Tras la primera parte de la entrevista, llega la segunda y final entrega de la charla con Daniel Paz.

Bernardo y el Eternauta, en un dibujo de Paz exclusivo para el Día de la Historieta
Dani Paz llega al diario caminando a paso vivo, con un dinamismo que revela el mundo animado que lleva dentro y que se disimula tras su hablar calmo y reflexivo, tras la palabra amable con la que, tras saludar al portero pedirá prestados los diarios del día a la gente de Espectáculos de Página/12. Paz va al encuentro de Rudy, su compañero en la tapa del matutino desde hace una punta de años. Juntos leen los diarios, los comentan, consultan los temas del día siguiente y juegan un “un ping pong de ideas del que surge el chiste”. Se los ve serios, pero del resultado de esa charla discreta que difícilmente se alcance a escuchar desde las mesas cercanas, miles de lectores se van a reir a la mañana siguiente. No es poco.
Al asumir Fernando de la Rúa la presidencia del país el 10 de diciembre de 1999, para muchos humoristas se acababa el humor fácil. Con el lema “dicen que soy aburrido”, el radical terminó con un decenio de menemismo obsceno, privatizador y tragicómico. Con el fin de la presidencia de Carlos Saúl Menem, se terminaba el humor fácil: el de la abeja, el del espaciopuerto cordobés, el de las obras completas de Sócrates, el de la Ferrari… Casi diez años después, ¿cómo es hacer humor político en la era Kirchner?
“La verdad es que es complicado”, reconoce Paz. “En la época de Menem tenés su figura que es en si misma generadora de noticias, de hechos. La de un tipo con mucho carisma, seducción y que se destaca de su entorno porque asume en una situación de crisis e hiperinflación en la que la mayoría de los políticos trataba de desaparecer”, describe 1989. “Él dijo ‘yo voy’, por esto que tienen los peronistas con el poder, esa cosa tan intuitiva”.
Pero el humorista agrega otro factor a la ecuación: la fortaleza del gobierno menemista. “Poder y gobierno no son la misma cosa, por un lado está el poder real, el poder que está siempre, y por otro el gobierno, que es circunstancial y cambia según las elecciones o los golpes de estado”, desarrolla, “cuando poder y gobierno sintonizan, van para el mismo lado y tienen proyectos comunes, surge lo que yo llamo un gobierno fuerte, cuando no, tenemos un gobierno débil”. Para Paz el gobierno menemista era fuerte, pero no lo es el actual.
“Hacer humor contra un gobierno fuerte es fabuloso, porque podés hacer humor, criticar y sabés que no se va a caer”, explica, “no es que mi chiste haga caer un gobierno, pero el humorista que hace humor de actualidad participa de las tendencias y los procesos”. El mapa político local también preocupa a Paz, que asegura que un gobierno se define “no sólo por sus acciones sino también por sus adversarios”. Aunque la administración kirchnerista tenga “muchas cosas que no me gustan”, desliza, “no me interesa para nada hacerle el juego a los personajes nefastos que hoy son oposición”.
Paz tiene claro cómo quiere actuar desde su rol mediático, “yo no quiero ser parte de un proceso que termine en caos o de clima destituyente, como se hablaba durante el paro agrario, por eso es complicado hacer humor ahora”.
Para Paz el dibujante tiene una responsabilidad política. (más…)