Cuadritos, periodismo de historieta

mayo 9, 2013

Periodicidades en NaN

La filosofía humanista de Mezquita permea el libro

La filosofía humanista de Mezquita permea el libro

“Che, me está quedando un hueco en la edición de esta semana, ¿podrá salvarme con una reseña de historieta?” Palabras más, palabras menos, así me invocaron de la agencia de noticias digital NaN (la que dio origen a la revista homónima donde aparece la versión en papel de Cuadritos). Y accedí, claro. La nota salió el 17 de abril y está dedicada a Periodicidades de un tiempo loco, de Fabián Mezquita.

Aquí se reproduce el texto publicado:

Buenos Aires, abril 17 (Agencia NaN-2013) Hasta el momento, Fabián Mezquita había sido historietista e ilustrador por cuenta de terceros, con libros por encargo o para guiones ajenos. En Periodicidades de un tiempo loco (Llanto de Mudo) sale al ruedo con su primera obra personal integral. Y lo hace con una serie de postales y reflexiones sobre la realidad porteña y mundial, desde una perspectiva militante. Porque Mezquita es un humanista, humanista de Silo, concretamente, como explicita hacia el final del libro.
Técnicamente, Periodicidades… está a medio camino entre la ilustración y la historieta. Historieta “pura” tiene apenas una, un relato de encuentro y soledad(es) en la gran ciudad, muda, pero que marca una idea que recorre las 56 páginas del libro: seres que podrían estar juntos y que viven separados por el sistema que los cobija. (more…)

febrero 26, 2013

Porque te quiero te aporreo (la vida de un dibujante ficticio)

Estádler es un dibujante que odia las historietas

Estádler es un dibujante que odia las historietas

Muchas veces en este sitio se señala cómo los humoristas gráficos tienden a limpiar de detalles accesorios sus viñetas. En la medida de lo posible, menos es más a la hora de transmitir bien rápido una idea rápida, sencilla y, sobre todo, graciosa. Dos líneas de diálogo pueden, en esos casos, ser más importantes que paneles de construcción compleja. Nicolás Sánchez Brondo (o Nicolás Brondo, a secas) no hace ningún caso a esta perspectiva y, sin embargo, consigue de igual manera un solidísimo libro de historieta humorística con El maravilloso pequeño gran mundo de Raúl Estádler.

Si esto es así, será porque antes que humorista gráfico, Brondo es dibujante. Y un gran dibujante, para quienes siguen las publicaciones de la editorial cordobesa Llanto de Mudo y leyeron sus páginas en El ascensorista o Séptimo círculo. En El maravilloso pequeño… (título más largo que el libro, se diría), el autor presenta a un personajes irascible que detesta todos los grandes tópicos de la historieta contemporánea e, incluso, a la historieta misma. Y uno creería que Raúl Estádler es un alter ego del propio Brondo si no fuese porque es fácil intuir el cariño que el cordobés siente por aquellos a los que menciona (incluso sus guionistas).

Raúl Estádler incluso detesta el hecho mismo de ser dibujante, pero vamos, evidentemente tiene una tara, una compulsión o un amor negado que le impide hacer otra cosa más que dibujar esas historietas que detesta, que recibir un premio Eisner de la mano de Grant Morrison y que negarse a una tarde de sexo con su novia porque le quedan “40 páginas por dibujar para la editorial Culumba” (sic). Es que, aunque reniegue, su vida está junto al tablero de dibujo. (more…)

enero 11, 2013

Por verle la cara a Dios…

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La dupla Cortés/Sandler funciona bien en este trabajo

La dupla Cortés/Sandler funciona bien en este trabajo

Qué tipo particular este Diego Cortés. No porque sea editor (especie particular si las hay), ni porque sea guionista (bueno, un poco sí), sino porque venía de hacer varios relatos que se llevaban a los tropezones con la imaginería judeocristiana. Ahí está Séptimo círculo para atestiguarlo, con su Dios-niño-caprichoso, sus suicidas y su infierno monstruoso, por ejemplo.  Además, uno ve y piensa en sus personajes, que no son siempre gente proba o que merezca gran simpatía, y pucha, qué rara esta pasionaria de pecador redimido que construye junto a Leo Sandler en La Pasión.

