“¡Ah! ¡Querés ser como Quino!”, le decía la gente cuando, de adolescente, contaba que soñaba con dedicarse a la historieta. Juan Pablo Camarda sonríe resignado al recordarlo. “Yo hacía cosas humorísticas, pero en otro estilo, un humor raro lejos de Mafalda”, explica. Algo de eso hubo en el título de la charla que ofreció en la Feria del Libro de Mendoza: “¿Cómo ser historietista en Mendoza sin ser Quino ni Chanti?”, preguntaba con un ligero tono de –reconoce- provocación.
“El título era marketing totalmente”, admite, “me dieron el espacio porque publico en la única revista local sobre cultura rock y como las formalidades no son lo mío, cuando me pidieron un título pensé en uno que genere cosas, un puterío al menos”. Una broma que no hirió a nadie porque, asegura, Chanti es un amigo y los dibujantes de la provincia más importante del oeste argentino reconocen la cuestión como una realidad.
“Con el paso del tiempo la comparación dejó de ser con Quino y pasó a Chanti, porque fue justo el momento en que la pegó, acá él es un boom como los Rolling Stones”, compara, “llena salas y la gente que queda afuera se violenta”. El furor por el autor de Mayor y Menor, analiza Camarda, “revalorizó la historieta mendocina”.
- ¿Qué espacio queda para el resto?
- Es que acá en Mendoza no hay más espacio. Yo planteaba en la charla que aquí no hay un espacio que uno pueda decir. Uno lo tiene que ir haciendo, pero no hay un sector que te permita decir “esta gente se dedica a la historieta”. Quien se dedica a esto en Mendoza lo hace a puertas cerradas. Es muy difícil que te conozcas con los colegas.
- ¿Trabajan para afuera? (más…)














