Cuadritos, periodismo de historieta

abril 11, 2012

Lógicas periodísticas: una economía del espacio

Filed under: Cómic argentino,Metacuadritos — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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“¿Qué sentido tiene publicar una reseña así?” Esa y otras preguntas surgieron durante el transcurso del extensísimo debate fruto de la crítica (dura) a la novela gráfica Carlitos, del viernes pasado. Una serie de cuestionamientos interesantes que revelan, entre otras cosas, que no suele saberse mucho de los criterios con los cuales se elige qué material reseñar, cuál no, y cómo funcionan los espacios periodísticos. Así que aquí comienza una pequeña serie de artículos sobre la cuestión. Hoy se discutirá algo de economía del espacio, en los próximos miércoles la idea de que el crítico escribe según su “gusto”, qué cosa o quién le da autoridad a un periodista/crítico, en qué medida ayudan las buenas y las malas críticas a cimentar el contrato de lectura con el lector y así, a ver si se redondea un poco la cuestión, y esperando que algo bueno salga de tamaño debate.

Lo primero que hay que considerar es que el espacio, en cualquier medio, es finito. Porque hay una cantidad de páginas limitada, porque la estructura de un medio y la variedad que se le exige impide dedicarle todo el espacio a, por ejemplo, reseñar todos y cada uno de los libros de historieta que existen. Y este espacio finito, en general, se encuentra con un universo de candidatos por ocuparlo al que no siempre -casi nunca, de hecho- puede abarcar.

Pongamos de ejemplo algunos espacios que los lectores de Cuadritos conocen bien. En primer lugar, claro, el mismo Cuadritos. Aquí se publican reseñas cada martes y viernes. Durante largo rato los martes se dedicó a material nacional y los viernes al extranjero. Hoy, con la pujanza de las ediciones nacionales, estas empiezan a restarle espacio al material internacional que no fue publicado en el país. Pero aún considerando los dos espacios mezclados, y dado que el año tiene “apenas” 52 semanas, hay un número limitado de títulos que se pueden reseñar: 104. 104 puede parecer un montón, es verdad, pero no lo es tanto cuando las estadísticas del sitio nos cuentan que se publican más de 80 títulos de autores nacionales cada año y no menos de 50 extanjeros. Las cuentas son sencillas: es imposible reseñar todo ese material.

La cosa se hace más complicada si consideramos los ritmos de publicación de las editoriales locales, que en general lanzan sus títulos s borbotones, en fechas claves. Pero eso lo analizaremos más adelante.

Veamos otro espacio: la sección mensual de crítica de historieta en Página/12. Esta sección sigue la estructura de sus homólogas de Videos o Discos en el diario: una nota central dedicada a un libro, cuatro pequeñas reseñitas y una columna de noticias. Es decir, cinco reseñas al mes, doce meses: 60 libros mencionados entre enero y diciembre. ¿Y NAN? La flamante sección de Cuadritos en la revista NAN incluye tres pequeñas reseñas de libros. NAN presentará cinco números durante 2012, lo cual nos da 15 tapitas a presentar este año.

Ante este panorama, pareciera que un sitio como 365 cómics por año, del colega y tocayo Accorsi, la tiene mucho más fácil, ¿no? No. ¿Cómo que no? ¿Con 365 notas por año para meter no puede capturar todos esos títulos para reseñar?

Y no. Pero no porque la producción local no le baste (le bastaría, claro). Sino porque su universo de opciones es otro. Cuadritos, Página/12 y NAN se hacen casi exclusivamente sobre el material publicado en Argentina (el sitio incorpora de tanto en tanto, más al comienzo que ahora, material de particular interés publicado en el exterior). El colega, en cambio, construye su universo sobre todas sus lecturas, sus encargos de ediciones norteamericanas y europeas, préstamos e intercambios con amigos. Un universo de lecturas que probablemente excede los 365 cómics por año (sí, imaginar la pila de libros puede dar vértigo).