Hay varios modos de leer el libro. El primero es como una vulgar anécdota de mafiosos o sicarios con un componente místico/religioso. Y no estaría mal, no. Pero como los autores sugieren desde el mismo título y con el dibujo de portada, acá la cosa va por otro lado. Acá, resulta, el lector conoce a Mira, un asesino que parte con su grupo para bajar a un curandero de pueblo que –se rumorea- oficia milagros y “le mete ideas raras en la cabeza a la gente”. Cualquiera con una mínima formación judeocristiana de cualquier corriente imaginará lo que sigue: el encuentro con el curandero, la crisis del protagonista y su eventual resolución (y el que no se lo imagina, lee el libro, que siempre es mejor que una reseña).

Lo que es raro es encontrarse con la idea de la redención a través de Dios cuando uno la pone en perspectiva con el resto de la obra de Cortés. Y sin embargo, mantiene muchos de sus rasgos más frecuentes: personajes sórdidos, crisis extremas, situaciones de violencia física, claro, pero también violencia psicológica bien elucubrada. (more…)

diciembre 11, 2012

Tiempo de vivir

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A pesar de su fachada costumbrista, es una historia distinta

A pesar de su fachada costumbrista, es una historia distinta

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir,
que todo tiempo por pasado fue mejor
” (L.A. Spinetta)

El pasado parece estar fuera del tiempo. Sin necesidad de ponerse a filosofar demasiado o a discutirle a la física cuántica su forma de considerar el universo, se puede asegurar que esa afirmación es buena para describir el libro de Diego Cortés y Agite, publicado por Llanto de mudo en el pasado reciente: presentó una edición limitada durante el festival Crack Bang Boom y luego lanzó su edición regular. El pasado, en la versión leída para esta reseña, es a su modo un libro publicado antes de sí mismo.

Los protagonistas de la historia, además, recorren un pasado que sólo puede recuperarse desde un recuerdo parcial. El pasado –definible como “aquello que existió antes de este momento”- aparece pero no tiene más sustancia que la que pueden pensar (rememorar) los propios personajes. Por eso las calles del pueblo que transitan (una materialización de ese pasado) están vacías. Porque sus añoranzas –ambos son jóvenes- son pocas. No tienen tanto que recordar. Los personajes secundarios que aparecen son circunstanciales, apenas herramientas narrativas útiles para que la cosa funcione.

¿De qué trata la obra de Cortés y Agite? De dos chicos que se van de viaje cual mochileros, haciendo dedo, en búsqueda de aires nuevos que los distraigan de sus penas. En ese viaje se topan con un pueblo en el que descubren vivos sus recuerdos más preciados. ¿Qué hacen con eso, entonces? (more…)

noviembre 27, 2012

Encerrada en el aire

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Un relato de desamparos narrado en justos grises

Un cuento oriental brevísimo habla de un hombre que soñaba que era una mariposa y al despertar no estaba seguro si era un hombre que había soñado que era una mariposa, o una mariposa que había soñado que era un hombre que soñaba. Cuando uno termina de leer la (bastante más extensa) novela gráfica Cien volando, de Berliac, es imposible no pensar en ese relato. ¿Cuánto de mariposa y soñadora tiene esa Yolanda devastada, herida, que lo observa todo y está/se siente enjaulada?

Cien volando no es una historia de desamparos. Son muchas historias de desamparos. La de la propia Yolanda, sin rumbo en su vida. La de la turista solitaria, la de un disco único y perdido para la historia del tango, la de una mujer con los minutos contados (¿pero qué mujer? ¿cuál de todas?), la de un viajero abandonado en la ruta, la de una pajarería y un matrimonio superado por el tiempo. El desamparo, la desolación, son lugares de vacío, donde el espacio del amor lo ocupa el odio. Eso dice el autor en un pasaje y es esa misma idea la que encadena todo el (los) relato(s).

Berliac trabaja, como en sus anteriores libros, construyendo climas y ofreciendo aguafuertes de sus historias. Hay tanto en lo explícito del dibujo y de lo narrado como en lo sugerido, en lo que dejan entrever los rostros cuyos rasgos se dibujan sólo en lo esencial (o se desdibujan hasta dejar sólo lo esencial, quizás). Berliac narra mucho en los intersticios. En las calles entre las viñetas, en las elipsis. En lo que media entre la imagen de una boletería de tren y un ave levantando vuelo. En un cambio de plano, por ejemplo, oculta una muerte y ese misterio ofrece una fuerza que la historia aprovecha mejor que una posible resolución. (more…)

noviembre 20, 2012

Todo personal

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La ausencia de relato no significa falta de sentido, que aquí abunda

Paranoia Normal es uno de esos libros que, al descuido, algunos tacharían de “experimental”, que es ese epíteto que suele utilizarse contra las obras de enorme carga autoral en la que los significados no están expuestos ostensiblemente. Pero una mínima reflexión revela que lo de Pedro Mancini no es un salto al vacío ni una ruptura ni un juego con las estructuras de la historieta. Lo del autor es la puesta en forma de un mundo interior propio que acerca sus historietas a un terreno lindante con la plástica y la poesía, pero que no podría expresarse a través de ellas.

