Cuadritos, periodismo de historieta

abril 15, 2012

Ciencia e historieta, un libro por venir

Filed under: Especiales,Literatura,Noticias — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Escribir un libro toma mucho tiempo.  Dicen que redactar a cuatro manos es aún más difícil. No podría afirmarlo, pues el único libro propiamente dicho que me he propuesto escribir, aún lo estoy haciendo en compañía de una persona particularmente talentosa y con quien el trabajo se hace maravillosamente fluido.

Me explico: hace varios meses atrás, Paula Bombara me llamó para contarme una idea. Paula es muchas cosas. Es bioquímica y divulgadora científica. También es escritora de literatura infantil y juvenil, rubro en el que ganó varios premios (el último, el notable Premio Barco de Vapor, que entrega la Fundación SM). También tiene una colección envidiable de Nippur. Y sobre todo, es una amiga increíble. Paula, decía, me llamó para contarme una idea.

“Un libro de ciencia e historieta”, explicó. “Necesito tu ayuda”, agregó y me embarcó en una aventura fascinante.

De modo que tras mucho tiempo de trabajo, el libro empieza a cobrar forma. En dos semanas estará el primer borrador completo y revisado listo para llegar a las manos de quienes oficiarán de primeros lectores. Tras sus comentarios, irá a manos del editor y luego a un recorrido por el interior de la editorial por la que saldrá publicado (no, ninguna de las habituales del rubro).

Fue mucho tiempo aguantando las ganas de contarles sobre este proyecto que insumió muchísimas horas de lectura y escritura. Y ahora, sí, con el proceso bien avanzado, puedo darles la noticia y, de paso, ofrecerles un cachito de texto. Con el correr de los meses, conforme avance el libro, seguramente habrá más novedades, más adelantos y más chismes para contar al respecto.

Como verán, consiste en un pequeño análisis sobre el doble rol que ocupan los científicos en la historieta de aventuras, en particular la de superhéroes. Tanto como excusa narrativa, cuando como protagonista.

Ojo: no se trata de ningún adelanto. Más bien, se trata de un fragmento que el edito leyó en alguna de las primeras etapas y sugirió dejarlo “para un ensayo sociológico”. Es decir, en lugar de un adelanto del libro, lo que sigue es un detrás de escenas, un pasaje que jamás llegará al papel.

I. Las dos excusas narrativas

A lo largo de la historia de la historieta mundial, predominan dos roles muy marcados para la figura del científico: el de protagonista y el de excusa dramática.

El primero, es claro, es el del héroe protagonista. Un tipo que aprovecha sus conocimientos científicos y técnicos para resolver el conflicto de turno, sea arreglárselas para sobrevivir en la jungla, conseguir escapar de una trampa mortal o salvar el mundo. Dentro de este grupo suelen abundar los científicos que pertenencen al campo de las ciencias “duras” o “exactas”: la física (con sus especialidades), la matemática, la química, la biología. Aquellos que se dedican a las ciencias sociales, cuando aparecen, suelen estar dedicados a las disciplinas más ligadas al desarrollo del trabajo de campo, como la arqueología (siempre una opción disponible para dar vida a un mito) o la antropología. También hay entre los protagonistas muchos ingenieros, diseñadores industriales y otros expertos en la aplicación concreta de los conocimientos científicos al campo práctico.

Lo curioso de la cuestión es que en la historieta, muchas veces aquel que domina un campo es versado en todos los demás, o al menos en muchos otros que quizás no tienen mayor relación con el primero. Es entonces cuando nos encontramos con superhéroes que pueden dar cátedra de astronomía, por ejemplo, pero a la vez discuten de igual a igual con los principales especialistas en física cuántica, biología molecular o historia antigua, aunque sean campos sin tantos puntos de contacto entre sí.

Un ejemplo de estos científicos todo-terreno es Reed Richard, o Mr. Fantastic, el “hombre elástico” de los Cuatro Fantásticos.

Una muestra de científico social es el Hawkman, de DC Comics, que dependiendo la historia es arqueólogo o criptógrafo.

Y dos ejemplos claros de aplicación práctica de conocimientos técnicos y científicos son Batman e Iron Man. El hombre murciélago, además de investigador forense competente, es un destacado diseñador (ahí está su baticinturón repleto para probarlo). Tony Stark, alter ego de Iron Man, es un empresario de la industria armamentística que pone todo su conocimiento técnico al servicio de su armadura[1].

Hasta aquí, la imagen de la ciencia es la de la aventura. Ninguno de estos héroes es torpe ni está chiflado (aunque, como en el caso de Richards, sus talentos para sociabilizar con sus semejantes estén algo oxidados). Son genios y valientes exploradores de lo desconocido.

