Cuadritos, periodismo de historieta

enero 26, 2012

Sala: un apoyo y una carta abierta

Archivado en: Cómic argentino,Noticias — Andrés Valenzuela @ 6:00 pm
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Para algunos, una respuesta “corporativa” a la polémica en torno a la tira de Gustavo Sala en el suplemento NO del jueves pasado. Para otros, una defensa merecida de un autor que merece su respeto como tal y como persona, que atraviesa un mal momento. La solicitada en apoyo a Gustavo Sala, rechazando las agresiones de las que se vio objeto lleva las firmas de más de 150 colegas.

Hoy fue publicada en Página/12 junto a una carta abierta de una socióloga recriminándole con respeto su tira al humorista gráfico.

En la solicitada no figuran todas las firmas, pues aún no se habían terminado de cotejar al cierre de edición del diario. Desde este rincón, se suscribió a ella por todos los motivos expuestos el martes.

Cosas que se vienen

Archivado en: Metacuadritos — Andrés Valenzuela @ 5:00 pm

… en las próximas semanas.

- La definición de la convocatoria Nueva Historieta. ¿Quién/quienes será/n el/los ganadores? ¿Quedará desierto? ¿Qué sucederá en ese caso? Pronto, las respuestas.

- Novedades importantes sobre el sitio y su expansión.

- El regreso de la sección mensual de crítica de historieta en Página/12, tras algunos inconvenientes administrativos.

- Dos nuevos columnistas invitados para los domingos de verano.

- Y con algo de suerte, ¡vacaciones! (de las que nadie se va a enterar porque el sitio seguirá actualizándose).

enero 25, 2012

Chanti juega con mascotas

Archivado en: Cómic argentino,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Esta propuesta historietística de Chanti tiene mucho de lúdico

El Emporio Ediciones es un pequeño sello cordobés. Nació hace 60 años como una librería (El Emporio Libros) y desde hace un puñadito de años empezó a poner energías y dinero en publicar libros. Entre ellos, historieta. Como suele suceder con las ediciones locales, el proyecto enfrenta las dificulades habituales para llegar al resto del país y dar a conocer sus producciones. Su catálogo comiquero no es muy amplio, pero tiene al menos un título al que vale la pena prestarle atención: Misión + Cota 2, del mendocino Chanti.

Si este es el tomo “2″ de la serie, es porque el primero se publicó en la malograda colección “Aventuras Dibujadas”, que sacara la extinta y conflictuada Domus Editora. Hoy ese título recorre injustamente algunas mesas de saldo. Injustamente porque el creador de Mayor y Menor libera aquí su costado más lúdico con muy buenos resultados. Esta es una historieta 100 por ciento para chicos, y quizás un poco más pequeños que los que uno imagina para su producción más conocida.

Misión… 2 cuenta las travesuras de un grupo de chicos en un internado. Pero no es cualquier internado, sino una escuela pupilo del futuro en la que los profesores fueron reemplazados por una mamá-robota que se encarga de controlar que los nenes estén bien pegaditos al monitor, calladitos, mirando dibujitos o jugando videojuegos, pero sin hacer escándolo y, mucho menos, encontrarse cara a cara con sus compañeros. (más…)

enero 24, 2012

La condena

Archivado en: Cómic argentino,Especiales — Andrés Valenzuela @ 10:00 am

Ya no queda mucho por hacerle a la cuestión. La condena pública rara vez puede revocarse y el estigma de las acusaciones más graves y aberrantes tiende a permanecer. En cualquier lugar habrá alguien que recuerde la mancha y que, aún con una posible posterior muestra de inocencia ratificada por autoridades pertinentes, desconfíe del salvoconducto. La misma acusación basta como veredicto. Esta explicación ofrecía a sus alumnos un profesor de Problemática periodística, de esa carrera, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. El hombre sabía de lo que hablaba, pues había investigado el tema con casos policiales.

Todo esto a propósito de Gustavo Sala y la controversia desatada por su tira dedicada a David “Gueto” y los campos de concentración de la Alemania nazi, que ya generó muchísimo debate. Discusión que se dio en términos de llamativa virulencia y abundancia de falacias argumentativas, que no dejaron demasiados resquicios para  la reflexión sosegada.

La tira fue publicada el pasado jueves pero, redes sociales mediante, estalló como “polémica” recién al día siguiente. No alcanzaron las disculpas del diario ni las múltiples intervenciones radiales del humorista gráfico marplatense para explicarse y disculparse. Tampoco tuvieron mayor impacto los llamados a la mesura de distintos miembros de la comunidad judía, como este, el editorial al aire de la AM750 de Eduardo Fabregat, o la participación de Rudy en 6, 7, 8, señalando que aunque de mal gusto, la tira no niega la Shoá. Mucho menos surtió efecto la esforzada defensa de la figura de Sala desde el mundillo historietístico.

