Cuadritos, periodismo de historieta

diciembre 19, 2010

Berliac: «cualquiera se da cuenta de que lo que hago es clásico»

Filed under: Cómic argentino,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Pasar de la web al papel "es como hacer un nuevo montaje" de la historieta, asegura el historietista

«En estos departamentos vivían amontonados los que trabajaban para los ricos», explica Berliac sobre su piso en San Telmo, el único de los barrios del sur porteño que se recuperó del éxodo de la peste y la desindustrialización de los ’90. El historietista tampoco está en la zona turística. Desde el portón de entrada se ven pasar camiones de carga y changarines, y los resto boutique son una rareza más que la constante. «Me gusta, hay movimiento», comenta e invita a pasar. Dos escaleras angostas más tarde se sienta sobre un colchón plegado que hace las veces de puff. En su pequeño estudio el joven dibujante se dispone a hablar de su último libro, 5 para el escolaso, su mirada sobre la historieta, su posición política, su vocación de crítico y su fama de «raro».

5 para el escolaso se publicó originalmente en la web colectiva Factum Comics. Allí Berliac desarrolló la historia a lo largo de medio centenar de entregas semanales que -de llevarse al papel- sumarían más de cien páginas. Sin embargo, la edición de La Pinta muestra una novela gráfica mucho más compacta. «La narrativa no tenía la continuidad suficiente como para armar un libro tal cual estaba», explica el autor, «quedaron bastantes cabos sin atar». El libro -confiesa- terminó saliendo a la calle gracias a la insistencia de su colega, amigo y editor Martín Muntaner. «Agarré las secuencias que más me interesaban y les di otro orden, con una estructura que potencia mejor la cuestión del misterio», considera, «antes era una historia de tiros y ahora es más un policial».

«Hace muchos tiempo, antes de volver a Argentina -recuerda-, le decía a Loris (Z) que si los cineastas filman cinco rollos de película para usar uno y medio o dos por film, por qué no podíamos dibujar un montón de páginas y luego elegir las mejores». Su colega, señala, le respondía que ese material extra correspondía a la etapa de bocetos del historietista. «Pero yo decía de dibujar páginas como si ya fueran a estar terminadas y después seleccionar. Y esto terminó siendo esto, de algún modo». Durante la producción del libro, además, Berliac vio Twin Peaks. «Había visto la película, pero no la serie, y la película es un resumen, pero al mismo tiempo otra cosa, así que aproveché para jugar con eso. Es como hacer un nuevo montaje final».

En Rachas hay influencia del manga adulto de los '60, asegura Berliac

La mayoría de las críticas de sus trabajos hacen hincapié en los aspectos más dramáticos del relato negro: las fatalidades, las tragedias y los infortunios. Sin embargo, para el historietista esto no es lo más importante de su trabajo y disiente con las críticas. «Lo que le pasa a los personajes no es peor que lo que le pasa a mucha gente en el mundo», analiza, «y esos episodios están ahí para potenciar dentro de la estructura del relato lo que realmente me interesa, que es el final, el cierre de cada historia». Los infortunios, asegura, están puestos «para alcanzar la liberación del personaje». Un movimiento, apunta, desde la opresión a la liberación en que las desgracias no son gratuitas sino que generan «que la liberación sea más poderosa».

El resultado de estas cavilaciones es un libro conciso y potente. «Como los policiales que te comprabas por 25 centavos en el Parque Rivadavia y te leías en un viaje en micro cuando visitabas a un pariente en la provincia», compara Berliac. «Es un policial no sólo por la temática o por cómo me acerco a la sensación realista de la cosa, sino por cómo lo encaro de modo filosófico, con los pies en la tierra y cosas concretas», evalúa.

La comparación que propone no es casual. Detrás de las historias de Berliac predomina una matriz narrativa muy clásica. Sin embargo, logró hacerse de cierta fama de raro o de hermético. Él señala a «gente que evidentemente no leyó» sus trabajos. «Cualquiera se da cuenta que es algo clásico, lo que sí es cierto es que tengo un acercamiento distinto a la disciplina que está acorde a mi modo de ver las cosas y de vivir, y eso sí puede ser distinto y parecer raro, pero en los contenidos soy clásico».

