Cuadritos, periodismo de historieta

octubre 11, 2011

Fierro homenajea a Carlos Trillo

El número aniversario lleva el relato a la Alemania de preguerra

Tras la muerte de Carlos Trillo, en mayo pasado, era esperable que en algún momento la revista Fierro rindiera homenaje a un colaborador central de esta etapa. La ocasión fue el #60, el del quinto aniversario, que llegó a los kioscos el último sábado. Y en lugar de publicar un sin fin de homenajes al guionista, prefirieron saludarlo con sus propias historias. De modo que esta revista incluye el contenido de un álbum publicado en Francia, unas tiritas de Los misterios de Ulises Boedo, la historieta que creó para la muestra (y libro) La patria dibujada, y un cuento/memoria de Eduardo Belgrano Rawson.

La prenda de unidad de esta edición está en los dibujos, todos de un gigante Domingo “Cacho” Mandrafina. Porque el caballero de las viñetas, el que hizo con Carlos Cosecha Verde, o Los Spaghetti Brothers, le puso plumín y color a todos esos relatos de Trillo. Un lujo. Sólo dos rincones escapan a los trazos de Mandrafina: el homenaje de Daniel Paz en las “Contraindicaciones” de Juan Sasturain y los dibujos de Pablo Túnica en el cuento.

Lo primero que aparece es El tiempo del mal, una historia completa de cuarentaylargos de páginas publicada originalmente en Francia, en las que Dal Pra’ colabora con la dupla. Un relato de preguerra, en el que dos detectives ingleses llegan a una Berlín en la que el nazismo está en alza. Los cita la hija de una antigua amante de ambos, so excusa de ver quién es el padre. (more…)

marzo 23, 2010

Fierro duro

Arbelo se destaca con un cuento gráfico que resuelve con gran potencia

En el mes de la mujer, Ignacio Minaverry dedica la portada del número de Fierro a distintos personajes femeninos de la historieta argentina y mundial. Hay 23 de ellas y de distintas épocas, aunque la mayoría son personajes clásicos: desde Mafalda y Tía Vicenta hasta Periquita o Ana de la jungla. El regreso del creador de Dora a las páginas de la revista que acompaña a Página/12 no se limita a la tapa, pero sobre su historieta se hablará luego.

En esta ocasión, Fierro incluye un sumario abultado, donde sin embargo resulta ausencia notable el humor gráfico, que apenas aparece representado por la parodia que Gustavo Sala hace a Fernando Calvi, y con una ilustración humorística del brasileño Iturrusgarai. Si parece que el material es mucho, es porque varios títulos ocupan apenas una o dos páginas: la del propio Sala es una, pero también la colaboración de Rodrigo Terranova, o los textos de Esteban Podetti y Pedro Lipcovich.

La suma de ambos factores (ausencia de humor gráfico y cantidad de títulos) da como resultado una revista de cierta densitud, que no goza de la agilidad de lectura de otros números. Eso no es obstáculo, sin embargo, para que la mayoría del material sea bueno y recomendable. (more…)

febrero 5, 2010

Un puerto en América

La vida de Jusepe huele a mierda, sobre todo cuando debe cargar con las heces de su jefe

En los lápices de Pablo Túnica, los personajes de Carlos Trillo parecen títeres. Eso deja entrever Jusepe en Amérique, publicado recientemente en Francia por la editorial Gallimard en su colección Bayou (dirigida por Joann Sfar) y aun está inédito en nuestro país. En 2008, cuando el libro era un proyecto en marcha y no un hecho concreto, el joven dibujante había comentado en una charla que se trataba de “una historia muy divertida para dibujar, llena de necrofagia y cosas tétricas”. En rigor a la verdad, el relato sólo presenta una escena de canibalismo, aunque hay que reconocerle al artista que varios pasajes resultan de inquietante crudeza.

Sucede que el relato está ambientado en la primera fundación de Buenos Aires. Para quienes no estén familiarizados con la historia, la expedición que llegó al Río de la Plata sufrió numerosos traspiés y, finalmente, fue abandonada y librada a su suerte tras sufrir un sitio de indígenas locales, hambrunas y enfermedades. En esos días siniestros en los que  los “nobles” se disputaban el curioso “honor” que otorgaría el oro que finalmente jamás encontrarían en la pampa húmeda, los complots estaban a la orden del día, lo mismo que los pequeños héroes anónimos.

