Cuadritos, periodismo de historieta

diciembre 8, 2013

“Breccia se reinventa todo el tiempo”

“Laburar con el Viejo fue una experiencia cómoda y, desde luego, enriquecedora”, dice Sasturain. Foto: Pablo Piovano

“Laburar con el Viejo fue una experiencia cómoda y, desde luego, enriquecedora”, dice Sasturain. Foto: Pablo Piovano

Esta semana se presenta el libro-entrevista de Juan Sasturain a Alberto «el Viejo» Breccia y Página/12 lo anticipa con una entrevista al director de la Fierro.

Tras bambalinas, puedo asegurar que fue una charla muy, muy piola. Se nota mucho el cariño y admiración que Sasturain profesa hacia el Viejo. Si hay algo de energía extra en los próximos días, quizás aparezcan por aquí algunos pasajes de la charla que no llegaron al diario, pero no prometo nada 😉

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“Breccia se reinventa todo el tiempo”

La edición en un solo tomo de la obra realizada en conjunto es sólo uno de los motivos para celebrar en las librerías. Breccia, el Viejo es un recorrido imperdible por las charlas que Sasturain sostuvo con el dibujante en los ’80 y que atesoró en doce casetes.

Fue un 2013 intenso para Juan Sasturain: la cuarta temporada de su programa de tevé en Canal Encuentro (Continuará), haber sido declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, la reedición de una novela y la salida de otra (Dudoso Noriega, recién llegada a las librerías) y, sobre todo, la publicación de dos trabajos que lo vinculan con uno de los historietistas más influyentes del siglo XX: Alberto “el Viejo” Breccia. El primero es la postergada reedición de los dos primeros volúmenes de Perramus reunidos en un único tomo, por Ediciones de la Flor. El segundo es la aparición de un libro de entrevistas con el Viejo, a 20 años de su partida. Breccia, el Viejo. Conversaciones con Juan Sasturain estuvo inédito durante casi tres décadas. Allí la charla entre ambos recorre toda la obra del dibujante y sus principales intereses: la infancia, el barrio, el tango, la política, la literatura y el arte. De ambos trabajos, de la década larga que compartió con el Maestro, Sasturain habla con mucho afecto.

“Eso fue en el otoño del ’86 u ’87, yo llevaba un tiempo ya con ganas de hacer un libro sobre él, una biografía”, recuerda Sasturain. Las grabaciones, de las que sobrevivieron unas doce horas escuchables en casetes de cinta, las hicieron en casa del dibujante, los fines de semana, cuando se juntaban a comer, o cuando el hombre iba de visita a lo de Sasturain, en San Andrés, para saludar a su compañero de trabajo y –por entonces– yerno. “Empezó como una cosa puramente biográfica, vinculada con la vocación, y por eso recorrimos todo su itinerario profesional; luego hicimos cortes por temas”, señala el escritor. “Pero como siempre te pasa con estas cosas, te hubiera gustado preguntar cosas que no preguntaste, y como yo estaba juntando datos para una biografía, por ahí me detuve mucho en el boludeo: con quién estaba en tal época, en qué año publicó tal cosa. Ganas de romper las bolas con la minucia.” (more…)

agosto 11, 2013

Seño, hay una teta en mi libro

El inspector Justo, distribuido en las escuelas por el Plan Nacional de Lectura

El inspector Justo, distribuido en las escuelas por el Plan Nacional de Lectura

Las imágenes llamaron la atención de los docentes. No porque hubieran leído el libro, sino porque sus alumnos lo leían con inusual atención. Se trataba de El inspector Justo, de Sanyú, uno de los tantos libros distribuidos gracias al Plan Nacional de Lectura del gobierno nacional. Inmediatamente, docentes, director, se indignaron, había tetas, culos y sexo en esas páginas.

Inmediatamente prendieron las antorchas y se pusieron a revisar otros libros de la partida que acompañaban al editado por Colihue. Entre los muchos que cayeron en la volteada se incluyen Perramus (Juan Sasturain y Alberto Breccia, Ediciones de la Flor), Sin novedad en el frente (Patricia Breccia, nuevamente Colihue), el de divulgación científica Asquerosología (del sello independiente Iamiqué) y un libro de poemas de Nicanor Parra, al que acusan de «burlarse» de la Iglesia (una copia de los versos cuestionados y una mirada mendocina del asunto, aquí).

Las acusaciones van desde el de tener «poco valor educativo» (cuando hasta la peor obra puede servir para grandes cosas en manos de un docente atento) hasta la de ser»pornográficas», lo cual haría pasibles de denuncia penal a sus autores, sus editores y los funcionarios responsables del Ministerio de Educación nacional y los provinciales. Las acusaciones resultan, cuanto menos, sorprendentes, por no decir ridículas y hasta reveladoras de la falta de formación artística y pedagógica de quienes las emiten.

Pero en todo este asunto hay un detalle llamativo: tras retirar los libros de las manos de sus alumnos, las autoridades de la escuela no recurrieron ni a sus superiores directos ni a los responsables provinciales, sino a la prensa para denunciar «la pornografía» que enviaban desde el Ministerio de Educación nacional a sus alumnos. En otra coyuntura, sería fácil leerlo como simple torpeza del director de la escuela de Maipú. Cuando la denuncia estalla mediáticamente a horas del comienzo de la veda electoral y sin que las autoridades provinciales estuvieran sobreaviso, la cosa se torna rara, por decir lo menos. Los medios locales y regionales, a los que luego se sumó Clarín, encantados con el caso.

Más allá de especulaciones y suspicacias, el caso degeneró en un debate aireado en torno a la censura, los límites del arte, qué es conveniente poner a disposición de lectores en edad escolar, si una de las provincias más pobladas y desarrolladas del país vive en el medioevo o no, la definición de «pornografía» y otros muchos temas sobre los cuales -previsiblemente- hubo poco acuerdo. Lo curioso es que en casi ningún lado se mencionó la potencia de la imagen. (more…)

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