- ¿Y si los publicamos en otro libro?
- ¿Te parece? Son unas pocas páginas, y ya salieron en el diario.
- Pero de a una viñeta por página sale un libro de buen tamaño y son historias más largas que las tiras.
- Está bien, puede andar, ¿cuántos ejemplares tiramos?
¿Eso de arriba? Un “Cosas que capaz le pasaron a Liniers”, un hipotético debate de sobremesa en casa del dibujante, con su esposa y colaboradora en la Editorial Común al momento de evaluar el lanzamiento de Cuatro cuentos, un libro que reune… eso mismo: cuatro cuentos ilustrados de a una viñeta por página, o bien cuatro historietas disimuladas bajo la forma de cuento ilustrado. Porque los relatos (cuatro, ya se entendió, ¿verdad?) que incluye el tomo se ubican en esa frontera difusa entre la literatura ilustrada y la historieta.
La faz gráfica es la que exige menos análisis. Liniers sostiene el estilo que le dio tan buenos réditos en La Nación tanto en el trazo como en el color. Sí introduce algunos pequeños cambios en la composición de las páginas, ya que sólo las limita a albergar una viñeta. Por eso, en algunos cuentos le suma algún firulete o marco a los paneles, que ayudan a vestirlos y a la vez dan sentido de unidad respecto de la historia en la que se insertan: si se pasan rápidamente las hojas, es fácil notar cuándo se llegó al cuento siguiente. Por otro lado, cada relato tiene su “truquito”, un pequeño chiste o jueguito formal que lo guía y distingue. (más…)











