Cuadritos, periodismo de historieta

diciembre 7, 2012

Los lugares de las partes malas

La portada, vertical, desentona con una historieta apaisada

La portada, vertical, desentona con una historieta apaisada

Los lectores uruguayos -comentaba un interlocutor de este sitio hace poco- cuestionaban algún tiempo atrás la cantidad de publicaciones que los autores de su país dedicaban a… Uruguay. Una protesta rara, si se quiere, y cuyos orígenes habría que buscar en la natural propensión de los Fondos Concursables de Cultura por los temas “nacionales”. Y aunque Las partes malas no es una de las obras ganadoras de esa convocatoria, sí se alzó con el galardón de otra: el Concurso de Historietas Montevideo Comics 2012, que celebró los diez años de esa convención.

Las partes malas lleva guión de Pablo Roy Leguísamo (el mismo de Vientre) y dibujos del entrerriano Nahuel Silva. Presenta la vida de un muchacho joven (el lector sólo sabe que su hermana menor se llama Agustina, pero no el suyo) bosquejada a partir de flashbacks a los momentos más jodidos de su infancia. Y eso es todo. Sin “relato”, como se lo podría concebir habitualmente. El protagonista vuelve ya adulto a sus pagos, se encuentra con un nuevo estado de cosas y fin del asunto.

No es la mejor historia de Leguísamo, probablemente porque ni siquiera se trata de una historia, sino más bien de un aguafuerte (cosa que enfatiza el dibujo de Silva con sus aguadas). Inspirada -informan los autores- en un caso real, la obra no cuenta nada del otro mundo: violencia familiar creciente, un núcleo familiar desintegrado (como gustan decir ciertos especialistas), pibes empujados a la calle demasiado temprano y uno que crece para convertirse en un tipo digno. Pero no se cuenta cómo logra convertirse en ese hombre aparentemente íntegro, ni en paz con su pasado. (más…)

noviembre 16, 2012

Rayas, tigres y serpientes

Archivado en: Cómic Latinoamericano,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Gran parte de la obra de Vayra se centra en adaptaciones

Hay algo en El paso del Yabebirí que excede al formato. Hay algo en ese ejército de rayas defendiendo el paso del río que da nombre al cuento de Horacio Quiroga que emociona. Un algo que está en los tiempos del relato y en la repetición casi a modo de letanía del “¡Ni nunca!” de las rayas que defienden al hombre herido contra el acecho de los tigres que conmueve. Algo que genera un nudo en la garganta en la prosa del cuentista de Salto y que vuelve a causar zozobra cuando Renzo Vayra lo traslada a los dibujos.

Del mismo modo que la versión historietística de Anaconda, también de Quiroga, sostiene la fascinación ante el nido de serpientes idiotas y traicioneras que pierden una guerra que no saben combatir. Hay una tensión en ese cuento que Vayra pone de manifiesto. Una puja entre el conocimiento científico y el aprovechamiento de los recursos y un mundo que no puede romper con sus rencillas internas ni con sus modos de hacer, y que en esa inmovilidad e incapacidad de adaptación se condena a perder.

Rayas, tigres y serpientes. Un puñado de hombres que no son protagonistas, sino catalizadores de los relatos. Eso es lo que reúne Tres cuentos de la selva, unas tantas adaptaciones de los famosos cuentos, esta vez en el plumín del uruguayo Vayra. El libro -publicado en 2010- salió por Trilce y forma parte de la extensa carrera como adaptador de historias que tiene el magnífico dibujante. Un libro que, además, sirve para poner en cuestión el modo en que deben trasponerse los relatos de un lenguaje a otro. (más…)

octubre 12, 2012

Pequeñas anécdotas de la clase política

Anécdotas de la vida política uruguaya en didascalias

Historiatas es un libro de Federico Murro escrito, dibujado y publicado en la capital mundial del cómic histórico, es decir, en Uruguay. Historiatas es uno de los tantos libros amanecidos con los Fondos Concursables de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura oriental y, como tantos otros de los que celebraron la misma suerte, explora algún pasaje relevante de la historia política que el otro lado del charco vivió en los últimos dos siglos. Hasta aquí, nada que llame la atención más allá de su muy elaborada portada, que por su plaza llena de gente parece prometer cierta épica social.

