudad pequeña: tiene apenas 40 mil habitantes, según el último censo francés, de 2007. Sin embargo, eso no le impide convertirse una vez al año en el centro de la historieta europea. Si los norteamericanos tienen sus ComicCons de San Diego y Nueva York, y los japoneses sus convenciones en Tokio, los franceses llevan con orgullo su Festival international de la bande-desinnée d’Angoulême. Por un puñado de días (de mañana al domingo), todo lo importante que ocurre en el mundo de la historieta, sucede entre esas callejuelas medievales y su invierno húmedo. Premios consagratorios, negocios millonarios, novedades editoriales, autores pugnando por entrar al circuito, exposiciones internacionales. El toma y daca de cualquier evento de fuste de cualquier disciplina cultural. En este caso, el de la bd, que se carga el 16 por ciento de la industria editorial francófona y donde la tirada de un libro nuevo puede alcanzar varios millones de ejemplares.

El festival que comienza hoy tiene varios aspectos a considerar. Desde la perspectiva argentina, coinciden la muestra homenaje a Mafalda, la inclusión de Macanudo, de Liniers, en la selección oficial del festival, y la participación de una misión comercial de distintas editoriales para la venta de derechos y ejemplares, propiciada por Export.Ar, con apoyo financiero y técnico en el sector de derechos y licencias del festival.

El homenaje a Mafalda coincide con los 50 años de su primera publicación y el texto de curaduría del festival destaca que la tira tiene “una dimensión poética que se mantiene intacta pese al paso de los años” y asegura que “no perdió nada de su carga moderna y subversiva, y continúa siendo, a los ojos de los lectores de todas las edades, de todas las condiciones y de todos los países, un símbolo de resistencia lúcida, irreductible y universal”.

Desde luego, la del personaje de Quino no es la única exposición que presenta el festival. Entre las muchas muestras que componen esta edición se incluyen una dedicada a los 80 años de la primera publicación de Mickey Mouse en Francia, una exposición doble en conmemoración al centenario de la Primera Guerra Mundial (que se sostiene sobre los trabajos de Gus Bofa y del enorme Jacques Tardi), otra consagrada a la militancia de los dibujantes por los derechos de las mujeres, algunas orientadas al público infantil, a la historieta independiente y, desde luego, la que está a cargo del presidente honorario del festival: el holandés Willem, declarado Gran Premio de la Ciudad de Angoulême en 2013. Es que cada año el festival elige a un autor de particular relevancia, lo premia y le permite curar una exposición al año siguiente. Es uno de los mayores premios al que se puede aspirar en la historieta internacional. Hasta el momento, sólo un argentino lo obtuvo: José Muñoz, en 2007. Para dar dimensión a la altura de este premio, vale considerar los tres nombres en pugna para este año: Bill Watterson, conocido por la entrañable Calvin & Hobbes, Katsuhiro Otomo, mente maestra detrás de Akira, y el británico Alan Moore, pluma detrás de joyas como Watchmen, V for Vendetta y muchos otros.

Claro que no es el único premio que se entrega en la pequeña localidad francesa. Habrá un galardón oficial por el 40 aniversario del festival, que será otorgado a Akira Toriyama, creador del infalible manga Dragon Ball, acaso uno de los puntos más altos de la producción japonesa. En la gala de cierre del festival se revelarán los cuatro Fauves (el nombre que recibe la mascota del encuentro, que oficia de efigie para la estatuilla): el de Oro (mejor álbum), el premio especial del jurado, el de las series y el premio revelación. Además de Liniers, otros 34 autores compiten por estas estatuillas, con nombres de la talla de la Rutu Modan, Winshluss, Carlos Giménez, Pascal Rabaté, Etienne Davodeau (premio Revelación algunos años atrás e invitado en Viñetas Sueltas 2009), Alison Bechdel, Matt Fraction y Brian K. Vaughan. De la selección también participa el español Max con Vapor, recientemente editado en la Argentina por Musaraña Editores (y reseñado en Página/12 el viernes pasado). Una competencia de altísimo nivel. Y si tanto premio no alcanza, también quedan los premios del público, el especial de la municipalidad local, el que otorga un jurado de niños a la historieta infanto-juvenil y el que ensalza la producción independiente.