Jusepe en Amérique narra la historia de Jusepe, un enano contrahecho que se embarca con la expedición que viene a dar cuenta de estas costas. El comandante de la expedición, don Pedro de Mendoza (o “Pedrito”, pues según asegura el hombre, así lo llama el rey de España) viene al Río de la Plata con más naves, más armas y más barcos que Pizarro y que Cortez. Si ellos con un puñado de hombres famélicos pudieron con los aztecas y el Perú -razonan los mandamases- conquistar estas tierras será coser y cantar. (more…)

diciembre 7, 2009

Al Flaco, ¡gracias!

El Flaco, habitualmente renuente, se soltó distendidísimo con su público, que no dejó de agradecerle. Foto: Soledad Aznarez, para La Nación

Acabábamos de bajar del 96. Delante nuestro caminaba a los saltitos una chica menudita, bonita, con calzas negras y pollera idem a lunares blancos. Dudó un segundo y, también de un salto, dio media vuelta. “Disculpen, el Estadio Velez para dónde queda?”, preguntó. No debía tener más de 20 años, calculó ella a mi lado, mientras yo sonreía y le señalaba. “Gracias”, y se dio vuelta con otro brinco. Los saltitos daban a la escena un aire irreal, como de propaganda mal ajustada. Pero enseguida la vista se iba hacia los grupitos, las familias, los comulgantes individuales. Entonces ya no cabía ninguna duda: sí, Luis Alberto Spinetta y sus “Bandas Eternas” iban a estar en el José Amalfitani.

Ya adentro, habiendo hecho dos escalas técnicas de importancia (el baño y el buffet), nos dedicamos a la búsqueda de mi padre. “Contra las vallas, mirando al escenario, todo a la derecha”, había sugerido yo y nadie me había llevado la contra, a falta de un plan más sensato. No lo encontramos y consideré la posibilidad de haberme expresado mal. Mi choripán ya estaba por la mitad y propuse probar suerte por la izquierda. Tampoco allí encontramos a mi viejo, pero nos topamos con el buzo violeta característico de Gustavo Sala (y al historietista dentro, claro), y enseguida las sonrisas de Pablo Túnica y Lucas Varela. Los tres juntos, sobre una rampita, intentando sostener el que les parecía el mejor lugar para ver el escenario ahí, desde “Campo pobre”, como lo describió el autor de Bife Angosto. (more…)

octubre 9, 2009

Anticipo exclusivo: Fierro #36 por dentro

En lo sucesivo, el portadista de turno en la Fierro tendrá la responsabilidad de reinventar el logo. Aquí: Scuzzo.

En lo sucesivo, el portadista de turno tendrá que reinventar el logo. Aquí: Scuzzo.

Es imposible resumir el #36 de Fierro en un sólo adjetivo. Acaso, cabrían más de 70 epítetos de los buenos. Uno por cada autor que participa del ejemplar especial que llega a los kioscos mañana. Uno por cada página de historieta pujante que tiene el número aniversario de la principal revista que tiene nuestro país en lo que al noveno arte se refiere. Es imposible, también, decidir por dónde empezar a describirla. ¿Por el trabajo de los humoristas gráficos? ¿Por el cambio de diseño que marca esta edición de octubre? ¿Por el regreso a sus páginas de antiguas glorias? ¿O por el arribo de nuevos talentos?

Fierro #36 trae 72 páginas repartidas -bastante uniformemente- entre casi ochenta guionistas y dibujantes. Algunos se apropiaron de una hoja exclusiva para ellos sólos. Otros compartieron una carilla con sus cófrades habituales. Unos presentaron ideas nuevas. Otros prefirieron revisitar historias previas, ofreciendo una suerte de “bonus track” o spin off de otra historia.

La portada -cuya ilustración acompaña esta reseña- es magnífica. Scuzzo confiesa que la hizo casi jugando, por hobbie y sin ninguna intención profesional. El resultado de sus divertimentos es una chapa impresionante. Una presentación que asemeja a esas tapas de chapa gruesa que para las alcantarillas era circular y que aquí es -claro- rectangular, acomodándose al tamaño de la revista. el diablo está en los detalles, aseguran, y Scuzzo se glorifica con ellos. Los puchos pisoteados aquí y allá, su firma raspada entre el óxido y el oscurecimiento del metal. La textura de la cerradura. Si el diablo está en los detalles, la tapa está endemoniada y, ¡demonios! es un gran modo de empezar. También tiene -vale advertirlo- otro gran modo de cerrar, aunque para ello conviene leerse hasta el final esta reseña. (more…)

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