Cuadritos, periodismo de historieta

marzo 2, 2010

Se viene el estallido

Tras una espera de casi cinco años, Bertold llegó a su edición nacional

Vivimos en la era de las burbujas económicas. En los ’90, explotaron las “.com”, empresas de software que prometían ingresos fabulosos, aspiraron recursos a mansalva y, finalmente, fueron un fiasco. Hace nada, otro tanto sucedió en Estados Unidos. La especulación inmobiliaria dejó a bancos y empresas “cimientos para arriba” (por ser finos). Lo mismo sucedió en España, ahora en densos problemas financieros. Por si no bastara, hace años se viene anunciando otro “plop”. Esa crisis vendrá cuando las reservas de gas y petróleo se acaben definitivamente. Por ahí vienen los tiros en La burbuja de Bertold, primer trabajo en conjunto de Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, obra premiada en Francia y publicada también en España y Grecia.

La burbuja de Bertold narra la historia de un dirigente de la corporación que rige Butania, una ciudad patagónica sustentada en la extracción de hidrocarburos. El hombre nota que las reservas de gas están prontas a acabarse y pretende dar la alarma. Con su voz de alerta, amenaza la frágil estabilidad del sistema, que se sostiene sobre la exclusión y explotación de miles, en beneficio de los pocos de siempre. Por ello se lo condena a la amputación de sus brazos y piernas, castigo habitual en la ficción distópica que proponen Agrimbau e Ippóliti.

Bertold, el protagonista, queda así varado en una plaza de Butania, donde un tal Froilán lo recluta para su “teatro neumático”, una suerte de sala de títeres humanos y mecanizados, de movimientos computarizados, fijos y precisos. Desde esa aparente indefensión y con su voz y carisma como únicas armas, Bertold se lanza a una quimérica tarea.

El ambiente que imprime Ippóliti a sus páginas es una de las bazas del libro

La novela gráfica llegó en diciembre a las librerías merced a Historieteca Editorial, en lo que constituye su primer libro editado. La elección es ciertamente destacable. No sólo por los abundantes pergaminos que preceden al relato, sino por la manifiesta calidad y potencia narrativa de la historia.

Desde el guión, Agrimbau explora en homenaje a Bertold Brecht la posibilidad de una revolución a través del teatro. Queriéndolo, o no, desde la imagen de “burbuja” de Butania también aborda las sucesivas crisis económicas que vienen sacudiendo al capitalismo en los últimos 25 años, y el destino que está reservado a quienes objetan el curso de la materia. Destino que siempre dependerá de los intereses de dos o tres corporaciones si quienes protestan son lúcidos analistas (cuando sus propuestas son funcionales a sus intereses) o “alarmistas” cuando sus vaticinios muestran las fisuras del modelo.

Es en esa conjunción de imágenes y alusiones que se construye primero una base poderosa para la narración de la novela. Simbólicamente, a La burbuja de Bertold no le falta peso propio. Las propias experiencias argentinas respecto a las alucinaciones económicas colectivas no hace más que realzar la fuerza del relato.

La suma de ilusiones económicas y la revolución por el arte constituyen su base narrativa

En ese camino, Agrimbau encontró en Ippóliti a un enorme compañero creativo. Ante un guión difícil, el dibujante se luce y agiganta, representando con soltura las ideas de su compañero y dando volumen a la narración.

El santafesino imprime en sus dibujos una fortísima carga dramática. A ella llega por dos caminos simultáneos y paralelos. Por un lado, la construcción de ambiente. Butania es una ciudad ficticia, sí, pero es creíble. El lector puede pensar una vida en ella (de sufrimiento, miseria y privaciones, pero vida al fin) y hasta puede imaginar sus olores en esas calles sucias de hollín y desidia.

Por otro lado, Ippóliti se destaca con los rostros de los personajes. Hasta el último espectador de la obra que presenta el teatro neumático de Froilán (Leche de madre) tiene su propia cara, que transmite una personalidad y una vida propia. Quizás el mayor logro del dibujante sea trasmitir la sensación de que aunque no se la cuente hay una historia colectiva que atraviesa a cada muñequito de Butania y que la ciudad tiene un pasado.

