Cuadritos, periodismo de historieta

diciembre 2, 2012

“Son seres humanos los que escribieron esto, no dioses”

Percio empezó a asomar la cabeza trabajando junto a Warren Ellis

Percio empezó a asomar la cabeza trabajando junto a

“Fue como si te dijeran che, Keith Richards le dijo a Bowie de escribir un guión y quedó guardado diez años, ¿lo querés hacer?”, compara Facundo Percio sobre la posibilidad de encarar Fashion Beast, el proyecto de Alan Moore y Malcom McLaren que readaptó Antony Johnston y cuenta con sus dibujos. La figura del histórico representante de los Sex Pistols lo impresionaba tanto o más que la efigie del creador de Watchmen. “Es que siempre me interesó la música y me dediqué a ella mucho tiempo”, explica el argentino. Unos años atrás, recién encaraba el proyecto y adelantaba algo de él a Cuadritos. Hoy vuelve sobre ello para hablar de una experiencia “traumática, intolerable, maravillosa y finalmente edificante”, que ya va por su tercer número publicado en Estados Unidos.

“En parte es por la magnitud del hecho, antes hacía Anna Mercury y aunque nunca había hecho una historieta me daba cuenta que estaba haciendo algo intrascendente, aunque entendía que estaba aprendiendo cosas a nivel estético, gráfico y narrativo”, reflexiona Percio, “pero cuando a vos te dan una posibilidad así, tenés que salir a la cancha y afuera hay gente puteando, gritando…”

Hay gente que querría estar en tu lugar…

– Hay gente que querría estar en tu lugar… ¡tirate, la puta que te…! ¡Transpirá la camiseta! Ahí podés ser un demagogo  y jugar para la gente que está afuera o para el equipo. La cuestión es que te sueltan, te golpean el pechito a lo Griguol, Matías (Timarchi) me pega en el pechito y me dice “salí y metele porque esto es profesional, acá te vas a tener que poner las pilas”. Con Anna Mercury tardé dos años en entender qué era ser profesional, qué era dedicarme a esto. Y cuando empiezo a comprender la cosa, William Christensen, el editor de Avatar, viene y ofrece esto. Que no hay mucha guita pero son 10 capítulos, 250 páginas, y te empezás a asustar. Es como “che, te llamó Sabella, fijate, vas a jugar con Lío, con el Kun, con Masche, hay que entrenar duro, viajar, concentrar todos los días”… y yo sí, qué mierda. Dejo la puta vida, todos mis dientes por eso.

¿Y qué es “eso”, entonces? ¿Qué es Fashion Beast?

– Cuando me llega el guión número uno de Fashion Beast, lo empiezo a leer y digo “esto es una demencia”. Pero era muy de suburbio, muy bohemio también. Es super violenta en el sentido de que hay algo que está latiendo detrás de la historia todo el tiempo. De hecho, si solo leés el capítulo uno no vas a entender un carajo. Estuve viendo algunas críticas y hay gente muy enojada.

En la portada, los personajes favoritos de Percio

En la portada, los personajes favoritos de Percio

Es de las historias que funcionan mejor en tomo entero

– Claro, cuando salgan los 10 números se va a entender bien todo. También se van a ver mejor todos los errores que cometí, las burradas que me mandé, pero bueno, ahí están.

¿De qué trata?

– La historia trata de un personaje que trabaja en un guardarropas, en un lugar que se llama The Catwalk, que también en inglés significa “pasarela” y que termina siendo la manequin de Celestine. Y Johnny Tare es el diseñador, su mano derecha, que vendría a ser creo yo el Christian Dior. Porque la historia está inspirada en la vida de Dior. La historia trata sobre qué pasa con estos personajes. Hay envidia, hay amor, odio, sexo, y detrás de todo una guerra nuclear a punto de explotar. Un mundo completamente fascista, que es algo muy presente en Alan Moore.

Una cosa muy de los ochenta.

