Cuadritos, periodismo de historieta

mayo 8, 2013

Premios Alija para dos historietas

El jurado reconoció la recuperación de la protohistorieta

El jurado reconoció la recuperación de la protohistorieta

Alija, la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina, anunció los ganadores de sus premios Destacados 2012, que se entregarán este domingo  en la Feria del Libro. En esta ocasión los jurados -Nora Lía Sormani, María Cristina Ramos, Daniel Roldán, Elena Stapich y Silvia Motta- designaron galardones para 18 categorías y otras dos preseas especiales, incluyendo el Gran Premio Alija.

Como el año pasado, la historieta no sólo consiguió premios dentro de su categoría específica, sino también en otras áreas. En esta ocasión Fede y Tomate 2: ¡Hay que salvar a Florencia!, de Luciano Saracino y Gerardo Baró, obtuvo el reconocimiento en el rubro «Historieta» y en el rubro «Rescate Editorial» el premio fue para La historieta salvaje, esa exploración por los tránsitos originarios de la disciplina en el país, compilada por Judith Gociol y José María Gutiérrez. El primer libro fue publicado por Pictus y el segundo por Ediciones de la Flor.

Además, desde Cuadritos se desea destacar los dos premios obtenidos por la amiga de la casa Paula Bombara. Se trata de la mención para Una casa de secretos en la categoría «Novela juvenil» y en la categoría «Colección» por Querés saber…?, del sello Eudeba, una serie de libros de divulgación científica para niños. ¿Por qué este destacado no-historietístico?

Porque, como ya fue anunciado, Bombara es coautora junto a quien suscribe de un libro sobre ciencia e historieta que será publicado este año.

Más información sobre los premios Destacados Alija 2012 en este enlace.

noviembre 6, 2012

Una aventura a la que sólo le faltan zombis

La saga, de tres tomos, culminaría el próximo año

Extraterrestres, ninjas y estrellas de cine. ¡Nada puede fallar! Se puede completar la fórmula con una mascota simpática, algo de misterio y un romance. Luciano Saracino y Gerardo Baró lo hacen en la segunda entrega de Las aventuras de Fede y Tomate (¡Hay que salvar a Florencia!), y les sale bastante bien. Claro que les sale bien más allá de los elementos puntuales de turno. Si funciona lo que propone la dupla es porque el mundo es consistente, los personajes están bien armados, la narrativa fluye a buen ritmo y el dibujo de Baró es notable.

Como su trabajo anterior,  estas aventuras de Fede y Tomate incluyen alguien en peligro (Florencia, eterno amor de Fede), un misterio y una amenaza que no necesariamente es tal. La receta vuelve a surtir  efecto porque el guión es sólido y trabaja bien sobre las relaciones entre los personajes que los autores construyeron en el primer tomillo. Además, Saracino se asegura que página por medio suceda algo que empuja la historia hacia adelante. Si a eso le sumamos pocos cuadros por página, ese empujón narrativo jamás se demora.

Lo que aquí se empieza a desarrollar con más profundidad es la relación entre Federico y Florencia. Él, tímido. Ella, infinitamente más piola. Él intentado disimular que está perdido por ella, y ella tratando de demostrarle que está todo bien, y que le dé para adelante. Además, y pese a lo que el título sugiere, la chiquilla no es ni de casualidad una damisela que figura sólo para ser rescatada. Su incorporación opaca incluso la omnipresente figura de Tomate, que parece relegado a la función de ser una oreja a la que el protagonista pueda hablarle. (more…)

julio 29, 2012

El hombre de los 10 libros en un año

Saracino, a la derecha, ante los flashes de dos fotógrafos de Página/12

Algunos tipos se toman muy, muy en serio eso del carpe diem. Hace un año y medio, Luciano Saracino contaba que escribía catorce horas por día. Estos últimos días no llega a tanto porque está demasiado ocupado con las consecuencias de tanto escribir: una serie de televisión en curso con raigambre historietística, tres libros por publicarse en España y otros siete en Argentina, además de las series que realiza junto a Quique Alcatena en Télam y con Diego Aballay en Historieta Patagónica, por no contar sus trabajos dentro de la literatura para niños. Y por si todo eso no le bastara, coordinó el 3º Festival de Historieta de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, que terminó ayer.

Terminada la entrevista para Página/12, siguieron una serie de preguntas destinadas a este «bonus track». Si en el diario habló sobre el crecimiento de la historieta para chicos y los obstáculos del sector, este espacio en Cuadritos explora la múltiple actividad del Saracino-autor, sus novedades y su respuesta a las críticas que recibió su trabajo con Alcatena en la agencia de noticias estatal.