Tras la lectura del libro recordamos que inevitablemente cuando la cuerda se estira demasiado, se rompe. Y en la burbuja, se viene el estallido.

23 comentarios »

  1. Es digno de un festejo, que una obra de este nivel sea editada, al fin, en estas latitudes.
    Pero esto tambien da para la reflexion: cual es el motivo que obras de este calibre (con un arte impresionante y una historia bien definida) no se producen para el mercado argentino?.Por qué los autores y editores piensan que este tipo de material no le interesa al publico local? Por qué la produccion de algunos autores es diametralmente diferente entre lo que publican aca y en el exterior?
    Es una lastima que las cosas se den asi, y que tengamos que esperar años para disfrutar algo de este nivel. y recalco enfaticamente el nivel grafico en comparacion a la produccion local,que en este aspecto tiene pocos exponentes.

    Mas alla de los interrogantes que me surgieron, muy buenas las analogias que generaste en tu analisis. Algo que tambien pasa en “Planeta Extra”.
    Ojala no haya que esperar cinco años mas para leer “El gran lienzo”.

    Comentario por Gabriel Luque — marzo 2, 2010 @ 12:12 pm | Responder

    • Es fácil, porque no da el mercado para que los autores reciban pagos justos por hacer una obra de cero. No es prejuicio de autores o editores, los casos de historietistas que puedan vivir de editar en Argentina deben contarse con los dedos de una mano… Para revertir eso, más gente tiene que comprar historieta argentina. A mi entender, la pregunta debería ser cómo lograr eso…

      Comentario por Martín Casanova — marzo 2, 2010 @ 11:18 pm | Responder

  2. “La Burbuja de Bertold” me provoca distintas cosas. Las personales, me las reservo porque Die las conoce perfectamente. En cuanto a lo público, este libro era casi imprescindible para mercado local y aunque parezca exagerado el comentario, para mí es como esos clásicos de época a los que siempre se vuelve. Libros que marcan las trayectorias y en el caso de las de Diego y Gabriel, ni hablar. Un beso y ojalá pudiera tomar más distancia!. Pero Bertold: me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    Comentario por Laura Vazquez Hutnik — marzo 2, 2010 @ 8:13 pm | Responder

  3. Martin, el tema de la conveniencia al pago, o pagos justos, como vos decis, ya la tenia clara como variante por que la conozco. o sea, lo daba por descontado.
    Mi planteo es el por que se eligen mayoritariamente tematicas X para producir libros para el mercado interno (llamese, costumbrismos,historietas biograficas, slice of life y todo lo que no entra en historieta formal, figurativa y de genero) Acaso es mas barato hacer y publicar esos generos, con esa clase de historias y dibujos? por la respuesta que diste, pareciera esa la razon…
    Yo creo que para que el lector compre mas hay que ofrecerle algo que lo atraiga y Bertold, desde el vamos, es atractivo por que entra por los ojos.

    Comentario por Gabriel Luque — marzo 3, 2010 @ 12:47 am | Responder

  4. Mojo un poco mientras espero terminen de compilar unas cosas:
    Tal vez estaría más bueno dejar de pensar que los libros se producen en terminos de mercados. Por que sí, La Burbuja está claramente producido con un mercado en mente (inclusive, un sector específico dentro de un mercado) y, si bien en esta historieta en particular no se resiente, generalmente me parece más bien un problema.
    Por lo general uno puede leer cierta plátina de “cosa tibia” que, me parece, tiene que ver justamente con eso, con producir pensando en mercados.
    ¿Para qué mercado está producido el Ficcionario de Borges? (libro mucho más “internacional” que cualquier historieta local producida para cualquier “mercado intenacional”)…

    Comentario por Fran López — marzo 3, 2010 @ 5:16 pm | Responder

  5. El tema es que lo único rentable para los autores, como está armado el mercado nacional, es reeditar material. Si no, están regalando laburo. Si se dio que se editaba material como el que menciona Gabriel, es porque es lo que tenían hecho los autores locales.

