
De izquierda a derecha: Juanjo Sáez, Juan Lanusse, Andrés Valenzuela, Liniers y Luis Diego Fernández
Veinte minutos antes el bar La Paz estaba casi vacío. Alcanzó que Liniers llegara y, cual rock star, sus fans ya se le acercaron, libros en mano, buscando una Enriqueta, un conejo, un dibujo y una firma que engalanara sus Macanudos, sus Ooops y sus Bonjour. “Hacés feliz a dos mujeres”, le declararon dos chicas, visiblemente embelesadas por el creador de Editorial Común. Al final, el dibujante devenido editor tuvo que llevarse su chopp de cerveza al panel Se vende historieta de La Noche de las Librerías. Compartiendo mesa estaban Luis Diego Fernández (director de marketing de Random House Mondadori), Juan Lanusse (representante de artistas y responsable de Casa L’Inc) y el historietista español Juanjo Sáez (autor de El arte, entre otros libros).
Antes de que el moderador terminara con las presentaciones de rigor, el salón se había llenado y hasta había gente sentada en el piso (y comiendo pastafrola allí, sin ningún empacho) lista para encontrarse una charla donde predominó el optimismo por el crecimiento y, sobre todo, el potencial del sector.
Para romper el hielo y marcar el tono de una charla que se pretendía con una mirada económica o “de mercado” sobre el mundillo comiquero, surgieron algunos números sobre la industria local: cantidad estimada de libros de autores nacionales editados este año y revistas regulares presentes en el país (estas cifras serán publicadas el domingo, en el balance del año de Cuadritos)
Fernández señaló el potencial de un buen mercado, como el norteamericano, cuyo mercado editorial mueve más de 300 millones de dólares al año, sin contar en ello regalías por merchandising y derechos comerciales para producciones audiovisuales. Liniers, en tanto, comentó los esfuerzos que implica ser editor y no sólo autor. “Antes yo entregaba mis dibujitos y me devolvían un libro, era re fácil. Ahora me tengo que pelear con la imprenta, salir a repartirlo, negociar con las librerías y estar en menos cinco”, bromeó, “lo bueno del caso es que te quita la envidia cuando otro autor saca un muy buen libro, porque trabajaste tanto en él que ya no decís ‘¡pero qué hijo de puta! ¡mirá lo que hizo!’, sino que te encanta”. (más…)