Tampoco importa que quienes lo conocen puedan dar cuenta de su integridad, de su concepción ideológica. De cuántas veces lo hayan visto cordial y generoso con sus colegas, sin preguntar ni interesarse en su origen religioso ni socioeconómico, dando consejos (de los buenos) desinteresadamente. La condena no suele admitir instancias de apelación.

Tras varios días (tarde), tras bastante reflexión, tras un esfuerzo particular en hallar las palabras que el estupor impedía encontrar el mismo viernes, van aquí algunos puntos sobre los (también) que puede ser útil pensar. (más…)

enero 22, 2012

“Los personajes hacen lo que deben dentro de sus códigos”

"Uno se aferra a cosas chiquitas, que valen ahí. Si te alcanzan para seguir en el día a día es otra historia"

“Me siento muy mimado, piropeado. Me alegra porque si bien desde el oficio uno trata de dar todo y esta vez pude hacer la pirueta hacia el lado del cómic, también me expuse mucho, porque hay mcuhas cosas autobiográficas”. Quien habla es Leonardo Oyola, el autor que llevó a Kal-El (Superman, para los amigos) al conurbano en la magnífica novela Kryptonita. La historia -su octavo libro- obtuvo una excepcional recepción en el habitualmente crítico ambiente historietístico, una tribu de la que, confiesa, se considera “parte”.

Oyola, como sus personajes, también se crió en el conurbano bonaerense y forma parte de una generación de escritores para quienes los barrios allende la Avenida General Paz son un paisaje habitual en sus vidas y sus textos. Allí, desde la ficción, pueden plasmarlos con genuina carnadura y rompiendo con los estereotipos. No sorprenden, entonces, los buenos comentarios recibidos, tanto en medios de alcance nacional como en los círculos estrictamente historietísticos. Además de la mencionada reseña en Cuadritos (enlazada arriba), vale destacar el comentario de Andrés Accorsi y la “crónica cultural” de Fernando Calvi, para la revista Ñ, que acompaña esta entrevista.

“No me parece casual que haya pasado así porque ya tengo cierta espalda. Entonces me pude animar a hacer esto y ser juguetón. ¿Viste que la novela empieza bastante oscura y después…? Después yo me daba cuenta que no quería ni tenía que juzgarlos a los personajes, ellos hacen lo que deben dentro de sus códigos”, reflexiona sobre esta vida de un Superman criado entre calles de tierra y esquina. “Tampoco quería quedarme sólo con la cosa iconoclasta, entonces tuve que indagar un poco en cada personaje y prestarle a ellos vivencias mías. Pocas veces sentís cuando te desdoblás de lleno con algunos personajes. Lady Di (su versión de la Mujer Maravilla) es un personaje que para mí tiene vida”.

La idea detrás de Kryptonita surgió charlando con Juan Sasturain. Cuenta que habían ido a los estudios de la radio Rock and Pop a una entrevista sobre la colección Negro absoluto, coordinada por el director e la revista Fierro. Pero les habían dicho mal la hora. “Ahí charlando él me tiró que por qué no pensaba el asunto de los superhéroes”, recuerda. “Me explicaron lo de los elseworlds y sobre Hijo Rojo“. A sus lecturas de juventud (alguna saga de Hulk, Alan Moore, Frank Miller, Alex Ross) se le abrió todo un mundo nuevo. (más…)

enero 21, 2012

Lo subterráneo – p37

Archivado en: Nueva historieta — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Sigue cayendo el rojo sobre la ciudad…

¿Por qué está pasando todo esto? Refrescá tu memoria aquí.

enero 20, 2012

Al dibujo no lo acompañó la Fuerza

Una historia bélica con naves y un poco de diplomacia

La fórmula de La guerra de las galaxias consiste en ordenar juiciosamente nos pocos elementos: persecuciones, un misterio diplomático a resolver, un combate interrumpido y postergado hasta el final de la película, muchas naves y una conclusión con algún tonito agridulce. El esquema se repite con variaciones en todas las películas y también en la mayoría de los productos de eso que se da en llamar “el universo expandido”. Para los profanos, esto no es más que la suma de spin-offs, secuelas, precuelas y merchandising narrativo de distinta clase que se agrega al cosmos creado por George Lucas.

Héroe de la Confederación se ajusta muy bien a esa premisa. La miniserie, publicada en Argentina por OvniPress como tomo único, narra el estatus diplomático de los Valahari, una casa noble que controla un planeta rico y la producción de las mejores naves-cazas de la galaxia. Esta familia sostiene una neutralidad con pies de barro entre la República y los separatistas de la Confederación, a quienes vende armas. La situación es tan particular que los guionistas hasta se ven tentados de meter un atisbo de crítica social, cuando el jefe del clan reconoce que todo y todos le importa un bledo en tanto y en cuanto dejen prosperar sus cuentas bancarias.

Obin Wan Kenobi tiene una vieja relación con los Valahari, pero también el Conde Dooku. Esta historia “clónica” tiene un buen componente de “tentaciones”, pues ambos bandos se disputan la cercanía con los fabricantes de naves. Esto, paradójicamente, acerca más el relato a la saga de películas originales, aunque se permite aggiornarse un poco y deslizar algún tonito de gris en la composición de personaje de los villanos de turno. (más…)

enero 19, 2012

Contratiempos – p36

Archivado en: Nueva historieta — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Y por fin sabemos qué le pasó a Lobo. ¿Sabemos?

