Cuadritos, periodismo de historieta

junio 16, 2009

Demasiadas canciones

Canción popular historietizada, por Ibn al Rabin

Canción popular historietizada, por Ibn al Rabin

El balance de un buen disco pende de un hilo. De saber con qué tema empezarlo. Del orden de las canciones y qué composición debe cerrarlo. Es fácil olvidarlo en la época del mp3, el shuffle y los videos de Youtube, donde el fragmento importa y comporta por la totalidad de un cd.

Es sencillo pasar por alto que esta sensibilidad necesaria para el productor de discos también debe tenerla el editor de antologías de historieta. Así como al productor de turno le corresponde decirle a la banda “este tema no”, al responsable de una revista le toca ser firme con sus colaboradores y decir “no puedo incluir tu cómic”.

Cabula 6: revista-booklet con portada de Frank Arbelo

Cabula 6: revista-booklet con portada del historietista boliviano Frank Arbelo

Esto a propósito del sexto número de la revista Cábula, esa antología iberoamericana de gran nivel que edita Ernán Cirianni, que en esta ocasión viene con un CD. De modo que no queda claro si es una revista con música o un disco con un “librito” demasiado gordo. Lo que salta a la vista es que tanto musical como historietísticamente, al producto le sobra material.

Por ese motivo muchos pasajes pierden consistencia. Tanto en el producto global y como en sus dos caras, música y cómic. Hay un límite -difuso, por cierto- entre integrar una producción ecléctica y tener una mezcolanza estética sin cohesión. Pese a algunos muy buenos momentos historietísticos (y algún interesante pasaje musical, hay que decirlo), este número de la Cábula peca de caótico. Como si su editor no hubiese sido capaz de decir “hasta aquí” y mandara a imprenta todos y cada uno de los trabajos recibidos.

El caos llega al extremo de que la guía de contenidos de la contratapa no oficia de tal: ni las canciones del CD ni las historietas del librillo están ordenadas del modo allí indicado. Es una pena, porque si una computadora nos permite enterarnos quién está a cargo de cada tema, no sucede lo mismo con las historietas, que no siempre están firmadas y son, al fin y al cabo,  lo que a Cuadritos le importa.

Pareciera que hay que abjurar de este ejemplar de Cábula, y no es así: las tres viñetas de Mauro Entrialgo son muy buenas, lo mismo que la canción historietizada de Ibn al Rabin. Lo de Semola Souto, con una historia sencillita, fascina desde el trabajo gráfico. Los delirios de Ariel López V., El Bruno, Gustavo Sala y Diego Parés son muy divertidos, también y la inusual dupla Federico Reggiani-Joni B sorprende por su cohesión y fuerza, como si vinieran trabajando juntos hace años.

Semola Souto aporta tres páginas de lujo gráfico

Semola Souto aporta tres páginas de lujo gráfico

Dentro de las historias más temática (musicales, claro) destacan la de Rodrigo Terranova y la de Inu Waters acerca de sus “Atroces”. También hay que anotarle el poroto a los créditos de La Nación, Max Aguirre y Tute, cada uno ilustrando a su modo los temas que luego se encuentran en el CD.

Dentro del disco -inevitable mencionarlo- existe el mismo desparpajo estilístico que dentro de la historieta. Allí es posible encontrar desde un bolero cantado por Max Aguirre (con una voz más que aceptable, por cierto) hasta un engendro experimental como el de Un Faulduo (agrupación que realizó una performance durante la presentación de la revista y en Viñetas Sueltas). En el interín, de todo, desde el electropop delirante de los Dentistas Tristes de Gustavo Sala, la bacanal de Guatemala Camón, o un punk en regla.

El problema, nuevamente, es por exceso. Así como en ocasiones la tijera es providencial a la hora de redactar un artículo legible, también puede ser salvadora para evitar diluir una revista o un disco con temas que, no por ser buenos, necesariamente “tienen” que estar.

19 comentarios »

  1. Este Cirianni es un desastre… un DE-SAS-TRE.

    Siempre pone cosas Arty experimentales y se olvida del dibujo académico, gente grossa de verdad como Enrique Breccia! qué maestro! No sé como pudo ser hijo del viejo ese experimental que tiraba manchones de tinta a lo pavo, o hacía copypaste de viñetas para un cuento de Poe. Que desperdicio! Cuando ese cuento lo podría haber hecho un grosso de verdad como el querido colaboracionista de Hergé!