En este enfoque, el conocimiento ofrece un poder concreto sobre el mundo y los semejantes, que usado con ética permite convertirse en un héroe. En oposición aparecen aquellos villanos que utilizan el conocimiento “para el mal”. Aquí abundan los retratos de científicos resentidos, bien porque les cancelaron una investigación, que no les reconocieron su aporte al desarrollo de una investigación, o incluso porque culpan a otros de sus propias fallas como investigadores. El caso más claro de científico resentido es el Dr. Octopus, villano de Spiderman.

Luego aparece el científico como excusa narrativa. Puede tratarse de un elemento de la trama: por ejemplo, un científico cualquiera que hace un descubrimiento sensible económica o militarmente que se disputan distintos bandos y al que los protagonistas deben capturar o proteger. En estos casos, la imagen del científico se acerca un poco más a la realidad. Suele tratarse de personajes de edad madura y que han investigado el tema que los ocupa toda su vida. Su invento, desarrollo o teoría es su raison d’etre, y puede llegar a sacrificarse por ella. Pero sobre todo, no es un aventurero. A fin de cuentas, las largas horas en el laboratorio o la reflexión profunda que requiere su trabajo no deja mucho tiempo para saltar por los tejados en spandex de colores chillones, del mismo modo que preparar un examen final complejo en cualquier carrera deja menos tiempo para salir con amigos una noche de sábado.

Pero el científico en la historieta también puede operar como disparador del relato. Allí están los astrónomos que en una revisión de rutina del universo conocido encuentran una anomalía que luego explorarán los héroes, o que investigando más allá de lo prudente en tumbas de civilizaciones antiguas despiertan horrores dormidos, o bien porque un accidente de laboratorio pone en peligro una ciudad, un país o, incluso, el mundo.

Torpe y chiflado, aventurero y creativo

Conforme pasaron los años, el imaginario popular en torno a la figura del científico fue cambiando. Sin embargo, mantienen algunos rasgos comunes, que podemos englobar en tres grandes estereotipos.

En las historietas que tienden al humor, la imagen más clásica del científico es la del tipo torpe, el inventor chiflado que rara vez sale de su laboratorio, sin mayores talentos para sociabilizar con sus semejantes y siempre abocado a la investigación de cosas incomprensibles para sus vecinos. Es el tipo de guardapolvo blanco al que le explotan cosas en la cara. Ahí están los científicos que viajan al Oeste de Lucky Luke, concentrados cada uno en su especialidad aún en los comentarios más triviales y poseedores de hobbys propios de la historia de su ciencia o de su país.

En las historietas que recorren cualquier variante del horror, el científico se acerca más a la imagen del científico victoriano, abocado sólo al conocimiento y dispuesto a cualquier cosa por él, incluso contraviniendo las normas sociales. Es eso que en la literatura Mary Shelley explotó en Frankenstein, y o que Robert Stevenson deslizó en El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, y que los cómics retoman con frecuencia. Es el caso de Siniestro, un villano inventado en 1987 por Chris Claremont y Marc Silvestri, que comienza sus actividades en el siglo XIX y llega a experimentar consigo mismo.

Finalmente, en las historias de aventuras o superhéroes, el científico tiene dos imágenes, que son las que se analizaron anteriormente al pensar su figura como mecanismo narrativo. La imagen del protagonista, héroe de su relato, descubridor de las verdades necesarias en el momento preciso, que pone su cuerpo al servicio de la experimentación, si es necesario. Héroe con vocación de mártir, valiente sin límites que muchas veces raya la locura. Tomando el modelo de científicos tan seguros de su descubrimiento que no dudaron en probarlos en sí mismos, como Marie Curie que murió de cáncer a causa de sus frecuentes exposiciones a los rayos X; Alexander Bogdanov, que se hacía transfusiones para ajustar el modo en que debían hacerse y se transfundió sangre de una tuberculosa o nuestra recientemente fallecida Eugenia Sacerdote de Lustig, que no dudó en inocular la vacuna contra la poliomielitis a sus hijos para convencer a otras madres de que lo hicieran.


[1]     El caso de Iron Man es muy particular pues refleja también el papel preponderante que han ido ganando las corporaciones armamentísticas sobre  la política norteamericana. Es, quizás, el superhéroe que más y mejor habría que analizar para comprender los tiempos que corren. No suena casual que el protagonista, quien vive de fiesta y rodeado de lujos, tenga problemas en el corazón, ni tampoco que en la Guerra Civil entre superhéroes que la editorial Marvel Comics presentó a sus lectores en 2004, este liderara el bando más retrógrado y dispuesto a restringir las libertades civiles y derechos constitucionales de sus colegas, y que incluso ganara esa batalla y asumiera el rol de encubierto de jefe de defensa de Estados Unidos, luego  ignorando órdenes directas del propio presidente norteamericano.