¿Un autor alternativo? «Uno puede jugar también con los formatos, el sistema de trabajo, el modo de reflejar lo real. En ese sentido me considero un autor alternativo. En el sentido de que en lugar de interesarme por las cosas que suelen funcionar, por ahí tengo que buscarle una alternativa como producto, como obra a lo que hago, porque no es para un mercado tradicional. Pero no es una pose de decir soy alternativo, sino más bien que estoy obligado a buscar esa alternativa para mostrar lo que hago».

5... fue un intento de hacer un policial negro en Argentina

Estéticamente se siente afín a Alberto Breccia y a distintas movidas del under europeo, entre los que destaca a los autores italianos que visitaron el país para la edición 2009 del festival internacional Viñetas Sueltas. Se declara «amante enloquecido» de la producción de la editorial EC durante los años ’50 y la movida del cómic japonés para adultos de la década siguiente. «La gente me relaciona con (José) Muñoz, pero hasta hace poco no lo había leído mucho, ahora entiendo por qué lo hacen, pero si uno se fija bien mi narrativa no tiene nada que ver con la suya», considera. Asegura no leer mucha historieta, pero estudiar «cuadro por cuadro» alguna cuando le interesa. Es lector voraz de teoría cinematográfica, y encuentra relaciones no en la composición de imagen, sino en la construcción episódica del relto. «Mi trabajo es una amalgama de todo eso, cosa que se nota mucho, sobre todo en Rachas«, señala, «este (por 5…) es recién mi segundo libro, no se puede tampoco pedir que tenga un estilo totalmente acabado».

Aspira a «una narración clara, pero no por eso poco estimulante», dice que quiere que el lector trabaje y, al mismo tiempo, presentar una propuesta casi minimalista. «Que esté despojada de todo artificio, en el dibujo, en los diálogos y en las palabras», enumera, «quiero que cada elemento de mis historietas responda a un mínimo y necesario que, combinados, pueden formar algo complejo».

Cuando se le pregunta por el uso que hace del lunfardo, Berliac ríe. «Alguna vez un anónimo me dijo que yo hacía historietas con el diccionario de lunfardo al lado. Lo dijo como un insulto, pero no me molestó», asegura, «primero porque es cierto: uno no domina todas las palabras del lunfardo; además, el sonido de las palabras me interesa mucho y si siento que una no va, me pregunto si habrá una en lunfardo, en ese código del hampa, para referirme a eso». Además, extiende este método a la misma adaptación de un género tan norteamericano como el policial negro. «Si podés leer en inglés a tipos como Raymond Chandler o Dashiell Hammett o películas de los años ’50, ves que están plagadas de slang, que es su equivalente a nuestro lunfardo, así que en 5… era como traer un poco ese elemento al ámbito argentino».

Volviendo a la comparación con Muñoz, cuya trayectoria con Carlos Sampayo giró en torno a la identidad nacional, Berliac reconoce también algo de ello en su obra. Vivió años fuera del país. «Uno siente no un llamado del deber, sino la necesidad de recuperar cierto terreno perdido a nivel emotivo», explica, «por haber estado afuera cosas que me eran naturales desde chico se perdieron». Como tantos emigrados, al regresar escuchó ls cargadas por hablar «distinto». «No es por mímica que uno se acostumbra a hablar distinto, sino por la necesidad práctica de que te entiendan, es como un lavado de identidad». El retorno al país supuso también volver a esas cosas. «Como el tango, que siempre lo escuché pero no lo bailé hasta hace un par de años, que empecé a salir con una chica que también lo hacía», cuenta y señala que «todas esas cosas que uno vive las termina incorporando».

Política y crítica

La femme fatale, señala Berliac, aparece como una "metáfora del poder"

«Hace poco un autor joven y bastante conocido en la historieta de acá me acusaba prácticamente de hacerle asco a la política por ciertos artículos que escribí sobre la utilización política del Eternauta», comenta, «pero volvemos a hablar de lo de antes, la fama». Berliac endereza un poco sobre el puff improvisado y arremete. «5 para el escolaso estaba online, podías entrar, leerlo y ver un montón de elementos políticos», destaca, «pero a mí no me interesa el partidismo, no me interesa la politiquería a la que se suele acercar la persona que me acusaba de esto y que es conformista. Me interesan actitudes y comportamientos políticos».

«Dedicarse a algo cultural es hacer también política, más allá de que en el fondo no aparezca una P y una V. Esa no es la única manera en que la política se puede filtrar dentro del trabajo de un autor. Tener que explicar esto me parece tonto, pero fijate que gente ya grande y con libros en la calle, y una obra redonda, no lo notan. Pero es por pereza, por no leer lo que está adelante».