    Además la música de este compilado, por Dios! ¿Dónde quedaron los valores que inculcaron Bach, Mozart o WAGNER!!? Qué sufrimiento fue escuchar ese disco y leer esas historietas, Dios Santo!

    Si seguimos así va a pasar lo mismo que con la Bauhaus! Esos degenerados como Paul Klee o Vasili Kandinksy que hacen cosas que perturban a los más jóvenes! Entartete Kunst!

    Malditos bolches que llegaron al poder! Así estamos, así estamos…

    Comentario por otto — junio 16, 2009 @ 11:40 am | Responder

  2. Estimado otto, que palabras mas que correctas han salido de tus dedos y comparto todo lo que decis a pesar de que no escuche el cd ni lei las historietas pero me han contado todo lo que dijiste. aplaudo tu opinion.
    Brian.

    Comentario por brian — junio 16, 2009 @ 1:07 pm | Responder

  3. PERO POR LA PELUCA DE HORACIO LALIA!

    Comentario por DiMaggio — junio 16, 2009 @ 10:04 pm | Responder

  4. Nadie comprende que Otto es la persona más cínica sobre la tierra (después de Menem)

    Comentario por Nicolás — junio 17, 2009 @ 1:06 am | Responder

  5. Dónde se puede conseguir?

    Comentario por Razz — junio 19, 2009 @ 10:40 am | Responder

  6. Y QUIENES NO TIENEN QUE ESTAR?

    Comentario por PORRO — junio 25, 2009 @ 9:43 pm | Responder

  7. Es una excelente pregunta, Porro. Prometo releerlo en estos días y contestarte (aunque claro, eso estará viciado de mis gustos personales, ¿no?)

    Comentario por Andrés Valenzuela — junio 26, 2009 @ 12:00 am | Responder

  8. Razz, en Capital Federal se puede conseguir en:
    – Punto de fuga (Montevideo al 100)
    – Fábula (Rodriguez Peña y Corrientes)

    Porro, te debo la respuesta aún.

    Comentario por Andrés Valenzuela — junio 28, 2009 @ 7:11 pm | Responder

  9. TODO OK, AQUI ESPERO

    Comentario por PORRO — julio 2, 2009 @ 5:05 pm | Responder

  10. Ahora sí, Porro, por fin tuve algo de tiempo.

    Para mi el único problema de este número de Cábula es la edición. En principio, eso empezaría a solucionarse con un índice claro (y correctamente ordenado) de los contenidos. Identificar de quién es cada historieta sería un golazo.

    Si partimos de la propuesta de un número dedicado a la música, quitaría todas las historietas que no guardan relación con el tema. En todo caso, dejaría sólo un par, como las ácidas críticas culturales de Entrialgo (porque vamos, tampoco es cuestión de perderse la oportunidad de un Entrialgo de arriba, ¿verdad?), o la dupla Joni B-Reggiani. Eso sí, quedaría un ejemplar bastante más delgado, de apenas 40 páginas. ¿Quién caería en el proceso? Pues unos cuantos. Pero 40 páginas siguen siendo 40 páginas de historieta. Es una buena cantidad, máxime si va acompañada de un CD.

    Ahora, si me dieras a elegir sólo tres para recortar y darle más cohesión al asunto, pues empezaría por el grupo Un Faulduo, y completaría con la producción de Gonzoide, la de Vinagreta.net (normalmente de alto nivel, aquí más flojo). Probablemente, de yapa, también recortaría la historia de apertura, cuyo autor no está consignado.

    Intuyo que entre todo habría entre 8 y 10 páginas menos, y una lectura más fluída de la revista.

    Comentario por Andrés Valenzuela — julio 10, 2009 @ 7:37 pm | Responder

  11. Es peligroso e inadecuado hacerse pasar por editor cuando no se lo es.Soy de creer que una vez que el material está editado, uno puede si quiere insultar a los autores, o aplaudirlos, pero para arbitrariedades del tipo “vos sí, vos no” está el editor.En todo caso criticar el criterio del editor, preguntarse o directamente preguntarle qué hacen tal o cual en dicha edición, señalarle un supuesto error de criterio con derecho a réplica, pero hacerse pasar por editor no sé si es del todo correcto.

