Cuadritos, periodismo de historieta

febrero 7, 2014

Cuadritos que nunca fallan

Filed under: Cómic argentino,Noticias — Andrés Valenzuela @ 11:00 am
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Calvi comienza una serie de unitarios

Calvi comienza una serie de unitarios

Otra Fierro, otro artículo en Página/12 anunciando los contenidos del número.

Pasen y vean.

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Cuadritos que nunca fallan

El stock de series de este número es notable: Salvador Sanz publica Angela della Morte, Pablo Túnica certifica su crecimiento en Paraná y Pipi Spósito y Eduardo Maicas dan cuenta de su celebrado Barrio gris. Y saldrá una serie de unitarios de Fernando Calvi.

Febrero es mes de retomar la actividad. Es el mes en el que las revistas vuelven a su curso regular, tras los números “de balance” de diciembre y los “mirá qué lindo lo que se viene este año” de enero. Fierro, que llega mañana a los kioscos, no es la excepción. En este nuevo número regresan con fuerza y en plena forma prácticamente todas las series que publica habitualmente, destaca una en el sub-suplemento “Fierrito”, incorpora un nuevo espacio y, desde luego, mantiene su fortín dedicado al humor.

El stock de series es notable: Angela della Morte, del ya imprescindible Salvador Sanz, avanza a ritmo demencial hacia el encuentro de muchas muertes en la Luna. No es ninguna exageración afirmar que esta saga de Sanz tiene pasta para ser uno de los clásicos de la última década en la historieta argentina. Pablo Túnica sigue confirmando su crecimiento como narrador (esa virtud que Carlos Trillo insistía en señalar en él) y ofrece un capítulo melancólico de Paraná, en el que el sapo-capitán de barco arriesga su orgullo para encontrar algo que levante su maldición. Es, conviene recomendar al lector, un capítulo para leer con la lluvia fuera, tal como viene congraciándose el clima estival de Buenos Aires. Túnica, además, ilustra la casquivanísima portada de este número.

Lucas Nine, por su parte, ahonda en la trama de Borges, inspector de aves. Una historia que parece a un tris de acabar, pero fuga hacia adelante (como una gallina escapando de la cuchilla, se diría, para conservar el tono de la serie). Se las arregla, eso sí, para mantener atrapado al lector fiel que la busca cada mes. Otro que no falta en febrero es el marplatense Juan Carlos Quattordio, que ofrece otra entrega de la ucronía peronística de ciencia ficción Argentina Potencia. El de esta ocasión es un capítulo dedicado a construir el ambiente y trasfondo de la aventura central. El historietista costero traza relaciones entre los personajes y revela vericuetos de la trama antes de avanzar hacia la i-nevitable aventura.

Pero además este número ofrece otra serie más, Barrio Gris, de Pipi Spósito y Eduardo Maicas. Barrio Gris es una de esas que con los años se convirtió en un pilar de la revista. No sale necesariamente todos los meses y llama menos la atención que otras propuestas más fulgurantes, pero es firme y cumplidora. Acaso por eso Lautaro Ortiz –jefe de Redacción de Fierro– y Diego Parés –responsable del subsuple “Fierrito”– la ubicaron en esa sección/suplemento. Porque merece el destaque. La propuesta de la veterana dupla en este caso gira en torno de las miserias de un portero –perdón, encargado–, su hipocresía y su abuso de poder. En este sentido, es fiel al espíritu de la serie, dedicada a mostrar las agachadas y ruindades del tan glorificado “barrio”. La acidez y el cinismo habitual de la serie están tan bien logrados que Spósito y Maicas no deberían sorprenderse si en los próximos meses sólo ellos en su edificio sufren un aumento de las expensas.

Además de estas series, hay un unitario de Iñaki Echeverría y Castromán. No falta, por supuesto, la sección de cuentos “Muñecos grandes”, escrita por Pedro Lipcovich (e ilustrada este mes por Lautaro Fiszman). El lote humorístico presenta al plantel habitual: Palomo acompaña el editorial de Juan Sasturain, Max Cachimba se permite volar (en rigor, lo suyo también es una serie, aunque está lejos de ser como las tradicionales), Ariel López V. con su sección Pare de sufrir, y el grotesco delirante y arrollador de Gustavo Sala.

Pero éste no es todo el material que trae la edición febreril de la Fierro. Con el dios Momo llega una historia que tiene algo de febril, pero muy poco de la celebración murguera. Es que vuelve Fernando Calvi. Después de tres series (Altavista, El maquinista del General y ¡México lindo!), ahora el notable creador se reincorpora al staff de la publicación con una serie de unitarios. Historias sueltas, oscuras y densas, pero siempre autoconclusivas. “Este capítulo inicial no deja de ser una revisión del mito del hijo de Sam, que era un supuesto asesino serial de los años ’70 en Estados Unidos”, advierte Calvi a Página/12.

La idea de fondo con esta serie de unitarios, reconoce su autor, es ofrecer al lector una serie de historietas cortas “centradas en algún hecho espantoso que comete alguno de los personajes”. Sin relatos con “continuará”, Calvi se propone cambiar su enfoque habitual en la revista y correr al lector del lugar habitual respecto de su trabajo. En buena medida, para no aburrirse él mismo: “que fuera algo bien diferente a las tres series largas anteriores era una buena opción para hacer algo distinto”, explica y entiende que estos nuevos relatos que comienzan mañana, puestos en secuencia, no evidenciarán un personaje protagonista, sino un montaje coral de lo narrado.

“Siempre cambio, hice una historieta sin secuencias ni globitos, que era Altavista, luego El maquinista…, que era todo secuencia y globito sin voz en off ni pastillas”, recorre su producción fierrera Calvi, “esas dos eran muy contenidas en el color y en México hubo un estallido de color, que encima fue directo, no digital como en las otras”. En el análisis de su propio trabajo reconoce que lo que no cambia es su estilo de dibujo, “porque uno es uno”, pero que busca historias bien distintas entre sí “salvo cosas inevitables, que noto después, como que hay perros en todas”. Por esas diferencias, y aludiendo al dicho, es inevitable sonreír al ver el título de esta primera historia: “Lo blanco del ojo”. Hay veces que es en lo único que uno se parece a otro.

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