11 comentarios »

  1. Fascinante. Genial. Asombroso. “Científico loco” tendría que ser una carrera universitaria.

    Comentario por Kokin Kokambar — abril 15, 2012 @ 10:46 am | Responder

  2. ¡Dos potencias se fusionan (para emplear un término científico, je)! ¡¡Bienvenido sea el proyecto, y esperamos leerlo publicado pronto!!!!
    Y recontrarrecomiendo los libros de Bombara genialmente ilustrados por Pablo Bernasconi, de Eudeba. Aprendí un tocazo leyéndolos!!
    Abrazo a ambos, Cesar.-

    Comentario por César Da Col — abril 15, 2012 @ 11:24 am | Responder

  3. Gracias por el backstage del libro Andrés! Felicitaciones y mis mejores deseos!

    Comentario por Noelia M. — abril 15, 2012 @ 12:40 pm | Responder

  4. Gracias, gente!!

    Y mil disculpas por el pequeño descalabrito de formato, pero un corte de luz de 15 horas me impidió hacer la edición. Ahora ya está el post titulado y corregido. Gracias otra vez!

    Comentario por Andrés Valenzuela — abril 15, 2012 @ 1:46 pm | Responder

  5. Ansioso por leerlo. Me hizo recordar al libro “La física de los superheroes” aunque no tengan puntos en común, maá que acercarse a la historieta desde la ciencia. Espero su rápida edición!
    Cambiando el tema, el otro día en el canal Encuentro me encontre con un capítulo del programa “Continuará” (referido a Kirk y Ticonderoga) que no había visto. Luego me entere que pertenece a la tercera temporada de la cual no tenía idea que existiese ¿Me perdí alguna entrada de Cuadritos? ó ¿Es una temporada nueva que todavía no se reseño en el sitio?

    Comentario por Tornado — abril 15, 2012 @ 7:14 pm | Responder

    • Hola!

      – nosotros nos extenderemos mucho más allá de la física. Tenemos capítulos dedicados a la astronomía, la genética, el sonido, y un montón más (son más de 15 capítulos). Y por otro lado, no nos limitamos a los superhéroes. Hay menciones en torno a la historieta argentina, europea, un puchito de latinoamericana y hasta del under norteamericano, también.

      – La segunda y tercera temporada de Encuentro se produjeron y filmaron al mismo tiempo. No sabía que se había estrenado la tercera. Voy a ver qué averigüo.

      Salute!

      Comentario por Andrés Valenzuela — abril 15, 2012 @ 7:58 pm | Responder

  6. Más que interesante. Espero verlo publicado pronto. Felicitaciones

    Comentario por Arekasadaro — abril 16, 2012 @ 2:29 pm | Responder

  7. Muy buen post, que resume la injerencia del cientifico en el comic, y al menos a mi me “abrió” los ojos en cuanto a la cantidad de cientificos (heroes, villanos, ambos) que hay en el comic y que mucha veces tapados por otras acciones del superheroe pasa desapercibida o disminuido el cientifico. Es más en casi todas las historias están incluidos los cientificos.
    Excelente post lo repito y de seguro el libro final estará fabuloso.
    Saludos!
    Héctor

    Comentario por Héctor Francovig — abril 17, 2012 @ 8:30 am | Responder

  8. […] el otro proyecto excepcional en curso, el libro de ciencia e historieta junto a Paula Bombara, se puede contar que la cosa sigue adelante. Los primeros lectores devolvieron inquietudes, […]

    Pingback por Nueva revista, nuevos auspiciantes « Cuadritos, periodismo de historieta — mayo 21, 2012 @ 5:00 pm | Responder

  9. […] habitual del sitio, que sus lectores bien conocen. También terminará de cobrar forma el libro sobre ciencia e historieta, realizado en conjunto con Paula […]

    Pingback por Agarrá la agenda « Cuadritos, periodismo de historieta — julio 25, 2012 @ 10:02 am | Responder

  10. […] como ya fue anunciado, Bombara es coautora junto a quien suscribe de un libro sobre ciencia e historieta que será […]

    Pingback por Premios Alija para dos historietas | Cuadritos, periodismo de historieta — mayo 8, 2013 @ 6:01 pm | Responder


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