El Festival de Angoulême es maravilloso, pero no es barato. Al abono de 36 euros hay que sumarle los libros, que oscilan entre los seis y los veintitantos euros. Si alguien quisiera comprar todos los volúmenes de la selección oficial, la selección patrimonial, novelística y juvenil desembolsaría no menos de 1200 euros. Ni siquiera se podría cubrir con el considerable descuento en el tren de alta velocidad (porque sí, el festival es tan importante que asistir a él permite ahorrarse el 50 por ciento del pasaje).

Hasta el domingo, en ese entorno circularán autores, editoriales y librerías argentinas, intentando asomar la producción nacional al mercado francés, viñeta clave de la historieta internacional. Un lugar donde estar dibujado, suma.

***

Acerca de vivir en Angoulême

*Por Lucas Varela

Alrededor del año 800 las hordas vikingas atacaron esta ciudad y la atravesaron matando, violando y saqueando con desenfado. Desde mi ventana, en línea con la antigua muralla que rodea el casco histórico, tengo una vista perfecta del valle y el río Charente, lo cual me hace pensar que estoy en un puesto de centinela. Los vikingos no aparecerán y mi tarea en esta mansión no es vigilar, sino dibujar historietas.

Esta apacible ciudad adoptó a la historieta como motor cultural y abre sus puertas a los artistas que vienen de lugares remotos del mundo. Hay una comunidad de dibujantes, muchos de los cuales residen en La Maison des Auteurs, una institución dedicada a apoyar la historieta independiente. Uno puede recorrer las calles y perderse en el entramado medieval (época en que, al parecer, no conocían la línea recta). Por momentos las calles, con su mística de antiguas casas de piedra gris, se asemejan a los tramposos senderos de Parque Chas y un poco al cementerio de Recoleta. La presencia sudamericana aquí es escasa y más aún la argentina. Es muy difícil encontrar a un inmigrante del otro lado del océano. Así que la tarea de encontrar mate se hace complicada. Esta preciada mercadería exótica es el tributo que impongo a todo aquel expedicionario de las pampas que viene a visitarme.

Acerca de la actividad que me compete, Angoulême se convirtió en un centro importante de la historieta no solo por el festival. Aquí se encuentra el museo de historieta más importante que conozco, una enorme biblioteca de acceso gratuito para los artistas, la EESI –una escuela de historieta de nivel terciario– y La Maison des Auteurs. La avenida principal se llama Rue Hergé, en honor al creador de Tintin. Durante el festival y si uno asiste como artista, le esperan días muy agitados: reuniones con editores, con colegas, largas sesiones de dedicatorias, la participación en una muestra colectiva y lo más agotador de todo: las 24 horas de la BD, que consiste en hacer 24 páginas en 24 horas. Si bien suena a un suplicio, mi experiencia por participar el año pasado fue enriquecedora. Si uno asiste como público le esperan muestras en varios puntos de la ciudad, un buen botín de libros, conferencias y las mejores fiestas. La que más me interesa es la del mercado de Angoulême. Allí los productores locales agasajan al visitante con una orgía de exquisiteces francesas. También hay un Angoulême Off, de gran efervescencia editorial. Hay fanzines de alto nivel que tienen su fiesta.

Fuera del festival, los días en Angoulême transcurren lentos y húmedos como el plato típico de esta zona: el caracol. Me verán comiendo quesos de fétidos aromas o hígados de gansos torturados o regado por ese elixir llamado cognac, pero jamás verán meterme ese bicho en el estómago. No da.

*Lucas Varela es dibujante. Colaboró en Fierro, publicó –entre otros– El síndrome Guastavino y Paolo Pinnocio, con el que accedió a la selección oficial de Angoulême en 2013. Su obra más reciente es Diagnostiques, junto a Diego Agrimbau.

marzo 5, 2013

Liniers te cuenta

Archivado en: Cómic argentino,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Originalmente tiras publicadas en Macanudo, recopiladas aquí por separado

Originalmente tiras publicadas en Macanudo, recopiladas aquí por separado

- ¿Y si los publicamos en otro libro?

- ¿Te parece? Son unas pocas páginas, y ya salieron en el diario.

