
“Por Billiken, Escuela de Monstruos pegó mucho entre los chicos de escuelas estatales, que lo reconocían”, comentaron en Pictus
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires cerró sus puertas al público el lunes a las 10 de la noche. Un momento extraño en el que, cuentan los habitués, se multiplican los sonidos de cintas de embalar cerrando cajas y cajas y más cajas para retirar los libros que el millón trescientos mil visitantes que recorrieron la Feria durante 20 días no se llevaron. Es el momento de las últimas cuentas, de las risas que surgen cuando se afloja la tensión del trabajo constante, la del agotamiento. Y también es el momento en el que Cuadritos pasa por algunos stands comiqueros para que, a modo de termómetro, cuenten cómo estuvo la cosa.
Y la cosa, parece, anduvo bastante bien. Al menos a juzgar por lo que cuentan los cinco responsables consultados, por la visita constante en los otros stands y por las colas desesperantes en las principales firmas de libros. “Quejarse sería una inmoralidad, se vende cualquier cantidad porque acá viene todo el mundo”, define la cuestión sin ningún empacho Javier Doeyo, alma mater de Historietas Argentinas y uno de los veteranos del rubro en lo que a presencia ferial respecta. En su análisis particular, sin embargo, la concentración de stands de cómics en el Pabellón Azul puede resultar contraproducente. “Tanta oferta de historieta en el mismo sector divide la demanda, mirá -señala- tengo uno ahí y otro allá, casi pegados”, considera, aunque admite que “se laburó mucho y bien”.
La gente de Moebius, en tanto, demuestra un entusiasmo aún mayor. Martín Ramón, uno de los socios del emprendimiento señala que si de su primera experiencia en la Feria (en 2010) a la siguiente (2011) sus ingresos se triplicaron, lo mismo volvió a suceder desde entonces. “También tuvimos más gastos, pero no fueron tantos”, considera. La sorpresa vino de la mano de los tomos caros. “Nos sorprendió que vendieron muy bien libros de 100, 250 pesos, supongo que por la inflación ya no asustan tanto como antes”, evaluó y festejó el cambio. “No nos queda el mismo margen que a las editoriales, pero para nosotros fue buenísimo igual”. (más…)