– Totalmente. Es que es contemporánea a V for Vendetta. Está escrita en la misma época, entonces cuando yo la leí dije “claro, es toda esa época”. La de Watchmen, V, From Hell. Lo que a mí me llama la atención de esta historia es que a pesar de ser de 30 años atrás sigue siendo absolutamente contemporánea en el sentido moral, literal, esotérico. Sigue siendo contemporánea porque hay un conflicto de fondo con un gobierno fascista que se deja entrever. El tipo te lleva por una historia con los personajes y a la vez por el costado te va tirando otras cosas que tienen que ver con la realidad que vivimos hoy: crisis, materialismo exacerbado.

Hay un contexto esotérico también, ¿no?

– Lo raro es que me pasan una guía de personajes donde hay uno que es una especie de Anacoreta, un tipo que vive encerrado, que es el eje de la novela. Y después aparecen estos personajes, que son él/ella y ella/él, andróginos completamente, que según la magia hay un ser que se llama El Rebis, que es una figura mitológica andrógina, que está representada por un ser sin miembros con dos cabezas, parado sobre una serpiente con símbolos alquímicos que representan a Saturno, la Luna, Marte, el Sol, etcétera. Ahora, en la novela el personaje Celestine se la pasa tirando las cartas de tarot. Entonces hay un contexto místico-esotérico detrás de la historia todo el tiempo. Y además una cuestión sexual implícita, porque todo el tiempo estamos tratando sobre las telas, las ropas.

Se percibe una suerte de sensualidad…

– Rara vez hay desnudez, pero hay una cuestión sexual latente muy fuerte por un lado que tiene  que ver con lo represivo, con lo perverso, con algo que está representado a su vez por dos personajes muy particulares que son estas dos viejitas(señala una revista), que son las madamas, las kapangas que manejan el salón. Son de mis personajes favoritos de acá a que me muera, he disfrutado mucho dibujar a esas dos viejas.

Ave Agorero surgió como un guiño a su esposa

Ave Agorero surgió como un guiño a su esposa

Llevás tres años laburando en esto, ¿qué aprendiste en estos tres años?

– ¡A dibujar! Creo yo que dibujo un poco mejor que antes. El miedo que tenía en el capítulo 1 lo fui perdiendo. Primero porque no sabía si iba a poder, aunque le había dado mi palabra tanto a Johnston como a Christensen. En San Diego me dijeron que hubo cuatro o cinco personas antes que lo empezaron a hacer y abandonaron, y yo pelé y dije lo voy a terminar, pero denme tiempo, no me presionen con las entregas. Sí, sí, tenés todo el tiempo del mundo, me dijeron. Listo, me tomé tres años, pero porque en el medio hice otras cosas. Hubo seis o siete meses que abandoné casi Fashion Beast para publicar en Top Cow una tira espantosa, The Broken Trinity, una historia sobre el bien y el mal muy berreta, con niños mutilados, pero que me sirvió para aprender otras cosas, como los deadlines.

¿Cómo funcionó eso de perder el pánico?

– Fue a partir del capítulo 3 y significó decir “bueno, lo voy a hacer, no es para tanto tampoco, son seres humanos los que escribieron esto, no son dioses”. Entonces, cerremos el ciclo, aportemos algo de coagula, que es un principio alquímico. Viene de “solve et coagula”, donde el “solve” refiere al análisis y el coagular a la síntesis. Ese es mi aporte. Sobre todo viniendo de un mago como Moore. Lo que más aprendí es a trabajar seriamente, a dibujar un poco mejor y quizás a querer un poco más a los seres humanos, a ser un poco menos misántropo.

Fashion Beast atrajo aún más atención que Anna Mercury, ¿cómo te llegó eso?

– Me  motivó mucho que esto se sepa también. Porque uno está encerrado sino. El año pasado no publiqué ni una revista y estuve muy deprimido, muy abajo, me costó mucho laburar, y encima acababa de ser padre. Estaba como muy volteado. No es que “uy, ahora soy padre, soy feliz”. Bullshit! Te tenés que hacer cargo de vos, del niño. ¿cómo hago para laburar? ¿para entregar? Problemas de ese tipo que tenemos los seres humanos nada más. Estuve a punto de largar todo a la mierda. Ahora, el que yo esté terminando Fashion Beast cumpliendo con lo pactado hizo que el editor me pague un viaje a la ComicCon de Nueva York. Tampoco es que voy y entro con plumas, porque ahí hay que entender que el dibujante es como un asistente de laboratorio. La estrella es el que escribe. Tenés a Garth Ennis y a fulano de tal. Los periodistas dicen bueno, vamos a hacerle una nota a Ennis, no al fulano.