Mientras en Europa está al salir el tercer y último volumen de Historias del Olvido, en Argentina se publicaría el primero en los próximos meses. Así espera Saracino y lo mismo confiaron a este sitio desde la editorial a cargo, Deux Studio. El Feo, que salió serializada en la revista Fierro regresaría como libro desde Córdoba y con cantidad de extras de dibujantes amigos. Además, acaba de publicar la segunda parte de Las Aventuras de Fede y Tomate, con dibujos de Gerardo Baró, y la trilogía El club de los 3, en compañía de Dante Ginevra.

Cara de Piedra, tras una idea de Quique Alcatena

Por si no alcanzara, otros dos títulos seguramente lo ubican como el autor local más prolífico de este año, aún a falta de un buen trecho por terminar: John Crowley, junto al cordobés Nicolás Sánchez Brondo y la biografía en historieta de Jim Morrison, a la par de Quique Alcatena. «Esa fue difícil», confiesa, «¿cómo hacés para contar su historia en historieta y que siga siendo historieta, omitiendo cartuchos de texto y datos fácticos pesados? Tenés que contar de un chabón que se vuelve estrella y se muere, ¡me rompí el lomo para buscarle la vuelta!» Este último título saldría durante el segundo semestre del año y, probablemente, en un formato similar al que vio su antecesor, el Bob Marley.

Cada uno de sus libros es fruto de una búsqueda particular, a veces desde la propia editorial. (more…)

noviembre 27, 2011

Geb: el color y la inocencia

Filed under: Cómic argentino,Entrevistas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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"Soy un poco naïf o liviano para algunas cosas"

¿De dónde salió Gerardo Baró? Geb, como le dicen. ¿Participaba en algún fanzine? ¿Publicaba en algún sitio antes de lanzarse a su primer libro junto al guionista Luciano Saracino? La respuesta a estas últimas dos preguntas es «no», y la primera, se podría atender de tres modos: «de las clases de Oswal», «como ayudante de Poly Bernatene«, o «de la ilustración infantil». Con un libro en la calle (¡Hay que salvar a Tomate!), del cual el año próximo habrá una continuación, y fundó un sitio colectivo de ilustración que dio pie a varios webcomics (Vivo con mi madre). Lo hace, además, con un estilo inconfundible, fruto de un trazo particular y un modo de abordar el color.

¿De dónde salió, entonces, Baró? Según él mismo cuenta, la historieta le gustó «desde siempre», aunque cuando era chico no podía diferenciar el simple dibujo del cómic. «Caí con una Patoruzito en la escuela de Garaycochea. Creo que tenía 13 años y por entonces no había muchas opciones en los medios. Empecé a estudiar con Oswal y se me abrió un abanico enorme, empecé a conocer cosas que no sabía ni siquiera que existían. Fue un quiebre para mí. Y ahí me di cuenta que me gustaba la historieta. Me empezó a movilizar como medio».

Con el tiempo también se dedicó a la pintura. Fue por ese camino que llegó a ser asistente de Bernatene. «Me copaba mucho (Frank) Frazetta y ese tipo de climas, los ambientes de la pintura, el usar mucho color para lograr uno sólo, entonces él vio mi laburo y como estaba buscando asistente, me llamó», recuerda. «Después él me contó que vio que yo apuntaba para su mismo lado, aún sin llegar. Con él aprendí a laburar con Photoshop, que para mí era hacer color plano, y con él vi que se pueden hacer maravillas, ¡está bárbaro fusionar las dos cosas!».

Del paso de la pintura al ilustración le quedó la prioridad de generar sensaciones y climas. Y recurre a un método que otro colega, Juan Sáenz Valiente, había mencionado en una entrevista con Cuadritos: las llaves de color de las películas animadas. «Tenés toda la película en hojas y hojas, es una especie de escala cromática de cómo van a ir cambiando las tonalidades en toda la película», explica, «me quedó muy presente tratar de llevarlo a mi laburo» (more…)

septiembre 28, 2011

Cinco formas del amor por la aventura

Catch, catolicismo y peleas, en "El padre"

La premisa inicial ya era interesante: un puñado de dibujantes talentosos haciendo versiones de superhéroes clásicos. Eso era lo que se podía encontrar en Vivo con mi madre, un blog colectivo en el que desfilaban su amor por los encapotados tipos como Quique Alcatena o Gerardo Baró (a.k.a. Geb). Así arrancó, dos años atrás, un sitio que tenía un poco de hobby y otro poco de conocimiento y cariño sincero por el cómic de superhéroes.

Hasta que la muchachada que aduce vivir en el hogar patomaterno decidió subir la apuesta. Una suerte de independencia, o noviazgo formalizado -de esos con los que coquetean quienes no se animan a dejar el nido, pero apoliyan varias noches fuera del hogar-. Entonces abrieron un suplemento: Lunes de cómics (bueno, sin el tilde en el original, pero disculparán la patología de quien escribe). Así que ahora la semana laboral arranca con una, dos, quizás tres páginas de distintas series, que no siempre son las mismas, pero que van avanzando paulatinamente conforme los integrantes de esta familia comiquera ampliada tienen tiempo.

