Cuadritos, periodismo de historieta

septiembre 20, 2009

Analizar a fondo un medio: reflexiones de Laura Vazquez Hutnik

Filed under: Cómic argentino,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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"La calidad de las obras no fue un criterio excluyente de análisis", explica Laura Vázquez

"La calidad de las obras no fue un criterio excluyente de análisis", explica Laura Vázquez

Asegura que, para ella, hacer guión de historietas “es un hobby”. ¡Menudo pasatiempo! De esos ratos de ocio salieron cómics como Entreactos (junto a Dante Ginevra, publicado en Argentina por Domus) e Historias Corrientes (junto a Federico Rübenacker, que lanzó en España Ponent). Su “verdadera” dedicación a la historieta llega por otro canal: la investigación académica. Se llama Laura Vazquez Hutnik y para algunos despistados sólo es “la mujer de Diego Agrimbau”. Para quienes siguen su carrera con atención, en cambio, el nombre de esta doctora en Ciencias Sociales figura entre los investigadores más destacados del medio. En marzo de 2010 publicará Oficio, arte, mercado en la colección Comunicación de Editorial Paidós. Allí pone el ojo sobre la historieta argentina entre 1968 y 1984 desde el arte, la economía y la política.

Uno de los primeros pasos de cualquier investigación es delimitar, recortar el objeto de estudio, ¿por qué elegir el período 1968-1984?

– Construir una periodización siempre es problemático. La investigación se concentra en ese período porque es un momento donde en el campo cultural de la Argentina se revelan múltiples tensiones entre el arte, el oficio y la cultura de masas. Me interesó contraponer vanguardia e industria cultural, profesionalismo y experimentación, mercado t arte, pares que me remitieron a acontecimientos políticos y sociales del período. Sería contradictorio analizar la Bienal de la Historieta en el Instituto Di Tella sin tener presente el Cordobazo o Tucumán Arde porque estos eventos fueron parte del clima de época. Fundamentalmente, el tramo 1968-1969 resulta revelador para una historia de la cultura ya que tienen lugar experiencias significativas en el arte, la política y los medios.

–  ¿Qué otros momentos resultaron claves en esta periodización?

– Para inscribir y analizar las prácticas profesionales de los historietistas, el bloque 74/75 y los primeros años de la transición democrática resultan “mojones” sensibles a distintos  reposicionamientos y quiebres. Mi interés principal fue establecer dos ciclos al interior de mi periodización, 1968-1975 y 1976-1984. Si bien no debe eludirse el impacto producido por el golpe, tampoco es posible obviar las continuidades que existieron reduciendo a esa experiencia la trama cultural y política del período. De allí que se vuelve necesario vincular algunas características del funcionamiento del mercado de historietas durante la dictadura a procesos ya presentes en la etapa anterior. El corte lo hice para articular los dos tramos en el marco de un proceso amplio. En lugar de trazar rupturas, siempre intenté problematizar los márgenes y pensar en las  continuidades.

Es un período rico en tensiones hacia dentro y hacia fuera del campo de la historieta, ¿podrías distinguir a grosso modo las principales tensiones en la historieta de la época, y cómo la impactaba?

– Me remito primero al “itinerario 68”. En esta coyuntura un sector de la intelectualidad argentina encuentra en la historieta un objeto de investigación e intervención teórica. Se trató de un momento en el que las posibilidades “abiertas” por el lenguaje, permitieron pensar a  la historieta como un espacio propicio para la experimentación estética y narrativa. A mediados de los sesenta, el proyecto de modernización cultural, ligado a la concepción de ser original, actual y audaz se volvió una apuesta programática. Y algunas experiencias intervienen y teorizan sobre los medios de comunicación y sobre distintos productos de la industria cultural. Así  funcionan como un espacio para cuestionar la neutralidad de los medios. La historieta, en la encrucijada entre la técnica de reproducción masiva que supone su edición y el lenguaje artístico o artesanal de su elaboración, ocupó un lugar central en dicha discusión.