Eso hasta ahí, porque sí es historieta histórica sobre Uruguay, pero tiene un distintivo formal más que interesante: Murro no toma ni desarrolla ningún gran suceso. Todo lo contrario, se enfoca en nueve pequeñas anécdotas. Tan pequeñas que resultan nomás apostillas. Acentos o momentos curiosos de esos que la vida política tiene en abundancia en cualquier lado y que hacen las delicias de los devoradores de best-sellers cuando un hombre de Estado saca su autobiografía.

Cada uno de las apostillas lleva por único título los apellidos de sus protagonistas. A veces esos apellidos se repiten y lo que en principio parecen anécdotas separadas empiezan a mostrar recurrencias y hasta cierta circularidad: no sólo en los nombres, también en las acciones, metodologías y jugarretas de la clase política y militar vecina. Y si es cierto que varias anécdotas no construyen una historia ni una Historia, en este caso sí montan una narrativa poco convencional y sugieren una idea sobre cómo se gestionan los espacios de poder al otro lado del charco. (más…)

octubre 3, 2012

Todos los mundos de Renzo Vayra

Archivado en: Cómic Latinoamericano,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 12:00 pm
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Vayra tiene una extensa experiencia adaptando literatura a viñetas

Descubrió en la historieta un lenguaje “fenomenal” y desde entonces no pudo dejarla. De chico, Renzo Vayra leyó clásicos de la línea clara francobelga: Tintín, Lucky Luke, Astérix. De adolescente le voló la cabeza el italiano Hugo Pratt. Aunque llevaba años estudiando pintura y luego pasaría por el grabado y la escultura de Bellas Artes, lo suyo estaba en el plumín de la ilustración y la historieta. Hoy sus compatriotas lo reconocen como uno de los mejores dibujantes e historietistas de Uruguay, versátil al punto de poder adaptar fábulas y cuentos populares o inventar sus propios mundos, dotando a cada obra del trazo que necesita. Aprovechando su visita al Festival Internacional de Historietas Viñetas Sueltas y que no frecuenta muchos eventos, Cuadritos lo invitó a recorrer su carrera y producción grabador mediante.

Este alumno de Dumas Oroño, que ya desde los dos años “dibujaba como un anormal”. Empezó muy chico, a los 11 o 12, armando con amigos las historias de Chancho Alemán, un puerco durante la Segunda Guerra Mundial. “Hice cantidad de páginas de esa, pero eran cosas que quedaban colgadas lueg, profesionalmente empecé a ilustrar en diarios a los 17 y luego en una revista, allí”. Su primera historieta profesional fue Cucumelo Fútbol Club. “Era una demencia, muy violenta, eran equipos de fútbol que eran monstruos y se mataban, pero la violencia más fuerte estaba en las tribunas, en lo que gritaba la gente, que también eran monstruos”.

Cucumelo FC, una puerta abierta fruto del desempleo

“Lo que sucedió con Cucumelo FC es que en el 98 estaba sin trabajo y me fui a Punta del Este a dibujar en la calle, cuando llegué encontré que había cantidad de gente que hacía retratos y caricaturas y todos trabajaban con una velocidad impresionante, entonces había inventado que, creo que por cinco dólares, yo hacía un monstruo que los niños me iban describiendo”, cuenta Vayra, “hasta que pasó el Tata Alcuni, que es un dibujante muy reconocido allá, y me dijo que lo presentara en algún lado, ¿y en Uruguay qué podía ser? Fútbol, no otra cosa. Así que adapté los monstruos que venía haciendo al tema”.