Las series en curso son cinco:

Detectives Temporales (de Jeremías Janikow), es de esas ideas que uno leyó en muchas oportunidades, pero que las retoma por cómo están narradas. En este caso, con grandes dosis de humor, un dibujo dinámico y un grado notable de bizarreada. Como el título hace suponer, se trata de un grupo de agentes privados que recorren la Historia corrigiendo los «chicotazos» (sic) que suceden en la línea de tiempo. En siete páginas ya culminó su primera aventurita y es fácil presumir que Janikow continuará la serie. A los personajes tiempo les sobra.

El nuevo Unus (de Gerardo Baró). ¿Cómo no ser cautivado inmediatamente por una primera página que termina con un tipo diciendo «Juraría que una estrella acaba de hablarme»? Bueno, así comienza la historia de Baró, la que tiene pinta de más extensión, por un lado, y de épica personal por otro. De gran belleza estética y una sutil poética gráfica.

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mayo 30, 2011

Nueva historieta argentina

«En este preciso instante, alguien está dibujando. En algún lugar del país, sobre el tablero colocado en una habitación, hay un joven esforzándose sobre una hoja de papel. Quizás tiene un lápiz y está «plantando» los bosquejos que ocuparán cada viñeta. Quizás ya llegó al momento en que los trazos se consolidan en tinta china. O tal vez ya pasó el material a la computadora y –desde allí– colorea la página. Ese muchacho o esa chica forman parte de una heterogénea, desindustrializada, talentosa y nueva camada de historietistas argentinos«.

La ilustración de Gerardo Baró

Así comienza el informe que la revista Acción, dependiente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (del Credicoop), publicó en su más reciente número, el #1075. La revista dedicó su tapa (ilustrada magníficamente por Baro) al informe de un servidor. El extenso artículo parte del testimonio de jóvenes historietistas sub-30 y consulta a figuras del ambiente para explicar cómo crean, cómo se forman, trabajan y apuestan al futuro los nuevos lápices de la historieta argentina.

Allí hablan Gerardo Baró –¡Hay que salvar a Tomate!-, Berliac5 para el escolaso-, Cecilia «Gato» Fernández, Brian JánchezShloishim-, KioskermanEdén-, Diego Agrimbau, Liniers, Quique Alcatena, Juan Sasturain y el ya fallecido Carlos Trillo. Una selección inevitablemente limitada a unos pocos nombres, pero que capturan distintas experiencias, distintos estilos y, a la vez, dan cuenta de los espacios y recorridos comunes de esta generación en ascenso.

Para leer la nota.

enero 25, 2011

Al circo con los chicos

Una nueva colección de historieta para chicos, en Editorial Pictus

A cada niño fascina algo distinto del circo. Los elefantes, los equilibristas, los trapecistas, el mago, el león, los malabaristas que escupen fuego. Es una edad donde la carpa de colores todavía conserva su magia, antes del desencanto propio de la adultez que revela los ámbitos circenses como espacios menos amigables y más sufridos que el imaginario infantil. Quizás por eso no puede haber medias tintas en un relato ambientado allí. No hay genuina narrativa circense para adolescentes. Es para adultos o es para niños, como en ¡Hay que salvar a Tomate!, la historieta de Luciano Saracino y Gerardo Baró (más conocido en el ambiente como Geb), editada recientemente por Pictus para inaugurar su colección Factor Fantasía.

¡Hay que salvar a Tomate! constituye, además, la primera entrega de una serie de libros («Las aventuras de Fede y Tomate») enfocados en un niño y su gato (Fede y Tomate, respectivamente). Se trata de historias con una narrativa pensada para chicos pequeños, de entre tres y seis años, que probablemente deban leer en compañía de sus padres.

Formalmente tiene recursos simples pero fuertes. Está narrado en primera persona, como modo de acercarse al lector, con cuadros grandes y coloreados en tonos suaves bien «amigables». La historia es un conjunto de peripecias, enredos y equívocos bastante divertidos que se suceden en un registro muy similar al de algunos dibujos animados clásicos y que evita tanto la violencia imperante en la televisión como el estupidismo que parece ser plaga en los programas destinados al segmento más chico de la audiencia). Cuando Fede descubre que el circo llegó a su barrio, se escabulle para ver de cerca al león. Una cosa lleva a la otra y el chico se encuentra a su gato en manos del dueño del espectáculo, para «servir» al león. Así las cosas, claro, al protagonista no le queda más que salvar a Tomate. (more…)

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