    Andrés,no dejas de tener razón en ciertos aspectos, pero sin duda ignoramos el total de las intenciones de Ernán al incluir el trabajo de tal o cual en la revista, y ya que nos conocemos las caras (puesto que tenemos una, no como ciertos lectores de este blog), para ponernos personales no faltan los encuentros cara a cara.El tal Porro, otro de los anónimos que lamentablemente están empezando a contaminar este maravilloso blog, te tiró de la lengua y vos picaste. A mí me la vienen haciendo desde hace un tiempo, y por eso dejé de comentar en entradas donde esta clase de gente pulule.Aún así, su psicopatía no conoce límites: esperan a que uno comente, escondidos abajo de la mesa, y después te cantan quierorretruco, o simplemente esconden sus malas intenciones en frases ambiguas, como la pregunta de Porro.Que no te extrañe que ahora venga alguno de estos y me tire un palo, son así, gente con tiempo libre. Solo quería decir “ojo”,nada más.

    Con estima y respeto a uno de mis periodistas favoritos del medio.

    Comentario por Berliac — julio 10, 2009 @ 7:57 pm | Responder

  12. Estimado Andrés,

    Creo que el problema principal de “Cábula” no es el exceso de materiales sino el criterio utilizado para estos materiales. Quiero decir que no queda claro en la publicación por qué entrarían algunos materiales y otros no. Este podría ser un problema, pero sin embargo también es lo más interesante, es decir, hay pocas revistas que puedan trabajar con tanta variedad y desparpajo respecto de una publicación. Más allá de la idea del CD y de ciertos problemas en la edición (no creo que Divinsky se cope en publicar esto, tiene bastante trabajo publicando grandes tomos a todo color) “Cábula” es una de las pocas revistas que puede dar cuenta (en tiempo y forma) del panorama historietístico latinoamericano (sí, quizás los materiales europeos, en este caso tendrían que quedar afuera). Esto no impide la crítica sino que permite generar comparaciones con revistas como la Fierro, donde se ha convertido en un gratest hits de lo ya visto y deglutido, donde hay muy poco ejemplos de riesgo. Cábula es algo así como el riesgo, el riesgo a veces puede ir en contra (edición, criterios) pero a veces a favor (posibilidad, variedad, desparpajo, anarquía).

    Por otro lado tu criterio respecto de qué materiales dejarías afuera no me queda muy claro. Si bien ponés que la revista en cuestión trabaja la idea de la música , lo que no se entiende en por qué dejarías afuera ciertos materiales. Es decir, ¿a partir de qué criterio, decís que esos materiales “innecesarios” no trabajarían la música? y finalmente, ¿por qué tendrían que usar la música si en ningún momento se dice que la revista trabajaría con este criterio organizativo? (que venga con un cd de música, no significa, necesariamente que los materiales sean ordenados en ese sentido). Sí, podría haber sido interesante, pero la revista no demuestra ese ordenamiento, quizás hubiese estado bien una especie de editorial para habilitar otro tipo de crítica, pero sería otra discusión).

    Y ahora una particularidad; al no poder ser ajeno a tu comentario, dado que soy miembro de la publicación UN FAULDUO, me gustaría saber por qué nuestro aporte a Cábula sería “innecesario”, o posible de “recortar”

    Sin más, esperando respuestas,

    Nicolás Z. (miembro del Equipo Rayito de UN FAULDUO)

    Comentario por UN FAULDUO — julio 10, 2009 @ 8:00 pm | Responder

  13. Berliac, desde ya que vi venir esa “tirada de lengua” hace rato. Pero no le temo. Soy el primero en admitir errores aquí, así que si se da un debate saludable y me encuentro equivocado, pediré las disculpas del caso. Bienvenido sea. Y claro, no soy editor, pero no me parece mal exponer -fuera de artículo- el criterio con el cual yo lo hubiera armado. Fuera de artículo. Acá, en el espacio de la “doxa”, digamos. Dentro del artículo sí me parecería desubicado, porque excedería sobradamente a las intenciones de una reseña.