Bueno, pero que alguien sea buen dibujante no significa que tenga algo para decir. No todos desarrollan una voz. Venís trabajando con proyectos propios. ¿Qué podés contar?

Ave Agorero es un personaje que estoy desarrollando hace dos años. Tengo otros personajes. Si hay que dibujar, trabajar, dibujo y trabajo. Pero llega un momento en que las manitos se convierten en un robot, un autómata al que le baja órdenes el cerebro. Y el cerebro empieza a volver y te dice “che, fijate que ya laburan solas… todas esas cosas que te pasan, todo ese enojo que te agarra con Santo Biasatti y María Laura Santillán cuando estás comiendo, en vez de calentarte y hablarle al televisor como un pelotudo, ¿por qué no lo utilizás para crear algo?” Algo que me interesaba de los hippies de los ‘60, más allá de su estrepitoso fracaso y su propia desgracia, es que había muchos artistas. Acá, los plásticos o el rock nacional, tenían algo para decir. Cuando hacían, decían algo. Y a mí me interesaba todo esto que tengo acá, un montón de mierda que me está matando. Entonces si puedo usar el humor para decirlo, me puedo curar. Puedo ser un poquito mejor persona también, no ser un cascarrabias, un viejo choto a los 30 años, ni hablarle al televisor, porque es patético.

¿Cómo surge la idea original de Ave Agorero?

– Nace con unos mensajitos que le dejo a Nuria (mi esposa) a la mañana, cuando se va a trabajar. Le dejo un mensajito en la cocina y un pajarito. “Para hoy, nubosidad variable con alta probabilidad de chaparrones”. Y a ella le encantaban. Le ponía frasecitas, poemas, y a ella le gustaban. Y me dijo “che, ponete a hacer algo, largá toda esa bosta y las cosas lindas”, porque tengo cosas lindas también. Entonces eso lo uso como hora de recreo, a la mañana o a la noche. Después trabajo, si hay que dibujar robots, a Linterna Verde, lo hacemos. Perfecto, es laburo, lo hacemos. Es como tocar la guitarra, vos podés laburar, pero llegás a tu casa, te ponés a tocar la guitarra y la cosa cambia, el hecho de efectuar una vibración diferente lo cambia todo. Si vos te la pasás el día en Facebook poniendo pelotudeces con faltas de ortografía y quejándote de si el gobierno, si la marcha, si la inseguridad o todas las garantías que no voy a tener en mi puta y perra vida, te morís, pero de angustia.

3 comentarios »

  1. Muy interesante la entrevista. ¿Percio no tiene alguna web o blog para ver mas?
    saludos.
    brian.

    Comentario por Brian — diciembre 2, 2012 @ 9:46 pm | Responder

  2. Increíble que te pase algo así. Percio esta bendecido por los dioses de las viñetas. Digo debutar con Warren Ellis y luego pasar a ser parte de la resurrección de un proyecto del maestro Moore es surrealista.

    Comentario por Arekasadaro — diciembre 3, 2012 @ 5:48 am | Responder

  3. Felicitaciones a Facundo Percio desde Perú, está haciendo un trabajo espectacular en Fashion Beast, a mí me encanta su trabajo. Cierto, el número 1 como que no se entendía mucho pero ya habiendo leído los 3 primeros ya le agarré la onda. Qué buena vitrina, definitivamente ahora todo el mundo está siguiendo su trabajo, debe ser uno de los proyectos con más renombre que se están publicando ahora en USA, de aquí en adelante seguramente se abrirán muchas puertas.

    Comentario por Guido Cuadros F.A. — diciembre 22, 2012 @ 12:26 am | Responder


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