Cuadritos, periodismo de historieta

febrero 27, 2014

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Dibujo a cuatro manos, especialmente hecho para la ocasión

Dibujo a cuatro manos, especialmente hecho para la ocasión

Dos historietas en el suplemento NO de Página/12: Las aventuras desafortunadas Ilsa Plum, de anónima y Jotar, y Diario, de Loris Z. Entrevista con los autores y una mirada particular sobre el rol cultural y social de la web, desde una mirada en viñetas. La publicación original, aquí.

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De la red a sendos libros, el autor de Diario se convirtió en recomendador cultural, e Ilsa Plum en femme fatale (por su suerte) con autora anónima.

En esa vieja cantinela que discute si “el medio es el mensaje”, las formas, los contenidos, el qué y el cómo se relacionan uno con cada cachito de cultura que se consume. En toda esa bolsa también cae la historieta. Porque en definitiva las revistas que se consiguen en parques o librerías de viejos favorecían un tipo de aventura, los nuevos libros ayudan a otro tipo de relato y los blogs de mediados de la década pasada, a otro tipo más. ¿Y los de la era del Me gusta y el RT? ¿Un blog modelo 2014 puede ser igual a uno modelo 2007? Dos recopilaciones de historieta originalmente digital publicadas en los últimos meses permiten pensar esta cuestión.

El cebador

“Hablar en una autobiografía, en definitiva, es hablar también de lo que a uno le gusta”, afirma Loris Z. sobre su libro Diario. “Y al final del día siempre está bueno poder decir ‘che, me gusta esto, pegale una ojeada porque te puede llegar a copar’.” Sin pensarlo por anticipado, su desafío autoimpuesto de hacer una página de historieta de corte personal por día produjo cantidad de material en el que termina cebando al lector con bandas, pelis, novelas, historietas, series y videojuegos (y pucha, qué buen reseñador de fichines que resulta Loris, dan ganas de tener todas las consolas). “Eso no fue algo premeditado –admite–, pasa que me gusta hablar de las cosas que me gustan. Martín Muntaner, amigo y editor del libro, suele decir que soy un gran recomendador.”

Otros blogs autobiográficos posteaban una página o tira de historieta por semana. Era el caso del emblemático Historietas reales. Allí, claro, era mucho más fácil encontrar un suceso destacable o emocionante (o que lo pareciera, si se narraba bien) por semana. Hacer otro tanto cada día enfrentando el laburo, la rutina y la paja es muy otra cosa. Quizá por eso, más allá de algún suceso personal intenso (alguna enfermedad, una pelea puntual con su novia), buena parte de lo de Loris pasa por contar qué lee, escucha y ve. “Esta historieta salía en mi blog todos los días, por eso tiene mucho de hablar sobre qué pasa hoy, casi como un twit.”

Otro rasgo notable de Diario es que en algunas páginas se cuelan expresiones que Loris usa en otros ámbitos, como el hashtag #MakeComics, que suele utilizar en Twitter. Esto, asegura, tampoco fue fruto de la planificación, sino del dejarse ir en la tinta. “Tiene que ver con cómo hablo y sobre qué hablo, mucho de lo que me rodea es hacer comics.” Aunque desde lo formal siempre pensó Diario para terminar publicándolo en papel, también acepta que muchos de sus consumos culturales son digitales. Ya no truchará jueguitos, pero la pantalla lo sigue alimentando o ayudándolo a conseguir las cosas que quiere, sea porque las compra por Amazon o porque las paga en cualquier plataforma online. “Lo hago por un lado porque tengo un trabajo fijo que paga el alquiler y me da algo de dinero para gastar en cultura en general, pero también pasa que estoy viejo y no quiero usar mi tiempo para truchar un jueguito”, reflexiona. “Cuando era pibe y no tenía un peso partido al medio y un videojuego original salía la mitad de mi sueldo, sí. Pero hoy son cinco horas que podría usar para dibujar.”

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“Ilsa Plum nació como un alias detrás del cual esconderme, yo sigo siendo una anónima total”, confía con picardía la voz al otro lado del teléfono. Ilsa es una pelirroja infartante con una suerte desgraciada para encontrar candidatos para la catrera. Su creadora, asegura, se le parece bastante. “Al principio incluso era un perfil de Facebook bastante privado que me daba la impunidad de decir lo que se me cantara por el anonimato”, recuerda la voz. De todas maneras, cualquiera que la conociera bien sabía a qué chongo de turno se refería. Pero ciertas cosas crecen o se pudren, y lo de Ilsa empezó a tener más vuelo, a encontrarse con chistes más universales y el perfil se empezó a expandir. Y lo que era una catarsis personal sumó a un dibujante, Jotar, y se transformó en un proyecto.

La voz, asegura, encontró su buena cantidad de polvos gracias a Facebook –con su perfil personal y, afirma, también con el del personaje, que está en /ilsa.plum–, pero la mayoría fueron muy frustrantes. “Todas las frases de Ilsa son cosas que realmente me dijeron en mis citas, y resultó muy loco, porque aparecieron chicas a las que les habían pasado cosas así. El tema es que todos en una cita decimos cosas horribles, por los nervios o lo que sea, pero normalmente las dejamos pasar”, explica la catárquica devenida guionista. “Pero en ese momento yo estaba muy aguda y no dejaba pasar una, estaba buscándole la quinta pata al gato para encontrar esos fallidos.” Mucho de ese material derivó en el libro Las aventuras desafortunadas de Ilsa Plum, aunque la recopilación incluye otros textos más largos y menos amigables para las redes sociales.

Es que las redes sociales que nutrieron la gestación de Plum resultaron indispensables para la construcción del personaje. “La clave de muchas de estas cosas es el formato haiku o de aforismo, lo real es que cuando en Facebook te aparece un estado que te dice Continuar leyendo es difícil que sigas, Facebook y Twitter son más un toco y me voy, y así como hay carteles con frases de Coelho, también la idea de Ilsa es convertirse en un meme que circule desde lo cortito y al pie.”

Y claro, las relaciones de las que habla Ilsa también están selladas por el estilo de levante y cachondeo de las redes sociales. “Conocí a muchos de mis touch and go de ese momento a través de Facebook, que es un gran coto de caza”, reconoce la autora. “Ahí todo el mundo está atento a ver qué pasa en el muro del otro y sus fotos, si de adolescente quería ver en malla al chico que me gustaba, tenía que esperar al verano e ir a la pileta, ahora lo veo todo el año.” Todo esto, considera, tiende a llevar a un modo de acercamiento más obsceno. “He tenido todo tipo de propuestas indecentes, porque por lo que escribo muchos tipos consideran normal invitarme a tener sexo inmediatamente después del ‘hola’ en el chat.”

Y el chat le resultó generador de grandes amores y peleas. Pero también de situaciones extrañas. “Por más que tengo similitudes físicas con Ilsa, muchos tipos querían tener una cita con ella y no con la mujer que está detrás, me pedían que fuese Ilsa las 24 horas del día… y la verdad es que no puedo: también me pongo de mal humor y tengo que ir al baño.”

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