Juan el zorro llegó cuando a los editores de Guambia, la revista donde se publicaba Cucumelo FC, la violencia les pareció excesiva. Entonces el dibujante recordó sus ilustraciones de las fábulas del burlador y propuso adaptarlo al relato secuencial. “Ya lo conocía, lo tenía bien leído, dijeron que sí y arranqué, al final fue un montón de tiempo, porque hice una página semanal”. Seis años y 300 páginas después, aún tiene cuentos que adaptar, aunque, desde luego, no se quedó allí. Adaptó otros relatos y -también- le rebotaron proyectos en la misma línea. (más…)

agosto 11, 2012

Pican, pican los mosquitos

Un gran trabajo de dibujo y color acompañan un guión sin fisuras

Meses atrás, Rodolfo Santullo confió a Cuadritos que con su siguiente novela gráfica en compañía de su coterráneo Matías Bergara iban a desconcertar a más de uno, porque no iban a recorrer el camino de la historieta histórica. “Esto va para cualquier otro lado”, afirmó. Tenía razón. El guionista mexicano-uruguayo, responsable de Grupo Belerofonte y presidente de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta, no habla aquí de nazis en Montevideo ni de dictadura latinoamericana. Tampoco recorre los años del primer peronismo, como hace en Fierro con su otro compadre, el argentino Dante Ginevra.

No. En Dengue -que presentará hoy a las 16 en Crack Bang Boom junto a otros libros de su sello- Santullo habla de calentamiento global, de medios, de investigaciones farmacéuticas y, sobre todo, de mosquitos. Porque se trata de una novela gráfica que oscila entre el relato de ciencia ficción y el policial más o menos negro. Como además el guionista tiene un oído muy atento al habla rioplatense, se cuela algún que otro ribete de costumbrismo gracias a la naturalidad con la que dialogan los personajes.

¿De qué va la cosa? En el sur americano el calentamiento global convirtió a Montevideo en una ciudad “tan tropical como Managua”. De suerte que la gente se olvida qué era eso de usar pullover, pero aprende bien pronto a tener que usar trajes aislantes (un extenso homenaje al Eternauta), porque el aire se oscurece de tantos mosquitos. Bichitos que, además, transmiten el dengue. El problema con esto es que no sólo contagian el dengue, y el dengue hemorrágico. También contagian algo más. (más…)

julio 13, 2012

Retrato del éxodo uruguayo

La historia ocupa un lugar central en las viñetas uruguayas actuales

La escena inicial de Bernardina hacia la tormenta marca el tono del resto del libro: perros carroñeros cebándose sobre el ganado joven y flaco, y un niño viendo la escena tras sacarse una venda de sus ojos. Esas viñetas iniciales del trabajo de los uruguayos Matías Castro y Daniel González marcan el tono de lo que vendrá: pueblo llano uruguayo marchando a campo traviesa, aguantándose los embates del clima y con la sombra de la violencia y los portugueses a sus espaldas.

Bernardina… es una de esas obras que abundan en la historieta uruguaya contemporánea, al menos entre la que llega a este lado del charco: una novela histórica. Concretamente, el relato aborda el éxodo que alrededor de 15.000 pobladores de la por entonces germinal República Oriental del Uruguay emprendieron hacia el norte del territorio, obligados por la violencia española al sur y portuguesa al noreste, para situarse bajo la égida de Artigas. El Éxodo, como se llama el episodio, transcurrió entre 1811 y 1812 y el libro trae, prudentemente, un mapita para situar el paisaje, y numerosas referencias para que el lector ancle los detalles.