Quizás no necesariamente en el caso de 365…, porque las editoriales extranjeras rara vez se interesan por lo que se dice de sus libros fronteras afuera, pero lo cierto es que el universo de libros editados pugna por ese espacio. Esto es un hecho, pese a que muchos se quejen de la labor del crítico: a la mayoría de los editores les interesa ver sus libros reseñados, pues los ponen ante los lectores en el universo de lo existente, de lo atendible y, por lo tanto, de lo comprable.

¿Cómo se define qué entra y qué no en ese espacio limitado? ¿Qué guía esa economía (la ciencia de la escasez) periodística? Una mezcla de criterio editorial de cada medio, calidad de la obra y una cuota de imprevistos. Por ejemplo, difícilmente en Página/12 vaya a reseñarse una recopilación de Yo, Matías, tira publicada por Clarín. Del mismo modo, si un mismo mes deben pugnar por un espacio Notas al pie de Gaza y -por poner un ejemplo cualquiera de otra obra de calidad- Ombligo sin fondo, lo más probable es que el lugar lo gane la primera, pues va de la mano de la posición histórica del diario respecto al conflicto en Medio Oriente.

El segundo criterio es de calidad de la obra. Si hay muchas cosas de nivel aceptable, bueno o mejores para reseñar, tenderán a ganar espacio las mejores. La lógica es simple: es mejor darles espacio, mostrarlas y favorecer al público a que asista a ellas, al menos haciendo saber de su existencia -cosa que ya es un valor en sí mismo-. Aquí valdría aclarar que la lógica de la crítica cinematográfica es ligeramente distinta, pues suele contar con más espacio en el papel, un equipo extenso de críticos en cada medio, una calificación que en teoría respalda la reseña y un número acotado de estrenos semanales.

Pese a esto, a veces se “filtran” obras que la crítica de turno considera por debajo de la calidad aceptable. Muchas veces hay una conjunción de tiempo y (quizás mala) fortuna. Por ejemplo, períodos de poca publicación o pocos lanzamientos que obligan a dosificar con más cuidado el mejor material, para que siempre haya destacado algo de buen nivel. Otras veces es, sencillamente, que al periodista de turno se le vino encima el temible “cierre de edición” (un monstruo inefable) y debe doblegarse ante él, pues un medio de salida regular exige siempre tener el espacio ocupado.

¿Esto es bueno? ¿Es malo? ¿Benéfico, pernicioso? Simplemente es. Punto. Una parte de la lógica periodística.

No es la única faceta del asunto, claro. Si interesa, ahondaremos en eso las próximas semanas.

8 comentarios »

  1. Si vas a hablar “mal” de algo, mejor no hablés. ¿Esa sería la idea?
    No es fácil escribir, no es fácil escribir crítica, ni es fácil encontrar palabras (sobre todo cuando el escritor intenta no herir susceptibilidades). ¿Cómo decir un error? ¿Desde qué posición se dice el error? Después podemos entrar en el intercambio de posiciones, de razones, de argumentos, pero lo que no se puede dejar de valorar es el trabajo que hizo Andrés escribiendo esa crítica.
    Después, creo que es importante que los lectores de este blog vean cuál es el rango de su gusto en sus dos extremos. Los señores autores ya saben que la historieta que hicieron no es del gusto de Valenzuela y él dio en mayor o menor medida sus razones; alguien puede sacar algo de todo esto.
    Viva la crítica sincera y razonada.

    Comentario por el_bru — abril 11, 2012 @ 11:44 am | Responder

    • No todos los críticos escribimos “desde el gusto”. Yo, al menos, no lo hago. Pongo siempre el mismo ejemplo: Maitena no me mueve un pelo, pero entiendo por qué funciona y le reconozco sus méritos formales. No puedo dejar de recomendarla, aunque no sería lectura que me llevaría de vacaciones, ponele.