En las páginas del libro publicado por Llanto de Mudo desfila una iconografía que se reitera con variantes: tallos que surgen de cabezas y bocas, peces que surgen de cavidades o que nadan por el aire, búsquedas divinas, pasajes de un universo a otro y fábulas de Esopo. Hay un abordaje al erotismo practicado por hombres y mujeres sin brazos (¡cuán sugerente resulta ello, justamente en la obra de un dibujante!)

Todo esto, que parece no tener solución de continuidad, hacia el final del libro se revela como parte de un cosmos único de sentido. Hay algo onírico en esos desplazamientos y en las transformaciones que atraviesan los personajes más aburguesados que propone Mancini y lo acercan al auténtico surrealismo (nuevamente, no a ese que al descuido se califica de tal sólo porque hay sueños involucrados en la historia). De hecho, tienta señalar a Paranoia Normal como una futura referencia para entender la construcción estética y simbólica en la obra de su autor. (more…)

septiembre 18, 2012

La magia de la Doble Nelson

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La dupla ideó la historia a mediados de los 90

Están gordos y venidos a menos. Malviven los años noventa lejos del champagne y tienen unas cuantas decepciones sobre sus espaldas. Recorren los pueblitos aislados del país y, cada tanto, se agarran a trompazos con algún lugareño. Bastaría agregar algún elemento algo trash para imaginárselos como protagonistas de una película de Quentin Tarantino. Pero no, si Vitamina Potencia fuera un film, estaría mucho más cerca de una cinta costumbrista con una gran cuota de acidez. Sería, conviene apurarse a aclarar, mucho mejor que la mayoría del cine costumbrista vernáculo, pues evita sus principales defectos: lo meloso y el mensaje aleccionador.

Vitamina Potencia narra las desventuras de dos luchadores de catch que tuvieron su apogeo durante la década del 70, tuvieron fama (dinero no mucho) y posibilidades de crecimiento internacional, y aguantan 1994 recorriendo las rutas del interior comiendo las migajas de su popularidad perdida. Los luchadores se llaman Milton Kodadonga y Lagartija Gómez, y andan juntos vaya uno a saber desde cuando. Lo suficiente como para poder gastarse mutuamente y recordarse cosas dolorosas sin ofender al otro.

La historia se publicó originalmente por capítulos autoconclusivos, pero continuados, en la revista Fierro. En total son poco más de un centenar de páginas que invitan a conocer el presente (1994) de los personajes y también algunos sucesos importantes de su pasado. Estos flashbacks tienen enorme peso en el relato, al punto que los autores (Federico Reggiani y Ángel Mosquito) se permitían utilizar un puñado de capítulos enteros dedicados a ellos en su publicación original. También hay uno o dos capítulos donde Milton y Lagartija ni aparecen y el protagonismo recae en personajes secundarios. ¿Por qué? Porque el desarrollo de los personajes es clave para la historia. (more…)

agosto 28, 2012

Una temporada en el Infierno

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El mundo del Feo está vivo, late y tiene pasado

¿Quién es El Feo? ¿Por qué dejó de ser el galán que fue? ¿Por qué no se volvió a su propio infierno? ¿Por qué se mueve entre sirenas, malevos y rufianes? ¿Qué negocio quiere El Ciego con él? ¿Por qué sus enviados se van para arriba, si él lo espera abajo? ¿Qué esperan las hadas de su camino? ¿Y la Pitonisa? ¿Y la otra, la que canta el tango como ninguna? El Feo jugaba con varias cartas en contra para publicarse en Fierro. O en cualquier publicación periódica, pero salió en la revista que acompaña a Página/12 y eso marcó su derrotero.

