Cuadritos, periodismo de historieta

octubre 4, 2013

Ese placer de la aventura

Filed under: Cómic argentino,Noticias,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Para bien o para mal, el desenlace se corre del lugar habitual

Para bien o para mal, el desenlace se corre del lugar habitual

Con un poco de retraso, pero finalmente se publicó en Página/12 la sección de crítica de historieta correspondiente a septiembre. Y esta vez el relato salta a la aventura más clásica que se puede encontrar hoy en el mercado argentino: Dago.

Además, comentarios sobre Los sabios de Sion (Brian Jánchez), Far South (Santullo/Fernández), El infante Dante Elefante 2 (Javier Rovella) y Doppelgänger (Vigo/San Juan).

En la columna de noticias anunciamos la muestra centenaria de Oski, las novedades de Gustavo Sala, las fechas del próximo Comicópolis, y la llegada de una colección de animé a los kioscos.

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Ese placer de la aventura

Es muy difícil encontrar una historieta más clásica que ésta. Dago – Lucca es historieta de aventuras pura y dura. No pretende ser otra cosa, pero busca ser exactamente eso. Y ser una buena historieta de aventuras es algo mucho menos sencillo de lo que parece a primera vista. Pero claro, Robin Wood tiene larga experiencia en la materia (el hombre asegura escribir un guión de al menos ocho páginas por día) y su asociado, el dibujante argentino Carlos Gómez, trabaja muy bien el formato y el estilo de dibujo realista que se ajusta a esta clase de relatos.

Aunque en Argentina se discontinuó la publicación del personaje hace ya un par de décadas, Wood siguió enviando al mercenario proscripto y vengativo por distintas aventuras a lo largo de los años. Toda esa producción historietística apareció en Italia y desde comienzos de año Comic.ar (revista devenida sello editorial) recopila varias sagas importantes del héroe para publicarlas en el mercado argentino. La primera abarcó tres tomos y narra el sitio de Roma. La segunda saga es Lucca, tiene dos tomos y lleva al protagonista a esa ciudad italiana para enfrentar a uno de sus históricos enemigos, del grupo que lo acuchilló y dejó por muerto en el mar para hacerse con sus posesiones y su esposa (la influencia del Conde de Montecristo resulta innegable). Lucca, se señala al comienzo, es una clásica historieta de aventuras. Tan clásica que incluye a Miguel Angel entre los personajes secundarios. Un poco como hace Arturo Pérez-Reverte con Quevedo en El Capitán Alatriste, también aquí Wood hace intervenir con fuerza en la historia al pintor y escultor renacentista.

La historia, por otro lado, es más bien sencilla: Dago y uno de sus múltiples enemigos advierten la posibilidad de encontrarse en la ciudad italiana y hacen todos los esfuerzos para que así suceda. Uno va sólo con su espada, el viejo villano se lleva un ejército de mercenarios y matones. En el medio se cruzan algunas viejas amistades, una dama y una señorita que se disputan los favores del protagonista (quien se las arregla para siempre salir ganando también en esos lances), y algo de politiquería de la vieja escuela: presiones, amenazas, asesinatos y mucho dinero circulando.

Wood cuenta la historia con mano firme. Como originalmente se publicó en capítulos de ocho páginas en los que abría y cerraba un arco argumental menor, en la recopilación todo el tiempo está sucediendo algo que empuja la trama hacia adelante. Hay que hacer un gran esfuerzo de voluntad para no leer los dos tomos (alrededor de 250 páginas) de corrido. A pesar de cierto punto anticlimático hacia el final de la aventura (aunque coherente con su desarrollo), quizá lo único que se puede reprochar al guionista es una prosa por momentos excesivamente barroca, ostentosamente lírica, que obliga a leer y releer para aclarar la imagen que propone (y que ya está presentando el dibujante).

El trabajo de Gómez es más sólido y claro en su narrativa que en El saqueo de Roma –donde había algunos plantados de página menos amigables para el lector–, aunque eso no significa que no tenga cierta impronta moderna. Lo que llama la atención del dibujante, sin embargo, es su dedicación a los fondos y la composición del ambiente de la ciudad-estado italiana. Se aprecia el esfuerzo denodado del plumín por ofrecer verosimilitud a la escena y construir un ambiente distinto. Lucca, se propone Gómez, debe transcurrir en Lucca y no en cualquier otra ciudad, y se advierte cómo cambia el tono cuando alguna escena transcurre en Venecia, desde donde complotan los enemigos de Dago. En suma, Dago – Lucca es una buena historia de aventuras, bien contada y dibujada, deudora de los clásicos literarios del género, pero que se siente vital y –detalle nada menor– muy entretenida.

1 comentario »

  1. Excelente! No sabía que Dago había seguido, gracias por la informacion!

    Comentario por Greis — octubre 5, 2013 @ 10:52 am | Responder


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