El libro plantea las tensiones en la historieta como arte, como trabajo y como vehículo de expresión

El libro plantea las tensiones en la historieta como arte, como trabajo y como vehículo de expresión

La comunicación y los medios, entonces, son la clave intelectual del período.

– El tramo que va desde los años 66-69 podría definirse como el momento emergente de un discurso sobre los medios de comunicaciónm sobre la problematización de la cultura de masas, y siempre en relación al arte y la política. La Bienal se realiza, precisamente, cuando concluye este arco temporal. La Bienal recoge la maduración de las experiencias de vanguardia del entorno Di Tella. No puedo desarrollar el tema en dos palabras, pero alcanza con decir que estas posiciones tuvieron su mayor esplendor a mediados de los sesenta como parte de un fenómeno más amplio, en el que la modernización y el impacto de la cultura de masas habían jugado un papel clave.

¿Qué historietas resultaron centrales para tu cuerpo de estudio, y por qué?

– Es una pregunta que implica justificar todo lo que quedo fuera, que es mucho. La selección del material fue un punto álgido en la construcción del corpus (NdR: cuerpo de trabajo). Mi decisión fue abordar un corpus abundante y heterogéneo. Lejos de considerar a la historieta como un lenguaje unívoco y sustancial, me interesa anclarla históricamente. Por lo tanto, las divisiones teóricas del objeto que establecen una escisión entre humor gráfico e historietas de aventuras me fueron productivas como punto de partida pero no me ceñí a una u otra. Si bien predomina el trabajo sobre las historietas “realistas” o historietas “serias”, abordé como contrapunto algunas series y tiras gráficas de la historieta humorística, porque en algunos momentos del campo de la historieta, los humoristas gráficos tuvieron un papel fundamental. La notoriedad que Mafalda, de Quino, adquirió en la Bienal no puede pasar desapercibida, del mismo modo que hacia 1974 (otro momento de inflexión del campo) en la contratapa del diario Clarín convive desde una tira gráfica realista como El Loco Chávez hasta una tira humorística como Clemente. No hacer referencia a  Patoruzú, Inodoro Pereyra o La mujer sentada por tratarse de creaciones que no se ajustan al estilo gráfico de la historieta realista de aventuras, me pareció un desacierto metodológico. En cuanto al recorte, las historietas fueron seleccionadas tomando en cuenta especialmente las propuestas políticas, estéticas e ideológicas sobre las cuales trabajan sus autores.

– ¿Qué papel jugó la calidad de las obras como objeto de estudio?

– Me detuve en distintos momentos de la tesis en la obra de Breccia y en la de Oesterheld porque son paradigmáticas del período de abordaje. Pero también en una importante cantidad de historietas de Récord, de Columba. La calidad no fue un criterio excluyente para el análisis y cantidad de series no sobresalen por su arte, pero su notable permanencia en el mercado o su masiva aprobación entre los lectores, impidieron que fueran soslayadas. Obviamente, no me puse a analizar simplemente “lo que me gusta”……sería una torpeza.

De Entreactos e Historias Comunes, Vázquez hablará en la segunda parte de la entrevista

De Entreactos e Historias Corrientes, Vázquez hablará en la segunda parte de la entrevista

¿Por qué elegís la salida de la Fierro (y, por ejemplo, no su cierre) como el final del período analizado?

– Porque si en el inicio del recorrido propuse al evento de la Bienal en el Di Tella (1968) como un espacio de cruce entre arte y mercado en el que la internacionalización como tuvo un papel clave, en el final procuré mostrar el cierre de ese ciclo histórico y cultural. Se trata de pensar en la conclusión de una etapa en el mercado de historietas periódicas antes que en su apertura o renovación. El desenlace de la investigación puede funcionar a la manera de un epílogo histórico, el eclipse de una “edad dorada” que a pesar de todas sus promesas evidenció, finalmente, sus límites concretos. Si las publicaciones más significativas de los primeros años de la década del ochenta, auguraban un relanzamiento del mercado de historietas a partir de una serie de premisas discursivas y estéticas, en términos de industria editorial esa rehabilitación resultaría insuficiente.