La versión “en libro”, que acaba de editar Llanto de Mudo tiene algunas diferencias sobre la primera. Desde el vamos, tiene unas páginas más. Páginas que redondean la historia, la complementan y -por qué no- le agregan misterios. Pucha, lo misterios irresueltos seguramente hayan conspirado contra su legibilidad serializada. Si a los flashbacks (varios) que Saracino desperdiga aquí y allá en el guión hay que sumarle los cabos sueltos, la cosa se complica.

Porque -explican los autores en el prólogo- esta historia es la última (¡la décima!) de una saga que comienza a contarse por el final, como un relato circular del que la búsqueda mítica de la imposible Minerva es también un posible comienzo. Esto tiene varios efectos de lectura en los que vale la pena ahondar. (more…)

febrero 28, 2012

Esa extraña sensación de crecer

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De cómo crecer en una familia que se desintegra

Esta es una de esas historias en las que parece que no pasa nada, pero pasa de todo. No hay “conflicto” en el sentido narrativo más clásico, pero sus setentaypico de páginas están atravesadas por tensiones dispares que angustian a los personajes. En Ani, el guionista cordobés Roberto Von Sprecher confirma al lector los rasgos estilísticos que ya había mostrado en Ruta 22: saltos temporales apenas sugeridos, mucho peso narrativo puesto en el clima y los planos generales, silencios expresivos y un tempo narrativo comparable al que se acostumbraba en eso que se llamó “nuevo cine argentino” hace algunos años.

Ani, la protagonista, es una piba linda que quiere ser escritora. O escribir. O estudiar Letras (“estudiar Letras no te va a servir para nada”, le advierte su padre). Su vida lleva el relato y presenta al lector a su familia: su hermana y unos padres con quienes le cuesta reponer la distancia emocional que la separa. “Nunca me dijiste”, “Nunca me preguntaste”, marca el tono y el nivel de comunicación que tiene con ellos a poco de empezado el libro. Pero si bien en este párrafo se citan varias líneas de texto, lo cierto es que en el libro tiene mucho más peso lo callado y los silencios que los diálogos, que rara vez superan las tres líneas en un mismo globito.

En esta novela gráfica, Von Sprecher desarrolla mucho los personajes secundarios. Si en su último trabajo estos eran un accesorio que servía de espejo para la angustia del protagonista, acá tienen un peso dramático fundamental y son mucho más elaborados. Se podría decir, incluso, que las experiencias de estos tienen mucho más impacto en Ani que sus mismas acciones. (more…)

diciembre 6, 2011

Una epifanía en el ascensor

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Brondo hace gala de variados recursos narrativos

Hay libros que desafían al reseñador. Como El ascensorista. La novela gráfica que -en solitario o no tanto- hace poco presentó Nicolás Sánchez Brondo (dibujante de 7mo círculoMano de ángel, autor integral en Fauces de la mente). Un libro que desafía las clasificaciones. ¿Es fantasía? ¿Es metahistorieta? ¿Misterio? ¿Terror? ¿Es slice-of-life? Y sobre todo, ¿cómo hace el escriba para explicar de qué se trata sin develar el nudo de la historia? La cuestión, en última instancia, es que el relato está construido de modo tal que integra perfectamente todos los elementos que toma y eso dificulta hablar de un aspecto sin revelar el resto. Como siempre, de cualquier modo se intentará.

El ascensorista tiene, efectivamente, elementos del relato fantástico, otros del terror y una reflexión sobre el papel que cada persona debe asumir con su propia vida. Sin embargo, su estructura narrativa es la de la metahistorieta: Brondo mecha poesías, fragmentos de guión (con la página bien diseñada, para que no desentonen gráficamente). Pero, curiosamente, esta no es historieta para hablar de historieta, sino de otra cosa. Es una obra para pensar qué camino le toca seguir a aquel que se hace cargo de dónde viene y qué lugar ocupa en el mundo. La cuestión metacomiquera es una excusa. Una floritura retórica, si se quiere, que más atestigua el amor del autor por el lenguaje y su dominio de él.

Uno de los aspectos más interesantes del libro es que Brondo propone una suerte de juego de hipertextualidad con otros títulos propios y de sus amigos. El ejemplo más claro acompaña estas líneas, con el protagonista de 7mo círculo haciendo una entrada breve en el cubículo móvil del Ascensorista. Y, nuevamente, esto no queda forzado ni antinatural, lo cual señala también la buena arquitectura interna del relato que propone el autor. (more…)

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