La narración se centra en Ezequiel, un gurí pequeño que acompaña a Bernardina, su madre, en el trayecto. Con él va su hermana y el Viriato, un sirviente ¿negro? ¿mulato? que hace las veces de peón, protector y también orientador de los muchachos. A ellos los acompaña una multitud de personajes secundarios que aparecen y desaparecen sin que el lector casi repare en ellos, un poco del mismo modo en que nadie repara en el resto de los congéneres que lo acompañan en el vagón del tren. (más…)

junio 1, 2012

A morir en el cardal

Historieta rioplatense, género que habría que empezar a estudiar en sí mismo

Si fuera por tema y dibujante -las Invasiones inglesas, Dante Ginevra-, Cardal debería reseñarse un martes, cuando toca historieta argentina. Pero como el guionista, sus editoriales y la ambientación -Martín Bentancor, Belerofonte/Estuario, las afueras de Montevideo- son todos uruguayos, al libro le toca ser reseñado un viernes.

La currícula escolar suele mencionar que sí, que las Invasiones Inglesas al Río de la Plata incluyeron el asalto a Montevideo, que por entonces era tan parte de las colonias españolas en la América del Sud como Buenos Aires, Córdoba y el Alto Perú. Pero la estampilla de las revistas infantiles locales suele ilustrar la cuestión, con alguna panorámica porteña, el viejo puerto atestado de barcos y quizás a algún muchacho calentando aceite para arrojar al invasor (vale acotarlo: algunos historiadores sugieren que más que aceite, podría haberse usado agua, porque el aceite era carísimo). Las estampillas infantiles suelen obviar a los comunes que cayeron en batalla. Más si fueron a morirse lejos, en las afueras de la ahora capital uruguaya.

Porque de eso va Cardal, de la primera resistencia montevideana contra el asedio inglés y de la batalla que los irregulares del comandante Bernardo Lecocq plantaron a las tropas inglesas. Como la confrontación puntual es apenas una anécdota, Bentancor y Ginevra aderezan el relato con varias líneas argumentales, historias truncas (porque así son la mayoría de las historias de guerra) y solapados comentarios sobre la vida colonial. Que de eso -además de obligar al periodismo a caer en la cacofonía- se trata la Historia y la historieta histórica. (más…)

mayo 20, 2012

“Con Ani nunca fue la intención agradar”

“Todavía es pertinente discutir la historieta como arte en ciertos ámbitos”

Estaba casi infiltrada en el grupo de “Estudios y críticos de la historieta argentina“. Colaboraba con los trabajos que coordinan Federico Reggiani y Roberto von Sprecher, pero nadie sabía que Lauri Fernández dibujaba. Ni que tenía una carrera de arte hecha y terminada en la Universidad de Cuyo, donde se había especializado en grabado. Hasta que, por casualidad, el hombre de Córdoba visitó su blog. Entonces resurgió la Fernández-historietista que había quedado soslayada por la falta de oportunidades en su Mendoza natal, por los trabajos en ilustración, en publicidad, y por las exigencias académicas de su Maestría.

Pronto comenzó a colaborar con la revista digital infantil Pelotazo y retomó la historieta. Publicó Ani, con guiones de Von Sprecher y este fin de semana viajó al festival uruguayo Montevideo Cómics para presentar la edición en papel de Vientre, la novela gráfica que realizó junto al oriental Roy y su colega Nacha Vollenweider para el portal Marche un cuadrito.

En Vientre, dos historias fuertes con eje en el deseo y la autodeterminación de la mujer

Aunque se educó artísticamente en la facultad con profesores “excelentes” en dibujo y grabado, para Fernández su formación más importante está en los consumos culturales de su infancia. “En mi caso, mucho cine, mucho dibujito animado, Robotech y los primeros animés”, comenta y agrega “mucho libro de ilustración, también”. La historieta era difícil de conseguir, explica, porque para cuando tuvo edad de leerla ya casi no se editaba y menos llegaba al pueblo en el que vivía. “No vi una Fierro hastaque fui re grande y sólo en las colecciones de algunos amigos”, recuerda. El que le abrió las puertas, sin embargo, fue un abuelo que coleccionaba y encuadernaba artesanalmente las Tony y Nippur. “Pero la facultad no era el mejor lugar para hacer historieta, porque los profesores por más excelentes que fueran tenían un prejuicio con la historieta y con la ilustración en general”, reconoce en su experiencia lo mismo que enfrentaron otros colegas de su generación en distintas universidades.