- Pero de a una viñeta por página sale un libro de buen tamaño y son historias más largas que las tiras.

- Está bien, puede andar, ¿cuántos ejemplares tiramos?

¿Eso de arriba? Un “Cosas que capaz le pasaron a Liniers”, un hipotético debate de sobremesa en casa del dibujante, con su esposa y colaboradora en la Editorial Común al momento de evaluar el lanzamiento de Cuatro cuentos, un libro que reune… eso mismo: cuatro cuentos ilustrados de a una viñeta por página, o bien cuatro historietas disimuladas bajo la forma de cuento ilustrado. Porque los relatos (cuatro, ya se entendió, ¿verdad?) que incluye el tomo se ubican en esa frontera difusa entre la literatura ilustrada y la historieta.

La faz gráfica es la que exige menos análisis. Liniers sostiene el estilo que le dio tan buenos réditos en La Nación tanto en el trazo como en el color. Sí introduce algunos pequeños cambios en la composición de las páginas, ya que sólo las limita a albergar una viñeta. Por eso, en algunos cuentos le suma algún firulete o marco a los paneles, que ayudan a vestirlos y a la vez dan sentido de unidad respecto de la historia en la que se insertan: si se pasan rápidamente las hojas, es fácil notar cuándo se llegó al cuento siguiente. Por otro lado, cada relato tiene su “truquito”, un pequeño chiste o jueguito formal que lo guía y distingue. (more…)

noviembre 15, 2012

Liniers en Acción

Archivado en: Cómic argentino,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 3:00 pm
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El reconocido humorista gráfico Liniers -quien, además, hoy cumple 39 años- presentará hoy a las 17 su libro Cuatro cuentos en Moebius Liceo (Galería Patio del Liceo, Av. Santa Fe 2729, local 13, Capital Federal. Para los interesados, hay una entrevista al creador de Macanudo en el último número de la revista Acción, que depende del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

La entrevista se puede leer (casi) completa aquí. Los recuadros, sólo en la versión en papel.

Una vida dibujada

El hombre no para nunca. Acaba de mudarse y en el estudio de su nueva casa hay cajas por todos lados. Libros que todavía no consiguió acomodar y más de una chuchería de trabajo. Es necesario esquivar lámparas que rondan por el piso; desde otras habitaciones se escuchan los arreglos menores que suceden a cualquier mudanza. El tablero de dibujo de Ricardo Siri, más conocido como Liniers, está mucho más despojado que de costumbre. Apenas si hay dos o tres pinceles, los indispensables, y algún que otro marcador.

El historietista, sin embargo, no deja de sonreír ni de hacer planes de trabajo. Ha recorrido un largo camino, desde sus primeros garabatos infantiles hasta que su obra fuera incluida en la selección del libro 1001 cómics que hay que leer antes de morir. En medio del frenesí diario, hace una pausa larga y se dispone a la entrevista. Está cómodo, contento y relajado. Escucha, responde y hace preguntas. Y también se cuelga largos ratos hablando de La guerra de las galaxias, de Tom Sawyer, de Mafalda y El Eternauta, de ET y Stephen King, o de música. Son, en definitiva, las cosas que lo impulsaron a dedicarse a los cuadritos.

«Siempre tuve la pequeña buena noticia que me animaba a seguir» (Leer más)

agosto 10, 2012

¡Dame zombies!

Archivado en: Cine,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 3:00 pm
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Tres antihéroes (o subnormales, según la perspectiva) salvando el mundo

Una gozosa bizarreada. No hay muchos modos de describir la extraña e hilarante Plaga Zombie 3: Revolución Tóxica, de ese grupo de notables dementes autodenominados Farsa Producciones y que constituyen uno de los colectivos fílmicos más interesantes, originales y saludables del ambiente cinematográfico argentino. ¿Y por qué se está hablando en Cuadritos de un film de 2011 y estrenado en marzo de este año? Por dos motivos fundamentales: el primero es que allí actúan varios historietistas, el segundo es que hoy se proyectará en pantalla grande como parte de las actividades de Crack Bang Boom.

