Tras un buen tiempo sin abordar la sección, vuelven las reseñas webs. El miércoles que viene, continúa la serie de artículos sobre el periodismo de historieta (si se perdieron el último, pueden verlo aquí).

¡Hic! María Magdalena es, nos hace creer, una simpática borrachita
Se llaman “post it”. También se los conoce como “los cositos amarillos esos para pegar mensajes”, aunque pueden venir de otros colores. Además, y lo que en verdad interesa a Cuadritos, es que resultan ser un buen soporte para hacer humor gráfico, como demuestra María Magdalena en su blog comics para gente que le importa todo un nabo.
Allí la joven autora se despacha con viñetas crudas, de esas que se podrían describir con el título de una película: rápidas y furiosas, hechas con la fibra y el fibrón a trazo acelerado y explotando los dibujos con palotes cuánto le es posible.

En repetidas ocasiones, María Magdalena parece decirle al lector "yo, ¿glamour? ¡ni ahí!"
Mezcla de blog autobiográfico y delirios al aire, María Magdalena combina humor, cinismo y -parece- también mezcla bebidas alcohólicas.
Sin embargo, la autora tiende a correrse del lugar de protagonista (hasta bromea con que no está capacitada para ello) y cede el estrellato de sus viñetas a su trabajo, su gato, las copas de más y la búsqueda de una religión con muchos feriados (hasta proponer el Mariamagdanelism, y ya se haría divertido hacer una mesa redonde de religiones historietísticas y juntar a la chica con el pope del ciriannismo).
En el proceso, se termina construyendo un chick-comic algo punkie, desprejuiciado y fresco.
Independientemente de que su género y estilo puedan o no gustar a unos o a otros, la joven humorista demuestra astucia para resolver un chiste en una baldosa, o en una viñeta, o -mejor todavía- en un papelito. El estilo, que podría adscribirse al minimalismo -y que fallaría en una historieta de más largo aliento- cae bien parado, pues quita la vista de lo gráfico para ponerlo en lo esencial: el humor.