Cuadritos, periodismo de historieta

julio 15, 2012

A solas con Juan Ramón Galactus de Bobillo

Filed under: Cómic argentino,Cómic USA,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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“La Escuela es un lugar donde se procura que un tipo como yo sea ordenado”

“Loco, practicá luces y sombras, ¡y vos trabajá en esas páginas!”, grita Juan Bobillo mientras despide a sus alumnos. Es tarde y tiene asumido que sus indicaciones llegarán siempre a último momento. Es difícil imaginarlo, pero el dibujante confiesa que la cuestión de las estructuras, la educación y la formación le interesan particularmente. A él, que tiende al desorden, que se parece más a su personaje Ramón que a su esposa Coca, protagonistas del libro que presentará hoy en Sótano Blanco, la escuela de historieta e ilustración que fundó con amigos. A él, que es un colgado irrecuperable, que se embrolla con mil proyectos a la vez y que va y viene de la historieta industrial para no aburrirse haciendo siempre personajes que no conoce.

Quizás por eso ahora intenta ponerse algo de coto a sus impulsos. Trabaja en una serie de tres tomos, Ánima, junto a su hermano Gabriel, está comenzando un proyecto aún germinal con Ariel Olivetti, y se entretiene con la Escuela y el sello Agua Negra, donde aporta sus lápices y buena parte de la inyección de capital. Además, publica Coca, Ramón y Fernet una vez al mes en la revista Hecho en Buenos Aires. “Mi plan de carrera ahora es ese, escribir yo, encontrar tiempo para mis proyectos, acomodar mis ideas”, señala.

Por ahora los Astonishing X-Men quedaron atrás, lo mismo que los otros títulos de Marvel Comics y que el unitario para el sello Vertigo de DC Comics que le valiera tan buenas críticas aquí y en Estados Unidos. “Supongo que para seguir tendría que insistir, pero ahora no tengo tiempo”, se excusa, aunque enseguida reconoce que esas páginas para el subsello de DC fueron “uno de los mejores laburos” de su vida.

Francisco, el personaje a su cargo en Historietas del Sótano, con él explora el cómic digital

De esa necesidad de encarar proyectos propios surgió Coca, Ramón y Fernet. “Tuve la suerte de trabajar con guionistas alucinantes, pero te va pasando el tiempo y querés sacar algo tuyo”, explica el dibujante de 37 años. “Si bien me di el gusto de escribir cada tanto, nunca fueron proyectos tan largos, acá significó sentarme a romper el hielo, ver qué armaba”. Con la tira formó “una buena relación”, comenta. “Quizás soy algo licencioso conmigo, si no me sale la mejor tira del mundo, tampoco me importa mucho, porque tengo la esperanza de que eventualmente saldrá mejor”, dice. Mientras tanto, busca la continuidad, algo de disciplina y “mantener vivo el espacio”.

El formato, cuenta, era una vieja tentación. “Había ensayado unas tiras con guiones de (Carlos) Trillo y (Eduardo) Maicas, pero al final se diluyó y no hicimos nada, pero me quedé con ganas de contar algo cortito y al pie”, rememora, “buscaba algo que me diera chances de cambiar personajes rápidamente, y el humor me llamaba”. Luego surgió la idea de explorar sentimientos y sencillamente se le presentó la idea de una pareja. Ahí entró a tallar una buena cuota autobiográfica, pues Ramón tiene (muchas) cosas de Bobillo. “Pavadas de las que te agarrás porque te ayudan a darle vida al personaje, rarezas mías como no tener celular, situaciones simpáticas para retratar”.

En la tira, la que lleva la voz cantante es Coca, un personaje que toma muchas cosas de su propia novia, confiesa el autor. “Creo que personajes como Ramón, o tipos como yo, si nos das a elegir, preferimos que la voz cantante la lleven ellas, y esto sin ser pollerudos ni nada”, analiza el dibujante. “Por esta cosa de la no responsabilidad, ¿sabés? Tengo muchas, pero disfruto cuando alguien asume una en mi lugar. Pienso ahora y se me vienen todas las cosas que comparto con Ramón, y una es esa, la liberación de la responsabilidad, porque me parece que en la sociedad aparecen responsabilidades que no son importantes, como tener celular, o qué marca de ropa te ponés, o qué moto usás, pavadas totales. La voz de Coca es la de la institución, la de normalizar todo”.

No aburrirse de los personajes, una de las premisas de Coca, Ramón y Fernet

¿No hay cierta contradicción entre esta postura y abrir una escuela? “¡Sí! ¡Qué baile este!”, ríe mirando alrededor, donde hasta hace unos minutos hubo alumnos con tintas por las mesas. Entonces recuerda que comenzó ayudando a Olivetti en sus talleres y finalmente se largó por las suyas, junto a Marcelo Sosa. “Pero a medida que se sumaron profesores hubo necesidad de encontrar otro lugar, de ponerle un nombre a esto”.

“Creo que estos son mis puntos críticos: lo institucional, la escolaridad o la normalidad. Pero al mismo tiempo creo que es un momento donde eso es super importante porque se están redefiniendo las relaciones, cómo impactan las nuevas tecnologías. La enseñanza va cambiando día a día y yo lo voy viendo. En ese aspecto voy tratando de adaptarme. Cuando tenés un proyecto tenés un montón de reglas de esto sí, y esto no. Pero laburando con gente te vas dando cuenta que las reglas son flexibles o se rompen todas. A la larga la escuela es un espacio que me enseñó a mí institucionalidad. Un lugar donde se procura que un tipo como yo sea ordenado.  Nosotros enseñamos arte acá, pero si te fijás, yo no estoy enchastrado de pintura. Eso se va armando, pero se va procurando también. Pero bueno, al mismo tiempo acá me toca llevar el perfil del que desacomoda más las cosas. Aún dentro de la institución, se juega”, sonríe cómplice.