    Comentario por Martín Casanova — marzo 4, 2010 @ 12:13 am | Responder

  6. Perdón que siga con la conversación que se apartó del tema de la entrada pero me interesa opinar algo.
    Aclaro que no es una opinión muy rica en fundamentos pero me viene dando vueltas hace muchísimos años (y eso que no soy tan viejo) surge de estas cuestiones: ¿Por que casi no hay historietistas (como sí hay autores de otras disciplinas, por ejemplo la literatura) que se manden a hacer una obra por su cuenta sin pensar en este o aquel medio o mercado? En otras disciplinas esa forma de producir abunda y en la historieta escasea. ¿Es más fácil escribir una novela, o un guión o componer canciones que hacer historietas? Yo creo que no.
    Mi opinión es que en estos últimos tiempos donde no muchos autores (inclusive en mercados grandes) tienen la posibilidad de ganar dinero, ese modo de encarar la producción de una obra aumentó, y curiosamente aumenta el “prestigio” del medio en general, creo que la fórmula es lógica porque las buenas obras tienen que surgir de los autores, no de los editores.
    ¿Me fuí mucho de tema?
    Saludos!

    Comentario por Martín M. Muntaner — marzo 4, 2010 @ 12:38 pm | Responder

  7. Yo creo que no hay que olvidarse que uno escribe o hace algo para “alguien”. En todo caso, es la gran diferencia del artista que cuelga en galerías, del artista que publica, y por ahí tampoco. El artista que pinta cuadrados negros sobre fondo blanco (y eso lo digo sin desmerecer nada) sabe que hay gente que le va a comprar eso y no lo va a comprar si hace un caballo al lado de una tranquera. Salvo que sea un artista totalmente desligado del mercado, de alguna manera, vos estás pensando, conciente o inconcientemente, que alguien va a comprar eso que haces. Generalmente, alguien que tiene más o menos los mismos gustos que vos.

    Yo lo veo desde el campo de la literatura, el tema de los géneros que acá no se publican como la fantasía y la ciencia ficción. Yo tengo ya cuatro novelas que hice para varios concursos nacionales o internacionales, y es lo único que podés hacer. Acá no se edita nada de eso, y el que lo hace, es porque ya es escritor multiplublicado y así cualquiera. El tema del mercado de estos géneros es, también, que no hay empresas que se jueguen, que busquen talentos nuevos, que generen concursos u otras maneras de que alguien le acerque obras. ¿O no hay acá una banda de gente que termina autopublicándose? Por algo es. Son varias aristas del mismo tema.

    Sobre la obra: el otro día vi en una comiquería La burbuja de Bertold, al lado de comics de superhéroes muy grosos y en ediciones similares en calidad, me hizo sentir muy bien. Hace unos días empecé a trabajar en un trabajo que, temo, me esté matando el alma lentamente, porque me limita mucho, pero espero tener la compensación cuando cobre y poder comprarme todas esas cosas, como esta, que ahora me están vedadas.

    Comentario por Gastón — marzo 4, 2010 @ 10:33 pm | Responder

  8. Cuántos temas.

    Pregunta Gabriel: “por qué se eligen mayoritariamente tematicas X para producir libros para el mercado interno (llamese, costumbrismos,historietas biograficas, slice of life y todo lo que no entra en historieta formal, figurativa y de genero) Acaso es mas barato hacer y publicar esos generos, con esa clase de historias y dibujos?”

    Respuesta: http://sobre.factumcomics.com/

    Dice Gastón: “no hay empresas que se jueguen, que busquen talentos nuevos”.

    Respuesta: http://bibliopinta.com

    Gabriel, Gastón:uno hace lo que puede.

    Evidentemente estoy de acuerdo con Muntaner. Así como uno hace una historieta “para” la Fierro,y después se verá si se publica o no, por qué no hacer lo mismo con proyectos de libro? O sea, sos historietista,tenés algo que decir a toda costa, o haces historietas de vez en cuando para dibujar un rato y de paso ganar un mango?