La cuestión del poder es central en el último libro, y la femme fatale de turno puede leerse, explica el autor, como una metáfora del poder. «En la novela tenés estos cinco personajes entre sí muy distintos y cómo se relacionan con el poder. Al final el que toma las riendas del asunto y decide ponerle un fin drástico, es el único que se había involucrado emocionalmente con el poder, más allá de una cuestión práctica y de conveniencia. No lo ve como un deber, sino porque lo siente y lo hace con la manera que tiene a su alcance, que quizás es violenta, estrecha, pero es el modo que tiene a su alcance y se corresponde con su manera de vivir y ver las cosas», analiza.

La polémica no le es ajena. Varios de sus artículos (publicados en su blog, pero también desde hace algunos meses en Comiqueando) levantaron cierto revuelo. «Puede que me ayude a perder cierto tipo de lectores», reconoce el dibujante, «pero convengamos que el único lector susceptible a mis ideas sobre el medio es casualmente el que viene del ‘mundo del cómic’, es decir, una minoría con respecto a ese público bastante más amplio, de fuera del ghetto, que es al que yo apunto».

Varias de sus intervenciones, incluso, terminaron adquiriendo un cariz más personal. «Supongo que la gente no lee bien lo que planteo, o no se da cuenta que no es gratuito. Si menciono a alguien en mis artículos no estoy hablando de esa gente puntual, sino de lo que significan en un orden de cosas. Por lo demás no me interesan esas personas, si son buenas o malas, tampoco las conozco para decirlo. No es eso lo que está en juego cuando yo hago crítica. Pero claro, ver el nombre ahí les puede generar cierta cosa de que es personal, pero nada que ver», asegura.

13 comentarios »

  1. «5 para el Escolaso» es una obra inquietante, tanto en lo gráfico como en lo narrativo, y Berliac uno de nuestros jóvenes autores cuyo trabajo merece ser tenido en cuenta. Muy buena nota y reportaje, Andrés.

    Comentario por quique alcatena — diciembre 19, 2010 @ 12:40 pm | Responder

  2. berliac me gusta mucho por su estetica y sus historias ,me resulta una artista que cuenta historias redondas , bien contadas y con una estetica que particularmente ,me atrae (lei rachas y lo publicado en fierro ) .
    daniel

    Comentario por oscar daniel — diciembre 20, 2010 @ 12:35 pm | Responder

  3. Me interesaría ver en algún lado (en estos comentarios, o en el blog de Berliac) esa idea de la política y la politiquería que aparece esbozada acá.

    Comentario por Minaverry — diciembre 21, 2010 @ 9:57 pm | Responder

  4. …porque no entendí bien, ¿existe en algún lugar del Universo una política sin partidos políticos? ¿Habría una política abstracta y limpia, y una politiquería llena de malas intenciones que pervierte lo que toca? ¿Existe esa política «pura»?
    Me retracto, me gustaría que Berliac respondiera estas preguntas acá como para tener derecho a réplica, porque en su blog están deshabilitados los comentarios (dato que, hay que reconocerlo, sí implica una postura política clara).

    Comentario por Minaverry — diciembre 21, 2010 @ 10:18 pm | Responder

  5. Tengo Rachas y 5… en mis manos. Excelentes! Berliac se suma a mis autores favoritos… Me llama la atención y me alegra que no conociera a Muñoz, y que termine conociendolo luego. (no se si se entiende) Me trae a la memoria también los comics de Marc Caro.

    Felicitaciones Berliac y gracias a cuadritos por hacermelo conocer!

    Comentario por DanielZeta — diciembre 21, 2010 @ 10:25 pm | Responder

  6. que carajo les paso en la infancia que no sonrien cuando les sacan fotos?
    brian.

    Comentario por brianjanchez — diciembre 21, 2010 @ 11:07 pm | Responder

  7. Quique, Oscar Daniel: gracias a ambos.

    Danielzeta, por ahi en la entrevista no queda claro: a Muñoz claro que lo conocía! Sólo dije que en el momento en que me encontraba trabajando en «Rachas» apenas si tenía en mi poder un Alack Sinner como para estudiarlo en detalle y poder tomar cosas de forma directa. Después me preocupé en mirarlo un poco mejor, eso es todo. Marc Caro es buenísimo! Aunque de él sí debo decir que no tomé nada. Lo conocí gracias a un par de viñetas incluidas en «La técnica del cómic» de José María Beá. Lo que hace que te recuerde es porque soy un devoto admirador de Lynd Ward, Frans Masereel, y tantos otros grabadores anarquistas (política antipartidaria si las hay) de los años 20, pioneros en la narración en imágenes por fuera de la cultura del mainstream capitalista (con sus formas, su estética «buen gusto», su capacidad de llegada masiva, y su mensaje populista que tanto vende y tanta admiración genera entre las clases medias con poder adquisitivo -y educativo- como para comprar y leer historietas todos los meses – y de paso dar rienda suelta al odio irracional por su propia clase social-).

