Cuadritos, periodismo de historieta

agosto 5, 2012

“Antes hacía historias innecesariamente complejas”

Filed under: Cómic argentino,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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La clave, asegura, está en comenzar una historia ya sabiendo cómo cerrarla

Hace frío y en la tarde gris de Adrogué hay poca gente. Es día de semana, además, y aunque es la hora en que los pibes salen de la escuela y las damas del barrio hacen sociales, en María Bonita hay poca gente. Tan poca que incluso Eduardo Mazzitelli consigue mesa en un salón vacío. El guionista, pensativo, mira la decoración. “En algún momento la idea de ir a Capital me seducía mucho, porque con mis hábitos nocturnos siempre podía salir a las 3 de la mañana y tomar un café”, confiesa. Ahora está contento de ese barrio del sur del conurbano bonaerense, aunque “a las 10 de la noche ya no encontrás nada”.

Eso, en rigor, no es exacto: el centro de Adrogué rebosa de jóvenes y adolescentes cada fin de semana, llenando bares y restaurantes. Pero difícilmente ese bullicio sea el mejor ambiente para escribirle sus fantasías a Quique Alcatena o para explorar distintos géneros en el mercado italiano, donde aún trabaja a buen ritmo pese a la crisis que se desquita en algunos de sus colegas. Desde aquí también la republicación de buena parte de su obra, en general en compañía de Alcatena, como la recientemente premiada Travesía por el laberinto, Acero líquido o Shankar, que LocoRabia presentará el fin de semana que viene en el festival rosarino Crack Bang Boom y que motiva esta primera parte de la entrevista.

Shankar era un personaje que hicimos para que se moviera por las culturas del Lejano Oriente”, explica Mazzitelli. El nombre, agrega, es porque “suena hindú y además tiene una simbología muy especial, porque es uno de los avatares humanos de uno de sus dioses principales” (Shivá). “Y por Ravi Shankar, también, claro”, guiña su gusto por la música. La serie apareció originalmente en la revista Skorpio italiana en sagas de cinco capítulos que recorrían versiones míticas de los países de Oriente, como India, Japón, China o Camboya.

“Son historias muy raras, fue un momento en que a los dos se nos disparó la cabeza y por ahí descarrilamos un poco”, sonríe pícaro, “en un momento el editor dijo que le gustaba la historia y que apreciaba lo que estábamos haciendo, pero que quizás al lector le resultaba un poco complicada de seguir, porque tenía demasiadas referencias culturales”. Su protagonista podía saltar sin problemas de los mitos orientales a una Francia mitológica en la que Notre Dame estaba habitada no por uno, sino por un ejército de cuasimodos, y donde pululaba un D’Artagnan esquizofrénico que asumía las personalidades de los héroes de la narrativa de aventuras clásica francesa.

Viajes por el Lejano Oriente mítico

“Siempre hacíamos miniseries, pero esa vez queríamos una serie sin final predeterminado. Al principio estuvimos de acuerdo, pero a veces los vaivenes comerciales del editor le hacen cambiar mucho sus políticas editoriales. Me parece que les empezaba a resultar un poquito larga, así que cambiaron de idea y nos mandaron a hacer miniseries”. En total fueron al menos una decena de sagas. Es tanto material que la recopilación de LocoRabia saldrá en dos tomos de alrededor de 300 páginas cada uno.

Desde sus primeros guiones, décadas atrás, Mazzitelli asegura que incorporó muchas cosas en su oficio y que, sobre todo, aprendió “a hacer historias más simples”. Cuestión de dejar artificios de lado. “Me da la sensación de que las historias que escribía hace 20 años eran mucho más complejas, pero innecesariamente complejas”, reflexiona, “al lector le costaba seguir cosas que yo daba por sobreentendidas y que no me preocupaba aclarar demasiado”.

Los años le dieron oficio. “Al principio se te plantean un montón de problemas que cuando tomaste la decisión de escribir ni sabías que existían”, comenta, “por ejemplo, cómo rematar una historia”. Es un problema habitual en los relatos de misterio: la trama gana en complejidad y la conspiración entre los personajes crece hasta niveles inmanejables. “Es muy difícil rematar bien una historia”, advierte, “pero con los años vas aprendiendo a anticiparte, a decir por acá no me voy a meter porque me complico la vida, o pensás voy a meter este elemento disimulado así después lo uso para redondear la trama”.

“Cuando empezás a observar las historias, vas encontrando en ellas elementos que vos pusiste casualmente, pero que te van sirviendo para el desarrollo de la trama y, sobre todo, la escena final. Entonces la observación que vas haciendo de tu propia historia es casi tan importante como tratar de imaginarla desde afuera”, aconseja. La clave es prestar atención incluso a los elementos menos importantes: “de ahí te puede surgir una línea que te levante el nivel de una historia o que te la salve si se está cayendo”.