Eso no le impidió llevar la experiencia a sus trabajos, como Ani, donde aplicó especialmente las técnicas de grabado. Mientras recibió buenas críticas en otros espacios, en Cuadritos se armó un gran debate en torno al dibujo de ese libro. Consultada al respecto, la mendocina afirma que en el caso de Ani “nunca fue la intención agradar”. Incluso se muestra sorprendida con la recepción. “Que algunos la recibieran tan bien me sorprendió, porque estéticamente sabía que podía tener problemas”, confiesa, aunque señala que tampoco la historia está pensada para agradar. “No es una historieta que te vaya a dejar tranquilo y relajado con la vida”, advierte. (más…)

abril 8, 2012

“Me siento y escribo”

"La historieta es un muy buen receptáculo para la historia oral"

“Así dicho suena fácil”, se le reclama al guionista uruguayo, que en algún momento de la entrevista describe así su método de trabajo, como si tal cosa. “Me siento y escribo”, asegura Rodolfo Santullo con sencillez.

- No sé si es fácil o difícil. Yo soy muy disciplinado para escribir. Descreo en lo absoluto de conceptos como “inspiración”. Creo en que hay que entregar tantas hojas. Por ejemplo, en los novelas me hago planes de entrega, que después puedo cumplir o no. Cuando hacés eso, vos te sentás y escribís. No digo que siempre vayas a hacerlo bien, pero tenés que hacer para llegar al punto en que mirás para atrás y decís “esto lo tengo que cambiar”. Si te quedás esperando el momento de inspiración, siempre vas a encontrar algo más divertido que hacer, desde jugar a la Playstation, salir a caminar o irte a cenar con tu mujer.

- Un oficio.

- ¿Ves? En ese sentido la historieta es mucho menos amable que la literatura. Si vos en literatura decís “llevo tres años sin escribir porque no he encontrado mi inspiración”, vas a encontrar un montón de gente que te dice “sí, claro, es difícil”. Si como historietista digo lo mismo, no voy a encontrar un editor en el mundo que me tenga en cuenta. ¿Querés publicar en Fierro? Perfecto, mi negro, antes del 15 de cada mes le tenés que entregar a Dante Ginevra el guión porque él necesita al menos 15 días para tener pronto el capítulo. Es más, deberías tenerlo antes. Al mismo tiempo es como mucho más aceptado que la historieta te paga. ¿La literatura? Nah… un porcentaje de derechos de autor. Vos no ves un mango salvo que te ganes un premio. Y hablamos de una minoría. Mientras que con la historieta vos vas juntando de acá y de allá, sacaste dos o tres historietas, y es un sueldito. Si no vivís de eso, complementa. Y tenés que tener la disciplina de cumplir como un trabajo.

Sentarse y escribir no parece un método que le vaya mal a Rodolfo Santullo. Tiene varias novelas policiales publicadas, reparte guiones de historieta en distintos frentes y ejerce como periodista cultural en el matutino montevideano La diaria. Además, como relató el domingo pasado a Cuadritos lleva adelante su propio proyecto editorial (Grupo Belerofonte) y es presidente de la Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta (A.U.C.H.), creada a mediados del año pasado.