    Casanova habla de reeditar, no es mala idea, y ya se viene haciendo.Una herramienta perfecta es publicar en la web, medir un poco el recibimiento del publico, y despues sacarlo en papel, como hizo Kioskerman, HR y proximamente Factum. Ahora, que publicar en la web sea sinónimo de hacer cierto tipo de historietas, o de cierta calidad o empeño ya es otra cosa.

    Por ultimo, Fran, vos mismo lo decís: “si bien en esta historieta en particular no se resiente”, listo, intentar estar dentro de la categoria “obra que no se resiente”, sin por eso dejar de apuntar a cierto mercado en particular si hace falta.Igual ojo con las sorpresas, uno puede apuntar al porteño y terminar haciendo Mafalda.

    Comentario por Berliac — marzo 5, 2010 @ 12:14 am | Responder

  9. … o Dragon Ball.
    Pero hay un tema en “jugar desde afuera”, que me es un poco raro.
    Una cosa es Quino (porteño lector de diario porteños) pensando en el porteño lector de diarios porteños y otra cosa soy yo tratando de entender qué mueve a un tipo de Massachussets a leer “las aventuras del sobrino del hombre araña”.
    Muchas veces se da una cosa de “cuando era chiquilín te miraba de afuera” y sí, esas cosas nunca se alcanzan.
    Y ojo, no hablo de “nacionalismos”, yo estoy convencidísimo que un pibe de Claromecó se puede sentir muy cercano a Slam Dunk (ese milagro de la historieta)…

    Lo que tiene La Burbuja es que, me parece, es creíble. No daría la sensación de que Ippolitti y Diego “encontraron un currito” rifándose a cualquier “mercado”. Hay como un amor por ESA estructura de mercado, un amor por ESE formato, por ESA temática, por ESE sector, por ESA forma de la industria.

    Digo, de última, al mismo tiempo que es una pena que la literatura haya perdido (al menos en apariencia) cierta forma de producir que cada tanto te largaba un Conde de Montecristo, también es una pena que desde la historieta (al menos acá), todavía nos cueste tanto pensar otras formas que cada tanto te tiran, qué sé yo, un 100 años de soledad.

    Comentario por Fran López — marzo 5, 2010 @ 12:53 am | Responder

    • Fran no te entendí casi nada, escribís muy desordenado, me voy a subir arriba de una silla y te voy a agarrar de los pelos.

      Me refería a cuando decís “generalmente me parece más bien un problema” apuntar a un mercado en particular.El “problema” es hacer “historietas que se resienten”, sean para el mercado que sean.Lo de Diego e Ippóliti, no lo leí, pero no creo ni ahi que se hayan buscado un curro.y si el resultado es bueno que se busquen todos los curros que quieran.De hecho me refería a los dibujantes de acá que publican acá, en principio.

      Comparto tu pena cuando decís “todavía nos cueste tanto pensar otras formas que cada tanto te tiran, qué sé yo, un 100 años de soledad”.Comparto porque ese “pensar” le cuesta sobre todo a los autores,comprendidos en una particular franja de edad.La mayoría de los autores no se creen capaces, lo sean o no, de hacer un equivalente de “100 años de soledad” en comic.Y si uno se cree capaz,o por lo menos le pone ganas, aparecen los fundamentalistas que te acusan de creertela, de no hacerte desde abajo, o ven en tus ganas de hacer algo importante un supuesto deseo de reivindicar el medio, estupideces así.

      Comentario por Berliac — marzo 5, 2010 @ 3:09 pm | Responder

      • Acabo de releer lo que escribí y es clarísimo, como el agua, como el cristal, como el ayudín plus.

        Ahora bien: ¿ganas de hacer algo importante?

        Comentario por Fran López — marzo 6, 2010 @ 2:05 am

  10. Hola
    Primero, muy buena la reseña.

    Segundo, espero que no haya que esperar mucho para El gran lienzo. Dependemos de que los primeros dos títulos vendan más o menos bien.