    Nicolás, no usé la palabra “innecesarios” (mi búsqueda con Firefox me marca, de hecho, que recién apareció con tu comentario). Comparto plenamente lo que decís de la revista Cabula y es el motivo por el cual, además de la misma revista Fierro, es la única que he reseñado en más de una ocasión.
    Por lo demás:

    – ¿Por qué me parece que es un “especial musical”? Porque, entre otras cosas, así me lo comentó Ernán en alguna ocasión, porque así me lo contaron varios de sus colaboradores cuando grababan los temas y porque el mismo Truchafrita, en la primera página de su historieta dice “se supone que este es un especial musical”. No es estrictamente necesario que una publicación “diga” su propuesta editorial para que un ojo entrenado la pueda ver (en lo que me toca, llevo años haciendo monitoreo de medios en distintas áreas, así que algo de experiencia en “sacar la ficha” a publicaciones tengo).

    En suma, son demasiados elementos (y de tres fuentes “independientes”, como exigiría el manual del buen periodismo) como para considerarlo así.

    – ¿Por qué dejo afuera las que no tiene nada que ver con la música? Pues porque parto de la idea de armar un “especial musical”.

    – ¿Por qué eliminaría esas 3+1? En principio, porque me parece que están por debajo del nivel del resto de la revista. En el caso puntual de Un Faulduo tengo una mezcla de sensaciones. Por un lado, intuyo que hay ahí una idea buena pero que no termina de cuajar. No sé si necesita más páginas, otro ordenamiento de las viñetas o qué, pero me queda la sensación de que algo quedó en el camino. Hay, claro, una apuesta estética y experimental totalmente respetable pero que, como cualquier apuesta, puede salir bien o mal.

    Es evidente que la propuesta no es plantar dos páginas “caóticas porque sí”, sino que ambas tienen su lógica interna y además cada página está compuesta con cuidado e interrelacionando las viñetas. Pero quizás la clave del asunto pase por una de las primeras viñetas de su historieta, donde dicen “Había una vez un grupo de historietistas que no sabían contra qué o quién dibujar…”, tras leer y releer su primer capítulo de “19 pasos hacia el éxito en el cómic”, me parece que el asunto está ahí: que no cristaliza aún una idea de cómo hacer historieta, sino que por ahora lo único que hay es una idea de cómo NO quieren hacerla. Y está perfecto, pero cuesta hacerla encajar en una revista llena de autores que ya encontraron su lenguaje propio.

    Comentario por Andrés Valenzuela — julio 10, 2009 @ 8:31 pm | Responder

  14. El señor Zukerfeld se olvidó de argumentar algo a su favor que me parece crucial cuando se habla de Un Faulduo.Para argumentar esto hay que ir un poco más para “atrás” (no en el tiempo, sino en la posición desde la cual se va a hablar):

    Sostengo que Un Faulduo no solo se propone hacer del Yang su punta de lanza en cuestiones historietísticas, sino que basta con escuchar el track que hicieron para la revista, o presenciar alguno de sus espectáculos, para darse cuenta que incluso buscan alcanzar el Yang, lo que NO es, en cuestiones musicales.Así como en términos historietisticos quizá se expresen desde y hacia lo que NO parece ser historieta, en términos musicales se expresan desde lo que parece NO ser música.Como decís, Andrés, “cuesta hacerla encajar en una revista llena de autores que ya encontraron su lenguaje propio”, pero es que casualmente gracias a ese contraste, que tanto ruido te hace, es que mejor se entiende la propuesta del Equipo Rayito de Un Faulduo, es decir generar lo que SÍ desde lo que NO.Será en una reunión de modelos de Pancho D’otto donde Un Faulduo leerá en voz alta pasajes de Queneau, para decir “Somos Un Faulduo” primero, y para convencer a las chicas de que quizá el francés sea un autor digno de leer. Paradójicamente, lo de Un Faulduo no es nuevo, ni historietística ni musicalmente: propongo a ciertos autores de la revista “RAW” y a John Cage como ejemplos de otros “autores que ya encontraron su lenguaje propio”, diferente, pero propio.Lo que sí es nuevo quizá sea publicar lo de Un Faulduo al lado de autores convencionales.Pero lo más gracioso es que a través de este “fallo de criterio” Ernán, quizá de carambola, se acercó más a su idea de lo “revolucionario”, palabra que él suele emplear¿Podría autodenominarse “revolucionaria” una revista donde sistémicamente se publique una y otra vez lo mismo, o siquiera bajo el mismo criterio de siempre?

    Ese criterio del desorden debería ser el camino por el que la Cábula quizá debería transitar en pos de sus intenciones revolucionarias, y a su vez una excusa para que yo decida no publicar nunca en dicha revista.