Pocos autores deben, como él, tomarse tanto tiempo para enumerar los proyectos en los que participa. Ante el grabador de Cuadritos, mientras se escancia el vino y vuelan unas aceitunas, intenta ahondar en ellos y contar cómo encara cada laburo con las viñetas. (más…)

abril 1, 2012

“Un buen libro de historietas es un buen libro y punto”

Archivado en: Cómic Latinoamericano,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 12:00 pm
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Santullo, en el trazo del cordobés Nicolás Sánchez Brondo

Cuando se publicó la primera entrevista a Rodolfo Santullo, tres años atrás, el guionista uruguayo empezaba a destacarse por estas costas. Empezaba su segunda serie en Historietas Reales (Valizas, junto al nicoleño Marcos Vergara) y venía de visita al país para presentar Los últimos días del Graf Spee en el festival internacional Viñetas Sueltas de 2009. Desde entonces, sin embargo, su situación cambió notablemente. Como autor, empezó a publicar en la revista Fierro junto a Dante Ginevra, ganó aún más subsidios de los Fondos Concursables de Cultura de su país, obtuvo el Premio Solano López al Mejor Guión en la Feria del Libro de 2010, y ahora mismo tiene una parva de libros prontos a salir. Pero su crecimiento no se limita a eso, el sello Grupo Belerofonte -donde oficia como editor- se consolidó y sus colegas lo reconocieron eligiéndolo presidente de la flamante Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta.

Una labor enorme que a primera vista parece inabarcable. Que el lector no se confunda: a segunda y tercera vista… ¡sigue pareciéndolo! Repasar la casi hora y media de (des)grabación sólo confirma lo difícil de condensar tantos temas en una sola entrega. De modo que tocará repartir la entrevista en dos partes. La primera, que se publica aquí, observa al Santullo-editor y al Santullo-presidente. Para el próximo domingo queda pendiente mirar al autor, con su buena media docena de proyectos en curso y su trabajo como escritor.

“Al margen de que soy periodista, historietista y escritor, también tengo que ser editor”, empieza por señalar Santullo, en cuanto suena el nombre del sello. Los años de trabajo aceitaron la plataforma que le ofrece Belerofonte, pero que de cualquier modo supone mucho trabajo. Por el momento, la editorial forma una parte mínima de sus ingresos personales, aunque logró superar “la barrera de que cada libro le paga a sus autores y saca el que viene”, cuenta y confía en que la situación de la editorial será más cómoda conforme crezca el caudal de libros. Canillitas, coeditado con LocoRabia y presentado la noche anterior a la entrevista en el Malba, es el 18º libro del sello) “Algunos libros están agotados y luego hay un montón donde ya se le pagó al autor, se pagó la inversión y cuando vendo otro ya es ganancia libre, y además lo que paga los libros nuevos son los inmediatamente anteriores”.

La historia empezó bastante antes y, como suele suceder en América Latina, más por fuerza que por gusto. “Cuando nos juntamos con Ignacio Calero y Gabriel Chicariello para fundar Belerofonte no había otra: si querías publicar historieta en Uruguay, tenías que tener una editorial. Mejor dicho, tenías que autoeditarte”, recuerda. El grupo decidió dar un paso más y no limitarse a sus propios trabajos. “Considerando que después Calero y Chicariello se bajaron del proyecto, más aún tenía que ser un lugar abierto a otros libros”, reconoce. En la lista de trabajos que siguieron llegaron autores como el coterráneo Renzo Vayra, o el argentino Quique Alcatena.

Algunos de esos libros, como Acero líquido, son fruto de la coedición con otros sellos, entre los que destaca el argentino LocoRabia. Para Santullo, este fue un paso natural. “Si tenés amigos que hacen lo mismo que vos, como Alejandro y Marcos, que sacan sus libros por su proyecto editorial, donde de uno formaste parte, y empezás a decir nos interesaría el mismo libro, ¿por qué no aunar esfuerzos? Eso hace que sea más económico, que le puedas ofrecer al autor que su libro esté distribuido en dos países, que te ahorres muchos de los inconvenientes que puede tener la distribución inter-países, y que donde vos tenías pensado en sacar un libro, puedas sacar dos”. La experiencia que comenzó con sus colegas argentinos continuó con sus pares y compatriotas de Ninfa Cómics y Dragón Cómics. “Y no me cierro: si me vienen a buscar con uan buena propuesta…”. (más…)

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