    Tercero, sin meterme con lo que cada uno está diciendo, simplemente digo que no es fácil esto de editar. Hablan del tipo de historieta, de dar lugar a nuevas formas, autores. No voy a opinar demasiado, porque recién empiezo, pero tiro un par de datos, ya conocidos tal vez, pero no de más.
    La Burbuja es el primer libro de Ippóliti publicado en Argentina.
    Boggart va a ser el primer libro de Horacio Domingues publicado en Argentina, dibujante de larga e importante trayectoria, con varios libros afuera.
    Saludos

    Comentario por Marcelo Pulido — marzo 5, 2010 @ 1:46 pm | Responder

  11. Claro que es más fácil hacer una canción que una historieta! (después vemos la calidad) Al menos yo incluyo el riesgo mental de un historietista, que luego de la animación, debe rankear alto en las actividades artísticas mas frustrantes.
    En general, el músico se encierra un mes, graba un disco y ese disco no solo le sirve para salir de gira y promocionarse, sino que vuelve a representar en vivo una y otra vez ese disco que grabó en un mes.
    El historietista, ponele que en 3 meses termina una novela gráfica, la edita y se la muestra a sus conocidos, la difunde, y no sé, tardará media hora en leer un trabajo de meses y san se acabó. Hay que hacer otra cosa. Es muy frustrante si lo vez por ese lado.

    A todo eso sumale el mercado nacional.

    A lo que voy, yo no sé si a todos les interesa publicar en este mercado si aparte de no ser redituable económicamente, la repercusión es casi nula. En esa ecucación, prefiero cien veces publicar en la web y de paso le hago un favor a la naturaleza 🙂

    Comentario por Razz — marzo 5, 2010 @ 2:37 pm | Responder

    • ¿Un mes? Sin contar el tiempo que te puede llevar componer, arreglar, ensayar, ¿un mes? ¿Estás tan seguro? Brian Wilson necesitó 38 años para sacar Smile (sí, ya sé, hago trampa, pero se entiende, ¿no?).

      Comentario por Fran López — marzo 6, 2010 @ 2:09 am | Responder

      • Importante, como Smile.

        Comentario por Berliac — marzo 6, 2010 @ 3:25 am

      • Me refería a la concreción, a la grabación misma, claro que el proceso es mucho mayor, pero eso es igual para todos. El tiempo en que una banda suele grabar un disco, el historietista recien va por la página 10 y el animador, apenas segundos (estoy tirando un cálculo burdo)

        Smile justo no es el mejor ejemplo, lo único que hizo fue grabar el disco que ya existía pero de manera “oficial” (y el contexto de “smile” ya se perdió, claro). Igual seguro que si buscamos hay discos que se grabaron durante un lapso largo de tiempo, pero no es la regla.

        Comentario por Razz — marzo 6, 2010 @ 7:58 pm

  12. […] esto es genial, pero para mi es imposible de hacer“. Eso “imposible de hacer” era La burbuja de Bertold, y quien habla no es otro que su guionista, Diego Agrimbau. “Lo jodido era mostrar en una […]

    Pingback por Sobre la historieta-teatro, Agrimbau « Cuadritos, periodismo de historieta — marzo 21, 2010 @ 10:00 am | Responder

  13. Hola, un amigo me recomendó “La burbuja de Bertold” La he buscado mucho en estos días, si alguien me puede decir dónde adquirirla, sería estupendo. Solo estoy de paso en esta magnífica ciudad. Un abrazo.
    G

    Comentario por Giovanna — junio 8, 2010 @ 12:03 pm | Responder

    • Giovanna, si estás en Buenos Aires, creo que en el Espacio Moebius (Bulnes 658) podrás conseguirla. Queda muy cerca de la estación Medrano del subte B (la línea roja). Sino en alguna comiquería.

      Comentario por Andrés Valenzuela — junio 8, 2010 @ 12:43 pm | Responder

  14. […] Sirenas, una colección de revistas Comic.ar de los números 1 al 10, y otros siete libros y tomos: La burbuja de Bertold, Matabicho, Amasala, Topo, Los mutantes Bukowski, Shloishim, y Red Garden […]

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