Del renacer inacabado de la primavera democrática al reverdecer actual hay un cuarto de siglo de interregno, pero en la próxima parte de la entrevista, Vazquez Hutnik se anima a hechar un ojo sobre los años transcurridos, el impacto de los vaivenes económicos sobre la producción de historietas y, claro está, también habla de su propio papel como guionista de historietas.

9 comentarios »

  1. Muy interesante, aguardo ese libro…

    Saludos! 🙂

    Comentario por Luis — septiembre 20, 2009 @ 1:46 pm | Responder

  2. Laura es dueña de uno de los poquísimos enfoques críticos lúcidos sobre nuestro arte. Nos hacen falta miradas como la de ella.

    Comentario por quique alcatena — septiembre 21, 2009 @ 1:06 am | Responder

  3. En alguna carpeta de la computadora de Laura está el que es, lejos, el mejor libro sobre historieta argentina que se haya hecho. Esperemos que se pueda leer pronto…

    Comentario por FedericoR — septiembre 21, 2009 @ 8:39 am | Responder

  4. Hay un artículo muy lúcido de Laura Vazquez en colaboración con Natalia Rome sobre “la gallina degollada”, una adaptación del cuento de Quiroga realizada por Trillo y Breccia padre. Les recomiendo que lo busquen, en internet está. Como para hacerse una idea del trabajo de esta mujer e irse preparando para el libro que mencionan más arriba.

    Comentario por Lucho — septiembre 21, 2009 @ 10:05 am | Responder

  5. Yo ya lo leí, ñññññ!

    Comentario por Diego Agrimbau — septiembre 21, 2009 @ 2:17 pm | Responder

  6. Hola, pero qué lindo….

    Luis: Muchas gracias, ya avisaré por el blog cuando sale. Se supone que en marzo de 2010.

    Quique: Sos uno de mis lectores favoritos y de los primeros. Que te haya gustado la tesis (en su versión bodoque anillado sin corrección final) ha sido un tremendo estímulo para querer publicarla. Nos tomamos un café un día de estos, abrazos y mil gracias!.

    Reggiani: ¡Pero usted siempre me hace sonrojar!. Estoy destrozando la tesis…jajajaja….tengo que bajarle 100 páginas así que imaginate. No queres leerla por quinta vez? No quiero abusar de usted!. ABRAZO y nos vemos!

    Die: y sí….te tocaba padecerme primero que todos. Besos. (qué raro es escribirte en un blog…¿¿¿????)

    Comentario por Laura Vazquez Hutnik — septiembre 22, 2009 @ 12:09 pm | Responder

  7. yo lo único que leí de Vazquez fué Entreactos, que sacó Domus…me gustó mucho y me quedé con ganas de leer más de esta autora…ojalá siga escribiendo novelas gráficas porque es ideal para ese gemero,mejor que muchos hombres que dicen que escriben novela graficas y ….un abrazo

    Comentario por Tito Pedraza — septiembre 22, 2009 @ 3:55 pm | Responder

  8. Muchas gracias Tito. Y sí, la idea es seguir escribiendo….
    En eso estoy,en los “tiempos muertos”. Un abrazo, LAURA

    Comentario por Laura Vazquez Hutnik — septiembre 23, 2009 @ 6:13 pm | Responder

  9. […] aparición, Laura Vazquez Hutnik explora la historieta argentina entre 1968 y 1984. De su ensayo (se habló aquí en Cuadritos) se desprende que ese período fue clave en la confirmación de la etapa actual del […]

    Pingback por Leche con vainillas después de la escuela « Cuadritos, periodismo de historieta — septiembre 27, 2009 @ 9:33 am | Responder


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