Quién es Lobo, qué le pasó, quiénes son estos muchachitos en el parque y qué trabajo dejó él… todo eso en las 35 páginas anteriores que podés leer acá.

enero 18, 2012

Por qué escribir “bien” (segunda parte: la perspectiva autoral)

Archivado en: Especiales — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Este es un artículo re complicado. Nah mentira es sólo difícil de empezar a escribir porque cualquiera puede pensar que el que lo hace lo hace subido a un caballo y habla como pontificando sobre tildes comas abusos gramaticales e historietas que conoce todos pero que no cualquiera encuentra en cualquier sitio al que se puede ir con un colectivo o un subte que aumentó.

Eso de ahí arriba, eso en bastardilla y encapsulado como una cita, es un ejemplo de cómo escribir mal y sin una sóla falta de ortografía. Podría ser peor, claro, si uno quitara tildes y eliminara los dos puntos solitarios que pausan las cosas. O si uno cambiara las palabras elegidas pobremente adrede por otras aún peores. Pero tampoco es cuestión de torturar al lector de Cuadritos.

Este es el segundo artículo del díptico sobre por qué vale la pena escribir “bien” (el anterior estaba enfocado en los editores) y el objetivo del esperpento de apertura es señalar un detalle importante en la discusión sobre la buena redacción y la historieta: la gramática es tanto o más importante que la ortografía a la hora de escribir “bien”.

¿Cómo es eso? La ortografía nos marca cómo deletrear correctamente una palabra con un significado más o menos concreto. La gramática es una forma de ordenar todas esas palabras, traza relaciones, poderes y sentidos entre las palabras. La gramática no es una sola y única para todos los lenguajes del mundo. Cada lenguaje tiene la propia. La historieta es un lenguaje y, consecuentemente, también guarda sus propias leyes y relaciones. ¿De qué modo(s) se pueden ordenar las viñetas para construir sentido? ¿Cuál es la mejor manera de plantar una página para que la narración fluya? ¿Dónde conviene acomodar los globos de diálogo y los cuadros de texto?

Si nos preguntamos cuestiones como esas, a las que llamamos “secuencialidad” o “narrativa”, pero que no son más que la gramática de la historieta,  y sabemos que resolverlas del mejor modo potencia la capacidad expresiva de la obra, ¿por qué no habríamos de fijarnos en la gramática textual de los globos y los cuadros de texto?

Esa sola pregunta debería bastar para establecer por qué conviene que escribir “bien” en una historieta, descartando los “igual se entiende” y otros (pobrísimos) argumentos por el estilo. Pero, sino alcanzan, aquí Cuadritos ofrece a sus lectores otros cuatro motivos por los cuales vale la pena hacer las cosas “bien”. (más…)

enero 17, 2012

El fanzine como decisión estética

Archivado en: Cómic argentino,Reseñas — Andrés Valenzuela @ 10:00 am
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Los incondicionales de Parés adorarán "La monogamia..."

“¿Por qué dejé de hacer fanzines, si me encantaba”, se preguntaba hace algunos meses Diego Agrimbau, en entrevista con Cuadritos. La colección “Burlesquitas”, de la editorial Burlesque (disculparán la cacofonía) parece ir por ese camino. Se presentaron hace cierto tiempo como “historietas en pequeño formato“, ideales para anécdotas cortas, historias muy puntuales y reflexiones poéticas de distinta clase. Pero también, como se ve en esta ocasión, se adaptan a los autores ya consolidados que quieren apartarse un rato del formato-libro para volver a la experiencia del fanzine.

Las “burlesquitas” están despreocupadas de los “lujos” editoriales y hechas por el gusto de ser hechas. Lo que las diferencia del fanzine, además del plan editorial detrás (por modesto que sea), es que sus autores no las hacen para “mostrarse”, “dar a conocer su trabajo” o tener una “carta de presentación ante un posible editor”. Es decir, están ausentes las principales motivaciones de la revista autoeditada como dispositivo. Hacia fines del año pasado Burlesque lanzó ocho nuevos títulos de estos libritos, de los cuales aquí se reseñan dos que se ajustan particularmente a esto: La monogamia del Sr. Rispo, de Diego Parés, y Café de artistas, de Marcos Vergara. Dos autores que están sobradamente instalados en otros espacios y que encontraron en este pequeño formato un vehículo apropiado para otra idea.

Café de artistas es, formalmente, la más jugada de las dos propuestas. Es una serie de tiras pensadas en torno al arte y la bebida, o mejor dicho, los artistas (plásticos, las más de las veces) y el bar. Lo curioso es que casi no aparecen pintores o siquiera personas. En su lugar aparecen tragos dibujados como si estuviesen pasados por el tamiz de su movimiento, su idiosincracia o su estilo particular. (más…)

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