“Demasiadas referencias culturales”, opinó su editor

Aunque tiene estas reglas de trabajo básicas, busca evitar tener un sistema de trabajo. “Un sistema te limita, terminás como armando un rompecabezas con piezas que ya tenés, como si fueran casas premoldeadas”, objeta aunque admite que a veces no queda más remedio que recurrir al método probado “por una cuestión de fechas de entrega y que el dibujante necesita el guión con cierta anticipación para poder dibujarlo”.

Otro pilar de su trabajo es jamás quedarse inmediatamente con la primera idea que le surge, “a pesar de que a veces es la que triunfa”. Antes de la primera línea, la última ya está esbozada, afirma, “siempre trato de pensar un final para la historia cuando empiezo a escribirla, ¡porque mirá si llego al último cuadro y no sé qué hacer! Ahora, ese primer final que es como una cosa provisoria, le empiezo a buscar variantes y alternativas distintas. Luego si queda el final original, queda porque se impuso por sobre todos los demás, porque la historia me fue llevando naturalmente a eso”.

Cuando empezó, cuenta, leía mucho “a Robin (Wood), a (Carlos) Trillo, a (Guillermo) Saccomanno”. El “loco” Barreiro siempre le gustó y dice que les quedó pendiente hacer un guión conjunto, probablemente para Alcatena. “Suena mal el término, pero yo un poco a él lo desplacé por una cuestión de organización editorial, el editor dijo vos vas a trabajar con Quique y de ahí en más pasé a ser casi su guionista exclusivo, cosa de la que no me voy a quejar, ¿no?”

El trabajo con Alcatena es sencillo, asegura. “Porque podés hablar con el dibujante y él entiende la importancia que vos le das a cada diálogo”, señala y reconoce los rumores que afirman que en los guiones puede ponerle como instrucción un escueto cartelito que diga acá poné uno de esos monstruos que te gustan a vos. “Es que no me gusta meterme en la parte creativa, o visual, del personaje, si pongo una indicación es porque necesariamente tiene que aparecer o para explicar un poco la escena al dibujante, pero me gusta cuando el otro toma del guión lo que yo planteo e inventa algo propio y personal”, desarrolla y destaca la compañía de su dibujante, “Quique es una explosión creativa constante y a veces quiero dejarle bien claro que si le pido un dragón, puede no serlo, puede ser alguna de sus cosas extrañas, que es lo que normalmente hace”.

Entre esas “cosas extrañas” figuran algunas de las mejores viñetas fantásticas que dio la historieta argentina. Una dupla consolidada que asombra en cada página. Mazzitelli sigue hablando: de sus deseos de escribir cuentos, de sus guiones policiales y de los temas que prefiere tocar en cada relato: el poder, el conocimiento. Pero esas palabras quedan para la segunda parte de la entrevista aquí, en Cuadritos, en dos semanas.

6 comentarios »

  1. ES UN MAESTRO

    Comentario por ARIEL — agosto 5, 2012 @ 10:37 am | Responder

  2. Qué grande Eduardo. Un creativo inagotable, nunca valorado en toda su dimensión… Muy buena nota!

    Comentario por Andres Accorsi — agosto 5, 2012 @ 12:36 pm | Responder

  3. ¡Qué gran, gran, gran guionista! Enorme. Fantástico, literalmente.

    Comentario por Fer Gris — agosto 5, 2012 @ 10:48 pm | Responder

  4. ¿Dos semanas para leer la segunda parte? ¡Me vengo loco!
    Mazzitelli es un genio total, que ha dictado las formas de la fantasía en la cabeza de mucha gente.
    Quiero aclarar que el tomo I de Shankar está co-editado con Belerofonte, al igual que Acero Líquido.
    Y de paso, paso el chivo: Se presenta Shankar junto a otras publicaciones en el Crack Bang Boom, en Rosario este sábado 11 a las 16 hs.
    ¡Nos vemos ahí!

    Comentario por Marcos — agosto 5, 2012 @ 11:22 pm | Responder

  5. Gran guionista Mazzitelli! Y bien por LocoRabia por editarlo.
    Qué bueno sería poder leer algo de lo que hace ahora, también.

    Comentario por federico grunauer — agosto 5, 2012 @ 11:57 pm | Responder

  6. ¡¡Qué bueno!!, con lo difícil que es encontrar reportajes sobre Mazzitelli.

    Comentario por Pablo Tunica — agosto 6, 2012 @ 12:15 am | Responder


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