Cuadritos, periodismo de historieta

diciembre 9, 2012

De cómo Glidden se convirtió en Glidden

Filed under: Bonus Tracks,Cómic USA,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Glidden renegó de la pintura antes de dedicarse a la historieta

Glidden renegó de la pintura antes de dedicarse a la historieta (foto por Cecilia Villegas)

Pasaron casi cinco años de la publicación de How to understand Israel in 60 days y Sarah Glidden sonríe ante la cámara, un punto inhibida, en medio de la avenida 9 de julio. Con el Obelisco de fondo, un grabador que la espera y una invitación al Festival Internacional Viñetas Sueltas. Comienza octubre, recién, y la entrevista no saldrá sino hasta mediados de noviembre en el décimo número de la revista NAN, dentro de la sección que la publicación le brinda a Cuadritos, y de la que los siguientes párrafos son un generoso “bonus track”. Cinco años desde el libro de 2008 que convirtió a la joven autora norteamericana en referente de la nueva historieta periodística.

Y ya más tranquila, lejos del bullicio céntrico y las miradas curiosas, cuenta sus primeras sorpresas en Buenos Aires. Que es grande, que le recuerda a Nueva York pero más estirada. “Me tomé un colectivo en Parque Centenario y no dejaba de andar, fue un viaje de como media hora”, comenta. Luego, tras aprender que el café que quiere aquí se llama “lágrima”, habla de periodismo dibujado, de viajes a Medio Oriente, de la intimidad que se consigue retratando a alguien, del potencial de la historieta para interesar a la gente en cuestiones sociales y, finalmente, de cómo Sarah Glidden se convirtió en Sarah Glidden, ganadora del Premio Ignatz.

Porque las historietas, confiesa, nunca estuvieron dentro de su panorama. De chiquita apenas tenía acceso a ellas y sólo se encontraba con supermanes y batmanes y superheroínas que no le decían nada. La revista Mad, en el mejor de los casos No fue sino hasta que se topó con Art Spiegelman, Marjane Satrapi y Joe Sacco que cayó en la cuenta de que las viñetas podían ser su medio de expresión. Había empezado, cuenta, yendo a la universidad, a estudiar artes plásticas.

Los sentimientos encontrados, claves en su ópera prima

Los sentimientos encontrados, claves en su ópera prima

“Estaba haciendo estos cuadros de paisajes, o abstractos en una onda de los sesentas, pero la verdad es que empezaba a perder mi conexión con eso y mi interés en la pintura”, recuerda. Es que esos géneros pictóricos la desconectaban de la realidad, considera y remarca que eso se acentuó tras los atentados del 11 de septiembre, con la caída de las Torres Gemelas.

La tragedia la sacudió y empezó a interesarse en la política exterior de su gobierno. “Nos decían que los terroristas habían hecho eso porque odiaban nuestra libertad y cosas por el estilo, pero si tenías un poco de cerebro podías ver que era un enorme mentira”, señala, “teníamos una historia de acciones en el exterior que precipitaron esos atentados y yo quería conocerla, llenar los agujeros en lo que conocía”.

Glidden es de las que se ceban con los temas. “Me volví una adicta al periodismo, pasaba más y más tiempo leyendo que pintando y empecé a sentir que la pintura era inútil”. Lo primero que captó su atención fue el fotoperiodismo. Pronto cambió pinceles por lentes. “Pero la fotografía y el fotoperiodismo no son algo que simplemente empezás a hacer y ya, toma tiempo desarrollarse, no sé decir si es entrenamiento, un padrinazgo o qué cosa que yo no tenía, porque seguro que yo no tenía entrenamiento periodístico, así que cuando me recibí en la universidad estaba boyando, tratando de dilucidar qué arte era para mí”.

La chica baja su mirada de verde musgo hasta el grabador. Como si no estuviera acostumbrada a estar de ese lado del micrófono, aunque tiene varias entrevistas ya a cuestas. Piensa unos minutos, saca cuentas. “Debe haber sido a los 26 que empecé a leer historietas”, piensa en voz alta. Tras sus primeras lecturas empezó a buscar autores alternativos. Se encontró con American Elf y se lo leyó de punta a punta, en la web, en horas de trabajo. “Laburaba como administrativa en una escuela de arte y era uno de esos trabajos donde hacés todo en una hora y luego pasás el resto del día boludeando, ¿viste? Bueno, yo leía cómics online”. No dibujaba en esos ratos nomás por pudor, reconoce.

En NAN, Glidden habla sobre el oficio periodístico

En NAN, Glidden habla sobre el oficio periodístico

“Ahí pensé que era una buena forma de practicar y empecé con un una historieta autobiográfico”, marca su primera experiencia, “estuvo bueno, fueron cuatro meses probando estilos y técnicas narrativas”. Luego llegó el turno de trasladar su obra al papel y comenzó a hacer fanzines en pequeño formato, con los que se incorporó a la escena emergente neoyorkina. Empezó con las convenciones y festivales. “Creo que ese fue mi auténtico comienzo”.

Cuando se aburrió de la autobiografía empezó a buscar otra vía. Otros proyectos más grandes de ficción y metaficción. Ninguno la convencía y dejaba cada emprendimiento. Hasta que discutió con su madre por el conflicto israelí-palestino y su propia historia tuvo un nuevo impulso.

“Siempre me había interesado el tema pero no era algo que me obsesionara, lo mío era como lo de cualquiera: leía los diarios, tenia opiniones fuertes y era muy anti-israelí”, explica, “pero mi madre, que también es más bien de izquierda, pero había pasado un tiempo allá, me dijo cuando tenía tu edad fui a trabajar seis meses en un Kibbutz, quizás deberías ir a este programa gratuito y ver qué onda”.

"Nada es gratis en la vida"

“Nada es gratis en la vida”

Así Glidden llegó a “Derecho de nacimiento”, un tour gratuito por los puntos claves de la historia del Estado de Israel. “Siempre lo había eludido, porque nada es realmente gratuito en la vida, y esto me parecía claramente propaganda, hasta que se me ocurrió que, quizás, sería una buena historieta”. Y lo fue: al menos eso opinó el editor de Vertigo que se encontró con sus primeros capítulos en el Museo de los cómics y la caricatura de Nueva York. Y el hombre le dijo que le interesaba, pero que tenía que ser a color. Y ella dijo “sí”.

De modo que ahí están el Ignatz, las invitaciones a festivales en todo el mundo y su actual residencia en Francia, mientras prepara su siguiente libro. Resultó que sí, que el viaje era una buena historieta.

3 comentarios »

  1. Muy interesante la entrevista.

    Comentario por sobrehistorieta — diciembre 9, 2012 @ 8:28 pm | Responder

  2. Me pregunto si estaría Glidden en Angouleme hoy si su libro en el titulo hubiese tenido Palestina en vez de Israel…

    Comentario por Arekasadaro — diciembre 10, 2012 @ 8:57 pm | Responder

  3. Cómo me gustan las miradas de verde musgo…

    Comentario por Martin — diciembre 12, 2012 @ 8:29 pm | Responder


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