    Comentario por Berliac — julio 10, 2009 @ 9:19 pm | Responder

  15. Bueno, ¿ves lo que te decía? Yo no había considerado la cuestión desde ese lado, y ciertamente no me hubiese puesto a considerarlo (como empiezo a hacerlo ahora) si no hubiese aceptado el convite del caballero Porro. ¿Ves que es positivo que los periodistas se hagan cargo? Bien, ahora me diste para pensar, y eso está bueno. Una vez que ordene toda esta perspectiva nueva en el marulo, podré releer la historieta de un Faulduo y ver qué me parece desde esta nueva óptica. Veremos, será cuestión de reconstruir parte de mi bagaje conceptual ahora.

    Comentario por Andrés Valenzuela — julio 10, 2009 @ 9:25 pm | Responder

  16. Por eso mismo, lo que Un Faulduo propone es antes que nada la reconstrucción de bagajes conceptuales.

    Andrés,s usted no solo inteligente sino además un vivo bárbaro, su coartada de que “lo personal dentro de un comentario, lo objetivo dentro del artículo” me agarró con la guardia baja, y me obliga a rectificarme con respecto a mi comentario inicial.Lo traté de ingenuo y merece una disculpa por ello, a veces no consigo controlar mi arrogancia juvenil.

    Saludos!

    Comentario por Berliac — julio 10, 2009 @ 9:35 pm | Responder

  17. Andrés,

    En principio disculpá por haber confundido “recortar” o “quitar” con considerar “innecesario”. Las palabras antes mencionadas aparecerán en tu buscador de “Firefox”.

    Que Ernán te haya comentado o que algún colaborador te haya dicho que es un “Especial musical” no justifica que la revista trabaje esa forma (la musical). No estoy diciendo que tendría que haber un cartel que avisara esto o una editorial que lo aclarara, sino que la cuestión “musical” no es tan concreta como vos la planteás. Me parece errado criticar un material a partir de elementos externos (lo que te dijeron o escuchaste). La crítica debe partir de los materiales físicos, es decir, de la revista. Si esta revista no revela de manera concreta una idea que se percibe, justamente lo criticable del asunto es que aparecen varias ideas sin mucho criterio. Un elemento que dejás afuera respecto de las observaciones musicales son las canciones del CD. ¿Por qué digo que no necesariamente la revista es una “especial musical”?, porque la relación que guardan con la música del CD no es del todo clara. Son canciones, algunas más cerca de la historieta publicada y otras más lejanas (o muy lejanas). Aquí tendríamos que ponernos a discutir qué sería lo que encontrás de “musical” en por ejemplo, la historieta de Entrialargo o la de Sémola Souto y por qué no serían “musicales” aquellas que dejás afuera. Insisto: si el criterio es “lo musical”, tenemos que dejar de lado, en un principio, lo “linda” o “fea” que puede llegar a ser la historieta en cuestión y abocarnos a otras cuestiones. Después, si se quiere, vendrán las consideraciones respecto de la belleza o fealdad del material.

    Con respecto a lo que criticás de nuestra publicación (o en realidad la historieta publicada en Cábula), es un tanto ambiguo. Por un lado decís que es lo primero que recortarías y por el otro hablás de “apuesta” de “buena idea”. Particularmente, todos los adjetivos utilizados por vos para criticar nuestro aporte, son positivos, y creo que no solo para nosotros, sino que lo tendrían que ser para cualquiera de las historietas publicadas en Cábula. Creo que aquí deberíamos preguntarnos ¿qué es lo que necesita la historieta nacional? y mi respuesta es concreta: riesgo. Asumir un riesgo (como lo hacen varios de los colaboradores de Cábula y la misma Cábula también al publicar estos materiales) es lo que la diferencia de la Fierro. En relación a esta idea del riesgo, me parece interesante que te centres en la viñeta que dice: “Había una vez un grupo de historietistas que no sabían contra qué o quién dibujar…”, porque creo que ahí intentamos resumir la idea de la historieta publicada, pero al mismo tiempo planteando un problema: ¿la historieta argentina en la actualidad asume este riesgo?, ¿quiénes son este grupo de historietistas que no saben contra qué o quiénes dibujar?, ¿sabemos nosotros, como historietistas contra qué o quiénes dibujar?, ¿es necesario pensar en estas cuestiones o nos conformamos con dibujar lindo, intentando que todo entre perfectamente en los marcos de la viñeta?. Justamente, que vos digas que no dice cómo hacer una historieta, sino que plantea cómo NO queremos hacerla es la idea base de nuestra historieta. El tema es que para nosotros lo importante es hacer preguntas más que dar respuestas y vos decís que no cuajamos en una revista que publica autores que encontraron “su lenguaje propio”. Ahora, ¿esto es verdaderamente así?, creo que deberían existir más revista como “Cábula” pero que, justamente, planteen más problemas, es decir, que corran riesgos. Plantear una forma acabada y conformarse con un lenguaje es reaccionario, por eso en la misma historieta que leíste decimos en una viñeta “¿se acuerdan de la época en la que la gente dibujaba con martillos?”, porque este es Breccia. Intentamos, simple, o complejamente, plantear al menos un problema. Puede ser de manera caótica y desprolija, pero en un mundo caótico y desprolijo, creo yo, seguir pensando en dibujar con regla es problemático…