En rigor se harán dos proyecciones. La primera será esta noche a las 22 en la sala 2 del Complejo Monumental (San Martín 993). La segunda, mañana a las 16 en el Centro Cultural Cine Lumière (Vélez Sarfield 1027). En ambas estará presente uno de sus directores, Pablo Parés -quien es, a la sazón, hermano de Diego- para dialogar con el público.

Más allá de lo estrictamente anecdótico (los cameos de Liniers, oculto bajo el maquillaje, o de un Fayó apenas disimulado como agente del FBI convertido), la película es muy divertida. Pero cuidado: es divertida si se va a la sala a disfrutar de lo bizarro, de un film de hora y media que se ríe desde el mayor de los cariños de un montón de tópicos del cine de género clase z: no en vano los protagonistas (antihéroes por antonomasia) hablan de “tu” y el paisaje inequívocamente conurbanense se confunde con agentes del FBI mal predispuestos al apocalípsis. (more…)

diciembre 20, 2011

Cosas que te pasan si sos Liniers

Archivado en: Cómic argentino,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Un libro para leer tranquilo, acompañado por música (una recomendación al final)

En este preciso instante, Cosas que te pasan si estás vivo parece un libro a destiempo. Se publica cuando la autobiografía como fenómeno historietístico está en baja. Sale cuando la figura de Liniers, su autor, está en un punto altísimo y casi no requiere presentación. Es una suma de momentos de paz y placer a una altura del año marcada por ansiedades y neurosis de catálogo en verde y rojo. Aparece por primera vez, además, cuando la página que se publica en la revista dominical de La Nación lleva ya cinco años allí. Y lo hace para la época en que normalmente sale el tomito recopilatorio de Macanudo, del mismo autor y por el mismo sello (la Editorial Común).

Un libro a destiempo, quizás, pero un buen libro. Y uno que permite pensar (y ahondar) algunas reflexiones que se desgranaban en este sitio hace un tiempo. Cosas que… va en la misma línea estética que la tira diaria del mismo autor y en el mismo tono, aunque se proponga desde un registro distinto. Si se realiza el ejercicio de contrastar Macanudo con estas páginas autobiográficas se concluye que desde la fantasía naïf o desde el realismo optimista, ambas son caras del mismo universo personal del autor.

Allí están el tono sensible, “buena onda” (según le habían pedido al autor cuando empezó con la tira diaria y que evidentemente siguió en estas páginas), los colores pasteles suaves. La reflexión alentadora, una mirada que busca la belleza en el mundo. El paisaje que propone Liniers en ambas producciones podrá ser distinto, pero el efecto en el lector es similar y -hoy- cuesta mucho pensar la construcción de su figura de autor sin ambos trabajos, aunque uno haya cobrado mayor notoriedad que el otro. (more…)

septiembre 18, 2011

Identikit humorístico

Un encuentro en la casa de Tute fue la ocasión de la entrevista y las fotos. Gentileza Irupé Tentorio

“Che, con los chicos tenemos ganas de hacer una tapa de historieta, humor gráfico… ¿qué te parece?”, me preguntó una tarde Sergio Sánchez. La actividad en la redacción del diario recién comenzaba y yo estaba -seguramente- de visita. La pregunta desembocó en varias charlas y una reunión para ayudarlos a ajustar el criterio periodístico de lo que finalmente sería la nota de tapa del #3 de la revista Nan. Sergio se haría cargo de la extensa nota central y un recuadro. Ya que estaban, me pidieron que escribiera los otros dos textos cortos que acompañarían la producción.

Finalmente, la muchachada de la publicación decidió concentrarse en la renovación del humor gráfico. La entrevista central (siempre ofrecen una en portada) reunió a Liniers, Tute y Gustavo Sala. Dos de los recuadros dieron voz a Kioskerman y Max Aguirre. Finalmente se optó por agregar un “identikit estético” para poner en perspectiva al lector ajeno a cualquiera de estos monstruillos del plumín.

Sergio se encargó de la nota central (acá hay un extracto del audio) y de Kioskerman, yo del resto de los textos, y la colega Irupé Tentorio de las fotografías (una de ellas acompaña esta entrada).

¿Que dónde se consigue todo esto? Bueno, hay una guía de puntos de venta, pero además aquí hoy se publica el “identikit estético” con el que colaboré para la publicación, habida cuenta que una gripe persistente me tuvo a mal traer y no llegué a escribir la nota con Leo Arias.

