Cuadritos, periodismo de historieta

julio 3, 2012

Sobre Gilgamesh y las lecturas inmortales

“Arenas Rojas” fue publicado originalmente a partir de 1974

Arenas Rojas se publicó en la revista D’Artagnan, de Editorial Columba, a partir de 1974, con guión de Sergio Mulko y dibujos de Lucho Olivera. El dibujante era, a la sazón, el creador de la serie que albergaba la historia: Gilgamesh, el Inmortal. El dato histórico es insoslayable a la hora de considerar la recopilación que presentó en la pasada Feria del Libro de Buenos Aires el sello Historietas Argentinas, como parte de su colección Biblioteca MP de Novela Gráfica. Detalles importantes por las reflexiones que pueden derivar del libro.

¿Cómo se lee historieta hoy? ¿Cómo se leía hace casi cuarenta años? ¿Cómo se hace en 2012 y cómo se producía en 1974? Del modo y estado de la producción, de los setentas y la actualidad, no vale la pena sumar mucho de lo que ya se repitió en infinidad de ocasiones. Sí, quizás, arriesgar algunas hipótesis de lectura para hoy.

Arenas Rojas es una historia profusamente textuada. Hay un puñado de páginas en las que el texto sobrepasa al dibujo en espacio cubierto en la hoja. Las más de 90 páginas incluyen largas parrafadas que hoy sería inconcebible encontrar en una historieta. Y no es que Mulko describiera con sus textos lo que ya le pedía a Olivera que hiciera con los dibujos. No. El texto es clave para comprender muchos pasajes, pero lo es al punto que no opera como complemento de la faceta gráfica de la historieta, sino que la guía. Valga un ejemplo: (más…)

junio 15, 2010

El último Eternauta

El perro llamador se apoya en un equipo de dibujantes de lujo

Cuando Héctor German Oesterheld imaginó su célebre Eternauta, lo creó de modo tal que le permitiría contar miles de aventuras. En su condición de viajero de la eternidad, el guionista liberaba a Juan Salvo de cualquier limitación espacial y temporal. Hasta se permitía situar los relatos en universos paralelos y mundos distantes. En adelante, lo único invariable sería la posición que el personaje debía tomar ante la tiranía galáctica y -siempre- junto a los desfavorecidos del cosmos. De este modo, y más allá de su saga más conocida, ambientada en una Buenos Aires arrasada por una nevada mortal y una invasión alienígena, sabemos que el personaje vivió muchas aventuras. Algunas fueron inventadas después de la muerte del mismo Oesterheld. El último de estos relatos es El perro llamador, publicado recientemente por Historietas Argentinas en la colección Universo Eternauta, dirigida por el dibujante co-creador del personaje, Francisco Solano López.

Pero el Eternauta siempre supuso un espacio de tensión entre los dos autores, su guionista y el dibujante. La tensión siempre se dirimó en favor del primero, que construía la historia, pero tras la desaparición forzada de Oesterheld a manos de la última dictadura militar, con el tiempo el legado recayó en manos del dibujante. De modo que Solano López dirige Universo Eternauta y con ello mantiene rodando la vida de Juan Salvo.

Lo complicado de trabajar con un personaje icónico de la historieta argentina es equilibrar los hipotéticos reclamos  de fidelidad al original de parte de los lectores (que supondría mantener satisfechos a los fans) con la modernización de los rasgos formales de la historieta de aventuras. Y a ello sumar un respeto por el espíritu primigenio del personaje en un relato que ya no puede estar situado en el mismo contexto que la narración original y que, además, será leído en un mundo que está muy lejos de ser el que era hace medio siglo, cuando el personaje vio la luz por primera vez. No resulta un desafío fácil. (más…)

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