Cuadritos, periodismo de historieta

septiembre 30, 2011

Cómo espantar lectoras

Por Eric Londaits

WW se desmarca del núcleo del DCU y se concentra en la mitología

En un panel de la última Comic-Con le gritaron a Dan Didio, co-editor de DC Comics: “¡Contratá más mujeres!“. El porcentaje de mujeres en roles creativos dentro de la editorial bajó del 12 por ciento al 1 porciento (y ese 1 es Gail Simone, a cargo de los relanzamientos de Batgirl y The Fury of Firestorm). La preocupación hizo eco en Internet y obtuvo una tibia respuesta corporativa armada alrededor de la palabra clave “diversidad”. La semana pasada coincidió el lanzamiento de cuatro nuevos titulos de DC con protagonistas femeninas y se reavivó el debate.

La polémica arrancó con Catwoman, de Judd Winnick y Guillem March. Es una historia de crimen intrascendente, en plan thriller erótico de canal de cable, en la que la protagonista atraviesa sus dos escenas de acción en corpiño de encaje. La gran sorpresa es la incomodísima escena de sexo que comparte con Batman. Además de tener matices violatorios (“Todas las veces… él protesta. Luego… cede.”) termina con un cuadro de página completa indeleblemente perturbador e indistinguible del fan-art erótico que circula por Internet.

La indignación fue aún mayor con la nueva versión de Starfire presentada en Red Hood and the Outlaws. La alienígena de piel naranja -miembro de los Teen Titans- ganó muchos fans de corta edad en su encarnación animada en el Cartoon Network. Ahora es dibujada de forma sobresexualizada -al estilo Image- y es una ninfómana literalmente incapaz de recordar a los hombres con los que se relaciona. Ante eso, la revelación del colorista -quien consideró ponerle un bikini transparente– resulta ser un detalle casi menor.

Según Winnick, se pelea mejor con corpiño de encaje rojo

En otro registro completamente diferente, Birds of Prey presenta un equipo femenino al estilo Los Ángeles de Charlie. El dibujo de Jesus Saiz es algo confuso en el desarrollo espacial de las escenas de acción pero tiene el mérito de mostrar figuras femeninas de proporciones menos desbordadas. Sin embargo, la historia de Duane Swierczynski es pequeña, ocurre en las inferiores del universo DC y no da razón alguna para interesarse por la trama o los personajes. La falta de sensibilidad femenina también se siente en los diálogos.

Supergirl es el título más claramente apuntado a jóvenes lectoras femeninas y padece su pretensión demográfica. El arte es bello (si bien tras las primeras páginas pierde un poco la línea) y la protagonista es tan parecida a una chica adolescente real como el género lo permite. Por otra parte la historia de Green y Johnson es casi inexistente: apenas una introducción en la que Supergirl se estrella contra la tierra y se repasan sus poderes, sin sorpresas. Como es una chica, le toca estar confundida y vulnerable, igual que la nueva Batgirl, que sufre de trastorno por estrés postraumático. De una simpleza condescendiente, en los 90’s este comic hubiera traído tapas con brillantina.

Batwoman alterna secuencias oníricas, noir y fantasmagóricas, y adapta el dibujo a cada una

Por suerte existe Wonder Woman y es uno de los mejores títulos de los cincuenta y dos nuevos. El primer número va directo a la acción, poniendo al lector sin pausas en medio de una trama de intriga mitológica. La protagonista humana, Zola, ayuda al lector a mediar con esta Wonder Woman de talla sobrehumana. Brian Azzarello presenta a la superheroína como si su género no fuera un dato destacable. El trazo de Cliff Chiang, de línea estilizada, y el color expresivo de Matthew Wilson potencian lo fantástico. Lamentablemente el contexto mitológico estilo Fables aparta al personaje de su merecido lugar central en el universo DC.

Otro título femenino de primera línea es Batwoman, de J.H. Williams III y Haden Blackman. Protagonizado por una encapotada recuperada de la Silver Age que tiene la gran virtud de ser una “woman”, y no una “girl”. El primer episodio alterna entre momentos fantasmagóricos, oníricos, simbólicos, noir y el arte acompaña con diversidad de estilos. Batwoman habita un plano con una poética de cine blanco y negro, levemente más surrealista que el de Batman, lo cual justifica el rol del personaje en Gotham sin necesidad de odiosas comparaciones.

2 comentarios »

  1. ¿Y quiénes son las damas de gran talento que deberían estar dibujando o escribiendo los futuros grandes papelones de DC?
    ¿Sigue en actividad Devin Grayson?
    ¿Podría Patricia Breccia ponerse a dibujar Wonder Woman recomendada por su hermano?
    Si Maitena hiciera Catwoman ¿Selina Kyle se pondría loca haciendo la cola del super?

    La respuesta a estos interrogantes, en la próxima batiemisión, a la misma batihora y por el mismo baticanal!

    Comentario por Max King — septiembre 30, 2011 @ 11:08 am | Responder

  2. Creo que no espantan lectoras porque no existen, los superheroes los leen tipos de 30-40.

    Comentario por gonzalo — septiembre 30, 2011 @ 4:50 pm | Responder


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