Lo particular del texto que sigue es que lo escribí soltando bastante la mano, algo que me tuvo preocupado hasta que los “naneros” me informaron que estaban encantados con el resultado. Es que muchas veces “suelto la mano” y el texto se va (es decir: yo me voy), redondamente, al carajo. En fin, visto a la distancia quizás no haya sido para tanto. A ver qué opinan ustedes. (more…)

agosto 28, 2011

Decur: de la cama al acrílico

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En tres años, Decur atravesó muchas influencias para alcanzar un estilo muy personal

Guillermo Decurgez padecía depresión. No salía de su habituación y sólo cambiaba la sintonía de la tele. Una tarde, en Canal Encuentro, se encontró con un programa sobre cómics. En la pantalla hablaba Liniers, quien contaba su vida como historietista. “Si él puede, yo también”, pensó Guillermo y -lo más importante, hace notar- saltó de la cama. Consiguió materiales y retomó un viejo hábito: dibujar. Firmó sus primeros trabajos como “Decur” y los subió a un blog recién abierto. Fue albañil, fabriquero y trabajó en un cyber. Hoy se dedica a la ilustración y la historieta, y espera contento un libro que publicará Ediciones de la Flor.

“Venía dibujando tipos con espadas que le cortaban la cabeza a otros”, recuerda sentado en un banco, de espaldas a la rivera rosarina. Viajó 30 kilómetros para charlar con Cuadritos y contar que el trabajo de Liniers le cambió la vida. “¿Por qué no lo puedo hacer yo?, pensé y salté de la cama”. Mucho después se lo contaría al propio creador de Macanudo. Se le abrió un mundo totalmente nuevo y comenzó a incorporar decenas de autores.

“Cuando retomé el dibujo era muy Liniers, después conocí a Max Cachimba y era muy Cachimba, después el estilo se me fue fusionando con un montón de gente, como (Marjene) Satrapi, (Art) Spiegelman, y creo que al final logré hacer algo que -por lo menos a mí- me gusta, que es mi objetivo, que me guste a mí”.

El libro en De la Flor resulta de ese mismo crecimiento artístico y personal ante los ojos lectores de su blog. Decur recuerda una anécdota (more…)

mayo 30, 2011

Nueva historieta argentina

En este preciso instante, alguien está dibujando. En algún lugar del país, sobre el tablero colocado en una habitación, hay un joven esforzándose sobre una hoja de papel. Quizás tiene un lápiz y está «plantando» los bosquejos que ocuparán cada viñeta. Quizás ya llegó al momento en que los trazos se consolidan en tinta china. O tal vez ya pasó el material a la computadora y –desde allí– colorea la página. Ese muchacho o esa chica forman parte de una heterogénea, desindustrializada, talentosa y nueva camada de historietistas argentinos“.

La ilustración de Gerardo Baró

Así comienza el informe que la revista Acción, dependiente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (del Credicoop), publicó en su más reciente número, el #1075. La revista dedicó su tapa (ilustrada magníficamente por Baro) al informe de un servidor. El extenso artículo parte del testimonio de jóvenes historietistas sub-30 y consulta a figuras del ambiente para explicar cómo crean, cómo se forman, trabajan y apuestan al futuro los nuevos lápices de la historieta argentina.

Allí hablan Gerardo Baró -¡Hay que salvar a Tomate!-, Berliac -5 para el escolaso-, Cecilia “Gato” Fernández, Brian Jánchez -Shloishim-, Kioskerman -Edén-, Diego Agrimbau, Liniers, Quique Alcatena, Juan Sasturain y el ya fallecido Carlos Trillo. Una selección inevitablemente limitada a unos pocos nombres, pero que capturan distintas experiencias, distintos estilos y, a la vez, dan cuenta de los espacios y recorridos comunes de esta generación en ascenso.

