Cuadritos, periodismo de historieta

julio 1, 2009

Cena en Valizas

Un padre, su hijo y una playa desolada en época de dictadura uruguaya

Un padre, su hijo y una playa desolada en época de dictadura uruguaya

El jueves pasado terminó Cena con amigos, una novela gráfica que semana a semana Rodolfo Santullo (guión) y Marcos Vergara (dibujos) “regalaron” cada jueves a los lectores de Historietas Reales (ya preveen llevarla al papel en una coedición LocoRabia-Belerofonte). Mañana sale un avance de Valizas, la próxima historia de la dupla y el jueves 8 de julio arranca el relato. En ese interregno entre una historieta y la otra, Cuadritos repasa con sus lectores la historia que se fue, y adelanta algo de la que viene.

Cena con amigos fue un ejemplo de narrativa tanto en el guión como en lo gráfico. Por un lado, las letras de Santullo construyeron un misterio de atractivo irrefrenable. Fue “una de suspenso” que obligaba a preguntar un “¿hay que esperar hasta el jueves que viene?”. Es que gran parte de la maestría narrativa de su guionista reside en sus remates: siempre un gancho (cliffhanger, para los amantes de la terminología anglosajona), y a esperar en ascuas.

Los méritos de Cena no se quedan allí. Vergara se lució con la brillante gestualidad de los personajes y destacó en las apuestas visuales de cada viñeta: ángulos insospechados y composiciones de imagen atrevidas. Un lujo que su compañero reconoce. “No hubo página que yo no encontrara mejorada por su visión del guión”, asegura el uruguayo, “creo que estamos frente al mejor trabajo de Marcos”.

Gestualidad, planos osados y retícula fija, la base estética de Cena con amigos

Línea clara, gestualidad, planos osados y retícula fija, la base estética de Cena con amigos

¿Qué depara el futuro, además de la coedición? La nueva historia que abordará la dupla se llama Valizas, como la localidad balnearia de la costa este uruguaya. “La visité en los ’90 y me cautivó su paisaje, es un pueblo construido sobre arena y con calles de arena, en algunos lugares de la playa sentís que estás en pleno Sahara”, cuenta Vergara.

Pero el relato no se ambienta durante el auge del neoliberalismo, sino en los ’70, en plena dictadura uruguaya “En esa época había muy pocas construcciones y habitantes”, continúa el dibujante, “hacer una historieta en un paisaje tan despojado es un desafío y una invitación al juego, porque mientras Cena ocurre más que nada en interiores, Valizas promete tener un amplio horizonte como fondo, viento, luz solar y mar”.

“Se centra en un padre y su hijo, con la posterior entrada de la hermana/tía y algunos personajes secundarios”, adelanta el guionista sobre el inminente lanzamiento. “Es ante todo un drama, pero tiene apuntes de fantasía, algo de erotismo (depende de cuan osado se levante Marquitos) y un minimo de espionaje y bélica, tomá para vos que menejunje”, ríe.

Primer plano de uno de los protagonistas de Valizas

Primer plano de uno de los protagonistas de Valizas

El ilustrador habla de técnica: “cuando leí las primeras páginas del guión de Cena me dí cuenta que la historia se basaba plenamente en los diálogos y que esa era su mayor riqueza, pero esto revestía un peligro: caer en la repetición de viñetas iguales donde habla un personaje, habla el otro, y así”. ¿La solución? “Acompañar con gestos muy marcados y planos cambiantes de modo que esas espectaculares conversaciones de los personajes tan divertidas de leer, no se tornaran aburridas de ver”, explica.

El resto fue trabajo constante. “Me basé mucho en las expresiones de mi propio rostro y el de mi señora, a quien torturé haciéndola posar”, explica Vergara, “bocetaba la página y la volvía a esbozar cambiando los planos, rompiendo los equilibrios y poniendo en primer plano elementos del entorno”.

El cambio de registro en la historia influirá, claro, en el tono estético. “Tiré la escuadra y los plumines”, comenta Vergara, “y me compré unas cuantas hojas canson, desempolvé lápices, grafitos, portaminas y me puse a bocetar”. El resultado será “mucho más plástico” que el de las 72 páginas de Cena con Amigos, siempre basadas en una retícula de seis cuadros. En Valizas el artista romperá con eso, “quiero liberar un poco la mano y reencontrarme con un medio más plástico y expresivo, modular luces y sombras y alejarme de la representación realista”.

Más allá de las florituras, Santullo se reconoce un autor “de género” y asegura que los encuentra “sumamente provechosos” por sus reglas. “A muchos les da vergüenza reconocer que escriben obras de tal o cual género, a mi al contrario, estoy orgulloso de decir que antes que nada soy un escritor policial”. Con esta premisa, es evidente que para los protagonistas de Valizas ir a la playa no será un sinónimo de vacaciones.

mayo 5, 2009

En el centro del conflicto

Loco Rabia presentará Aquí Mismo en Viñetas Sueltas

Loco Rabia presentará Aquí Mismo en Viñetas Sueltas

Puerto de Piedras primero. Luego, Villa de la Constitución. Un paraje más vacío que poblado a medio camino entre dos ciudades que hoy nos parecerían meros pueblitos rurales, pero que ya eran los polos centrales de la primera gran disputa de poder de nuestro país.

Espacio de frontera geográfica y política entre los proyectos unitarios y federales, el destino de la Villa de la Constitución, en Santa Fe, fue también el del resto de la entonces patria incipiente. Eje de tironeos políticos, militares y hasta demográficos. Y una historia llena de aspiraciones sin concretar. Eso es lo que se narra en Aquí Mismo, álbum publicado por Loco Rabia. Quizás sea la (verbigracia cacofónica) historieta histórica más jugada que se publicó en nuestro país en un buen tiempo.

Con el aporte de un investigador e historiador de la Universidad Nacional de Rosario José Hugo Goicoechea, guiones de Max Aguirre, lápices de Marcos Vergara, tintas de Federico Baert y grises de Caio Di Lorenzo, Aquí Mismo parece constituirse en una apuesta a un modo distinto de narrar la historia. Un modo que no reniega plenamente de los manuales y que se resiste a simplificar todo en la mera anécdota, pero que a la vez aspira a convertir lo histórico en una serie de aguafuertes regionales y personales, y a hacer de lo narrativo un vehículo para la comprensión de movimientos mucho más vastos que la simple épica personal.

El resultado es llamativo: un libro que integra y alterna artículos cortos (una página) que abundan en citas bibliográficas y textuales de documentos de la época, con pincelazos historietísticos: páginas que narran no sólo momentos históricos, sino postales mismas del modo de vivir de una época. Eso que en los manuales del secundario aparece sólo como una enumeración, aquí está dibujado y contextualizado por el equipo gráfico del colectivo Aquelarre, de San Nicolás (que, además, es una ciudad clave en la historia de la época). (more…)

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