    La seguimos,

    Saludos

    Nicolás Z.

    Comentario por UN FAULDUO — julio 10, 2009 @ 9:38 pm | Responder

  18. Berliac,

    En principio muchas gracias por los comentarios. Mi “post” lo había escrito mientras vos y Andrés escribian sendos “posts”, por lo que no pude leerlo con anterioridad y agregar este comentario en el mío. Soy un poco lento para escribir. Lo gracioso es que de alguna manera, Berliac, planteamos el mismo problema. Justamente, sigamos (todos) discutiendo…

    Saludos

    Nicolás

    Comentario por UN FAULDUO — julio 10, 2009 @ 9:49 pm | Responder

  19. Vamos por partes:

    – Berliac, no es que crea en la objetividad (de hecho, para mi no existe), pero entiendo que de cualquier modo debo hacer el esfuerzo por correrme de mi subjetividad (sabiendo donde está primero, claro). Un caso bien claro en este blog es la reseña que hice de la colección de La Nación de Maitena. Ni el medio que la publica es de mis simpatías ni la autora me mueve un pelo, pero no por eso dejo de ser capaz de reconocer sus enormes méritos formales y artísticos. Eso sí corresponde a una reseña. El “no me saca una sonrisa” queda para los comentarios.

    – Nicolás, creo que, aún más allá de lo que Ernán y otros colaboradores me hayan dicho, hay suficientes “huellas” dentro del propio texto como para justificar su “musicalidad”, por llamarlo de algún modo. Y por cierto, en ese recorte de “toda historieta que no referencia a la música” (que, es cierto, no es lo mismo que “musical”, permitime reformular la expresión), ciertamente caería la historia de Semola Souto, que, por cierto, me pareció muy buena. A ver: delinear un criterio editorial no significa que todo lo que queda por fuera es malo. Es como si te dijera, “preparemos una ensalada de frutas”, y lo primero que me pasás sea un choclo. No. Salen de una planta, pero un choclo no es una fruta. Eso sí, queda genial en un guiso.

    Un detalle sobre el riesgo, que ya señalé antes bajo la denominación de “apuesta”. Asumirlo está muy bien, claro, pero bien puede fallar. Es la gracia de arriesgarse y experimentar, como señaló en una entrevista por aquí Agrimbau, quién justamente reconocía que uno de sus experimentos había fracasado.

    ¿Hacen falta más revistas como Cabula? Seguramente. Pero creo que, en principio, hacen falta más revistas, a secas. Ahora, que deba existir Cabula no significa necesariamente que todo lo que no-es-Fierro o no-es-Comic.ar o no-es-Magma deba entrar en Cabula. ¡Es mucha presión!

    Lo que resiento un poco es lo de “reaccionario”, porque no creo que así sea el planteo de ninguno de los involucrados en el debate. Nadie está diciendo “eso no es historieta” (frase favorita de quienes prefieren evitar innovaciones formales y temáticas), ni les pone un revólver en la cabeza para obligarlos a dibujar siguiendo la zona aurea.

    Sobre el resto, ya me he puesto a pensar en el asunto. Eso sí, no me pidan respuestas rápidas. Aquí freno un poco el ritmo frenético de Internet y prefiero retraerme a la reflexión.

    Ahora, muchachos, me voy a bañar y salgo, que quiero tomarme una muy merecida cervecita. Salud!

    Comentario por Andrés Valenzuela — julio 10, 2009 @ 10:11 pm | Responder


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