Cuadritos, periodismo de historieta

junio 10, 2012

Sampayo, literatura, asesinatos y tinta

Filed under: Cómic argentino,Entrevistas,Literatura — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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“Págueme un anticipo y allí estaré matando gente y tratando de resolver el por qué del homicidio”

“Podemos hacerla por mail”, sugiere Carlos Sampayo. No está en plena forma, se disculpa y su agenda está tapada de compromisos, como el que lo sentará el jueves junto a sus colegas Juan Sasturain y Rodolfo Santullo en una mesa redonda en el festival de literatura policial Buenos Aires Negra, que empieza mañana. Sus respuestas vuelven cargadas de observaciones  que no se dejan asir fácilmente, que hay que pensar y observar, casi del mismo modo en que él observa, piensa y ordena los detalles que van surgiendo en sus historias.

La excusa de la entrevista es su participación en el BAN y la actualidad del género negro, aunque sea una disciplina que ya no aborde muy seguido. El policial parece estar en un momento efervescente, con la realización primero de un festival en Mar del Plata y ahora su similar porteño. En ambos, además, la historieta tiene un papel reservado. En la costa se encargó de curar el espacio la UHAMPA y cerca del Obelisco, Thomas Dassance. “Desconozco los entresijos porque he estado 39 años ausente, pero ambos géneros fueron muy populares en este lugar, y juntarlos en uno ha sido una tentación en la que yo mismo caí, con la complicidad de José Muñoz”, reflexiona sampayo y advierte que ya la mítica Semana Negra de Gijón abría las puertas al noveno arte. “Van juntos porque ambos son géneros y porque asesinar en complicidad parece más fácil que hacerlo en solitario”, dispara.

Algo de ese modelo del festival español parece colarse en el BAN, y al respecto Sampayo apunta que cuando él visitó la Semana Negra le resultó “una experiencia de encuentro, libertad y diversión” que tenía novela, historieta, cine, conferencias, espectáculos, comida al aire libre, “todo muy festivo”, aunque aún recuerda la tirria que se agarró cuando su novela perdió el certamen “a manos de una porquería con forma de novela”.

A diferencia de otros géneros que caen o suben en su popularidad, la novela policial parece tener perpetua vigencia. Sampayo considera que la literatura argentina siempre estuvo “cerca de lo policial, del delito y sobre todo del asesinato” por lo cual concluye que “la literatura de género no es más que una extensión de la literatura en general”. Rápidamente sugiere también que la sociedad nacional “es de naturaleza delictiva desde sus orígenes” y que por lo tanto “generó una literatura correspondiente a una vocación no transgresora, sino constitutiva”. Sugiere releer la historia de las letras argentinas desde El Matadero, para comprender su argumento.

El policial es uno de los géneros más reglados y en los que es más difícil innovar. El co-creador de Alack Sinner, sin embargo, advierte que “todos los géneros y modalidades están sujetos a reglas y prototipos, pero se señalan el policial porque está más expuesto y es el que tiene más material de desecho, más porquería”. Lo auténticamente valioso, tajea el correo, es “la intensidad del argumento”.

Un clásico de la historieta negra argentina, Sampayo y Muñoz

“Se dice que Onetti, los últimos años de su vida no leía otra cosa que novelas policiales de todas las calidades. Como el 99 por ciento de lo que se publica es de calidad ínfima, leía novelas ínfimas y se dice que se solazaba e inspiraba en esos pulps un poco mugrientos para escribir su obra”, cuenta.

Así las cosas, no juzga necesario romper con las reglas del género. “No conozco la fórmula pero se me ocurre una que consiste en no saber el final, ni siquiera sospecharlo”, elucubra, “creo que es lo que le pasaba a (Raymond) Chandler, por el contrario Ross McDonald lo tenía todo planificado, de allí la pulcritud de Lew Archer frente a Phillip Marlowe”.

“En El largo Adiós aparecen personajes que no estaban planeados y que cobran importancia en alguna novela posterior, como Linda Loring. Otros que parecían destinados a acompañar a Marlowe en otras novelas, desaparecen, como el comisario que muere pateado por un caballo. Si se propone ‘romper con las reglas’ la cosa se aboca al fracaso y el aburrimiento, que en la novela policial es la cara dramática del fracaso”. Para Sampayo, ninguno de los grandes autores contemporáneos busca romper los lineamientos del género. “Ni James Ellroy, el más “rupturista”, ni Vázquez Montalbán, aunque introdujera extravagancias ibérico catalanas en sus novelas. Tampoco las rompen los nórdicos, tan de moda. Ni Andrea Camilleri, tan gracioso”.

Evaristo, otro clásico del cómic policial argentino, con Solano López

Sin saber el final

“No escribo novela policial desde hace mucho tiempo”, destaca Sampayo, “cuando lo hice, en cada caso fui impelido por una necesidad diferente, desde sacarme la bronca por cuestiones largamente omitidas, hasta cumplir con un contrato y una fecha de entrega”, situación que considera la mejor: “hijos del terror, la obligación impuesta a alguien que no puede incumplir su palabra. Deme una fecha, hágame firmar un contrato, págueme un anticipo y allí estaré matando gente y tratando de resolver el por qué del homicidio. Nunca supe el final, ni en las novelas ni en las historietas”.

Si no tiene método en ese sentido, tampoco le encuentra mucho valor a la documentación. “Las lecturas ya hechas, las películas ya vistas”, concede, “de tv, poco y nada, salvo que he descubierto el valor de algunas series de HBO”.

Sampayo habla de avanzar sin conocer el final, como Chandler. “Prefiero que la historia fluya sola hacia su propia nada. Así avanzo porque muchas veces me acosa la desilusión, termino algo y… no era lo que yo quería, pero si está, si así lo quiso la circunstancia, por algo será”, reflexiona, “si uso otro método es porque lo estoy haciendo por encargo”.

¿Y ahora? Por el momento tiene un proyecto interesante “y una fantasía aun mejor”, comenta y hasta  es posible adivinarle el entusiasmo. “El proyecto consiste en un guión para un libro de historietas con Stassi, un dibujante siciliano que ha trabajado sobre la mafia (la sociológica, de todos los días y las costumbres); mi idea es hacer algo situado en Rosario 1929-1930: mafia, anarquistas, golpe de estado, zvi migdal, como marco de una historia de amor que termina en sacrificio. Un editor francés se mostró interesado; si nos contrata, Stassi vendrá para ir a Rosario juntos y respirar allí. La fantasía es componer dos libros con diferentes relatos cortos y no tan cortos escritos los últimos cinco años”.

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