      Comentario por Andrés Valenzuela — abril 11, 2012 @ 11:57 am | Responder

      • Mentira, siempre escribis desde el gusto, incluso con lo que haces con maitena escribis desde el gusto.
        La subjetividad no existe, deberías saberlo como periodista!
        (me hiciste volver, carajo)

        Comentario por hernancarreras — abril 11, 2012 @ 2:25 pm

      • Lo que no existe es la objetividad. La subjetividad obvio que existe. Pero eso no significa escribir necesariamente desde el gusto. Significa, por ejemplo, tratar de entender por qué algo te gusta. Digo, he analizado cómics que me gustaron, pero que tras leerlos críticamente descubrí que eran muy flojos, con problemas de dibujo y de narrativa. Pero eso no significa que, al releerlos, no volviera a disfrutarlos. Y al mismo tiempo, he leído maravillas que no me movieron un pelo. Y las leés y releés y son perfectas, redonditas. Lo lindo, claro, es cuando leés algo formalmente brillante y que, de paso, te emociona.

        Comentario por Andrés Valenzuela — abril 11, 2012 @ 2:30 pm

      • Me olvidaba: además yo creo que al lector (de Cuadritos, de P12, de NAN, de dónde sea) le chupa un huevo si algo a mí me gustó o no. Creo que tengo que darle los elementos para que él decida si la obra le puede llegar a gustar o no. Ufa, ya me están haciendo adelantar lo del próximo miércoles…

        Comentario por Andrés Valenzuela — abril 11, 2012 @ 2:32 pm

      • Eso, quise decir objetividad

        Comentario por hernancarreras — abril 11, 2012 @ 2:37 pm

      • ¡Viva! ¡Volvió Carreras!
        Ahora vamos a tener que ponernos a reflexionar cómo y desde qué posiciones escribir crítica…
        Yo pienso que, al menos desde mi experiencia, es imposible deshacerse de la primera reacción que te produjo lo que leíste (tampoco de la segunda o la tercera). Esa reacción se traba y se trama con el “gusto” que sería una especie de negociación entre “lo que creo que dirían todos” y “lo que me parece a mí”.
        Releyendo partes de la nota, veo que hablás, Andrés, de “calidad”, “nivel”: valoraciones. ¿Cómo se valora sino desde la subjetividad? Por eso es que yo hablé de “gusto”, de “tu gusto”, que puede coincidir más o menos con el gusto de todos, con el gusto de la época, con el o los sistemas de valoraciones de la época, pero que sigue siendo tuyo. Creo que escribir crítica es correr ese riesgo de exponer, enfrentar y negociar lo que piensa el que escribe y lo que piensan los demás. Siempre que no se resuma en “me gusta porque me gusta” o “no me gusta porque no me gusta”, cualquiera sea el resultado me parece productivo porque hay un razonamiento y un trabajo de escritura de por medio.
        ¡Fijate en qué terminamos por una reseña negativa!
        ¡Viva la crítica!

        Comentario por el_bru — abril 11, 2012 @ 4:00 pm

  2. Llegué muy tarde al debate. Me sorprende un poco, o no, que en el mundo de la historieta pasen cosas que no pasan en ningún otro lado: es como la economía argentina.
    Todas las editoriales “literarias”, salvo las minúsculas, reparten libros para prensa. Montones. Y sólo las grandes pueden hacer lobby para obtener reseñas favorables (algo, tristemente, cada vez más habitual, recomiendo el divertidísimo blog http://patrulladesalvacion.com/ para espiar la situación en España).
    ¿Porqué hacen algo tan irracional como someter su laburo a la opinión de un sujeto? ¡Porque es la oportunidad de obtener publicidad gratis! Y, como prueba tu reseña, aún una mala reseña es mejor que el silencio (no sabía de la existencia de “Carlitos”, ahora me dio curiosidad). Y eso es porque la gente, por suerte y como dice creo que Doeyo, no es boluda. Si lee una mala crítica, no piensa “esto hay que quemarlo”, piensa, “no le gustó al crítico”.

    La explicación es clara: el mundo de la historieta argentina es en todo sentido tan minúsculo que es difícil, si no imposible, que se desarrolle un espacio crítico sano.
    De paso, Andrés, leete esto, te va a gustar:
    http://hipercritico.com/content/view/208/42/

    Comentario por joandemena — abril 11, 2012 @ 12:06 pm | Responder


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