Cuadritos, periodismo de historieta

mayo 17, 2011

Irse de viaje (y no llegar nunca)

Filed under: Cómic argentino,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Gráfica encantadora, uno de sus pilares

La ciudad de los puentes obsoletos es uno de los libros más extraños del año. También es una pequeña joyita gráfica, de esas que suponen un encantamiento para los ojos. Narrativamente tiene un empuje tremendo hasta el final, cuando sucede algo inexplicable. En los párrafos que siguen se intentará, justamente, desentrañar el desconcierto que genera ese final, con el desafío añadido de no revelarlo. Parece tarea imposible.

El libro publicado por Editorial Común, habla sobre los viajes y, sobre todo, como un viaje de descubrimiento también puede servir para perderse de (a) uno mismo. Paco, el protagonista, se muda de ciudad. Se va una temporada, tanto como para empezar de nuevo. Pero algo le sucede y se pierde. Desde ese momento corre siempre detrás de lo que el destino y los personajes secundarios le deparan. No importa si trata o no de retomar su rumbo, cada vez más entra en un universo delirante que lo va llevando hasta la urbe que da título al libro.

Entonces llega el final. Ya unas cuantas páginas antes de la contratapa se palpita que, así las cosas, el libro no puede “terminar”. O al menos, no puede hacerlo con un final bien logrado. El relato de viaje está muy lejos de concluir. En narrativa, el “viaje” suele utilizarse de dos modos. Uno de ellos es el camino del héroe, en el cual este pasa de ser un principiante pusilánime a un tipo en condiciones de enfrentar su destino (o un gran antagonista). En el otro, el protagonista deja su pasado atrás para buscarse (reencontrarse) a sí mismo. Los dos modelos están muy ligados entre sí. Mientras uno pone el acento en el desafío exterior, el otro lo hace en el interior. Pero ambos trabajan sobre el crecimiento del protagonista. En La ciudad…, Federico Pazos hace trizas esta idea. (more…)

abril 17, 2011

“Si no aprendés nada, viajaste al pedo”

La música ocupa un lugar primordial en las influencias de Pazos

Federico Pazos no había publicado más que páginas autoconclusivas en su blog y algún fanzine cuando se apareció con una novela gráfica: La ciudad de los puentes obsoletos. Se la publicó la Editorial Común, el sello de Liniers. No fue, sin embargo, un libro improvisado ni armado sobre la marcha. Fue un proyecto que le demandó más de tres años aunque, parece ue se retara, “con un poco de disciplina lo terminaba en dos”. Libro poético, musical y gráficamente exquisito, La ciudad condensa una década de experiencias vividas y páginas dibujadas, pero eludiendo cuidadosamente la corriente autobiográfica.

En La ciudad de los puentes obsoletos conocemos a Paco, un muchacho simple que va a buscarse la vida a otra urbe y se descubre perdido en otro mundo. Se va de viaje para adentrarse, insospechadamente, en otro viaje. A Pazos, cuenta, el proceso le sirvió para retomar personajes e imágenes que había cultivado durante años de dibujo, volcar intuiciones sobre sus propias mudanzas (hace algún tiempo vivió tres años en España) y como “evolución” historietística, un intento de hacer “algo más desarrollado y con una estructura más lineal”.

“Todas las imágenes vienen de algún lado, de un sueño, o una metáfora”, explica el dibujante, “pero me pasó también que en los últimos años cuando hacía historietas de una página empecé a esconder todo debajo de los dibujos, en una especie de poesía barata”, y enseguida duda del término, pero se rinde cuando no encuentra uno que refleje mejor esas ideas que quedaban “debajo de algo bastante más abstracto”, cada vez que quería contar algo.

“Igual no es autobiográfico”, advierte, “el personaje no soy yo, ni reacciona como yo lo haría”. Eso no significa, sin embargo, que sea un trabajo impersonal. “Una vez hice una historieta que se llamaba así y era un poco sobre una situación que tuve en España”, rememora y reflexiona sobre la idea del viajero que pierde su norte. “Salís a buscar algo y te terminás yendo a la mierda, te puede pasar que olvides la búsqueda y te pierdas en el camino”. Pazos ve algunos peligros en eso, “si tenés suerte pasarán algunas cosas en el proceso, pero al mismo tiempo no termina de sucederte lo que querías y no sabés apreciar las cosas con las que te encontraste”. (more…)

octubre 9, 2009

Anticipo exclusivo: Fierro #36 por dentro

En lo sucesivo, el portadista de turno en la Fierro tendrá la responsabilidad de reinventar el logo. Aquí: Scuzzo.

En lo sucesivo, el portadista de turno tendrá que reinventar el logo. Aquí: Scuzzo.

Es imposible resumir el #36 de Fierro en un sólo adjetivo. Acaso, cabrían más de 70 epítetos de los buenos. Uno por cada autor que participa del ejemplar especial que llega a los kioscos mañana. Uno por cada página de historieta pujante que tiene el número aniversario de la principal revista que tiene nuestro país en lo que al noveno arte se refiere. Es imposible, también, decidir por dónde empezar a describirla. ¿Por el trabajo de los humoristas gráficos? ¿Por el cambio de diseño que marca esta edición de octubre? ¿Por el regreso a sus páginas de antiguas glorias? ¿O por el arribo de nuevos talentos?

Fierro #36 trae 72 páginas repartidas -bastante uniformemente- entre casi ochenta guionistas y dibujantes. Algunos se apropiaron de una hoja exclusiva para ellos sólos. Otros compartieron una carilla con sus cófrades habituales. Unos presentaron ideas nuevas. Otros prefirieron revisitar historias previas, ofreciendo una suerte de “bonus track” o spin off de otra historia.

La portada -cuya ilustración acompaña esta reseña- es magnífica. Scuzzo confiesa que la hizo casi jugando, por hobbie y sin ninguna intención profesional. El resultado de sus divertimentos es una chapa impresionante. Una presentación que asemeja a esas tapas de chapa gruesa que para las alcantarillas era circular y que aquí es -claro- rectangular, acomodándose al tamaño de la revista. el diablo está en los detalles, aseguran, y Scuzzo se glorifica con ellos. Los puchos pisoteados aquí y allá, su firma raspada entre el óxido y el oscurecimiento del metal. La textura de la cerradura. Si el diablo está en los detalles, la tapa está endemoniada y, ¡demonios! es un gran modo de empezar. También tiene -vale advertirlo- otro gran modo de cerrar, aunque para ello conviene leerse hasta el final esta reseña. (more…)

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