Para leer la nota.

abril 12, 2011

Cuatro ideas en torno al último Macanudo

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Tras años con De la Flor, Liniers inició en 2009 su camino autónomo con Editorial Común

En diciembre pasado salió a la venta el último tomo recopilatorio de Macanudo, el #8. La tira se publica diariamente en el diario La Nación y la (re)edita el propio autor bajo su sello Editorial Común. Ya en este sitio se habló bastante de la obra del humorista gráfico, abanderado del nuevo movimiento que recorre el universo de tiras y viñetas argentinas de los últimos años. También se habló (muchísimo) en otros sitios. Así que por esta vez no habrá análisis sobre la ternura de su trazo, la construcción de sus personajes, el fanatismo que despierta entre sus seguidores y, ni siquiera, una observación fría sobre la notable mejora del papel y la impresión del séptimo volumen recopilatorio de la serie a este.

Bastará, entonces, algunas elucubraciones. Pequeñas, humildes, escuetas y -sobre todo- falibles. Poco pretensiosas, también. Apenas se trata de algunas notas mentales que -también- deberían funcionar por acumulación para futuros abordajes de la obra de Liniers en este sitio.

- Siempre distinto, siempre el mismo. Dice Liniers que le gusta “sorprender”, ofrecer al lector algo “inesperado”. La verdad es que tiene muchos personajes recurrentes para ello. Otra verdad, no menos cierta, es que la recurrencia de muchos de estos personajes fue cambiando con el correr de los años. Figuras que eran centrales en las primeras temporadas ya casi ni aparecen. Sin embargo, el universo “Macanudo” no se resiente, sigue ahí incólumne. Quizás porque, en esta serie más que en ninguna otra, los personajes no son más que aspectos de su autor, y siempre está él detrás. (more…)

febrero 6, 2011

“Macanudo es lo que yo digo”

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Liniers se ríe, gesticula, disfruta y hace lo que quiere, también un personaje de sí mismo.

“Vení, vamos al bar que casa es un jardín de infantes”, sugiere Liniers con unos cuadernos y libros en la mano, anteojos de marco grueso y la sonrisa afable que le conocen de sobra quienes en algún momento lo trataron. Encara unos metros, apenas, alejándose de los edificios de Cancillería, por una vereda angosta. El mozo lo reconoce, algunas cabezas se giran, pero nadie dice nada. No debe ser la primera vez que lo ven con un grabador delante. Cuando el mozo acomoda el café sobre la mesa hay que mover el Macanudo #8, recién salido de imprenta. El resultado del color lo tiene más que satisfecho. “En el anterior no estaba muy conforme, había quedado un poco apagado, acá salieron más definidos, con más fuerza”, reconoce el dibujante que firma los documentos legales como “Ricardo Siri”, el nombre con que vino al mundo.

Cuando enumera los proyectos que tiene entre manos, surge de entre sus papeles una agenda de papel reciclado, algo ondulada por la humedad de las acuarelas. Es su cuaderno de bocetos para una adaptación que está haciendo sobre los cuentos de un escritor mexicano. Enseguida vienen a cuento sus intervenciones en los recitales del músico Kevin Johansen. La colaboración surgió tras años de una amistad que comenzó cuando Liniers lo dibujó en una de sus tiras de Bonjour, el espacio que por entonces ocupaba en el suplemento juvenil No, del matutino Página/12. “Los más sorprendidos son los de mi familia inmediata, que me conocen de niño como a una persona super tímida, introvertida y lo más lejos posible del escenario”, cuenta, “ahora van a verme y sufren, ¡Ricardito! ¡Qué no cante, que no cante!“. Y ríe con ganas.

“Siempre siento como una mirada que me está diciendo eso no se hace, de parte de ciertos humoristas e historietistas”, apunta, “claro, vos no te imaginás a Quino haciendo payasadas arriba de un escenario, pero yo me puse a hacer historietas también porque en algún punto dije voy a hacer lo que se me canta el orto con mi vida“. Los primeros pasos, admite, le costaron no cierta culpa. “Me autotorturaba… ¡¿qué va a pensar Diego Parés?!, ¡me va a matar!“, ríe, “después me di cuenta que sufrí mucho más cuando pensaba qué iba a decir mi viejo cuando supiera que no seguía más derecho… igual creo que con el tiempo Diego lo aceptó, aunque un costado de su corazón nunca lo va a superar”.

- Entre Bonjour y Macanudo desapareció la acidez. ¿Te volviste bueno? (more…)

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