Cuadritos, periodismo de historieta

octubre 2, 2011

“Arias” de desastre

"Muchos dibujantes talentosos de los '90 no están trabajando, quedaron fuera del circuito"

“Hoy no veo humor gráfico, sólo gráfico“, define tajante Leo Arias cuando se le pregunta por el panorama actual del género. No es la única crítica que guarda hacia el sector, con el que discute el criterio de los editores, la concentración del trabajo en manos de unos pocos dibujantes y la reticencia de los laburantes de la tinta para pelear en conjunto por sus derechos, además de recordar con desagrado su paso por varios importantes medios nacionales. Con esto, se comprende pues la decisión de titular esta entrevista del mismo modo que el blog personal del autor.

“Veo algo que es más bien un comentario que humor, porque no tiene las claves para que sea un chiste, ni el proceso de un chiste”, analiza sobre estos “comentarios dibujados”. Aunque asegura que “muchos lo hacen bien”, denosta que la gran mayoría de sus colegas sólo exploren ese ángulo de las tira. “Van todos por ese lado. ¡Experimentá! ¡Probá! Hay un montón de cosas para hacer”, reclama. Tampoco se olvida “del chiste tonto, del humor fácil”. En términos artísticos, considera, el medio está hoy en el mismo lugar que en la década del ’80, pero con menos lugares para publicar.

Arias comenzó su carrera en una revista de pasatiempos, dibujando. Al tiempo llegó a publicaciones de mayor prestigio y desembarcó con un chiste diario en El cronista comercial, que realizaba junto a su colega Nik (Gaturro). Dice que fue “una mala experiencia”, pero se niega a ahondar en detalles. Cuando finalmente dejó el matutino económico tenía dos opciones: invertir la plata en un departamento o irse de viaje. Pasó un año y medio viajando por Europa y Asia para sacarse “el mal karma de haber trabajado con esa gente”.

“Es muy stressante trabajar en política, y en general con un trabajo diario, eso me llevó al cansancio, a pudrirme”, explica, “además notaba qe no estaba haciendo lo mío, lo que más me gustaba”. Arias quería algo “más artístico” o personal. “En el diario no podés hacerlo porque trabajás bajo un pedido y con tiempo mínimo, trabajás profesionalmente, con todos los tips que vos sabés, pero no llega a ser un trabajo artístico y mucho menos creativo”.

Para Arias, Apu puede haber llegado a las páginas de La Nación "antes de tiempo"

Al terminar su viaje intercontinental se instaló en Miami, pero trabajando para Argentina. “Agarré el boom de las .com y empecé a trabajar con Mac, con animaciones, los primeros sitios interactivos, hacía muchos banners, gráficas, esas cosas”, recuerda. “No le decía a nadie que trabajaba afuera, acá tenía una especie de secretaria que se encargaba de decir que yo no estaba o que me había ido a una reunión, y yo luego mandaba todo por mail”, recuerda. “En Billiken empecé en el 95 y todavía estaba en Miami”, comenta a modo de ejemplo, aunque reconoce que “viajaba seguido”.

También pasó por el diario La Nación, con su tira Apu. Esa fue otra experiencia mediática frustrante. “¿Te cuento alguna anécdota?”, propone, “en esa época (NdR: década del ’90) reinaba el humor político y era lo que todo el mundo pedía, ¿vos podés creer que me llamaban los editores y me preguntaban qué quería decir el chiste?, ¿qué significaba? ¡Pedían explicaciones!” El tiempo, reflexiona, parece haber matizado las cosas. “Hoy los ves y son chistes, claro, aunque en comparación con el trabajo de otra gente… pero no funcionaron, me parece que no era la época”.

Hace poco, Comiks Debris publicó una antología de su tira El Perro de la esquina, que apareció durante 15 años en la revista infantil Billiken, hasta que terminó la relación laboral harto del maltrato editorial. Hasta allí llegó en plena crisis del medio, cuando las publicaciones para chicos eran el único refugio de las viñetas locales. “Como no quería trabajar tampoco en medios, preferí ir ahí, que es otra cosa más relajada”, cuenta. Sin embargo, con los años sufrió censuras y pagos míseros que lo llevaron a alejarse de la tradicional revista.

Arias es habitué de las Bacanales Lupanar

“En Billiken me pagaban muy poco por hacer el guión y el dibujo de la tira”, cuenta, “peleé durante años para que me aumentaran y no lo hicieron, pero a la vez veía que a quienes hacían las páginas le pagaban tanto al guionista como al dibujante”. Son, señala, las consecuencias de las políticas internas de Editorial Atlántida “que le interesa una Gente como para chicos, porque no podés tener una revista tradicional supuestamente escolar y educativa, pero poniendo en tapa a Shakira, ¡o a Gaturro!”. En este punto se indigna, “El perro de la esquina salió en la revista durante 15 años y jamás lo pusieron en tapa, tampoco a ninguno de las otras historietas de la revista, ¡y a Gaturro sí!”

Publicando en su propio blog las tiras censuradas, Arias llamó la atención sobre el tema. “Me hicieron sentir mal, porque no enseñarle a un niño qué es la caca es absurdo, es algo que uno nace haciendo, tiene que ser parte de la vida cotidiana”. Y enumera el listado de temas prohibidos en la revista: “vomitar, pedos… cosas así no se pueden tocar”. Una postura, en su opinión, ridícula. “Es una tontería, al fin y al cabo, a los nenes les causa más gracia y de cualquier modo lo ven en la televisión constantemente, porque prenden Cartoon Network y lo ven, pero Billiken pretende un chiste más pacato, con parámetros de 1920″.

