Fer Gris es uno de esos casos extraños en los que un autor evoluciona a la vista del lector… en un sólo libro. En Walicho, la oriunda de Luján cambia drásticamente de estilo en los tres actos que componen el relato. Ese avance fue fruto de su paso por el taller de Salvador Sanz. En su siguiente libro, el más reciente Los sueños de piedra, lo que se revela son las enseñanzas de Quique Alcatena, su siguiente docente. Desde el comienzo, el grupo de autores que integran Historieta Patagónica la apoyaron e incorporaron. Allí ahora está terminando su última historia, Caleb, y prepara otra.
La chica se incorporó tardíamente al ambiente historietístico. Mientras la mayoría hace sus primeras armas durante la adolescencia o los primeros años de los 20, ella se metió con la tercera década ya bien cumplida. Un poco porque le cuesta hablar en público, y otro poco por la distancia, Gris se sumó a la movida gracias a Internet. “Eso me acercó, sino me hubiera incorporado hace cinco años”, señala y cuenta que un lustro atrás estaba dibujando Walicho sola en su casa.
“Me cuesta la palabra escrita y la oral, si hubiera otras personas acá yo no te abro la boca”, cuenta la autora, “entonces cuento con la historieta, aunque no sé si voy a seguir haciendo historietas toda la vida, por ahora es mi manera de contar con imágenes y con palabras”.
- ¿Cómo te incorporás al mundillo?
- Fue un camino sinuoso y no lineal. Estuve buscando otras cosas, siempre desde el dibujo y la narrativa visual, que no es siempre historieta. Y después hubo otras búsquedas personales, espirituales, existenciales, que no tienen que ver con la historieta me desviaron. Fui yendo de un lado a otro y me permití hacer esto ahora. Es algo que quería hacer en otra época, pero empecé ahora. (más…)