    Un saludo!

    Comentario por Berliac — diciembre 22, 2010 @ 12:24 am | Responder

    • Entiendo, de todas maneras me refería a que está bueno no tener directamente presente la carga de ningún autor al momento de crear «el estilo». Tambien creo que todo debate acerca de estilo, influencias, inspiraciones, etc no lleva a ningún lado… Uno como creador-consumidor va metiendo en la mochila cosas (no sólo estilos) y de ahi va tomando a la hora de sentarse al tablero. Están buenos esos grabadores! no los conocía, gracias. Haces grabados? Otro que me gusta es Thomas Ott (esas rayas!).
      Me encanta la mancha, pero a mi particularmente me termina ganando la línea. Me gustaría hacer algo asi, pero me cuesta.
      Saludo!

      Comentario por DanielZeta — diciembre 22, 2010 @ 9:27 pm | Responder

  8. Cuando lo tenga en mis manos ¿puedo hacer una reseña?

    Comentario por Juliette — diciembre 22, 2010 @ 1:35 am | Responder

  9. Excelente autor. Además, tiene ideas maravillosas:»si los cineastas filman cinco rollos de película para usar uno y medio o dos por film, por qué no podíamos dibujar un montón de páginas y luego elegir las mejores». Brillante. Qué ganas de hacer cómics así.
    No es común un dibujante que analice tanto la historieta. Quizás lo haga porque también es guionista.
    Ignacio: nadie puede ser «apolítico», pero sí «apartidario». Por fortuna…

    Comentario por Javier Gallo — diciembre 22, 2010 @ 1:38 am | Responder

  10. Desde cuando es alternativo hacer un comic de género? Alternativo dentro del país cuyos comics más clásicos y cuyo público más masivo se alcanzo en épocas de cómic de género? De eso desprendo que la postura del «alternativo» es muy fácil y funcional al autor quien, al plantear esta postura de «alternativo» nos quiere mostrar una distancia o diferencia que no es tal, es clasisista: historia de género con un planteo gráfico visto hace 50 años? Eso no es un problema en sí, sino que lo es al tratar de vendernos justamente su ubicación en las antípodas de esa definición.

    Una lástima también que ante cuestionamientos abiertos que ha hecho en su blog ahora calle y prefiera no nombrar al artista en cuestión: hablar y cuestionar primero y luego esquivarle el bulto, sumándome al concepto de Minaverry, también es política.

    Por último, pido más claridad en su escritura. El «escribo así porque así escribo» no debería ser su defensa. Si el mensaje llega tan poco claro, debería releer sus textos y apuntar a una clarificación en su sintáxis. Cómo escribimos es un reflejo de cómo pensamos, aliento a Berliac a mostrar la claridad de esos planteos que parece tener para compartir. A menos que guste realmente de generar polémica mediante el ensusiamiento del mensaje (si es que hay uno que comunicar).

    Comparto el concepto planteado por Minaverry, también.

    Comentario por Nico — diciembre 22, 2010 @ 8:02 am | Responder

  11. Julieta: claro! Usted si que sabe caminar por el asfalto.

    Javier: gracias, che. Y no se si diría que es un análisis lo que hago. Solo aprovecho el micromundo de la historieta para hablar de otras cosas, cosas mías, sabés.

    Nicolás: no me leas.

    Ignacio: no seas plomo.

    Comentario por Berliac — diciembre 22, 2010 @ 12:36 pm | Responder

  12. […] hablan Gerardo Baró -¡Hay que salvar a Tomate!-, Berliac -5 para el escolaso-, Cecilia “Gato” Fernández, Brian Jánchez -Shloishim-, Kioskerman […]

    Pingback por Nueva historieta argentina « Cuadritos, periodismo de historieta — mayo 30, 2011 @ 5:03 pm | Responder


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