Problemas con Galactus

Los desafíos de la escuela y del sello Agua Negra están, en principio, muy lejos de sus últimas experiencias con las factorías norteamericanas. Hizo algún puchito para DC Comics, pero sobre todo trabajó muchos años para Marvel Comics, haciendo historias de mutantes y otros tipos en spandex. Muchos dibujantes cuentan cómo entre los primeros mails de su editor reciben las fichas técnicas de los personajes. “En general conmigo es así: no me mandan nada hasta que ven los dibujos, se desesperan y gritan ¡mandanle todo!, porque yo no cazo una, pero creo que sí”, señala con un tono muy cercano al de un niño al que descubrieron haciendo una travesura.

White Room, en Strange Adventures, “una de las mejores”

En ese sentido, una de sus peores experiencias fue hacer una historieta sobre los hijos de los 4 Fantásticos. A gatas conocía a Reed Richards y compañía, y ya tenía serios problemas para distinguir a Franklin. “Mientras la iba haciendo me daba cuenta que no entendía nada de nada, vos me mencionás a Franklin y a mí se me vienen mil personajes a la cabeza”, admite, “fue una pesadilla porque los chabones están como en otra dimensión, conocían más gente y tenía que cuidar mantener la continuidad con otras historias, otros dibujantes y sus diseños, y hubo una página con, no te exagero, como 40 personajes. Jamás rehice tantas páginas en mi vida”.

– Y había un villano, uno conocido, ¿Magneto? Uno grandote, en el espacio.

¿Galactus?

– ¡Galactus! Ese. Yo no lo conocía, así que lo hice como un dragón. Creo que en otras historietas, de más pendejo, esto no me pasaba. Pero bueno, laburar con una factoría tiene esas cosas. Ellos te van ordenando. Sos un engranaje de lo que están tramando. Es alucinante como aprendizaje. Pero claro, muchos años de hacer eso te dejan con ganas de hacer algo como lo de DC, o Coca, Ramón, sino tenés que tener esa pasión por los personajes para disfrutar ese momento en que estás cumpliendo con la mitología. Si ni siquiera entendés mucho cuál es la gracia del personaje, se nota. Si hacés una historieta donde es un muestrario de muchos de esos personajes, se nota más.

Y no sentís que aportás algo propio.

– Para un tipo como yo, claro. Pero depende de la edad o del momento que te agarre. Si fueran personajes que me re copan o me interesan, por ahí sí. Pero sino es más difícil. Insisto, no los  conocés. Tengo que dibujar algo y no sabés nada. Si le ponés una sonrisa a uno te dicen “no, el que se ríe es el otro”. Entonces mis personajes tienen todos cara de nada.

La historia para Vertigo sí parecía tener algo más personal.

– Era el guión de una chica y era muy interesante. De una sensibilidad que si ves lo otro que fue publicado en la revista, nada que ver. Es otro palo. Mi idea es esa, hacer historias cortas, que uno pueda tener la libertad de probar un estilo, luego otro. A mí lo que más me pesa de la historieta es eso. Yo hago tres libros de un personaje y ya el cuarto me va a costar. La historieta requiere de una disciplina. Vos tenés creatividad todo el tiempo fluyendo, pero se notan los tiempos de tu día, cómo vienen. Todo eso salta en el papel. Entonces tenés que ordenarte. Llega un punto en el que no podés incorporar tantas cosas nuevas. Digo, Tintin ordena su código en los primeros tomos y después ya está. Una pipa es así, un palo es así. Cuando se mueven las cosas son así. Entonces en la medida que vas creciendo te vas reglamentando un poco. Y eso está buenísimo y hay gente a la que le encanta, pero yo no puedo ser así.

Juan Bobillo presentará hoy Coca, Ramón y Fernet junto a los últimos lanzamientos de la editorial Agua Negra en la escuela Sótano Blanco: Pasaje Giuffra 382, Capital Federal. A partir de las 18.30.

5 comentarios »

  1. Un groso con G grande este sr, y según mi poco trato excelente persona también,

    Comentario por Sebastián Píriz — julio 15, 2012 @ 11:26 am | Responder

  2. la anecdota de galactus no tiene precio. Me gustaria haber visto la cara de los editores. Para cuando la edicion argentina de chocolate con ppas fritas?

    Comentario por zambrano — julio 15, 2012 @ 1:44 pm | Responder

  3. Un genio, Juan, de los mejores dibujantes de nuestro país, sin duda. Además es un tipazo!
    Buenísima entrevista.

    Saludos!

    f

    Comentario por FerBaldo — julio 15, 2012 @ 9:48 pm | Responder

  4. Un gran profe, un querido amigo. No me alcanza una vida para agradecerle todo lo que me enseñó. Generoso como pocos… Y un loco, en el mejor de los sentidos.
    Qué lujo, Andrés, leer tu blog y encontrar tremendas entrevistas como esta y tantas otras.
    Saludos.
    D.

    Comentario por Diego Aballay — julio 18, 2012 @ 10:39 pm | Responder

  5. Me encanta como dibujante cuando hace cosas de el ,pero es medio cualquiera agarrar un comic que no te interesa y no conoces, va y no te importa conocer. que chabon… como no sabe quien es galactus! se olvido de la nariz de doom encima! No lo digo de mala onda, lo digo como lector de FF y como comprador del mismo titulo. Ojala pueda seguir dibujando lo que a el mas le gusta.

    Comentario por necroicon — julio 26, 2012 @ 12:39 pm | Responder


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