El medio, los derechos y la capacidad sindical de los dibujantes

“La tradición de la historieta argentina es enorme, pero no hay una estructura comercial en la cual un dibujante se pueda mantener tranquilo”, traza su panorama y enumera ciertos puntos: la ausencia de la figura del representante, la gran competencia, la falta de criterios editoriales sólidos y “la incapacidad de los dibujantes para conformar un sindicato”.

“En otros lados está la figura del representante, que es el tipo que te lleva las cuentas, te consigue laburo y cobra su comisión; siendo que hay tnatos dibujantes y que el mundo editorial es grande… ¿qué pasa? El dibujante tiene que lidiar con la contabilidad, que es cada vez más enquilombada, y encima andar compitiendo”. En este punto, Arias la emprende contra editores y jefes de arte de distintos campos.

El Perro de la Esquina tiene dos libros recopilatorios

“No hay un claro criterio de quién se merece qué ni de cómo es la estructura, todo es un gran caos y si hay un dibujante que es bueno, todos van atrás suyo”. El caso paradigmático, señala, es el de Liniers, el creador de Macanudo. “Es bárbaro Liniers, pero todos los quieren a él, ¡y no podés! Abrí un poco el campo, tenés muchos tipos, armá una estructura. Investigá, buscá gente”. La falta de espacios para publicar también la siente. “Hay muchos dibujantes de los ’90 que se quedaron fuera del circuito, muchos muy talentosos que no están publicando, ponele, Dani the O era un monstruo, pero no se puede conseguir que se le publique un libro”.

Tampoco, reclama, hay un criterio respecto a los precios. “Cuando trabajaba en La Nación, Nik ganaba fortunas y yo dos pesos. No digo que tengo que ganar lo mismo que él, pero nivelá: estoy haciendo lo mismo. A él lo leen más, es cierto, pero no puedo ganar tanto menos. Tenés que tener un piso, un mínimo. Ahora hay revistas de historieta y quieren que uno trabaje gratis. Yo he escuchado el vos tenés que estar agradecido que te publicamos”.

“También hay editores y editores. Algunos son nefastos y hacen mal a la profesión. Los editores de calidad, lo mismo que los directores de arte, van desapareciendo para ser ocupados por tipos que son inútiles y están allí porque cayeron. Trabajan más como chupamedias de otro generente que maneja la parte económica, pero que no son capaces de decir a este tipo hay que pagarle bien o este tipo trabajó lo suficiente como para pagarle tanto. Hay editores que te piden un Buscando a Wally a doble página y te lo quieren pagar como si fuera una viñeta. ¡No! ¡Me lleva dos semanas hacer esto! Y te dicen bueno, pero pensá que después te vamos a dar más trabajo. Sí, bueno, pero en horas/hombre no vale la pena. Entonces es muy tentador para la gente que recién empieza y quiere publicar. Está bien, son más jóvenes, tienen más capacidad, y uno ya está grande, harto de ciertas cosas, más cansado. Yo ya no estoy para andar con la carpetita por las oficinas de los editores. Mi trabajo está en la web, el que quiera, me contacta”.

Para Arias, es “mentira” que los dibujantes no se puedan asociar porque “están encerrados”. Según analiza, “si un colectivo no se puede juntar para defender los derechos de los trabajadores, estamos hablando de un medio que está mal. Siempre se dice que es porque los dibujantes estamos encerrados y no tenemos mucha vida social. Es mentira. Claramente es mentira. A veces el sistema de egos hace que cada uno vaya por la suya, y eso no colabora”.

5 comentarios »

  1. Leo Arias es uno de esos grandes historietistas que siempre quise conocer y nunca tuve oportunidad de.

    Que buena entrevista, viejo.

    Comentario por Loris Z. — octubre 2, 2011 @ 10:08 am | Responder

  2. Leo me parece uno de los dibujantes más intensos que hay. Esa sensación de que los dibujos le explotan en la página, como que se le salen del cuerpo, con urgencia, pero al mismo tiempo todo tan elegante, tan lleno de gracia.
    Y una idea de sinceridad tan brutal, que no deja de ser una forma de valentía. Y no hablo de lo que dice acá en la nota, eh, que ponele que también. Péro más que nada hablo de lo que dibuja. Porque sí, cuando habla también es todo eso, pero a veces siento que un poco nos olvidamos de la enorme capacidad de dibujo que hay en Leo.

    Hay una vida en esas historietas que, me parece, hoy por hoy, es muy dificil de encontrar. Ese dibujo que vibra, que se sale de la página.

    También hay una forma de no olvidarse que el mundo puede ser un lugar terrible, pero teniendo la amabilidad de contarlo con gracia. Mostrar el mundo así, terrible en toda su dimensión, pero siempre divertido y excitante. En ese sentido, me parece que El perro, más que Apu, vendría a ser nuestro Krazy Kat.

    Comentario por Fran López — octubre 2, 2011 @ 12:46 pm | Responder

  3. Junto a Ernán, Leo es el único historietista que cada vez que nos vimos estaba más borracho que yo, y lo respeto mucho por eso.

    Abrazo.

    Comentario por Berliac — octubre 2, 2011 @ 10:27 pm | Responder

  4. […] del encuentro, estarán entre otros Alberto Montt, Diego Bianki, Ezequiel García, Sergio Langer, Leo Arias, Lucas Nine, María Wernicke y PowerPaola. A partir de las 14. GA_googleAddAttr("AdOpt", "1"); […]

    Pingback por Agenda semanal « Cuadritos, periodismo de historieta — octubre 24, 2011 @ 12:30 pm | Responder

  5. Genial, Leo Arias!!! Su dibujo y su discurso! Coincido con él!!
    Emilio Ferrero

    Comentario por Emilio Ferrero — diciembre 4, 2011 @ 10:53 am | Responder


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