Tiene muchos méritos El Hipnotizador, la serie novelada (o novela serializada) en la revista Fierro por Pablo de Santis y Juan sáenz Vailente, recopilada luego por Reservoir Books (de Random House Mondadori). Su sólida estructura narrativa, sus fascinantes personajes secundarios o cómo permite ser leída de a capítulos independientes sin sufrir merma en su disfrute, son algunos de esos méritos destacados en todas las crítica al libro. De lo que se habla poco, sin embargo, es de la notable construcción de verosimilitud que lleva adelante la dupla.
No hace falta esforzarse mucho para lograr esa “suspensión de la incredulidad”, tan mentada por algunos teóricos sobre la narrativa fantástica. De Santis presenta un protagonista que es hipnotizador y el lector lo acepta inmediatamente y sin esfuerzo, independientemente de que crea o no en la rigurosidad, la pertinencia o la aplicabilidad de esa técnica (o en el posible valor de “verdad” del psicoanálisis freudiano, que también tiene sus muchos detractores). El lector acepta que Arenas puede inducir a sus pacientes/espectadores en un trance que les revela aspectos de su vida. Suele salirle bien, pero quizás la clave para que se le termine por creer es que a veces no. Cada tanto le sale mal. Y el protagonista lo admite.
No sólo eso, De Santis lo vuelve tan natural que, para cuando se revela quién le robó el sueño al protagonista, y cómo lo hizo, no causa mayor sorpresa. Al menos, no una sorpresa de esas que generan rechazo racionalista, ni de las que impide disfrutar de un relato ligeramente fantástico. Más bien el lector toma la novedad con naturalidad, como si ya hubiese intuido capítulos antes que eso era parte de las reglas del micromundo. (más…)










